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Una vida sin magia — capítulo 2

Hermione se despertó y vio que eran las 3 de la madrugada, Draco seguía con el ordenador.−Sé que te has enganchado a los juegos pero puedes continuar mañana, tienes que dormir.

−Tengo que conseguir el tesoro del dragón. −Dijo sin levantar la vista del ordenador.

Al escuchar eso se rio. −Cariño el dragón no se va a quedar con tu tesoro, mañana puedes continuar.

−Cinco minutos más.

−Está bien. −Herms se volvió a acostar en la cama y se toco su panza, ya quedaba poco para tener a su bebe. −Tendrías que trabajar en ello, en eso de crear juegos eres peor que los niños pequeños, y tienes grandes ideas, he leído tus libretas.

−¿Tú crees? −Pregunto mirándola.

−Si lo creo, son grandes historias y seguro que se venden bien, además ya sabes más de ordenadores que yo.

−Son fáciles de usar.

La leona miro a Draco, aun se sorprendía lo bien que se había adaptado al mundo muggle, cuando llegaron a New York, se instalaron en un pequeño apartamento, de dos habitaciones, en septiembre habían empezado el instituto y gracias a los papeles que el ministro les había hecho, no tuvieron ningún problema.

Al principio el chico había estado muy perdido, pero ella había sido paciente y le había explicado todo las veces que fueron necesarias. En el instituto se había vuelto un chico muy popular, guapo y buen estudiante que se había integrado bien entre los demás alumnos.

−Ya tengo el tesoro del dragón. −Draco apago el ordenador y se acosto a su lado en la gran cama.

−Tú y tus juegos, eres un friki. -Dijo la chica sonriendo, y apoyándose en el pecho de su novio para dormirse.

−Lo sé, no me molesta admitirlo. −Draco la abrazo y puso una mano en el vientre de Herms, ya faltaba poco para que naciera su bebe. −Te haré caso y trabajare en eso de crear juegos, pero no me gusta que me den ordenes, así que abriré mi propia empresa.

−Perfecto, se que lo conseguirás. −Dijo la chica que lo beso y volvió a apoyar la cabeza.

−Duerme.

−Sí.

Pronto los dos estuvieron dormidos.

OOO

Hermione estaba durmiendo cuando los rayo del sol le dieron en toda la cara, así que abrió los ojos y vio que Draco no estaba en la cama, se puso una bata, para ir a buscarlo a él y a su pequeño hijo.

Mientras bajaba, iba mirando a todos lados de su gran casa. Draco había conseguido abrir una pequeña empresa, y en menos de 4 años, había conseguido convertirla en una de las más importantes del país, la número 4 en Estados Unidos y la 7 del mundo, y se había convertido en un joven muy rico, según la revista forbes era el numero 1 de los jóvenes menores de 21 con más dinero.

Lo mejor de todo es que como había vivido toda la vida con dinero, no había cambiado, era un buen hombre, y un padre amoroso, no se arrepentía de haberse casado con él.

−Buenos días. −Dijo Hermione sonriendo.

−Mami. −Dijo el pequeño Scorps, que bajo de la silla y la fue abrazar.

−Buenos días amor. −Dijo Draco que se levanto y la abrazo. −¿Qué tal has dormido?

−Tu hijo no deja de dar patadas. −Dijo Herms tocándose el vientre, estaba de nuevo embarazada  y solo le quedaban 3 meses para dar a luz.

−Sera un gran jugador de fútbol.

−Sí.

Los tres se sentaron y terminaron de desayunar.

−¿Qué tienes que hacer hoy?

−Tengo una entrevista para una revista, y dos reuniones. -Dijo Draco poniéndole un vaso de zumo de naranja y dándoselo.

−Gracias. ¿Otra entrevista? −Pregunto mirándolo.

−Sí. −Dijo sonriendo.

−Pero si siempre te hacen las mismas preguntas.

−Lo sé, creo que esperan que les diga que me voy a ir a la luna o algo así.

−¿Papi vas a la luna? −Pregunto inocente Scorpius que estaba comiendo sus cereales.

Draco sonrió, le puso la mano en la cabeza, y le acaricio, los cabellos rubios.

−Si me voy a la luna, vosotros vendréis conmigo, ahora termina de desayunar que tienes que ir al cole.

−Si papi. −Dijo el niño feliz con la respuesta de su padre.

Los dos adultos sonrieron.

−Llegare pronto, antes de las cinco. ¿Qué vas a hacer?

−De compras, tengo que gastar algo de ese dinero que hay en nuestra cuenta.

Draco se rio. -Gasta todo lo que quieras, que para eso está.

−Sí.

−Papi ya estoy.

−Pues ves a por tus cosas, te espero en el coche.

−Si papi. −El niño se fue corriendo a por su mochila.

Draco se despidió de Hermione y después de llevar a Scorps a la escuela, se fue a su oficina.

En uno de los semáforos, vio que todos se fijaban en su coche, era normal era un descapotable y aunque en Manhattan se podían ver muchos, siempre se sorprendían.

Adoraba su vida, tenía a Hermione a su lado, un hijo hermoso y sano y otro en camino, un trabajo que le gustaba, amigos y había amasado una gran fortuna, cuando escapo con Herms creyó que echaría de menos la magia, pero no la echaba de menos, era como si nunca hubiera existido en su vida.

Scorps había nacido con poderes, pero había decidido con Hermione que seguirían viviendo así, bien lejos de la magia, hasta que el niño tuviera 11 años entonces decidirían que hacer si enviarlo, a una escuela de magia o que siguiera en la actual.

Cuando el semáforo se puso en verde, su móvil empezó a sonar, y puso el manos libres.

−Buenos días.

−Buenos días jefe.

−Taylor demasiado temprano, aun no he llegado a la oficina.

−Tengo buenas noticias.

−Dime.

−Las brujas de Salem, están en el número 1 en Asía.

−Eso es fantástico, nunca creí que algunos de nuestros juegos, llegara tan alto, los japoneses son un mercado difícil.

−Es normal, ellos tienen juegos muy buenos.

−Te dejo que voy a llamar a Herms, seguro que se alegra.

−Ya me dejas.

Draco se rio.

−Taylor lo nuestro no puede ser, estamos casados.

−Jack también está enamorado de ti, así que creo que no le importaría.

−Pero creo que Herms sí.

−Bueno seguiré suspirando por ti. Nos vemos.

−Hasta ahora.

Draco se rio y llamo a su mujer.

−Mi amor.

−Herms, las brujas de Salem están en el primer puesto en Asia.

−Felicidades, se lo mucho que has trabajado en ese juego.

−Gracias, bueno te dejo que estoy a punto de llegar a la oficina.

−Sí, cuídate te quiero.

−Yo también. -Draco llego al parking del edificio y después de dejar el coche bien aparcado saludo al guarda de seguridad y subió a su oficina.

−Buenos días jefe. -Dijo su secretaria.

−Buenos días Anna.

−Taylor está dentro.

−Gracias.

−Ahora te llevo el café.

Draco le sonrió, entro en su despacho, y vio que estaba con Chris su jefe de proyectos.

−¿Taylor no tienes despacho?

−Me gustan las vistas que tienes. −Dijo levantándose.

−Son las mismas que las tuyas.

Malfoy se sentó en su silla, y Taylor se apoyo en ella.

−Buenos días Chris.

−Buenos días. Ten. −Dijo entregándole una carpeta.

Draco la abrió y miro los bocetos. −Están bien, pero recuerda que es un juego infantil, no quiero que nos acusen de que son demasiado violentos.

−Lo sé, ¿entonces sigo?

−Sigue, ¿Cómo van los demás?

−Bien, ya estamos a punto de terminar el de los vampiros.

−Ok.

−Me voy, ya sabes dónde encontrarme si me necesitas, pero que no sean más juegos, mi equipo está muy ocupado. −Dijo sonriendo.

−Nada más de juegos hasta que terminemos algunos.

−Bien. −Chris se fue y llego Anna con su café.

−Draco la reportera ya está aquí.

−Está bien, dame 5 minutos hablo con Taylor y puedes hacer que entre.

−Sí.

−Draco dentro de poco es la convención en Londres. −Dijo Taylor cuando estuvieron solos.

−Sabes que no quiero ir. −Dijo mirándolo.

−Lo sé, pero el mercado europeo nos aporta millones de dólares, y quieren conocer al joven genio de los juegos que ha llevado a su empresa a uno de los puestos más altos en un mercado tan competitivo como es el de la informática.

Sabía que Taylor tenía razón, así que suspirando dijo: −Está bien, ¿Cuándo es?

−Dentro de dos semanas, iré contigo.

−Sí, porque si voy solo sé que no seré capaz, habla con Susan que venga conmigo a la reunión con el gobierno, si vamos a estar fuera no quiero que nos quiten el proyecto.

−Sí. −Taylor se acerco a la puerta y antes de salir lo miro. −Estas guapísimo, la reportera se desmayara.

Draco se rio. −Gracias.

−De nada.

Taylor se fue y él se quedo preparándose para su entrevista.

Por la tarde cuando termino su trabajo, volvió a casa y se encontró a Hermione viendo la tele con Scorps.

La chica al ver la cara de su marido, supo que algo iba mal. −¿Qué pasa mi amor? -Dijo abrazándolo

−Londres, no quiero ir pero Taylor dice que es importante que vaya.

−Tienes que ir, Londres solo es una ciudad, tú ya no eres el niño que eras antes, eres un buen hombre que tiene una buena vida.

−Sí, pero tengo miedo de llegar y si todo allí es un infierno. −Dijo mirándola.

Hermione le sonrió. −Claro que no, he visto las noticias y cuando hablan de Londres, no dicen nada malo.

−Está bien. Scorps.

El niño dejo de ver la tele y se acerco a su padre. −Papi.

−Tengo que ir a un viaje de negocios, mientras cuidaras de mama. −Dijo Draco abrazándolo.

−Si papi.

−Te traeré un regalo.

El niño sonriendo asintió.

−¿Tu qué quieres? −Pregunto Draco mirando a su mujer.

−Solo que regreses bien, has hecho muchos viajes, pero sé que este es el más difícil de todos.

−Sí.