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Una vida sin magia — capítulo 4
No espero mucho hasta que volvió Draco.−¿Qué tal?
−Bien, me ha dicho que mi herencia esta en el banco, y puedo ir a la mansión cuando quiera.
−Huron Malfoy, te creímos muerto, pero veo que hasta las serpientes regresan con la cola entre las piernas. −Dijo una voz.
Draco se giro y lo miro. −Comadrejas, veo que os seguís creyendo los reyes del mundo, cuando solo sois los reyes de vuestra pocilga.
−¿Draco? −Pregunto su amigo.
−Taylor ellos son el comadreja mayor, Ronald, su hermana la comadreja menor y san Potter. −Dijo el chico con desprecio. -Vámonos el ambiente de pronto se ha enturbiado.
−Vamos.
Al día siguiente, bien temprano, Draco le dijo a Taylor que cogiera su cuaderno de dibujo que le enseñaría muchas cosas, al primer lugar al que fueron, fue la mansión Malfoy.
−¿Creciste aquí? −Pregunto Taylor, impresionado por la gran mansión.
−Sí, pero nunca me gusto, habían demasiadas sombras.
−Por eso tu casa tiene tantas ventanas.
−Sí, pero aparte mi padre era demasiado estricto, algunas veces le tenía miedo. −Dijo Draco mirando la mansión.
−Olvídate de eso, ya hace mucho que paso.
−Sí. ¿Quieres verla? −Pregunto mirándolo.
−Claro. −Taylor sonrió.
Draco le enseño la casa y luego mientras su amigo dibujaba algunos bocetos, fue a su cuarto y vio que seguía igual que tantos años atrás, como si esperaba que la usaran esa noche, eso si había mucho polvo.
Miro en todos los armarios y en las estanterías hasta que encontró lo que buscaba, un álbum de fotos de su infancia, Hermione cuando abandono su casa, recogió algunas cosas y entre ellos había un pequeño álbum, pero él no había podido coger nada y quería enseñárselo a su hijo.
−Draco.
−¿Taylor ya estás? −Pregunto guardando sus álbumes en la mochila que llevaba con el.
−Sí, los terminare en el hotel, no me gusta mucho este lugar.
−A mi tampoco, vamos, te voy a llevar al callejón diagon. −Dijo saliendo de la habitación.
−Sí.
Malfoy lo llevo al callejón diagon, el chico se rio al ver la reacción de su amigo.
−Vamos al banco, tengo que saber cuánto dinero hay.
−Claro.
−Te aviso que hay duendes, y tienen muy mal carácter.
−Está bien.
Draco lo llevo a gringotts y Taylor se los quedo mirando, el chico le dio la llave al duende que estaba en medio de la sala y luego llamo a otro duende que los llevo en el túnel hasta su bóveda.
El duende abrió la puerta y si antes Taylor se había quedado mirando a los duendes ahora le pasaba lo mismo al ver tanto oro.
−Cogeré algo, nunca se sabe. −Dijo Draco cogiendo unos galeones, los guardo en una bolsa y miro a su amigo. −Ahora iremos a que puedas dibujar, aprovecharemos el día que hace.
−Sí.
De nuevo en la calle, Draco lo llevo a una terraza para tomar unos batidos, mientras Taylor dibujaba, Malfoy leía un libro que había llevado con él.
−¿Draco? −Pregunto una voz.
El joven dejo el libro y vio quien lo llamaba, vio que era Sirius, Lupin, Dora, los comadrejas, el cara cortada y una chica que no conocía de nada, pero solo presto atención a los mayores.
−Tío Sirius, nunca creí que te encontraría aquí. −Dijo Draco que se levanto sonriendo y lo abrazo.
−Lo mismo digo. No hemos sabido de ti en cinco años.
−Es que no vivo en Londres, me mude hace tiempo, y solo estoy aquí para ocuparme de unos negocios, luego volveré a irme.
−Draco. −Grito una voz femenina que corrió y lo abrazo llorando.
−Pansy. −Dijo el rubio abrazándola fuerte.
−Creí que tu padre te había matado.
−Lo siento, tuve que irme, no podía quedarme en el país.
−Draco. −Dijo Zabini con una sonrisa.
−Blaise, Theo, me alegra mucho veros, os he echado mucho de menos. −Dijo el chico soltando a su amiga y abrazando a sus amigos.
−Nosotros también.
−Draco, ella es mi mujer Luna. −Dijo Theo.
−Es un placer. −Dijo Draco dándole un beso en la mejilla. −Os presento, Sirius Black el primo de mi madre, ella es Dora mi prima y Remus su marido. −Draco miro al niño y sonrió. −Y este pequeño debe de ser Tedd. Ellos son Blaise Zabini, Theo Nott, Pansy.
−Un placer. −Dijo Pansy.
−Y el es un buen amigo de Estados Unidos Taylor. −Dijo el rubio mirando a su amigo que se había levantado.
−¿Cómo sabes tanto? -Pregunto Theo mirando a su amigo.
−Ayer fui a la escuela, tenía que hablar con el profesor Dumbledore, el me lo explico todo.
−Se parece a Scorpius. −Dijo Taylor, mirando a Teddy.
Pero antes de que pudiera decir nada, una música empezó a sonar, Draco cogió su móvil y sonrió.
−Debe de ser la princesa.
−No la llames así, sabes que se molesta.
−No me preocupa me defenderás, se cuanto me quieres.
Al escuchar eso se rio. −Calla anda. −Y respondió, antes de colgar dijo: −Tengo una sorpresa para ti, espera. −Le pasó el teléfono a Luna. −Solo tienes que hablar y te escuchara.
La chica se lo puso a la oreja. −Hola.
¿Luna?
−¿Hermione? −Al escuchar eso todos la miraron. −Te extraño.
Yo también, espero que nos veamos pronto ahora que hemos recuperado el contacto, ponme con Draco.
La chica le paso el teléfono.
Veo que todo ha ido bien.
−Muy bien, pero cuando vuelva a casa te lo explicare.
Te quiero.
−Yo también, nos vemos.
Si.
Cuando colgó vio a Luna mirándolo. −Quiere verte, así que puedes ir a casa cuando quieras.
−¿Te has casado con Hermione? −Pregunto Pansy.
−Sí, ya ara unos 3 años. −Dijo sonriendo.
Entonces volvió a sonar un teléfono.
Taylor lo cogió y sonrió. −Ya sabía que no podían vivir sin nosotros. −Dijo descolgando. −Si ahora te pongo con él, estaba hablando con la princesa por eso no te ha respondido. −Taylor le paso el móvil a su jefe.
−Hola, A eres tu Chris, dime. No te desesperes, usa una mandrágora, si quedan miedo, hazme caso. Si ponme con Susan. La carpeta es la roja está en mi despacho y recuerda como lo pierdas, te quedas sin viaje a Hawái. −Entonces se escucho un gran no, que provoco que Draco se apartara el teléfono de la oreja y una risa de Taylor. −Ponme con Anna. Anna, deja que Susan coja las carpetas para los nuevos contratos, si son la carpeta roja y la verde, nos vemos el martes. −Entonces se rio. −Si estamos comiendo bien y si me voy pronto a dormir, no, no estoy trabajando mucho, nos vemos besos. -Colgó y le devolvió el teléfono a Taylor.
−Veo que vives entre muggles. −Dijo Blaise.
−Hace mucho tiempo que deje de usar la magia, vivo entre muggles y creo que me ha ido bastante bien. −Dijo Draco sonriendo a Taylor, que lo miraba con una ceja levantada y diciendo que era bastante mejor que bien.
−¿Qué tal Hermione? −Pregunto Sirius.
−Bien, tío Sirius hace cinco años tuvimos que salir huyendo cuando supimos que íbamos a ser padres, y nos instalamos en una ciudad muggle, desde entonces las cosas nos han ido bien, tengo un trabajo que me gusta, amigos y una hermosa familia. Pero siempre he echado de menos a mis amigos. −Draco miro a sus amigos. −Se que tendría que haber vuelto antes, pero tenía miedo.
−Lo entiendo, espero que ahora que sabes todo, no pierdas el contacto.
−Claro que no.
Entonces volvió a sonar el teléfono. −Disculpadme cosas del trabajo. −Dijo Taylor que se levanto y se fue a un lado.
−¿Lo sabe todo? −Pregunto Blaise mirando al amigo muggle de Draco.
−Sí, lo sabe todo, en una de sus visitas a mi casa, a Scorpius mi hijo se le despertaron los poderes, el me convenció de que volviera a Londres.
−¿Draco volverás? −Pregunto Pansy.
El chico miro a su amiga. −No Pansy, no volveré aquí no tengo nada, solo vosotros, en Estados Unidos tengo una vida que me gusta, he encontrado mi lugar.
−Draco. −Dijo Taylor volviendo.
−Dime.
−Nos vamos, tenemos cosas que hacer y terminar de preparar unos papeles.
−Sí, tienes razón ya hemos descansado mucho. −Draco cogió un papel, un boli y apunto unas cosas. Y se lo paso a Pansy. −Estoy en este hotel, en el centro de Londres, podéis venir a visitarme cuando queráis, me gustaría saber cómo os ha ido todo. −Luego miro a su tío y a su prima. -Los cuatro sois más que bien venidos en mi casa, al fin y al cabo somos familia. −Draco vio a la camarera, cogió unos galeones y se lo dio.
−Me lo quedo. −Dijo Taylor cogiendo un galeón de la mano de Draco.
−Claro, seguro que te sirve para algo. −Miro una última vez a sus amigos y sonrió. −Estaremos en Londres hasta el lunes por la mañana, luego volvemos a casa.
−Nos veremos antes. −Dijo Blaise.
−Cuando queráis.
−Vamos. −Dijo Taylor.
−Sí. −Los dos hombres se fueron y los magos se quedaron mirándolos.
−Nunca hubiera imaginado que Draco abandonara la magia por el mismo.
−Ya lo has escuchado, tiene una vida fuera de ella y le va bien.