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Una vida sin magia — capítulo 3
Al día siguiente, Malfoy dejo el coche en el parking y antes de entrar a las oficinas fue a pensar un rato por central park, le encantaba ese parque, le ayudaba a poner sus ideas en orden.Hacía cinco años que había salido huyendo con Hermione, al principio había sido difícil una nueva ciudad y dejar de lado la magia, pero gracias a su leona, se había adaptado bien.
Habían seguido sus estudios y con 17 años había empezado su empresa, recordaba cuando había estado buscando trabajadores, muchos no querían saber nada de trabajar para él, porque pensaban que no llegarían a nada, creían que era un niño con aires de grandeza.
Entonces conoció a Taylor, un hombre al que habían echado de su trabajo al descubrir que era gay, eso a él no le importo, y menos cuando lo conoció era un buen hombre que se tomaba su trabajo en serio, era verdad que se tomaba libertades, pero él se las había dado cuando supo que podía confiar en él. Taylor y su marido Jack, estaban en su casa cuando los poderes en Scorps despertaron, y en vez de mirarlos mal, los habían escuchado y les habían apoyado, ellos sabían todo lo que habían vivido, por eso confiaba en el al cien por ciento.
Luego estaba Susan su gerente, muchos no aceptaban que ella tuviera ese trabajo, pensaban que una mujer no podía ser la tercera en una empresa que movía millones, pero los había a dejado a todos sin palabras, al demostrar que se tomaba su trabajo tan enserio, no solo era hermosa si no que era muy inteligente, a veces bromeaban que si no se hubiera enamorado de Hermione se hubiera enamorado de ella.
Y por ultimo Chris, un chico al que había conocido en el instituto y que también estaba enganchado a los videojuegos como él, cuando le propuso el trabajo, acepto enseguida.
Ahora casi 4 años después y con 20 años lo tenía todo, así que sería fuerte iría a Londres, y haría frente a todo lo que allí le estuviera esperando, luego volvería a la vida que había construido con Hermione.
Draco miro el reloj del parque y vio que iban a ser las 10 así que se fue a su oficina y nada más entrar en el edificio vio a su equipo.
−¿Dónde estabas? -Pregunto Taylor.
−Paseando, poniendo mis ideas en orden.
−¿Y qué has decidido?
Draco lo miro. −Vamos a Londres, y me ocupare de todo, tengo cosas que arreglar allí.
−Bien.
−Susan. −Dijo mirando a la mujer.
−Sí.
−Ocúpate de todo, del proyecto del gobierno y todo eso, que no nos lo quiten.
−Claro.
−Si no te quedas sin vacaciones.
−No, me iba a Hawái a buscar tíos buenos.
−Pues ya lo sabes. −Dijo sonriendo. −Y tu Chris, termina algún juego, que se están acumulando.
−Pues no me des más. −Dijo el chico sonriendo.
−Como siempre que estamos fuera, vosotros estaréis al frente, espero que no queméis el lugar. −Dijo Draco mirando a Susan y Chris.
−Para nada me gusta demasiado mi trabajo. −Dijo el chico.− Me paso todo el día con juegos y encima cobro una pequeña fortuna, así que cuando volváis esto estará por aquí.
−Me alegro escucharlo. −Dijo Draco riéndose y entrando en el ascensor. −Ahora que ya está todo hablado que nadie me moleste, quiero terminar un juego para mi hijo.
−Creo que tendríamos que hacer reuniones aquí más a menudo, cuando estamos en la sala de juntas, tardamos horas. −Dijo Taylor.
−La verdad es que si.
Draco estaba feliz, tenía un gran equipo y no iba a permitir que su vuelta a Londres, estropeara su vida.
El tiempo paso volando, Taylor y Draco estaban en el avión que los llevaría a Londres.
−¿Por qué no compramos nuestro propio avión?
−Porque tenemos estos grandes que nos llevan donde queramos y además de que te quejas si siempre viajas en 1 clase, he visto tus recibos.
−Claro que voy en 1 clase, soy vicepresidente de una gran empresa, no esperes que vaya en turista, ¿me enseñaras los sitios?
−¿Quieres conocerlos? −Pregunto mirándolo.
−Sí, quiero ver donde te has criado.
−Antes tengo que comprobar que todo sigue en su sitio, no te lo enseñare si hay peligro, con ellos no se pueden jugar, son malvados y peligrosos.
−Yo creo que están muertos, me dijiste que tenía un gran ansia de poder, si siguiera vivo ya hubiera ido a otro país.
−Si puede ser, pero no quiero descubrirme sin estar seguros.
−Está bien.
Al día siguiente después de desayunar, se fueron a un edificio.
−¿Dónde estamos?
−El ministerio de magia, ven vamos, no digas nada, si no descubrirán que no eres mago y te echaran son bastante cerrados en eso de enseñar su magia a los que no tienen.
−Está bien.
Los dos hombres entraron en el edificio y vieron que todo parecía normal.
−Veo que está todo bien.
−Sí. −Muchos se quedaron mirándolo, hacía años que un Malfoy no pisaba el ministerio.
−Veo que eres famoso.
−Sí, es una de las cosas que odiaba de este lugar, que todos supieran de mi. −Draco cogió un profeta y lo leyó por encima. −Todo bien, ven te voy a enseñar la escuela, allí el director me lo explicara todo.
−Bien.
Draco le enseño cómo funcionaban los polvos flu y que tenía que decir, y fueron a Hogsmeade, al llegar Malfoy vio que todo seguía igual.
−Parece que hayamos retrocedido en el tiempo.
−Sí, no hay coches, ni tecnología moderna, los magos no usan cosas modernas, para ser sinceros lo único bueno es el quidditch y la magia.
−¿Está muy lejos?
−Que va, llegaremos andando es como una hora.
Un rato después por fin pudieron ver el castillo a lo lejos.
−¿Es eso?
−Sí.
−Es enorme.
−Mucho.
Los dos hombres llegaron al castillo y nada más entrar se encontraron con Filch.
−Malfoy.
−Filch.
−¿Qué haces aquí?
−Vengo a ver al director
−Un muggle no puede estar aquí.
−Eso lo dirá el director, llévanos con él.
−No.
−Pues vamos nosotros solos. −Draco empezó a caminar y llego al despacho del director pico a la puerta y espero que hubiera alguien dentro.
La puerta se abrió, Malfoy sonrió y entro.
−Profesor Dumbledore.
−Vaya, vaya Draco sabía que algún día vendrías.
−¿Draco? −Pregunto Taylor.
−El profesor Dumbledore sabe muchas cosas, no preguntes de donde lo saca, porque nadie lo sabe. −Dijo el hombre sonriendo.
−Veo que has traído a un amigo.
−Espero que no le importe.
−No, sentaros. ¿Cerveza de mantequilla?
−Si gracias.
El director les dio dos vasos de cerveza y se sentaron.
−Profesor ya sabe porque estoy aquí.
−Lo sé, el señor tenebroso murió hace dos años, y tus padres con él.
−Profesor pensara que soy un insensible pero no me importa que hayan muerto, para ellos nunca fui el hijo que esperaban, y si no hubiera huido hace cinco años, yo sería el muerto.
−Lo sé, poco después de empezar sexto año, el señor Lucius vino pensando que estabas aquí, pero le dije que no, que habías desaparecido.
−Me fui a Estados Unidos, con Hermione allí tenemos una buena vida, sin magia sin preocuparme si alguien me quiere matar por estar con la persona equivocada.
−Eso está bien, cuéntame qué tal te ha ido todo.
−Para eso necesitaremos muchas cervezas de mantequilla. −Dijo sonriendo.
−Hay muchas.
Durante horas Draco le explico todo lo que había hecho, el profesor también le explico cómo había sido la guerra y como había terminado.
−¿Profesor podemos visitar la escuela? Quiero verla. −Pregunto Malfoy cuando terminaron.
−Claro, pero recuerda el 3 piso está prohibido.
−No se preocupe, no iremos por allí. −Draco sonrió y después de despedirse de su antiguo profesor, le enseño a Taylor toda la escuela, hasta que se encontraron a Snape y McGonagall.
−Draco Malfoy, cuánto tiempo ha pasado.
−Profesora. −Dijo el chico sonriendo. −Profesor Snape.
−Draco.
−Taylor ellos son dos de mis profesores, el profesor Snape, mi padrino y la profesora McGonagall, siempre me andaba castigando y sacando puntos. Ellos me enseñaron muchas cosas que hoy en día me sirven. Le estaba enseñando el colegio, pero ya nos vamos, tenemos que llegar a Londres.
−Sí.
Después de despedirse de los profesores, usaron la chimenea del profesor Dumbledore y llegaron al ministerio.
−Es pronto, quédate aquí, voy a hablar con el ministro.
−Sí.
Taylor se apoyo en una pared, vio como brujas y magos pasaban a su lado, algunos lo miraban y otros pasaban completamente de él, como ya estaba acostumbrado no les hizo caso.