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Historia 16969 — capítulo 1
Hola a todas!!!!!... bueno después de haber publicado los primeros dos capítulos con otro nombre, la historia que estaba formándose en mi cabeza cambió de rumbo. Fue cuando la inspiración llegó y salió esta historia de amor que me propongo a escribir. En un principio este FF iba a tratar sobre la vida de Sirius, sobre su camino hasta caer en Azkaban. Ahora sigue tratando de él y su camino, pero tomado desde un punto de vista que no era el mismo del principio. Espero que les guste y me dejen sus reviews!!!!! Saludos!!!!!
No me atribuyo los derechos de autoría de ninguno de los personajes pertenecientes a los libros de J.K.Rowling, sinosólo de aquellos salidos de mi imaginación. La publicación de esta historia es sin fines de lucro.
MY INMORTAL ANGEL:
El Gran Amor de Sirius.
CAPITULO 1
La Noble y Ancestral Casa de Los Black.
Sintió varios gritos que lo hicieron abrir los ojos. No quería despertar, sabía que seguro su hermano ya había llegado y estarían festejando la noticia. Sin embargo la curiosidad fue más fuerte y, antes de pensarlo, se estaba poniendo unas pantuflas y bajaba lentamente las escaleras. Los gritos y las voces fueron haciéndose más fuertes hasta que, al llegar al rellano de la escalera, pudo distinguir una luz que provenía de la cocina. Se acercó lentamente y atisbó por la pequeña línea de la puerta entreabierta. Todos estaban ahí, sonrientes, festejando el gran día, con botellas de cervezas de manteca en la mano, brindando por la noticia que se leía en todos lados. Comenzó a voltearse para volver a la cama, ahora que había visto todo, no quería que lo descubrieran.
-¡Sirius!- gritó una mujer delgada y anciana, de corto pelo negro que le enmarcaba el rostro-¡Ven aquí!.
Sirius maldijo por lo bajo, definitivamente ese día no era su día de suerte, ya era la segunda vez que su madre lo descubría en lugares donde se suponía que no debía estar. Se volteó, abrió la puerta y entró en la cocina.
-¡Maldición Sirius!- espetó la mujer tomándolo fuertemente por el brazo.-¿Qué haces espiando por ahí?.
-Me despertaron los ruidos- respondió Sirius soltándose de la mano que lo aferraba y mirando a su madre fijamente con aquellos profundos ojos grises. –A mi me interesa un rábano lo que hagan ustedes acá, ¡sólo dejen dormir!- agregó en un tono de voz más fuerte.
-Pues lamento decirte que ahora que te dignaste a bajar, te quedarás- le dijo la mujer con una mirada que no daba lugar a reproches- Estamos festejando una gran noticia que me imagino ya sabrás.
-La sé, y creo que no es para festejar y yo no tengo ganas de hacerlo, así que vuelvo a mi habitación- respondió Sirius desafiante.
-¡Ah no!, ahora te quedas quiero que escuches lo que voy a decir- respondió la mujer furiosa. Una de las venas de su frente se había hinchado y amenazaba con explotar. Sirius sabía lo que significaba aquello, así que pensó, que lo mejor, era quedarse un rato y esperar el momento de escabullirse nuevamente a su habitación.
-¡Atención todos!- dijo entonces la mujer levantando la mano para llamar la atención. Todos los presentes fueron callando de a poco ante la amenazante figura de la señora Black, que esperaba impaciente que la sala quedara en absoluto silencio.
-Primero que todo- dijo cuando por fin se hizo el esperado silencio – Quiero que sepan los presentes, el tremendo orgullo que siento por tener la oportunidad de ver en mi casa una reunión tan especial, con un motivo tan especial- se sintió una exclamación de asentimiento por parte de todos los presentes, la señora Black movió la mano impaciente, acallando la interrupción.- Todos sabemos la gran noticia de hoy, por fin Lord Voldemort ha aparecido en los diarios, por fin se está haciendo un poco de justicia a los inmundos sangre impura- gritó la mujer. Todos aplaudieron y brindaron con emoción.
-Segundo- gritó la señora Black para hacerse oír sobre el bullicio- Quiero felicitar a dos miembros de esta familia, que siendo de los más jóvenes, han decidido unirse activamente a la causa de Voldemort. ¡Un aplauso para Bellatrix y Regulus!.- Sirius vio como, en medio del círculo de gente que aplaudía con emoción, su hermano menor y su prima sonreían con satisfacción. No aguantó más aquel cuadro y, cuando su madre se adelantó para abrazar a Regulus, se escabulló entre las personas y salió de la habitación.
La sangre le hervía, estaba completamente furioso ante todo aquello, ante aquellas personas que se regocijaban porque, alguien malvado como Voldemort, comenzaba a triunfar en sus locas ideas de “purificación”. Sirius sabía que aquello que estaban viviendo era sólo el comienzo, que aquel temible mago que ya algunos no se animaban a nombrar, sacaría lo peor de sí mismo cuando nadie lo imaginara y todo sería un caos. Caminó hasta llegar a las escaleras, entonces una muchacha de mas o menos su edad lo interceptó.
-Pudiste escaparte- le preguntó.
-¡Sí!- dijo Sirius- No soporto la sarta de estupideces que están diciendo allá- exclamo enojado.
-Si, la verdad que todo eso es un desastre, y ahora que mi hermana y tu hermano han decidido ser reclutas de Voldemort, mis padres van a estar insoportables- dijo Andrómeda.
-¡Imagínate los míos!, si Regulus era el preferido de ellos, ¡ahora va a ser su héroe!. Te diré una cosa primita, ya tengo dieciséis años, dentro de unos meses cumpliré los diecisiete y podré marcharme de esta maldita casa y alejarme de esta manga de locos.
-Es una buena idea, si yo me animara haría lo mismo Sirius, pero lamentablemente no soy temeraria como tú, así que sólo puedo desearte suerte en tu cruzada- dijo la muchacha sonriendo- ¡Eso si, más vale que no te olvides de mí!, yo no soy como ellos.
-Eso lo sé prima- respondió Sirius devolviéndole la sonrisa y tomando a Andrómeda por los hombros- Y prometo que no me olvidaré de ti, nos veremos seguido, es una promesa.
Se abrazaron y Sirius subió las escaleras. Al llegar a su habitación se dejó caer sobre la cama. Su cabeza daba vueltas, pensando en las mil formas en que podía salir de aquél horrible lugar. Se veía afuera, caminando por las calles, riendo con James y seguidos por algún par de chicas particularmente lindas. Sonrió al recordar a su amigo James. Hacía más de un mes que no lo veía porque, por supuesto, su madre no lo dejaba. James era de familia de sangre impura, y eso lo convertía en una persona indeseable para que alguien como él, un Black, lo tuviera de amigo. Sin embargo eso a él le importaba menos que todos en aquella casa, James era el mejor amigo que podía tener y se las había ingeniado para seguir comunicándose con él. Así era como se había enterado de lo sucedido con Voldemort, por un mensaje de su amigo.
Levantó la almohada y sacó un recorte de periódico. Las fotos mostraban primero a Voldemort hablando acaloradamente a una multitud de personas reunidas, y después a tres cadáveres. “Tres magos murieron ayer durante un discurso” rezaba el título del artículo. Más abajo explicaba cómo un grupo, eufórico ante el discurso de Voldemort, había atacado a tres magos de sangre “impura”, que habían perecido en el intento de huir de la enfurecida muchedumbre.
Le llegaron más ruidos de abajo, y entonces, la puerta de su habitación se abrió de un golpe.
-Imagino que ya sabes la noticia- dijo Regulus entrando a la habitación, detrás de él venía Bellatrix.
-Sí- dijo Sirius secamente y volviendo su atención al artículo.
-¿Y no nos vas a felicitar?- preguntó despectivamente su hermano.
-No- respondió simplemente.
-Ah, ya veo, tienes celos de que yo, tu hermano menor, de sólo catorce años, tenga las suficientes agallas para unirse al mago más grande de todos los tiempos.
-No, sólo me parece una tontería felicitarte por firmar tu acta de defunción. Pienso que lo que acabas de hacer es la estupidez más grande de toda la historia- respondió tranquilamente Sirius.
-Estas celoso, como siempre- respondió Regulus con tono enojado, una sola persona lo podía hacer sulfurarse, y ese era Sirius. Pero él sabía también cuál era el punto débil de su hermano.- Ya verás, cuando limpiemos todo esto de esos sucios “sangre impura” y no tengas más a tu querido amigo James, vendrás a verme con el rabo entre las piernas.
-¡Nunca!- gritó Sirius ahora sí furioso levantándose de la cama y apuntando a su hermano con la varita- ¡Nunca haré eso! Y ni siquiera pronuncies el nombre de James, es demasiado persona para ti. Esto acabará antes de lo que imaginas y el que saldrá perjudicado serás tú.
-Ya veremos- dijo Bellatrix hablando por primera vez, al ver que Regulus se había paralizado ante el hecho de que su hermano lo estuviera apuntando con la varita.- Ya veremos quién sale perdiendo de esta Sirius. Nosotros seremos señalados por apoyar a Voldemort, pero los de sangre impura y los que luchen contra él serán aniquilados. Y tú no te salvarás de eso, te lo aseguro. Ni tú, ni tu amiguito James.
Sirius sintió tanta furia ante las palabras de Bellatrix que actuó sin pensarlo, y antes de que se diera cuenta, Regulus y ella estaban desmayados en el piso por el hechizo “desmaius” que les había lanzado. Sólo, cuando vio los cuerpos en el piso, se dio cuenta de lo terrible que era lo que acababa de hacer. Seguro abajo no habían escuchado el ruido, o tal vez sí, pero cuando su madre se enterara de aquello no quería ni imaginar su reacción. Entonces lo vio claro, no podía quedarse ni un minuto más en esa casa, con aquellas personas que decían ser su familia pero que en realidad, para él, no eran más que extraños con los que se veía obligado a convivir todos los días. Tenía que marcharse en ese mismo instante, ya no podía esperar hasta cumplir los diecisiete años, ya no tenía más nada que hacer en esa casa.
Rápidamente tomó una maleta de adentro del armario y metió algunas de sus cosas, ropa y los libros de la escuela. Bajó las escaleras en absoluto silencio, pisando lentamente, con temor que ante el menor ruido fuera descubierto. Abrió la puerta que daba al jardín y salió a la noche estrellada, sintiendo la libertad que él tanto adoraba. Tomó la escoba, una barredora, y pronunciando unas palabras le lanzó un hechizo de invisibilidad. Sabía cuanto se arriesgaba al usar magia fuera del colegio, sabía que podían expulsarlo por ello, pero eso ya no le importaba, había salido de situaciones peores, podría salir de esta.
Se montó sobre la invisible escoba y emprendió vuelvo. El fresco aire del verano le azotó el rostro y se sintió liberado, liberado por fin de aquella casa a la que no pensaba volver nunca más.
-Nunca volveré allí, he estado encerrado en ella por suficientes años, y nunca volveré a estarlo- se juró mientras doblaba hacia el sur. No sabía que muchos años después volvería a aquella casa, y volvería a ser prisionero de ella.
Éste capítulo es un poco corto y sé que no muy divertido, pero necesario. Espero que sigan leyendo mis siguientes capítulos!!! (prometo q se pone mejor jeje)