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Una vida sin magia — capítulo 6

El domingo por la noche, por fin regresaban a New York, en el aeropuerto privado Taylor estaba hablando con el piloto.−Ya no tardaremos mucho en salir, hay que mirar algunas cosas, porque si no, no nos permitirán salir del país. −Dijo Draco. −Por eso prefiero ir en un vuelo comercial, no tardan tanto y solo me tengo que preocupar por mí.

−Ya estoy. −Dijo Taylor, llegando.

−¿Todo bien? −Pregunto mirándolo.

−Perfecto, tenía que comprobar que los pasaportes estuvieran bien, ya podemos subir, no tardaremos en ponernos en marcha.

−¿Has hablado con Chris?

−Si nos irá a buscar al aeropuerto, con Jack.

−Bien.

Unas horas después, por fin llegaban al aeropuerto y había dos coches esperando en la pista de aterrizaje.

−Draco. −Dijo Chris sonriendo. −¿Qué tal el viaje?

−Cansado, solo quiero llegar a mi casa.

−Draco.

−Jack. Os presento rápido porque solo quiero llegar a mi casa y dormir. Son mi tío Sirius, Theo y Luna, Pansy y Blaise.

−Un placer. −Dijo Jack, sonriendo.

−Chris, te vas con mi tío, Theo y Luna.

−Claro.

−Los demás nos iremos con Jack y Taylor.

Cuando terminaron de poner las maletas en los coches, salieron del aeropuerto.

−¿Jack que tal todo por aquí? −Pregunto Draco que iba en el asiento del copiloto.

−Bien, todo perfecto, ya te tengo preparado los informes que tienes que firmar.

−Mañana os venís a comer a casa, y lo hablamos.

−Sí.

−¿Draco está muy lejos? −Pregunto Pansy que iba medio dormida.

−No tranquila, a esta hora no hay casi tráfico, así que pronto estaremos.

−Los cuartos ya están preparados. −Dijo Jack, sonriendo. −Solo os tenéis que meter en la cama y dormir, mañana será otro día.

−¿Me has mirado la universidad de medicina?

−Sí, me debían varios favores así que tu amiga solo tiene que ir y ya le informaran de todo.

−Bien, pero ya mañana hablamos, estoy cansado. −Dijo Draco bostezando.

Un rato después, llegaron a una gran verja de hierro.

Jack pico. −Soy yo vengo con Draco. −Y las puertas se abrieron, no tardaron en llegar a una gran mansión color crema.

−¿Vives aquí? −Pregunto Blaise, impresionado.

−Sí, me gusto cuando la vi que la compre, aunque Hermione se puso como loca, no quería comprar algo tan grande, pero se enamoro del jardín, mañana os lo enseñare.

Las dobles puertas de cristal se abrieron y aparecieron dos personas.

Draco bajo del coche sonriendo.

−Sam, Oliver.

−Draco, bienvenido. −Dijo Sam abrazándolo. −Hermione y Scorpius hace rato que duermen.

−Bien, ya es muy tarde.

−Draco. −Dijo Sirius, bajando del otro coche.

−¿Tío Sirius que te parece mi casa? −Pregunto mirándolo sonriendo.

−Muy diferente a la de Londres.

−Es que la de Londres no me gusta.

−Nosotros ya nos vamos. −Dijo Taylor.

−Sí, os veo a la hora de comer, avisa a Susan, que la quiero aquí.

−Sí.

−Buenas noches. −Dijo Chris que se subió a su coche y se fue.

−Sam ya puedes ir a dormir, Oliver conecta las alarmas y también, seguro que lleváis muchas horas despiertos.

−Sí.

−Venir conmigo, os llevare a vuestro cuarto. −Draco cogió su maleta que dejo en una habitación, luego los llevo a cada uno a su cuarto. −De momento los niños dormirán juntos, así no se asustaran cuando vean la casa.

−Sí, mejor.

−Nos vemos en unas horas. −Dijo Draco abrazándolos a todos y metiéndose en su cuarto.

El chico se dio un baño rápido y después de ponerse el pantalón del pijama, se metió en la cama.

−Draco. −Dijo Hermione al sentirlo. −Bienvenido.

−Gracias preciosa, ahora descansa, ya es muy tarde, cuando salga el sol hablaremos. −Dijo besándola.

−Sí.

Unas horas después, Draco se despertó y vio que ya era la hora de despertarse, así que se vistió y fue al cuarto de su hijo y lo despertó.

−Papi. −Grito Scorps cuando lo vio, lo abrazo fuerte.

−Vamos a vestirte, hay cole.

−Si papi. −El niño se desnudo y se puso la ropa que su padre le ofrecía, luego bajaron a desayunar, donde Sam ya lo tenía todo preparado.

−Podías haberte quedado más tiempo durmiendo. −Dijo Draco.

−Hemos dormido más de 7 horas, así que estamos bien.

−Bien. −Dijo sonriendo.

Un rato después Scorps terminaba de desayunar. −Sam si alguno de mis invitados se despierta le dices que no tardo en volver, hoy me quedo aquí, quiero que prepares tu cordero, vienen los chicos a comer.

−Sí.

Después de dejar a Scorpius en la escuela, volvió a su casa y vio que solo Sirius se había levantado y estaba en el jardín.

−Tío Sirius, podrías haberte quedado más tiempo durmiendo. −Dijo sentándose a su lado.

−Duermo poco. −Sirius miro sonrió a su sobrino. −Me gusta tu casa, anoche no la pude ver bien, pero hoy si.

−Gracias, la verdad es que quería tener una casa que me gustara, ya he vivido durante muchos años en la mansión Malfoy.

−Pues has escogido bien, me gusta mucho. −Dijo su tío sonriéndole.

−Draco. −Dijo el ama de llaves, que llego. −¿Voy al mercado ahora, o espero a que tus amigos se despierten?

−No, ves ahora, no sé cuando se despertaran, estaban realmente cansados, si se despiertan las chicas pueden traer las cosas.

−Sí, pues no tardo. −Dijo antes de irse.

−¿Cuánta gente tienes trabajando aquí?

−6 personas, están Sam y dos chicas mas que se ocupan de la casa en general, y luego tengo dos de seguridad que vigilan el lugar durante el día y un jardinero, a Hermione le gusta ocuparse de las rosas, pero ahora con el embarazo, es mejor que descanse, aunque los fines de semana, tienen fiesta, así que solo está la familia.

−Buenos días. −Dijo Blaise, que salió al jardín.

−Buenos días. ¿Cómo has dormido? −Pregunto Draco mirando a su amigo.

−Nada más poner la cabeza en la almohada, me quede dormido.

−Es normal estabas cansado, espera un momento voy a pedir que os preparen el desayuno. −Dijo poniéndose de pie.

−¿Has desayunado? −Pregunto Blaise mirándolo.

−Sí, desayuno con mi hijo, antes de llevarlo a la escuela, debes de tener hambre no tardo. −Draco se fue a la cocina y Blaise se quedo con Sirius.

−Ya no es el chico que conocí en Hogwarts. -Dijo Blaise.

−Ese solo era una máscara, que seguía lo que su padre le decía, al librarse de él, pudo ser como siempre había querido ser.

−Me gusta más este que el otro.

−Es normal.

De pronto las ventanas del segundo piso se abrieron y apareció una cabeza. −Sirius. −Grito Hermione.

El auror se levanto y le sonrió. −Buenos días.

−No te vayas. −Dijo la chica que cerró las ventanas, y no tardo en mucho en salir por las puertas doble

−Hermione. −Dijo Sirius abrazándola. −Me dijeron que estabas embarazada pero no tanto. −Dijo sonriendo.

−Solo quedan 3 meses.

−Herms. −Dijo Draco que venía. −Buenos días. -Y la beso.

−Buenos días, anoche no me dijiste que Sirius estaba aquí.

−Porque si te lo hubiera dicho, te hubieras despertado y lo hubieras ido a ver, y necesitaban descansar. Te presento a Blaise Zabini.

−Hola. −Dijo la chica sonriendo.

−Buenas.

−Hermione. −Grito una chica.

−Luna. −Dijo abrazándola.

−No sabía que vosotras os conocierais. −Dijo Blaise.

−Nos conocimos en la biblioteca, siempre estábamos allí.

−Sí. −Dijo Luna sonriendo.

−Tengo una biblioteca no tiene libros mágicos, pero estoy segura de que te gustara.

−Gracias. −Dijo Luna.

−Si fuera por ella, ya hubiera vaciado las cuentas en el banco para los libros, tengo que vigilarla. −Dijo Draco sonriendo.

Herms lo miro y arrugo la nariz. −Lo dice alguien que no deja de mirar coches todo el tiempo, ya tenemos 4.

−Pillado. −Dijo Draco riéndose y abrazándola.

−Buenos días. −Dijo Pansy.

−Buenos días. −Dijo Herms sonriendo.

Theo bajo en ese momento.

−El es Theo, también le gustan mucho los libros. −Dijo su marido sonriendo.

−Bien, así podremos compartir afición, Draco últimamente solo lee informes de trabajo. −Dijo la leona.

−Sentaros el desayuno ya no tardara en estar. −Dijo Draco sentándose en una silla en el jardín.

−¿Y Sam? −Pregunto Herms, mirando a su marido.

−En el mercado, le he pedido que haga su cordero, ya no tardaran mucho en llegar los chicos.

−Bien.

−Me gusta tu casa Hermione. −Dijo Luna.

−Esta bonita, yo no quería comprar algo tan grande, pero a Draco le gusto así que termino convenciéndome. ¿Qué tal por Londres? −Pregunto mirando a su marido.

En ese momento llego una chica con un carro de comida.

−Gracias Camille, ya nos ocupamos nosotros.

−Sí, señor. −La chica le sonrió y se fue.

Draco se levanto y puso todo encima de la mesa, cuando termino puso un vaso de zumo de naranja a su mujer.

−Perfecto, el profesor Dumbledore te envía recuerdos, también vi a la profesora McGonagall y al profesor Snape.

Al escuchar eso arrugo la nariz.

−Ese hombre siempre me estaba sacando puntos.

−No podía vernos. −Dijo Sirius dando un sorbo a su café. −Fui con él, en el mismo año y no nos portamos muy bien.

−O sea que es un resentido.

−Sí. Cambiando de tema, ¿Cuándo conoceré a mi sobrino?

−Está en la escuela, sale a las 2 de la tarde.

−Luna ya me han dicho que estas estudiando medicina. −Dijo Herms sonriendo, mientras cogía un trozo de fruta de su plato.

−Sí.

−En esta ciudad hay grandes universidades, ya verás te gustaran, y aprenderás mucho. −La leona miro a Pansy. −Te llevare al mejor lugar del mundo, hacen unos masajes increíbles, cuando me hacen uno vuelvo a ser un bebe. Mientras ellos se ocupan de las cosas aburridas como los negocios nosotras nos divertiremos.

−Me gusta cómo suena eso. −Dijo Pansy sonriendo.

−Sí. −Herms miro a su marido. −Draco ya he visto la casa de Miami es preciosa, tiene 8 dormitorios y está a unos metros de la playa.

−Me gusta cómo suena eso, en verano iremos.

−Tengo ganas de tomar el sol.

−Lo haremos. −Dijo el rubio sonriéndo.

En ese momento sonó el timbre de la puerta.

−Deben de ser los chicos.

−¿No has dicho para comer? −Pregunto Herms, mirando a Draco.

−Ya sabes como son, deben de haber muchas cosas de las que hablar.

−Hablando de cosas, para el jueves tenemos una reunión con la empresa de barcos.

−¿Qué te han dicho?

−Que si queremos un barco personalizado tardaran como 10 meses o así, pero si queremos uno normal, lo compramos y ellos en menos de 3 meses cambian las cosas que queramos.

−El jueves iremos, y miraremos la mejor opción.

Herms le sonrió.

−Buenos días. −Dijo Taylor.

−Buenos días, ¿no llegáis un poco temprano? −Pregunto Draco sonriendo.

−Hay muchas cosas de las que hablar.

−Ok.

−Draco. −Dijo Susan.

−Buenos días. −Dijo abrazándola. −Ven que te presento, ella es mi gerente quien se ocupa de las cosas cuando Taylor y yo no estamos en la ciudad. −Draco fue señalando a sus amigos. −El es mi tío Sirius, el primo de mi madre, ellos son Pansy y su marido Blaise, Luna y su marido Theo.

−Un placer. −Dijo sonriendo.

−Jack.

−Dime.

−Busca dos grandes edificios, donde montaremos las empresas de Blaise y Theo.

−¿Qué tamaño?

−Como la mía. Blaise, Theo anoche no lo pude decir, pero Jack es mi asesor financiero quien lleva todas mis cuentas, un gran amigo y a quien le dejo jugar con mi dinero.

−Pues si Draco confía en ti, nosotros también confiamos.

−Gracias. −Dijo sonriendo.

−Ahora vamos al despacho, que tenemos mucho de lo que hablar, luego os quedáis a comer, que le he pedido a Sam que prepare un buen cordero.

−Sí.

−Ya estoy aquí. −Dijo Oliver.

−Ya te iba a llamar, vamos. −Luego miro a todos. −Nos vemos en unas horas.

−¿Herms a que se dedica exactamente Draco? −Pregunto Sirius cuando su sobrino se fue con su gente.

−Tiene una empresa de informática, ya os enseñare cómo funcionan los ordenadores, nada más ver uno Draco se enamoro de ellos, ahora se ocupa a crear desde juegos para niños hasta proyectos para gobiernos, el año pasado gano más de doscientos millones de dólares.

Al escuchar eso Blaise se atraganto.

−¿Tanto? −Pregunto cogiendo una servilleta y limpiándose la cara.

−Sí, no puedes vivir en el mundo de los muggles y no tener ordenadores, es como si vivieras en el pasado.

−Hermione. −Dijo Sam, que ya había vuelto de comprar.

−Buenos días. ¿Has podido comprar todo? −Pregunto mirándola.

−Sí, aparte he ido al súper a comprar para llenar la nevera.

−Bien, ahora Draco está reunido, pero luego le pasas los recibos.

−Sí, nos vemos luego.

−Sí. −Y se fue.

−Hermione.

−Dime.

−¿Llevareis a Scorpius a Hogwarts? −Pregunto Sirius mirando a la chica.

−Hemos hablado de ello con Draco, no nos mudaremos, aquí lo tenemos todo, pero si él quiere ir cuando cumpla los 11 años conectaremos nuestra chimenea con la del ministro en Londres, así podrá ir y venir cuando quiera. Ni siquiera hemos ido a Nueva York mágica, estamos muy bien aquí. No queremos negar lo que Scorps es, pero no vamos a volver al mundo de la magia.

−Eso está bien, dejar que él decida lo que quiere ser. −Dijo Sirius.

−De momento, quiere ir a la luna, ser jugador de beisbol y ser policía. −Dijo sonriendo.

−Bueno los niños son así. −Dijo riéndose.

−Sí.