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Una vida sin magia — capítulo 8
Un rato después Susan salía de su despacho y Draco se puso a mirar por la venta, la pared era una gran cristalera se podía ver todo el paisaje y desde un 24 piso todo se veía precioso.
Tocaron a la puerta, y Draco les dejo pasar.
−Ya estamos aquí. −Dijo Sirius.
−Bien.
Los tres se acercaron a la cristalera y miraron.
−Por Merlín esto sí que esta alto.
−Me encanta este lugar, es una de las razones por las que lo compre, me recuerda la torre de astronomía de Hogwarts, aunque no era tan alto. −Draco los miro y les sonrió. −Veo que ya os han dado los pases, ahora os voy a enseñar el lugar.
−Sí.
Draco bajaba las escaleras cuando se encontró a su tío Sirius.
−¿Te has pasado toda la noche de fiesta?
Últimamente su tío se pasaba a todas horas desaparecido, con Susan, incluso había ido con ella a Hawái.
−Estaba con Susan, le he pedido que se case conmigo.
Al escuchar eso, el chico se despertó completamente y lo miro.
−¿Qué te ha contestado?
−Que sí.
Draco le sonrió y le abrazo. −Felicidades.
−Gracias, además le he contado la verdad, que soy mago y todo eso, se lo ha tomado bastante bien.
−Es normal, desde que llegasteis no ha dejado de echarte miraditas. −Sirius sonrió. −¿Cuándo os casareis?
−Pronto, en un mes o así, no será una boda muy grande así que no hace falta esperar mucho.
−Si necesitas ayuda avísame.
−Gracias lo haré, bueno ahora me voy a dar un baño y a dormir.
−Todo tuyo. −Dijo Draco que le sonrió y se fue a su despacho.
Hacía 5 meses que su tío y los demás habían vuelto a aparecer en sus vida, aun vivían juntos para ayudarles a que aprendieran todo lo necesario, y abrir sus empresas, pero ya habían decidido que para después de navidades, todos buscarían su lugar para vivir.
Las empresas de Blaise y Theo ya estaban en marcha, y con Jack aconsejándoles sobre todo no había problemas.
Luna había empezado la universidad y aunque al principio había estado muy perdida todo iba estupendamente, Pansy se ocupaba de los niños y disfrutar de su tiempo, spas, ir de compras y cosas así.
Y hace dos meses había nacido Orión su hijo.
Unos días después, estaban desayunando, mientras Sirius y Herms se ocupaban de los invitados, habían decidido invitar a Harry y a los Wesleay.
−Tío, sé que es tu ahijado, pero no lo quiero en mi casa. −Dijo Draco que estaba tomándose un café.
−No pasa nada, hay muchos hoteles en la ciudad.
−Gracias por respetar mi decisión.
−De nada, Remus tú serás mi padrino. −Dijo mirando a su mejor amigo.
−Tengo que estar vigilándote para que no dejes a Susan abandonada, siempre dijiste que nunca te casarías. −Dijo su amigo riéndose.
−Remus. −Protesto Dora, mirando a su marido.
−Es la verdad, pero Susan es una buena mujer, hermosa, con un gran sentido del humor y ha aceptado lo de la magia y todo eso, así que sería tonto si lo desaprovecho.
−Sí.
−Draco te secuestro a Scorps, será el paje con Tedd.
−Mientras me lo devuelvas, no hay problemas. −Dijo Draco sonriendo.
−Faltan las niñas. −Dijo Herms.
−Susan tiene amigas con hijas, así que se lo hemos pedido a ellas.
−Bien.
−Ya solo faltan tres semanas para la boda. ¿Lo tenéis todo listo?
−Sí, la iglesia, el lugar para la fiesta, las flores, son muchas de cosas, solo de pensarlo me mareo. −Dijo Sirius.
−Es que una boda es un mucho de trabajo. −Dijo Herms sonriendo.
−¿Dónde os casasteis vosotros? −Pregunto Dora.
−Nosotros, en primavera, en un gran cenador hermoso, lo tendrías que ver lleno de flores por todos lados. Os lo enseño. −Dijo Hermione que se levanto y se fue, al cabo de unos minutos volvió con un gran álbum de fotos.
Dora y Remus miraron las fotos y sonrieron. −Estabas hermosa.
−Gracias, y luego hicimos una fiesta al aire libre, la primavera aquí es muy agradable.
−Nos gusto tanto que cuando cumplamos 10 años de casados, lo volveremos a repetir. −Dijo Draco.
−Algunos hombres le tienen terror al matrimonio, pero veo que tu no. −Dijo Sirius sonriendo a su sobrino.
−Pues mi padre quería que me casara con Astoria Greengass, eso sí que da miedo.
Al escuchar eso todos lo miraron.
−Si tu padre firmo un contrato, aun debe de ser vigente.
−No te preocupes, hable con el ministro y lo arregle todo, me dijo que como mi padre había sido mortifago, sus documentos firmados mientras lo era, no tenían valor, incluso llamo al señor Greengass, cuando me vio vivo por casi le da un ataque, ya había casado a su hija con otro hombre así que él era quien había roto el acuerdo, le dije que no se preocupara que podía seguir con su vida que no iba a pedir nada.
−Así que todo ha terminado bien.
Draco miro a su mujer. −No te libraras tan fácil de mí.
Herms se rió y le saco la lengua.
OOO
Todos estaban en un restaurante comiendo, incluso estaban Harry y los Wesleay.
−¿Chicas preparadas, para la despedida de soltera? −Pregunto Susan.
Al escuchar eso los hombres la miraron.
−No pongáis esa cara, nuestra despedida de soltera, será muy relajante, vamos a ir a un spa donde nos hagan unos masajes increíbles. −Dijo la prometida de Sirius.
−Entonces no digo nada. −Dijo Sirius.
Todos se rieron.
−¿Qué vais a hacer vosotros? −Pregunto Herms a Sirius.
−Vamos a ir al campo de los yankees a jugar al beisbol, deporte y luego a dormir, para no llegar tarde.
−Una despedida bastante diferente.
−Sí, pero es lo que quiero hacer. −Dijo Sirius.
−Tenéis que hacer lo que queráis.
−Sí.
El móvil de Susan empezó a sonar y la chica se levanto y se fue, volvio al cabo de unos momentos con cara de sufrimiento.
−¿Qué pasa? −Pregunto Sirius.
−No tenemos lugar para la fiesta.
−¿Cómo?
−Lo habíamos reservado con más de 2 meses de antelación.
−Según ellos, los otros lo han reservado antes.
−Pff, ya no voy a ir mas a ese lugar. −Dijo Draco.
−¿Qué hacemos? A estas alturas ya no hay podemos hacer ninguna reservación.
−Tranquila yo me ocupo de todo. −Dijo Herms que se levanto y se fue con su móvil.
−¿Conseguirá algo? −Pregunto Susan mirando a su jefe.
−¿Herms? Si, no te preocupes, tiene contactos por todos lados, incluso tiene más que yo. −Dijo Draco sonriendo.
Unos minutos después, la leona volvió sonriendo.
−Ya tengo nuevo lugar y mucho mejor que el anterior.
−Que te había dicho. −Dijo Draco mirando a Susan, luego miro a su mujer. −¿A quién has llamado?
−Secreto, solo te digo que nos ha conseguido la sala tower.
Al escuchar eso, Susan puso ojos como platos y por casi se echa a llorar.
−¿Me has conseguido la sala tower? La misma que cuesta 2 años conseguirla.
La leona le sonrió y le paso un papel. −Llama ya, si no os la quitaran.
−Te debo una grande. −Dijo Susan cogiendo el papel.
−Para nada, lo que sea por la familia.
Susan se fue a llamar y todos la miraron.
−¿A quién has llamado? −Pregunto Draco mirando a su mujer.
−A la mujer del alcalde, le comente lo de la boda, y me dijo que si necesitaba algo que le avisara, la he llamado y me ha dicho que el dueño de la sala tower tenía un día libre por una cancelación, así que ya está solucionado.
−Tienes más contactos que yo.
−Que va. −Dijo Herms sonriendo. −Lo que pasa es que muchas mujeres van al spa y allí nos hacemos amigas.
−Buen lugar para conocerse, todas tranquilas y relajadas.
−Mucho, también nos enteramos de los últimos cotilleos.
Al escuchar eso Draco se rio.
−Eso sí que da miedo.
−Para nada, todas somos unas santas.
−Huy sí.
−Draco. −Dijo un hombre sonriendo.
−Taison. -Se levanto y le sonrio. −¿Qué tal tu hijo?
−Bien, mañana ya le dan el alta, gracias por el juego.
−De nada, yo también tengo un hijo y te entiendo.
−¿Me puedes preparar otro?
−Ya tengo algo preparado, pásate el lunes así lo hablamos.
−Bien, gracias, ahora te dejo que veo que estas en familia.
−Si gracias.
Taison le sonrió y se fue.
Draco volvió a sentarse.
−¿Quién es? −Pregunto Sirius, mirando a su sobrino.
−Taison un jugador de hockey sobre hielo, hace un seis meses vino a verme pidiéndome un encargo especial, un día su hijo Robert de 12 años estaba saliendo del parque con sus amigos, cuando un conductor lo atropello y se dio a la fuga, estuvo a punto de morir, por suerte se está recuperando aunque es algo muy lento y me pidió un juego, al niño le gustan los que hacemos así que yo encantado se los hago, ya le he preparado varios, se ha pasado medio año en el hospital, por suerte mañana ya le dan el alta.
−¿Es quién te ha pasado las entradas? −Pregunto Herms.
−Sí, le dije que no hacía falta, pero él se siente como en deuda, cosa estúpida, porque lo ayudaría sin que me diera nada.
−Ya estoy. −Dijo Susan, sentándose.
−¿Qué tal?
−Perfecto, ya tenemos el lugar, y lo mejor de todo es que ellos se ocupan de todo, de llamar a mi organizadora y hablar con el catering.
−Genial.
−Draco. −Dijo un hombre que venía con un chico.
−Hey Charlie. −Dijo Draco levantándose y mirando al chico. −Te veo mucho mejor.
−Sí, ya estoy curado y el lunes vuelvo al instituto.
−Le he cambiado, irá a uno donde pueda empezar de nuevo. −Dijo el hombre.
−Eso está bien, lo prometido es deuda, te dije que si te recuperabas, podrías trabajar conmigo, así que el lunes pásate por mi despacho y te diré lo que harás.
−¿En serio? −Pregunto el chico emocionado.
−Claro, hay que cumplir lo que se dice.
Chris se levanto y le sonrió. -A partir del lunes después de clases, trabajaremos juntos. ¿Te parece?
−Sí.
−Gracias a los dos.
−De nada.
−Nosotros nos vamos, ya estaremos en contacto.
−Cuando quieras. −Dijo Draco sonriéndole, cuando se fueron se volvieron a sentar.
−Veo que conoces a mucha gente. −Dijo Remus.
−Mucha, a Charlie le conocí por casualidad, un día que salía del trabajo por casi lo atropello, me lo encontré borracho y drogado, su madre había muerto hacía poco y su padre por el dolor se había distanciado, ya casi no pasaba tiempo con él, lo lleve al hospital y allí conocí a Patrick el hombre que iba con él es su padre, le dije como me lo había encontrado y se dio cuenta de que si no hacía algo por su hijo, lo perdería como había perdido a su mujer, Charile me dijo que le encantaban crear juegos, así que le prometí que si se curaba, yo le daría un trabajo para después de clases, para que no vaya con malas compañías.
−Veo que ha cumplido su promesa.
−Sí, cuando lo conocí estaba muy delgado y creí que se moría, pero ha sabido salir adelante. −Draco miro a su amigo. −Chris ocúpate de todo, no quiero que vuelva a caer en malas compañías.
−No yo me ocupare de todo.
−Lo sé.
−Hermione. −Dijo un hombre mayor acercándose.
−Profesor. −La leona se levanto y le saludo.
−¿Cuándo vas a volver a clases? Eras mi alumna más brillante.
−¿Herms? −Pregunto Draco mirándola.
−Draco te presento a mi tutor en la universidad. −Y sonrió a su marido. −Profesor él es mi marido Draco Malfoy.
−Tiene una mujer muy inteligente.
−Lo sé. −Dijo sonriendo. −Y sobre las clases volverá después de navidades.
Herms lo miro. −Pero…
−Pero nada, Sam y las chicas pueden cuidar de Orión, y te quedan manos de 5 meses para terminar la universidad. −Y sonrió al profesor. −Estará para terminar sus dos últimos trimestres.
El profesor sonrió. −Bien. −Y miro a la chica. −Te espero para enero.
−Estaré allí.
El profesor se fue y la leona miro a su marido.
−Sabes que tengo razón, y solo es por la mañana, además siempre has querido ser una gran abogada, y si no terminas tus estudios no podrás serlo.
−Lo sé, en enero seguiré con mis estudios.
Draco le sonrió y la beso, y miro a todos −Nos tenemos que ir, hay trabajo.
−Sí y yo tengo que cuidar de Orión. −Dijo la leona.
−¿Remus que haréis vosotros? −Pregunto mirando al marido de su prima.
−Turismo.
−Susan tienes la tarde libre, enséñales la ciudad, que no se pierdan.
−Gracias.
Después de pagar salieron a la calle, y les dieron los tickets al del aparcamiento, un hombre trajo el coche de Hermione y Draco le ayudo a subirse.
−Cuando llegues me llamas.
−Por supuesto. −Dijo Herms sonriendo. −No trabajes mucho.
−Para nada, nos vemos en unas horas.
−Sí. −Draco la beso y el coche se junto con el resto del tráfico.
−Me gusta su coche. −Dijo Dora.
−Es un escalade, en un principio no le gusto, decía que era muy grande, pero nada más cogerlo le encanto y se lo ha quedado, no solo es grande, también es seguro, así que va a todos lados con él.
−Señor Malfoy, su coche. −Dijo otro aparcacoches.
−Gracias. −Le dio un billete y cogió las llaves.
−¿No tenias un deportivo? −Pregunto Dora mirando el coche grande.
−Y lo tengo, pero como veníamos a comer, no cabíamos todos así que me he traído este, además como es grande y de montaña, las ruedas no patinan tanto, con este frio no quiero tener ningún accidente.
−¿Cuántos coches tienes?
−5, el que Herms tiene, este, y tres más, me apasionan los coches y mi leona me ha dejado tener algunos, así que lo aprovecho, ahora dejemos de hablar que tengo una enorme pila de papeles. −Dijo sonriendo a su prima. −Esta noche te respondo a todas tus preguntas.
−Vamos. −Dijo Taylor cogiendo las llaves y abriendo la puerta.
−Jack ocúpate de mirar lo de la cabaña, que quiere Herms.
−¿Otra casa? −Pregunto Sirius.
−Sí, una cabaña en las montañas. −Draco sonrió a su tío y miro a su abogado. −Jack típica cabaña, quiere algo de madera y que solo tenga el salón y el comedor, y muchos árboles a su alrededor.
−Me ocupare de todo.
−Gracias. −Draco se subió en el coche y se puso el cinturón de seguridad. −¿Tío Sirius te esperamos para cenar?
−Sí, no tardaremos mucho, mañana ya es la cena así que iré pronto a dormir.
−Bien, pues entonces nos vemos en unas horas, cuidaros. −El hombre encendió el coche y se junto con el tráfico.
−Sirius nosotros también nos vamos, nos vemos en casa en unas horas. −Dijo Blaise.
−Sí.
El chico cogió las llaves que el aparcacoches le daba y se fue.
Theo hizo lo mismo.
−Veo que todos se han acostumbrado a su vida aquí. −Dijo Remus.
−Sí.
−¿Al final donde la vais a celebrar? −Pregunto Remus a Sirius.
−En casa de mi sobrino, con tantos niños, no quieren dejarlos con niñeras, así que ya está todo preparado.
−Nos vemos mañana. −Jack se despidió y se fue en su coche.
−Nosotros iremos en bus, en mi coche no cabemos todos, además la ciudad se ve mejor si no tienes que estar pendiente del trafico. −Dijo Susan.
−Te seguimos. −Dijo Sirius sonriendo.
−Vamos.