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Una vida sin magia — capítulo 1
Hermione estaba en una habitación de un hotel muggle, vivía allí desde la noche anterior, que le había confesado a sus padres que estaba embarazada y ellos le habían echado, no querían saber nada de ella mientras quisiera quedarse con su hijo.
−¿Herms estas bien? −Pregunto Draco que estaba acostado en la cama, se sentó y la abrazo.
−Sí, hoy iré a ver a los Wesleay y a Harry, se lo diré. -Y lo miro.
−Hazlo, yo iré a gringotts a buscar dinero.
−¿Crees que lo aceptaran?
−Sinceramente, no lo sé pero espero que lo hagan se cuanto los aprecias. Si no, huiremos lejos, si mis padres se enteran de que esperas un hijo mío te harán daño.
−Tengo miedo.
−No lo tienes que tener, siempre estaremos juntos. -Draco la abrazo −Voy a hablar con el ministro para que nos prepare los papeles para poder irnos al extranjero.
−Sabes que si hace eso, se lo dirá a tus padres.
−Si lo sé, por eso iré antes a buscar una gran cantidad de dinero, puedo entrar en gringotts cuando quiera, y si se entera me cerrara todas las salidas. −Draco le puso una pulsera y la miro. −La pulsera es un traslador, te llevara directa al aeropuerto, espérame dos horas máximo tres si ves que no voy, vete bien lejos.
La leona lo miro. −Draco, no quiero dejarte aquí solo.
−Lo sé, pero ahora lo importante es nuestro hijo, tenemos que pensar en el.
−Está bien. −Hermione lo beso y salió de la habitación del hotel, se fue a la madriguera, cuando llego vio a todos allí, eso hizo que se pusiera más nerviosa.
−Herms, que haces aquí, creí que te quedarías con tus padres hasta principios de agosto. −Dijo Harry.
−Tenemos que hablar.
El chico al ver la cara de su amiga, vio que era algo serio. −Está bien, ¿Qué pasa?
−Estoy embarazada.
Al escuchar eso todos se quedaron en shock mirando.
−¿Quién es el padre?
−Draco.
−¿Draco Malfoy? −Pregunto como si no hubiera entendido bien.
−Sí.
−¿Cómo has podido meterte con él? −Grito Harry.
−Harry por favor. −La leona lo miro suplicante.
−Harry nada, el es nuestro enemigo, has olvidado todo lo que nos ha hecho, lo que te ha hecho a ti. −Grito Harry, sin entender a su amiga.
−A cambiado.
−Y una mierda si ha cambiado, tienes que escoger, o ellos o nosotros.
La chica al escuchar eso se puso a llorar. −No me podéis hacer eso, sois mis amigos.
−¡Fuera! −Grito Ginny.
−¿Amiga?
−No soy tu amiga, nunca más, fuera de mi casa, no te quiero aquí, quédate con esa cosa.
−No es una cosa, es mi hijo. −Grito Hermione.
−Vete, fuera, no eres bienvenida mas aquí. −Grito Ron.
−Quedaros vuestra sucia amistad donde os quepa, he sido una idiota al venir a este inmundo lugar, no os preocupes ya no os molestare nunca más. −Hermione miro con asco a todos, salió al jardín y con el traslador fue al aeropuerto, cuando llego se sentó no lloraría, no se merecían sus lagrimas.
Ahora tenía que esperar a Draco, esperaba que no le fallara, porque si no, no tendría a nadie.
OOO
Mientras Draco fue a gringotts y uno de los duendes le llevo a la bóveda de los Malfoy, allí había mucho oro, cogió una gran cantidad de dinero, sabía que cuando su padre descubriera que había dejado embarazada a una hija de muggles lo mataría.
Cuando tuvo el dinero lo cambio por dinero muggle y se fue al ministerio, le pidió papeles de identificación y se fue lo más rápido posible, sabía que para cuando saliera del edificio su padre ya se habría enterado de que había pedido los papeles.
Por suerte todo iba bien de momento, así que con el traslador que llevaba se fue al aeropuerto donde vio a Hermione sentada en una silla, y supo que todo había ido mal, al verle la cara.
−¿Herms?
−Draco. −La chica lo abrazo.
−¿Cómo ha ido?
−Mal, no quieren que tenga a tu hijo, dicen que como puedo estar contigo, después de todo lo que ha pasado, no creen que hayas cambiado.
−Me importa poco lo que ellos piensen, lo único que me importa eres tú, y tenemos que huir, seguro que el comadreja ya ha enviado un mensaje a mi padre para decírselo, me quieren herir y si te cogen me mataran, no quiero que te hagan daño.
−Vamos. −Dijo Herms mirándolo, le pregunto. −¿A dónde vamos?
−Me da igual, mientras sea lo más lejos posible.
−Señores pasajeros, el vuelo destino a New York, Estados Unidos sale dentro de 30 minutos por la puerta 14. −Dijo una voz por megafonía.
−¿Miramos si hay billetes? −Pregunto Hermione.
−Sí.
Los dos chicos se acercaron a un mostrador por suerte habían aun pasajes así que los compraron, y se fueron a sentar.
−¿Estás seguro? Una vez que nos marchemos no podrás usar magia hasta que seamos mayores de edad.
−No me importa, lo importante sois vosotros.
Un rato después, los chicos ya estaban en el avión, esperando a que despegara.
−Duerme, son muchas horas de vuelo.
−Sí. −La leona apoyo la cabeza en el pecho de su novio y cerró los ojos.
Hermione se quedo pensando en cómo habían terminado así, todo había empezado en quinto, cuando el profesor Snape los había castigado a limpiar los calderos después de una de sus tantas peleas.
Durante todo el castigo, habían seguido peleándose, Draco enfadado de que no le tuviera miedo, la beso, cosa equivocada porque creía que no le gustaría, pero le gusto mucho, nunca nadie le había besado como ella le besaba y eso que había besado a muchas chicas.
Unos días después iba sola por uno de los pasillos, el slytherin la metió en una clase y la volvió a besar, le confesó que aunque había intentado borrarse el beso de su cabeza, besando a otras chicas, no lo había conseguido.
Durante el día hacían creer al resto de la escuela que se llevaban a matar, pero por la noche se reunían en la torre de astronomía, allí hablaban y estaban juntos.
Poco antes de terminar el curso escolar, se entero de que estaba embarazada y se lo fue a decir a Draco, creyendo que la dejaría pero no fue así el estaba más emocionado que ella por ese embarazado, y que se lo dirían a los señores Granger, para vivir todos como una gran familia feliz.
Draco le acompaño a decírselo a sus padres, pero al enterarse de que estaba embarazada, no lo aceptaron y quisieron que abortara, pero ella no quiso y los echaron, sin importarles que no tuvieran un lugar donde quedarse.
Eso pasó ayer, ahora Draco y ella, estaban solos huyendo a un país desconocido, para que los Malfoy no los atraparan y les hicieran daño.
−¿Por qué no duermes? -Pregunto Draco agarrándole de la mano y apoyándose en su cabeza.
−Estaba recordando lo que paso ayer, en casa de mis padres.
−No te preocupes por ello, no los necesitamos, mientras estemos juntos, por suerte he cogido bastante dinero, si no nos lo gastamos en tonterías nos durara unos tres o cuatro años.
Hermione lo miro. −Has cogido mucho.
−Claro un bebe no es un juguete, y quiero que terminemos nuestros estudios aunque sea en una escuela muggle.
La chica sonrió y lo beso. −Serás el mejor padre del mundo.
−Y tú la mejor madre del mundo. Ahora a dormir.
−Sí. −Y se volvió a apoyar en el pecho de Draco y poco a poco se fue quedando dormida.