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Historia 16969 — capítulo 8
Antes de que lean el capi... aclaro q es un capi bastante fuerte y triste... por si están sencibles, déjenlo para otro día :D ...
CAPITULO 8
Palabras de vida
La casa ya estaba llena de gente. Sirius no entendía cómo la noticia había corrido tan rápido y ya tantos se habían enterado.
Había salido al jardín para tomar un poco de aire, aunque hubiera preferido quedarse con Anne. Pero ella quería estar con su familia y era comprensible.
Se sentó en un banco de madera y colocó la cara entre sus manos. ¿Cómo había sucedido aquello?. Y lo peor es que Anne lo sabía antes de que llegaran. Sus presentimientos habían sido ciertos.
No conocía a la hermana de Anne, pero verla allí tirada, el cuerpo sin vida; lo había dejado atónito.
Lo peor había sido el parecido. Anne le había contado que eran gemelas, pero no había podido evitar sentir un vuelco en el estómago al ver aquella muchacha igual a Anne, pero de cabello rubio. Era como verla muerta a ella. Y se dio cuenta cuánto le importaba aquella muchacha loca y histérica, como él la llamaba.
No sintió cuando Anne se sentó a su lado. La miró y se le rompió el corazón al ver su mirada triste y vacía. Estiró la mano hacia ella y le acarició el cabello. Entonces ella volvió su cabeza hacia él.
-No entiendo- dijo la muchacha – No entiendo como pudo pasar esto.
-Linda- dijo Sirius tratando de tranquilizarla- Esto no tiene explicación...
-Es que no imagino la vida sin Sarah- lo cortó la chica- Llegar en el verano y no escuchar su risa... y...- cortó la frase porque las lágrimas empezaron a fluir nuevamente. Su mente viajó a aquel momento en que había entrado a la habitación. El momento en que su vida se había derrumbado.
Vio horrorizada la peor escena que pudiera imaginar. La habitación destrozada, los muebles volteados; y en el centro su padre con el cuerpo de Sarah entre sus brazos.
Richard Shelddon, que siempre había sido fuerte, ahora parecía un niño pequeño tratando de despertar la muchacha que sostenía con desesperación.
Anne recordó el dolor que sintió en el pecho al ver el cuerpo de su hermana, maltratado, con las ropas rasgadas, hecha girones; y con esa mirada de terror, de súplica, de sufrimiento, de dolor. Esa mirada petrificada pidiendo ayuda. Deseando ver en el último segundo de vida el rostro de algún ser querido, para morir tranquila.
Había caminado tambaleante hasta la habitación y se había arrojado sobre su hermana, tomándole la cabeza y gritándole que despertara.
Con los ojos anegados en lágrimas su padre la había reconocido, y había querido sacarla de aquella habitación antes de que ella notara que allí había otro cuerpo. Pero sus intentos fueron en vano, nada podía separar a Anne de Sarah. Nada excepto el cuerpo de la mujer que se hallaba a su lado y ella no había visto.
Fue entonces cuando reconoció a su madre. Yacía de costado, con una mano estirada hacia donde se encontraba el cuerpo de su hija.
Anne sintió que el aire se escapaba de sus pulmones, que el corazón se exprimía en su interior. Soltó un grito agudo antes de desvanecerse.
Volvió al presente, consiente de que aquella escena no se borraría jamás de su mente. Había quedado gravada con la sangre derramada de sus seres queridos.
-Me voy a morir- dijo entonces secándose las lágrimas.- No puedo vivir sin ellas, simplemente no puedo seguir adelante. Voy a morir.
-No, no digas eso Anne. Tú no vas a morir, vas a seguir adelante.- dijo Sirius sin dejar de acariciar la suave cabellera de ella.
-¡No Sirius!, no voy a seguir, no quiero seguir.- gritó Anne de pronto- ¿Para qué?, ya no las tengo a ellas, ¿qué importa si vivo o no?.
-Pues importa y mucho- respondió Sirius- En primer lugar le importa a tu padre, ¿crees que él quisiera perderte ahora Anne?. Tú eres lo único que él tiene, tienes que mantenerte por él. En segundo lugar le importas a tus amigos, ¿o piensas que Lily podría vivir si ti?. Y en tercer lugar yo...
Anne miró a Sirius confundida, tratando de que aquellas palabras entraran en su mente.
-Tienes razón- respondió bajando la cabeza- Mi padre me necesita. Tengo que vivir por él, por Lily...
-Si- dijo Canuto abrazando a la chica. Tienes que hacerlos por ellos, y por mi.
-Pero es tan difícil- añadió Anne descansando su cabeza sobre el pecho de él- Ahora que ellas no están...
-Ellas si están, van a estar siempre a tu lado- respondió el muchacho- ¿O crees que tu madre y Sarah te van a abandonar?, no pequeña, ellas van a cuidar de ti. Piensa que son ángeles que ahora velan por ti.
Anne miró a Sirius como si lo viera por primera vez. Nunca hubiera imaginado que detrás de ese chico engreído y superficial, se encontrara alguien con la sensibilidad suficiente para decirle aquellas palabras.
-¿Tu crees?- preguntó mirándolo a aquellos ojos grises.
-Por supuesto, estoy seguro.- respondió él sonriendo
-¿Porqué estás tan seguro?.
-Porque es lo que haría yo. Si muriera, no me alejaría de ti.- respondió Sirius.
-¿Serías mi ángel?- preguntó Anne.
-Si, lo sería. El ángel más guapo de todos, ¿qué me dices?- dijo él alzando la cabeza.
-Digo que estás loco- respondió Anne esbozando una pequeña sonrisa- Pero que me gusta la idea.
-¿Es un trato entonces?- dijo Canuto.
-¿Un trato?- preguntó Anne sorprendida.
-Si, si yo muero cuidaré de ti, y si tu mueres lo harás de mi. ¿Que me dices, quieres ser mi ángel?.
Anne sintió cómo el corazón le daba un vuelco.
-Si- respondió aferrándose más a él- Lo prometo.
-Así me gusta pequeña.- dijo él abrazándola con
más fuerza- Pero por ser mi ángel tienes que mantenerte aquí conmigo, con tu padre, con tus amigos. No quiero que vueles todavía.
-No te hagas problema. Me quedaré. No ha llegado aún mi hora de volar- respondió Anne cerrando los ojos y abandonándose a la seguridad que le ofrecían aquellos brazos.
Sirius asintió satisfecho. Esperaba que aquellas palabras ayudaran a Anne seguir adelante. No sabía lo que ellas significarían para la muchacha. Ni tampoco que las palabras dichas aquella noche, volverían a su memoria muchos años después.
La lluvia caía fuertemente sobre las figuras. En el cielo las grises nubes se arremolinaban, como en una triste danza que acompañaba la caravana.
Las figuras vestidas de negro habían acudido a dar el último adiós a Sarah y su madre.
Sirius acompañaba a Anne. Caminaba a su lado firmemente, sin demostrar la curiosidad que le producía estar rodeado de muggles. Entre la multitud vislumbró a algunos magos, e incluso a algunos profesores de Hogwarts, pero la gran mayoría eran muggles, ya que tanto Sarah como su madre lo eran.
Siguió la caravana hasta que se detuvieron, y vio asombrado como Anne se acercaba a los dos cajones. Tuvo un impulso de acercarse a ella, pero después se percató de que aquella despedida le correspondía sólo a ella.
Anne tocó el cajón de su madre y hermana con las manos, y un escalofrío le recorrió el cuerpo, de sólo pensar que no las vería nunca más. Se sintió desfallecer y por unos minutos pensó que ella tendría que estar allí dentro, acompañándolas.
-Mamá, Sarah, ¿cómo voy a hacer para vivir sin ustedes?- susurró bajando la cabeza y sollozando.
Entonces recordó las palabras de Sirius. Cerró los ojos y la imagen de su hermana en sus brazos le vino a la mente.
De pronto la imagen de su inexpresivo rostro se transformó y la vio sonreír, con sus cabellos rubios recogidos por trenzas como siempre lo usaba.
Recordó la tarde de verano en que, sentadas bajo un viejo álamo, ella le había pedido que le cambiara el color del cabello. Era justo después de que Anne regresara de su primer año en Hogwarts.
Por supuesto Anne no sabía en esa época hacer aquel hechizo; pero lo había buscado, hasta encontrarlo, para darle el gusto a su hermana.
Recordó las veces que habían jugado con la escoba, llevándola a volar. Cuando le contaba todo sobre Hogwarts y la magia, mientras Sarah le peinaba el cabello, escuchando en silencio, imaginando cada detalle.
Una era bruja, la otra una simple muggle, pero desde el momento en que ambas miraron el mundo por primera vez, había habido una conexión imposible de romper, incluso por las barreras de la magia. Una conexión que pasa por el corazón, por los sentimientos. Una conexión que Anne aún sentía, a pesar de que ella ya no estaba a su lado. ¿O lo estaba?.
Las palabras de Sirius vinieron a su mente: “...ellas van a cuidar de ti. Piensa que son ángeles que ahora velan por ti.”. Y entonces lo supo, supo que aquello era cierto, ellas no la habían abandonado.
Se volteó y vio al muchacho de cabello negro y ojos grises que estaba detrás de ella. Y comprendió que si él no hubiera estado en ese momento con ella, probablemente se hubiera vuelto loca.
Sirius se acercó a ella lentamente y la abrazó.
-Yo estoy contigo- le dijo en un susurro- No lo olvides.
-Nunca lo olvidaré- respondió Anne sabiendo que aquel muchacho le había salvado la vida.
Aca está el capítulo 8!!!!!... me demoré un poquito más pero bueno acá está... se que es bastante triste... en realidad cdo lo leí pensé que había quedado demasiado triste, pero bueno... es necesario esta historia tb es de Drama y Tragedia además de romantica!!!! jeje... tb es más corto q los demás, pero pensé q no hacía falta torturárlos más de la cuenta jeje... Espero q les haya gustado y me dejen sus reviews!!!... Miles de gracias a todos los q leen la historia y me escriben!!! Saludos y nos vemos en el próximo capi...