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Historia 16969 — capítulo 2
Bien aquí está el capítulo 2... sé que estos primeros capítulos no tienen mucha acción... pero de a poco todo va a ir cambiando.. Saludos y espero sus Reviews!!!!
No me atribuyo los derechos de autoría de ninguno de los personajes pertenecientes a los libros de J.K.Rowling, sinosólo de aquellos salidos de mi imaginación. La publicación de esta historia es sin finesde lucro alguno.
CAPITULO 2
Expresso de Hogwarts
-Eres más lento que un Riddeback Noruego- gritó James a Sirius que venía volando detrás de él.- Nunca me alcanzarás-. Se agachó, pegando el pecho a la escoba y aceleró. Sirius hizo lo mismo y trató de alcanzarlo pero, a pesar de estar a sólo unos centímetros de él, no lo logró. Vislumbraron un jardín lleno de flores rojas y amarillas, y comenzaron a descender. Sus pies tocaron tierras y ambos dejaron las escobas a un lado, riendo.
-Buena carrera- dijo James- ¡Sobre todo porque gané!.
En ese momento un hombre de aproximadamente cuarenta años, cabellos oscuro y ojos color miel, apareció en el jardín.
-¡Vamos adentro!, James, Sirius, las cartas de Howgarts han llegado- dijo el hombre sonriendo.
James y Sirius entraron y se dirigieron a la cocina, donde la madre de James los esperaba con unas galletas de chocolate. James y Sirius tomaron las cartas mientras devoraban las galletitas.
-La lista de materiales para el séptimo curso- dijo James- Este año si que será divertido- agregó golpeando a Sirius en el brazo- ¿Qué me dices, ganaremos la copa de las Casas y el torneo de Quiditch?.
-Por supuesto- respondió Sirius agarrando un puñado de galletitas.- Y no solo eso- bajó la voz y se acercó a su amigo para que los padres de James no pudieran oírlo.- Sino que tendremos libertad para recorrer el Bosque Prohibido en las noches de luna llena.
James sonrió mientras sacaba de debajo de su túnica una cerveza de mantequilla y tomaba un sorbo a escondidas.
-Siempre hemos tenido esa libertad.- agregó pasándole la botella a su amigo.
-Si, pero esta vez será mayor, Lunático me mandó una lechuza, diciéndome que este año tal vez Filch no esté.
-¿Porqué?- quiso saber su amigo haciendo notar cada vez más su emoción.
-Parece que tuvo un accidente hace unas semanas, estaba tratando de hacer magia, y tú sabes que él no puede, hizo mal una poción y voló por los aires, está internado en San Mungo- explicó Sirius tomando un sorbo de cerveza y sonriendo.
-¡Increíble!, Hogwarts sin Filch, es lo mejor que nos podría pasar, imagínate que incluso con él pisándonos los talones, podemos hacer lo que queramos, lo que va a ser ahora.
-Lo sé, va a ser increíble, el mejor año.
-Así es, brindo por eso.- dijo James levantando la botella y escondiéndola rápidamente porque en ese momento su madre los llamaba para que pusieran la mesa.
-¡Se escapó!, el muy estúpido se escapó- gritó la señora Black a su marido.- Es una vergüenza para esta familia.
-Es sólo un adolescente renegado, ya va a volver, no hace falta que armes tanto escándalo- le respondió un hombre de cabello largo negro, con algunas mechas blancas que se esparcían por la cabeza, sus ojos grises eran profundos y penetrantes. En verdad era la viva imagen de Sirius en edad avanzada.
-¡No!, no es sólo un adolescente renegado, es un ingrato que se junta con gente que no debería y que desprestigia a esta familia. Mira a Regulus, él se sacrifica por la pureza de la raza, mientras Sirius se marcha a casa de los Potter.
-¡Estás exagerando!, Sirius siempre ha sido un rebelde, pero ya se dará cuenta, tarde o temprano, que su familia tiene razón, y va a volver a pedirnos perdón.
-Pues si vuelve o no vuelve es cosa suya, a mi ya no me importa- escupió la Señora Black desapareciendo por la puerta de la cocina.
El Señor Black movió la cabeza mientras tomaba el diario que descansaba sobre la mesita. Al abrirlo vio el titular de las nuevas noticias. Más magos habían aparecido muertos en la última semana, el ministerio estaba desconcertado y no sabía con exactitud las medidas que debían tomar, pero ya se estaban formando brigadas de vigilancia para cada barrio de magos. Vio las fotos de los cuerpos y se estremeció. Él y su familia estaban seguros que lo que pregonaba Voldemort era lo mejor, pero, de pronto, no estaba tan seguro de si los medios que estaba utilizando eran los mejores. Él sabía con certeza que aquellas muertes eran causadas por Voldemort y sus seguidores, pero ¿hasta que punto iban a llegar con los asesinatos?. No dudaba que algunos sacrificios eran necesarios en pro de la causa, pero todas las semanas aparecían nuevos cadáveres, y eso comenzaba a ponerlo nervioso. Tal vez Voldemort se estaba sobrepasando en todo esto, y lo peor era que ahora su hijo estaba involucrado, y él no podía llevarle la contra.
El expreso de Howgarts lanzó un último pitido y comenzó a andar. Las vías chirriaron ante el peso del tren que fue tomando cada vez más velocidad, hasta que los árboles de afuera, pasaban rápidamente como en una sucesión de filminas.
-Y eso fue todo, tomé la escoba, me subí y me marché- terminó Sirius. Estaba contando su huída a sus amigos. Lupin y Peter lo miraban desconcertados- Hubieran visto la expresión de susto de Regulus cuando lo amenacé con la varita- agregó riendo a carcajadas- Ni tiempo tuvieron de pensar antes de caer desmayados.
-¿Y te escapaste?, ¿así como así?- preguntó Peter con cara de horror.
-Ajá, así como así.- respondió Sirius tomando una rana de chocolate de una bolsita que había a su lado- No aguantaba más, esos estúpidos creen que pueden llevarse el mundo por delante, y no es así. Se creen que son más porque nuestra sangre puede rastrearse de aquí a la Edad Media, pero yo no me siento más que James ni que tú Lupin. Además tenemos el ejemplo de Snape, que es sangre pura y ¡no van decirme que es mejor que nosotros!.
James lanzó una carcajada y Peter una risa nerviosa, Lupin se limitó a mirar a su amigo con aire preocupado.
-¿Así que Regulus se unió a Voldemort?.
-Sí, ahora se cree el rey del mundo por ser parte de los seguidores. Pero yo le dije, le advertí que se estaba metiendo en algo muy peligroso, sólo que no quiso escucharme. Y ahora todos están convencidos que él y Bellatrix son los héroes de la familia.
-Si, la cosa va muy mal, el Ministerio está como loco tratando de organizar brigadas de vigilancia y los aurors están dividiendo las zonas donde ha habido asesinatos en distritos. El trabajo allí se está poniendo pesado- dijo Lupin mirando por la ventanilla.
-¿Creen que atrapen a los asesinos?- preguntó Peter tratando de agarrar una rana de chocolate que se le acaban de escapar.
-¡Peter, si que eres tonto!- dijo Sirius- El único responsable de eso es Voldemort, todos lo sabemos, pero no hay pruebas contra él.
-Sólo que ha aparecido como un agitador que pregona sobre la limpieza de la sangre, como muchos hicieron antes que él- dijo James.
-Pero no creo que esto de para más- intervino Lupin- En cualquier momento encontraran pruebas contra él y lo mandaran derechito a Azkaban, y sus seguidores se dispersaran y todo terminará ahí, no le veo mucho futuro a todo esto.
-Yo tampoco, seguro todo terminará muy pronto- dijo James tomando la rana de chocolate que se le había perdido a Peter y dándole un mordisco- Lo siento amigo, tú la perdiste.
Sirius miró por la ventanilla. Los árboles pasaban rápidamente y la noche comenzaba a caer, de un momento a otro llegarían a Hogwarts y empezaría la diversión. No sabía que una sombra se cernía sobre ellos, una sombra que recién comenzaba a mostrar las garras y que, de a poco, se transformaría en la mayor amenaza jamás conocida.
En ese momento sintieron ruidos fuera del vagón donde se encontraban, eran algunos gritos y pisadas.
-¿Qué sucede?- preguntó Sirius volteándose para mirar hacia la puerta.
-Parece que una pelea- respondió Remus.
-¿Una pelea?- dijo James sonriendo.- ¿Y que hacemos aquí adentro entonces?- Dicho esto los cinco amigos se asomaron por la puerta. En el pasillo estaba Lucius Malfoy con la varita en la mano apuntando a una muchacha pelirroja de ojos verdes.
-¡Los malditos sangre sucia no deberían existir!- gritaba el muchacho rubio con mirada de odio.- Dentro de poco no quedará ni uno Lily Evans, ni uno solo de ustedes, me encargaré personalmente de eso.
-Sólo alardeas Lucius- respondió la pelirroja Evans- Pero tu odio no te deja ver más allá de lo que realmente eres, un muchacho mimado que se cree lo mejor pero que, muy en el fondo, no soporta ni siquiera a su propia familia.
-Te vas a tragar tus palabras Evans- siseó Lucius mirándola con odio, levantó la mano apuntando con la varita al rostro de Lily. Pero no alcanzó a atacar, porque en ese momento un rayo lo golpeó haciéndolo saltar hacia atrás.
-Me parece que el que se va a tragar sus palabras eres tú Lucius- dijo James que había sacado su varita y había desarmado al rubio. Se acercó a Lily que todavía estaba con la varita en la mano, esperando el ataque de Lucius.
-¿Estás bien?- le preguntó a la pelirroja.
-Perfectamente Potter, y gracias, pero podría haberlo hecho sola.- Dicho esto dio media vuelta y comenzó a caminar por el pasillo hacia donde estaba Lucius tirado, aún sorprendido por el ataque de James.
-No siempre vas a tener a Potter para que te proteja.- le dijo éste poniéndose de pie.
-¡Pero voy a estar yo!- dijo una muchacha castaña de hermosos ojos azules que en ese momento apareció por el pasillo.- Y créeme Lucius, que no dejaré que le hagas nada malo a Lily, primero tendrás que pasar sobre mí.
-No creo que eso sea un problema Sheldden- respondió Malfoy mirando a la muchacha cuyos ojos azules parecían lanzar chispas. Y dando media vuelta recogió su varita y se marchó por el pasillo, caminado por el medio de los estudiantes que habían salido a espiar la pelea.
-¿Estás bien?- preguntó la muchacha castaña a Lily.
-Si, estoy bien, no te hagas problema Anne- respondió la pelirroja mirando a su amiga.
-¡No puedo dejarte sola un minuto que ya te agarras con ese Lucius!- le dijo Anne mirando enojada a su amiga.- Tienes que tener cuidado Lily, es una maldita rata que no dudará en hacerte daño.
-¡No mientras esté James aquí para defenderla!- saltó James acercándose a las amigas con una sonrisa- ¿Verdad Lily?.
-Ya te agradecí tu ayuda Potter, pero podría haber salido de esto sola- le dijo Lily, y dándose media vuelta, se marchó acompañada de Anne.
-¡Así es como agradece que la ayudaste!- dijo Sirius a su amigo cuya sonrisa se había borrado de su rostro.- No le hagas caso, las mujeres son así, complicadas, ¿quién las entiende?. Ven vamos al vagón que tengo escondidas unas cervezas de mantequilla-. James miró a su amigo y lo siguió adentro del compartimiento. En el pasillo los curiosos fueron dispersándose, mientras varias chicas se quedaron suspirando por el “salvador” de la pelirroja y su amigo de ojos grises.