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Historia 16969 — capítulo 4
No me atribuyo los derechos de autoría de ninguno de los personajes pertenecientes a los libros de J.K.Rowling, sinosólo de aquellos salidos de mi imaginación. La publicación de esta historia es sin finesde lucro.
CAPITULO 4
Black eres...¿insoportable?
-¡Entonces la histérica me echó de la enfermería a los gritos!- dijo Sirius. Estaba en la Sala Común con sus amigos, ya era tarde y no quedaba nadie más que ellos.
-Espera, ¿eso fue antes o después de la segunda vez que te abofeteó?- preguntó James retorciéndose de la risa.
-¡Después James!, y no es gracioso. ¡Mira que despreciarme de esa forma!- dijo Canuto mirando a su amigo seriamente.
-Vamos Sirius, no es para tanto. Tal vez encontraste al fin una chica que no babea por ti, no se puede tener a todas. Déjalo así.
-¿Qué lo deje así?, ¿qué lo deje...?- preguntó Black indignado- ¡Remus me sorprendes!, ¿acaso no me conoces?, nunca dejo las cosas a medio hacer.
-Bueno si es por eso, el plan ya se cumplió porque Snape seguro los vio a ti y a Anne besándose, así que está hecho.- dijo Lupin sacando una caja de ranas de chocolate.
-¿Cómo sabemos que Snapis nos vio?, cuando yo lo busqué con la mirada, ya se había ido- dijo Canuto- Así que nada está hecho todavía, además ahora esto va más allá, es personal.
-¿Personal?- preguntó James acercándose a Remus y tomando una rana de adentro de la caja.
-Si, personal, esa chica va a aprender una lección, ¡nadie desprecia a Sirius Black!.- Se sentó al lado de sus amigos y tomó una rana de chocolate. Estaba que hervía, nunca, en toda su estadía de Hogwarts, se había tragado dos cachetadas, ¡y de una misma chica!. Ella había herido su orgullo en lo más profundo, y lo pagaría, lo pagaría como que él se llamaba Sirius Black.
-¡Ese maldito de Black lo va apagar!- decía una muy enojada Lily a su amiga Anne que volvía de la enfermería con el tobillo curado.
-¡Y eso no es todo!- dijo Anne enojada y sentándose en la cama. En el cuarto habían sólo tres chicas más que escuchaban atentas las palabras de Anne.- ¡El hipócrita me besó!, ¿puedes creerlo?, me atropella y después se viene a hacer el galán.
-¡Es un descarado!- asintió la pelirroja.
-¿Qué te besó?- preguntaron las tres chicas que no se había perdido ni una palabra. Sus nombres eran Vivian, Elis y Beth.- ¿Besa delicioso verdad?- preguntó la rubia Vivian como en una ensoñación.
-No sé si besa delicioso o no Vivian, en ese momento estaba tratando de no vomitar- respondió Anne enojada. Siempre se había llevado bien con las tres, eran muy parecidas en todo, excepto en que eran seguidoras de los merodeadores, y Lily y ella simplemente los detestaban.
-¡Vamos Anne, sé que no te caen bien, pero no puedes negar que Sirius es hermoso!- dijo Vivian sentándose en la cama junto a Lily.
-¿Hermoso?, ¡es un dios!- exclamó Elis.
-¡Ah! déjate de tonterías Elis, dime ¿qué le ven de guapo?- preguntó Anne frunciendo el ceño y poniendo cara de asco.
-Bueno, para empezar tiene esos profundos ojos grises que cuando te miran, te das cuenta que no hay otros iguales- dijo Vivian suspirando.
-Y su cuerpo perfecto, con esa espalda ancha y esos hombros fuertes, y tan bien formado- agregó Elis- Cuando te abraza te sientes en las nubes.
-Y el cabello negro azabache, no demasiado largo ni corto, perfecto, haciendo contraste con esa piel blanca y deliciosa- dijo nuevamente Vivian.
-Y su aroma, que deja cuando pasa por tu lado...
-¡Bueno ya!- gritó Anne poniéndose de pie- Me están volviendo loca, ustedes porque lo han idealizado, pero en verdad es un engreído maleducado que necesita unas lecciones sobre como tratar a la gente. ¿Verdad Beth?- dijo mirando a la única chica que no se había unido a la larga lista de perfecciones de Sirius.
-Bueno, pues que es muy guapo no vamos a negarlo- dijo Beth con la mirada baja- Pero yo me quedo con James, con Black hagan lo que quieran.
-¡Otro insoportable!- dijo Lily ante el comentario de Beth- No puedo entender cómo chicas tan inteligentes como ustedes, anden babeando detrás de personas tan insoportables como Potter y Black-.
-¡Oye James es un divino!, ¿y vieron lo bien que vuela?- dijo Beth mirando enojada a Lily.
-¿Un divino?, ¿un divi...?
-Bueno con ustedes es imposible hablar de este tema- cortó Vivian a Lily que se había puesto roja- Mejor dejemos a los merodeadores de lado y vamos a dormir- agregó ya que presentía una pelea inminente.
-Creo que tienes razón- dijo la pelirroja de ojos verdes metiéndose en la cama- No vale la pena pelear por ellos.- Todas asintieron y fueron acostándose de a una, sin hablar, pensando algunas en lo hermoso que sería en ese momento estar en brazos de Black, y otra en las ganas que tenía de volver a abofetearlo.
-¡Peter otra vez lo hiciste mal!- dijo Canuto a su amigo. Había estado más de dos horas explicándole la forma de hacer una poción, pero Peter nuevamente había fallado.- Eres realmente torpe, ya no aguanto ni un minuto más aquí. Será mejor que sigas practicando tú solo.- Y dicho esto se levantó y salió de la Sala Común. Lo sacaba de sus casillas explicarle algo a Peter, sobre todo porque le prestaba atención a la mitad de las cosas y después preguntaba veinte veces lo mismo. Caminó por el pasillo hacia la biblioteca, tenía que sacar unos libros para escribir sus cinco pergaminos, que le habían puesto de castigo en Transformaciones. Al entrar sintió una voz conocida, y lentamente se escabulló por entre las estanterías de libros, cuidando no hacer ruido. Fue entonces cuando los vio.
-Entonces después de cinco minutos, cuando la poción ya ha adquirido un color verdoso, agregas Luparia, ¡y listo!- terminaba Snape.
-Ahora que me lo explicas de esa forma me resulta más fácil- dijo Anne, que estaba sentada junto a Severus.- Gracias Snape, esta poción me estaba matando.
-D... de nada- respondió Snape nervioso- P...puedo ayudarte cuando quieras.
-Eres una buena persona ¿sabes?- dijo Anne tomando sus libros y dándole un beso en la mejilla, para luego salir rápidamente de la biblioteca.- Snape se quedó inmovilizado unos minutos, asimilando el hecho de que una chica acababa de decirle que era buena persona, y además le había besado la mejilla. Se llevó la mano hacia donde Anne lo había besado, como si aquello hubiera sido un sueño. Luego movió la cabeza y tomando sus libros salió de la biblioteca. Sirius miró la escena atónito, ¡así que a ella le daba asco sus besos pero se atrevía a besar a Snape!.
-¡No entiendo como no se quedó pegada a su mejilla por la grasa que le chorrea del cabello!- dijo en voz baja enojado. De pronto sentía unas ganas incontenibles de seguir a aquella chica y decirle en la cara cuánto la detestaba. Caminó por el pasillo buscándola, no se salvaría de lo que tenía que decirle. Al doblar una esquina vio a un muchacho de cabello rubio que sacaba su varita y apuntaba a una chica castaña.
-El otro día estuve a punto de deshacerme de Evans- decía en ese momento Malfoy- Pero tú y el estúpido de Potter se entrometieron, ahora tal vez deba deshacerme de ti.
-No te tengo miedo Lucius- dijo Anne volteándose y mirándolo con odio- Eres tan patético que hasta me das lástima.- Malfoy abrió grande los ojos ante el comentario de la chica y sin pensarlo alzó más la varita dispuesto a atacar. Anne metió la mano en la túnica, pero no tuvo tiempo de sacar su varita, un rayo la golpeó y cayó hacia atrás; la varita voló de sus manos.
-¿Sigues sin tenerme miedo?- preguntó ahora Lucius acercándose a ella.
-Aléjate de ella Malfoy- dijo Sirius apareciendo detrás de él con la varita en la mano. Detestaba a Anne, pero el odio que sentía por Malfoy era mucho mayor.
-¡Pero que tenemos aquí!. ¿así que Anne también tiene a su propio defensor?, un maldito traidor de la sangre.- escupió Lucius volteándose hacia Canuto.-¿Quieres luchar conmigo, no tienes miedo de que arruine tu perfecto rostro y todas tus fans se alejen de ti?- agregó despectivamente.
-Eso no ocurrirá, porque el que va a quedar deformado eres tú- respondió Sirius sacando su varita.- El pasillo empezó a llenarse de alumnos que miraban atónitos la escena. La rivalidad entre Sirius y Lucius era demasiado legendaria como para que dejaran pasar aquella pelea que se avecinaba. Nadie quería perdérsela.
-¡Levicorpus!- dijo Sirius antes de que Malfoy pudiera reaccionar. Lucius se alzó en los aires por los talones y todos los que estaban mirando comenzaron a reír. Las chicas lanzaban vítores a su merodeador favorito. Sirius sonrió ante el espectáculo.
-¡Sectusempra!- gritó Malfoy enojado. Canuto apenas tuvo tiempo de moverse y el encantamiento lo alcanzó en el brazo que empezó a sangrar profusamente, entonces miró a Lucius enfadado y levantó la varita.
-¡Relaskio!- gritó haciendo que Lucius volara unos metros por el impacto. En ese momento apareció la profesora McGonagall y en un segundo el pasillo quedó vacío a excepción de Sirius, Malfoy y Anne.
-¡Qué sucede aquí!- gritó enfadada.-¡Cuántas veces he dicho que no deben pelear!- dijo enojada- No puede ser señor Malfoy que siempre lo encuentre pelando con Black. ¡Veinte puntos menos para Slytherin!, y venga conmigo para que veamos cuál será su castigo. En cuanto a usted señor Black, vaya a la enfermería para que le curen ese brazo y después viene a verme a mi despacho. ¡Veinte puntos menos también para Griffyndor!. Y también la espero a usted en mi despacho señorita Sheldden- dijo antes de marcharse por el pasillo seguida de un Lucius muy enfadado.
Sirius se puso de pie y se encontró con Anne que lo miraba preocupada.
-¿Estás bien, quieres que te acompañe a la enfermería?- le preguntó acercándose a él.
-No te hagas problema Anne, estoy bien, no tienes que torturarte con mi presencia hasta la enfermería- respondió Canuto enojado. Ella lo miró sin responder y comenzó a caminar a su lado.
-Gracias- dijo cuando ya habían caminado un largo trayecto sin hablar- Muchas gracias.
-De nada- dijo él levantando el rostro para mirarla. Sus ojos grises se posaron en los azules de ella.- Me pareció que necesitabas ayuda- agregó sonriendo.
-En realidad hubiera matado al maldito de Malfoy yo sola, pero me agarró por sorpresa, no tuve mucho tiempo para reaccionar. Gracias nuevamente- dijo Anne mirándolo fijamente. Entonces al ver sus ojos recordó las palabras de Vivian, y no pudo dejar de notar que había en ellas mucha razón. Aquella mirada la hacía sentirse un poco vulnerable.
-Parece que ese Malfoy te la tiene jurada, vas a tener que tener mucho cuidado- dijo Canuto sacándola de sus pensamientos.
-Sí, lo sé, espero que no siga así sino no sé si voy a llegar a mi casa de nuevo- respondió ella riendo, él también rió y luego hizo una mueca apretándose el brazo que seguía sangrando
-Tal vez si no fueras tan grosera con la gente, los problemas no te seguirían- dijo entonces Sirius.
-¿Grosera?, ¿yo grosera?, así que ahora un loco desequilibrado trata de matarme y la grosera soy yo- dijo Anne sin poder creer lo que acababa de escuchar.
-Bueno tal vez el ejemplo de Malfoy no era precisamente el ejemplo que estaba buscando.
-Ah, ya veo- respondió la castaña cuyos ojos empezaban a lanzar chispas – Así que se supone que ahora debo sentirme mal por haberte tratado como te traté ayer.
-Y, yo creo que me sentiría mal si hubiera tratado a alguien así- dijo Canuto sonriendo.
-¡Pues resulta que yo no me siento mal por haber tratado mal a alguien tan insoportable como tú!- gritó Anne pasando por su lado y subiendo las escaleras sin mirar atrás.
-¡Allá tú!- gritó Sirius atónito por la reacción de ella- ¡Eres una histérica!- agregó- ¿Pero que le pasa a esa chica?- pensó mientras caminaba con dificultad- Está loca, y yo soy un estúpido por haberla defendido- se dijo mientras golpeaba la puerta de la enfermería.
-¿Me está mirando?- preguntó James impaciente a Sirius. Habían entrado al Gran Salón y James iba jugando con una snicht.
-Lo siento amigo- respondió Sirius que iba con el brazo vendado.- Pero Lily ni siquiera se percató que acabas de entrar.
James se encogió de hombros resignado, pero siguió jugando con la snicht ya que percibió la mirada de muchas chicas del salón. Buscaron un lugar para sentarse y en menos de un minuto estaban rodeados de la mitad de las chicas del salón, que preguntaban preocupadas por el brazo de Sirius.
-Allá está el engreído de Potter y Black, haciéndose ver como siempre- dijo Lily a su amiga que, sentada a su lado, no había probado bocado.
-El muy estúpido aprovecha su brazo herido para llamar la atención, ahora es el héroe- respondió Anne enfadada.
Terminaron de comer y Anne se dirigió cabizbaja al despacho de la profesora McGonagall. Esperaba poder llegar antes que Sirius para que le dieran el castigo sin tener que verlo. Pero eso no ocurrió, a los dos segundos de haber entrado al despacho, él hizo su aparición.
-Realmente estoy muy desilusionada- dijo la profesora mirándolos seriamente- Del señor Black estoy acostumbrada a que se meta en problemas, ¿pero usted señorita Sheldden?, creí que era más inteligente como para andar peleándose por los pasillos con Malfoy.
-¡Yo no empecé!- dijo Anne indignada- Fue él el que me atacó, no es justo que...
-No hay excusa señorita, seguro usted lo habrá provocado. Malfoy tendrá su castigo, así que ustedes no pueden librarse de uno. Lo cumplirán mañana a la noche, ayudarán a Filch a limpiar las mazmorras, así que los espero acá después de la hora de cenar. Pueden marcharse.
-¿Lo vamos a cumplir juntos?- preguntó Anne abriendo grande los ojos.
-¿Algún problema señorita Sheldden, le molesta la presencia de Black a su lado?.
-Sí- respondió Anne indignada.
-Pues lo lamento, el castigo está dado y espero que lo cumplan al pie de la letra o estarán castigados una semana.- terminó la profesora.
Sirius y Anne dieron media vuelta y salieron del despacho. Ninguno de los dos habló por un rato.
-No creas que yo estoy contento con el castigo- dijo Canuto cuando doblaban por uno de los pasillos.- Estar con una histérica como tú no me da gracia.
-¡Claro, imagino que preferirías estar con alguna de las huecas que te idolatran como un dios!- le respondió Anne entrando por la abertura hacia la Sala Común.
-Pues una de ellas es tu amiga Vivian, no creo que le guste saber que le dijiste hueca- contestó Sirius con una sonrisa.
-¡Mira Black!, me importa un comino lo que hagas con todas las chicas de Hogwarts, pero no te metas con mis amigas, ellas son buena gente y no merecen andar suspirando por un hipócrita como tú- dijo la castaña antes de dar media vuelta y marcharse hacia la habitación.
-Ya vas a caer Sheldden- dijo Sirius en voz baja sentándose en un sillón frente a la chimenea- Vas a caer como todas las demás, y voy a disfrutar mucho cuando tenga el placer de dejarte.
Hola!!!!! bueno se está poniendo interesante ¿verdad?. En realidad esta historia está un poco inspirada en una experiencia personal, asiq espero q la disfruten. Estoy publicando los capítulos rápido porq en estos días he estado bastante desocupada e insirada, espero poder seguir así. Saludos y déjenme Reviews plisssssssssss!!!!!!..Jully