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Historia 16969 — capítulo 7
CAPITULO 7
Escapando de Hogwarts
Salieron de la enfermería. Anne iba ensimismada, casi sin notar la presencia de Sirius a su lado. Sin embargo agradecía el hecho de que él estuviera allí, acompañándola.
Iban caminando por los pasillos cuando, al doblar en una esquina, sintieron voces que provenían del otro extremo del pasillo. Se veía a cuatro personas, tres de las cuales, estaban acorralando a una muchacha pelirroja.
-¡Bien, al fin solos!- dijo un muchacho rubio apuntando con la varita a Lily.- Ahora no tienes a nadie para que te defienda maldita sangre sucia- espetó mirándola con odio.
-Expelliarmus- gritó un muchacho de cabellos negro que acompañaba a Malfoy, al ver que Lily sacaba su varita para defenderse. Vio cómo el rayo rojo salía de la varita pero no alcanzó a golpearle, porque en ese momento James se interpuso y el rayo le dio de lleno en el pecho. Cornamenta salió disparado hacia atrás, llevándose a Lily que estaba detrás de él, asombrada aún de su aparición.
-Ajá, así que Potter otra vez- gritó Malfoy.
-A Potter déjamelo a mí- dijo una muchacha de cabellos negros que estaba a su lado. –Sectusempra- dijo alzando la varita.
En ese momento apareció Sirius que había corrido desde el otro extremo del pasillo al ver que atacaban a su amigo.
-¡Expelliarmus!- gritó apuntando a la muchacha que salió disparada hacia un costado. Luego se volteó hacia el otro chico morocho y lo desarmó antes de que éste pudiera reaccionar. Anne había alcanzado a desarmar a Lucius antes de que atacara a Sirius.
-Hermano- dijo el muchacho morocho que había ido a estrellarse contra una pared.- Un placer verte, como siempre- añadió con una sonrisa burlona- Te dije que me encargaría de Potter, ¿lo recuerdas?.
-Y yo te dije Regulus, que no te acercaras a él porque te las verías conmigo- respondió Sirius mirando desafiante a su hermano- Lo mismo va para ti Bellatrix- añadió mirando a la muchacha de cabello negro que se estaba poniendo de pie.
-Y yo te dije que no te tengo miedo Sirius Black- respondió la chica mirándolo con odio- Más vale que cuides tus espaldas, porque un día de estos podrías recibir un maleficio, y eso sería una pena ¿verdad?. Porque si algo te pasa a ti, Potter no tendrá a nadie que lo defienda.
-¡Yo lo defenderé!- dijo Lily apuntando con su varita a Bellatrix.
-Ah, que tierno, la novia de Potter. Pues tú deberías cuidarte también, después de todo eres una maldita sangre sucia, al igual que tu amiga- dijo Bellatrix lanzando una fugaz mirada a Anne.
-No las tocarás a ninguna de ellas, ni a mis amigos, no mientras yo esté. Antes tendrás que pasar sobre mi cadáver- dijo Sirius enojado poniéndose delante de Anne en un gesto de protección.
-Oh, eso será un placer. Pero no estés tan seguro de tus palabras, tal vez una tragedia pueda ocurrirle a alguna de tus amigas- respondió la muchacha fulminando a Anne con la mirada- O a alguno de sus familiares- agregó en un susurro al pasar por su lado antes de marcharse junto a Regulus y Lucius, que se había golpeado la cabeza y tenía una herida.
-¡James!- dijo entonces Canuto dirigiéndose a su amigo que yacía desmayado en el suelo. Una herida en su pecho sangraba profusamente.-Hay que llevarlo a la enfermería- añadió.
-¡Yo lo haré!- dijo Lily, y con un movimiento de la varita hizo levitar el cuerpo.- Tú acompaña a Anne a la Sala Común- añadió mirando a su amiga que estaba muy pálida.- ¿Te encuentras bien?- dijo al pasar por su lado.
-Si, si- dijo Anne como saliendo de una ensoñación- Estoy bien, apúrate a llevar a Potter a la enfermería.
-Y tú no te separes de Black, te ves muy débil- dijo la pelirroja antes de marcharse.
Anne se dejó arrastrar a por Sirius a la Sala Común, y una vez allí, le dijo que podía marcharse, que ella sólo necesitaba descansar.
-¿Estás segura Anne?, no te ves muy bien.- insistió el morocho.
-Estoy bien, gracias por todo.- dijo la muchacha.
-Anne, quería pedirte perdón por todo esto. Yo no quise lastimarte ni nada, igual que aquella noche, no era mi intención ser tan grosero- dijo por fin Canuto, dejando un poco de lado su orgullo.
-Esta bien Sirius, no te hagas problema, de todas formas yo ya lo había olvidado. Sólo te quiero pedir que no le cuentes a nadie cómo me viste hoy, ni un comentario ni nada, ¿entiendes?- dijo la muchacha.
-Lo prometo, no diré nada.
-Bien entonces ahora vete a ver a tu amigo-dijo Anne volteándose y caminando hacia las habitaciones.
Sirius salió rápidamente de la Sala Común, un poco sorprendido ante la actitud de la chica, que de pronto parecía como ida de la realidad, con la mirada perdida y su tez más pálida que nunca, tan frágil que parecía que iba a partirse en cualquier momento.
-¿Porqué tenías que defenderme Potter?- decía Lily sentada al costado de la cama de la enfermería.- Eres un insensato poniéndote delante de un ataque. ¿Porqué, porqué haces todo esto?- añadió mirando al chico que yacía dormido. La señora Prims, enfermera, ya había curado la herida del pecho, por lo que sólo restaba esperar que despertara para poder marcharse.
Lily se quedó mirando a aquel chico con quien tantas veces se había enfrentado, insultado y rechazado. Pero ahora sentía que había algo más, algo que la llevaba a ser tan dura con él, algo que de pronto sentía, al verlo allí.
-Es lindo- pensó estirando una mano y acariciándole un mechón de cabello que le caía sobre el rostro- En verdad es guapo-. En ese momento James abrió los ojos y se encontró con aquellos ojos verdes que lo volvían loco desde la primera vez que los viera.
-¿Cómo estas?- preguntó Lily retirando rápidamente la mano del rostro de él.
-Bien- respondió James- Mejor ahora que te veo a ti- añadió clavando sus ojos en los de ella.- Lily se sonrojó sin saber que decir, de todas las palabras que siempre había tenido para decirle a chico que tenía enfrente, ahora ninguna le servía.
-Gracias por ayudarme- dijo por fin al cabo de unos segundos- Eres un engreído, pero de vez en cuando puedes ser una buena persona.
-Gracias por eso, creo que debería tomarlo como un cumplido ¿verdad?- respondió James sonriendo. Lily también sonrió y asintió lentamente con la cabeza. En ese momento entraron Sirius y Remus.
-¡Despertaste amigo!- dijo Remus al verlo.
-¿Interrumpimos algo?- preguntó Sirius mirando a James y Lily, a los que se les habían subido los colores a la cara.
-No amigo, no te hagas problema, Lily me estaba diciendo cuánto le gustaba.- respondió James con una sonrisa.
-¡¿QUE?!- gritó Lily al oír las palabras del merodeador.
-Eso linda, que me estabas por decir cuánto te gusta. Vamos admítelo, mis amigos pueden saberlo, no van a decir nada. ¿Te gustaría salir conmigo?.
-¡Ni en un millón de años Potter!- dijo la pelirroja levantándose de un salto.- Cuando te vuelves así de estúpido es cuando me dan ganas de matarte- agregó antes de salir de la enfermería como una tromba.
-Creo que lo echaste a perder- dijo Remus a su amigo, sentándose en la cama de al lado y sacando una caja de ranas de chocolate.
-Si, Lunático tiene razón- añadió Sirius acercándose a su amigo y sacando una rana- Era el momento ideal.
-Si, lo eché a perder- admitió James bajando la cabeza- Pero es que no sé como actuar cuando ella está frente a mí.
-Actúa normal Cornamenta, no trates de hacerte notar, porque eso a Lily la enferma- dijo Remus comiendo una rana de chocolate.
-Claro, eso lo dices porque tú no estás detrás de una chica desde tercer año mas o menos- respondió James melancólico.
-Bueno, pero en mi caso es diferente, nunca podría actuar como yo frente a una chica. ¿Quién querría ser la novia de un licántropo?- respondió Lupin.
-Ah, vamos, no se pongan nostálgicos, tú James ya vas a lograr que Lily acepte algún día tu invitación. Lunático ya conseguirás a una chica que te quiera tal como eres. Y yo conseguiré una chica que soporte tener a su lado al chico más guapo de Hogwarts sin desmayarse- dijo Sirius logrando una carcajada generalizada.
-¡Es un idiota!- dijo Lily furiosa al entrar a la habitación- Anne, ¿estás despierta?- preguntó al ver a su amiga acostada.
-Si, te estaba esperando, ¿cómo está James, quién es un idiota?- preguntó la muchacha castaña sentándose en la cama.
-¡James!, ¿quién más sino?. Está bien, tan bien que ya volvió a ser el mismo estúpido de antes- dijo Lily sentándose enojada junto a su amiga.- Pero bueno ya pasó. Ahora cuéntame de ti, ¿cómo estás?.
-Bien, ¿porqué preguntas?- respondió Anne tratando de esquivar la inquisitiva mirada de su amiga.
-¿Cómo que porqué?, porque te fuiste furiosa del Salón después del beso de Sirius, con él detrás de ti, y ninguno de los dos apareció en la clase de Transformaciones. ¿Acaso te hizo algo ese bruto de...?- dijo Lily que se estaba poniendo roja de furia.
-No Lily, él no hizo nada. Sólo que...- Anne dudó unos segundos antes de hablar. No quería contarle a su amiga del sueño, sabía que Lily se asustaría y no la dejaría sola un minuto. Y ella necesitaba estar sola para lo que quería hacer. No quería meter a su amiga en problemas- ...que me desmayé, creo que me bajo la presión o algo así- dijo por fin.
-¿Te desmayaste, cómo es eso?- preguntó la pelirroja preocupada.- ¿Segura que fue la presión Anne?. No me mientas.
-Seguro Lily, creo que no he dormido bien estos días.- dijo Anne, y al ver que su amiga abría grande los ojos se apresuró a arreglar lo que había dicho- Por los exámenes, sabes que soy muy obsesiva con eso.
-¿Segura que sólo por los exámenes?, ¿no habrás tenido otro sueño verdad?. Puedes decirme si es así Anne- dijo Lily mirándola seriamente.
-No ningún sueño, quédate tranquila. Y ahora apresúrate o vas a llegar tarde a clase de Pociones. Yo puedo faltar por hoy, así que voy a aprovechar para dormir- dijo Anne sonriendo. Lily dio mil recomendaciones a su amiga antes de salir de la habitación. Anne se tiró hacia atrás en la cama, dejando que su cabeza funcionara a rápidamente, preparando todo para esa noche.
La luz de la luna entraba débilmente por la venta. Las nubes habían comenzado a aparecer en el cielo, por lo que la oscuridad amenazaba con envolverlo todo.
En la habitación todas dormían hacía más de una hora. Anne había esperado que todas estuvieran completamente dormidas para salir sigilosamente de su cama, tomar su ropa y una mochila, y dirigirse a la Sala Común. Allí se cambió rápidamente y salió a los pasillos del castillo.
Caminó lentamente, tratando de no hacer el más mínimo ruido para que no la descubrieran. Si alguien la veía perdería la única oportunidad que tenía, y no quería ni pensar en lo que pasaría si eso ocurría. Por lo que, por más que sus piernas luchaban por empezar a correr, su mente lograba dominarlas para ir a un ritmo lento y pausado.
Dobló en una esquina y se chocó contra algo. Cayó al suelo estrepitosamente y confundida miró hacia delante; pero no vio a nadie. Se quedó quieta unos segundos, escuchando expectante por si alguien había oído su caída. Entonces frente a ella apareció Sirius con varias bolsas de Honeydunkes en las manos.
-¿Estás bien?- preguntó el muchacho dejando las bolsas y extendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.- Perdóname, no te vi- añadió.
-Yo tampoco te vi- respondió la muchacha en un susurro- ¿De dónde apareciste?.
-Este.... bueno tengo esta capa de invisibilidad, que en realidad es de James y ...- empezó Sirius.
-Bueno, no me importa- lo cortó Anne mirando
asustada para todos lados.- Tengo prisa, adiós.- añadió empezando a caminar.
-¡Espera!, ¿adónde vas tan apurada?- le preguntó el muchacho posando sus ojos grises en los de ella y tomándola del brazo.
-Eso no te importa Black, ¡déjame ir que tengo prisa!- dijo la muchacha tratando de zafarse de sus manos.
-Tranquila, ¿sabes lo peligros que es andar por los pasillos de noche?- dijo Canuto sonriendo- Si quieres verte con tu novio de noche, que vaya él a verte a ti. Aunque es demasiado cobarde para andar por los pasillos de noche- añadió sin apartar la mirada de la muchacha.
-¡Eres un estúpido Black!- dijo Anne un poco más alto- Esto es mucho más serio que eso, déjame ir o llegaré tarde y...- cortó la frase porque unas lágrimas comenzaron a brotarle de los ojos. Sentía un nudo en la garganta que le impedía hablar, no quería ni imaginar que sucedería si no llegaba a tiempo.
-Oye, ¿qué te pasa?, no te pongas así Anne.- dijo el muchacho al verla llorar.- No quise ofenderte, era una broma.- añadió para calmarla- ¿Quieres que te ayude en algo?.
-Sí, suéltame para que pueda marcharme- dijo Anne una vez que pudo controlar las lágrimas.
-Si me dices a dónde vas tal vez pueda ayudarte. ¿O acaso no sabes que los merodeadores conocemos salidas secretas del castillo?- preguntó Sirius soltando a Anne.
Ella lo miró unos segundos, sospesando la posibilidad de aceptar su ayuda. Después de todo si él tenía una forma mejor de ir a Hogsmeade, le ahorraría tiempo, y eso era lo que ella necesitaba.
-Bueno yo... quiero ir a Hogsmeade- dijo por fin.
-¿A Hogsmeade, a esta hora, porqué?- inquirió el muchacho intrigado.
-¡Eso no te importa!- dijo la muchacha enojada
-¡Claro que me importa!, ¿o no sabes que Hogsmeade está colmado de gente del ministerio que patrulla todas las noches?. Si te encuentran allí pueden pensar que eres mortífaga o algo así.
Anne se mareó al sentir la palabra “mortífago”. ¿Y ahora que iba a hacer, cómo iba a llegar a su casa?.
-Bueno, en realidad necesito llegar a mi casa. Pensaba ir a Hogsmeade a tomar algún tren y ...-
-¿A tu casa, y eso porqué?- preguntó Sirius, aquello se volvía cada vez más extraño.
-¿Vas a preguntar todo lo que te digo?- dijo Anne furiosa.
-Bueno si te voy a ayudar necesito saber a que atenerme ¿no?.
-Esta bien, te contaré- dijo Anne tomando aire- Mi familia está en peligro, temo que esta noche sea atacada por mortífagos y mi hermana muera.
-¿De dónde sacaste eso Anne?- dijo Sirius mirándola extrañado- ¿Tienes una hermana?.
-Si, tengo una hermana. Somos gemelas, pero ella es muggle, al igual que mi madre. Pero siempre nos hemos llevado muy bien.- respondió la chica inquieta- ¿Has oído hablar de el lazo especial que une a los hermanos gemelos?, pues es verdad, yo siento lo que le pasa a ella, lo presiento, sé que ella está en peligro, sé que esta noche va a pasarle algo y tengo que llegar antes de que...- se cortó, nuevamente sentía esa opresión en el pecho- Además lo vi en el sueño.
-¿Un sueño?, no vas a guiarte por un simple sueño- dijo Canuto tratando de tranquilizarla, todo eso le parecía muy extraño.
-Tú no sabes lo que son mis sueños Black. Pero no puedo explicarte ahora, ¿vas a ayudarme o no?- preguntó la muchacha mirándolo desafiante a los ojos. Sirius dudó unos segundos pero luego asintió lentamente.
-Pero necesito buscar unas cosas, espérame aquí, no me demoro nada- y diciendo esto desapareció por el pasillo. Anne se quedó quieta, pensando si había hecho bien en contarle a Black todo aquello. No sabía porqué pero le había inspirado confianza, y ella necesitaba ayuda urgente. Sirius apareció al cabo de unos minutos con un pergamino y una escoba en la mano.
-¿Y eso?- preguntó intrigada la chica.
-Esto- dijo Sirius señalando el pergamino- es lo que nos va a ayudar a salir de aquí sin ser vistos. Y esto- dijo señalando la escoba- Es para volar hasta tu casa desde Hosmeage. Eso de esperar un tren es una locura, no vas a llegar nunca así.
Anne asintió en silencio. En otra situación se hubiera negado rotundamente a subirse a una escoba, y menos con Sirius Black; pero ahora haría cualquier cosa con tal de llegar rápido.
Sirius abrió entonces el pergamino- Juro que mis intenciones no son buenas- dijo en un susurro señalándolo con la varita. Entonces un mapa comenzó a aparecer en la superficie del pergamino que antes estaba en blanco. Arriba aparecieron grandes letras que decían “Mapa del Merodeador” y cuatro nombres que a Anne le sonaban familiares, pero que, en ese momento, no recordaba de dónde los conocía.
-Es un mapa que muestra los terrenos del castillo y dónde se encuentra cada persona- aclaró Canuto a la muchacha que miraba el mapa extrañada. Así caminaron por los pasillos logrando esquivar a Filch, a la señora Norris y a uno que otro profesor que salía a hacer ronda por las noches. Llegaron a una estatua de una bruja tuerta, donde Anne descubrió que había un pasadizo secreto para llegar a Hogsmeade a través de Honeydunkes.
-Bueno súbete a la escoba detrás de mí- dijo Sirius cuando salieron al fresco aire de la noche en el pueblito de los magos. Anne se subió a la escoba y se agarró fuertemente de Sirius. Le tenía terror a volar, pero no podía echarse para atrás. A la cuenta de tres el muchacho se elevó por los aires con la escoba; ella sintió vértigo al remontar por los aires y, sin notarlo, se apretó más a él. Cerró los ojos para no mirar hacia abajo, a la altura que se encontraban. Pero al cabo de unos minutos los abrió y, al ver la ciudad a sus pies, tuvo que admitir que no estaba tan mal. Además sentía el cuerpo de Sirius delante de ella, fuerte, esbelto, que la hacía sentir segura, y empezó a disfrutar el viaje.
Él le habló para tranquilizarla un poco, al notar que lo apretaba fuertemente y temblaba en cada ascenso o descenso. De a poco notó que ella aflojaba un poco los brazos que lo rodeaban y se relajaba admirando el paisaje.
Cuando llegaron a Londres Anne le señaló el camino para llegar a su casa. Ahora su corazón latía fuertemente ante el hecho de llegar a su casa. No sabía con lo que iban a encontrarse allí.
Llegaron a un barrio tranquilo al norte de Londres y Sirius descendió lentamente hacia un pequeño jardín. Era el jardín delantero de la casa de Anne, que se bajó rápidamente de la escoba al llegar al césped. Canuto dejó la escoba a un lado, pensando que le hubiera gustado que ella no se soltara de él.
-Es aquí- dijo Anne asustada.
-Pues entonces entremos- respondió Sirius.
-¿Entremos?, ¿vas a venir conmigo?- preguntó la
muchacha volteándose hacia él.
-Por supuesto, ¿creíste que te iba a traer aquí para luego irme?, por supuesto que no, además si encontramos mortífagos allí adentro, vas a necesitar ayuda- dijo el muchacho sacando su varita del bolsillo. Anne asintió y después se encaminó hacia la puerta. Levantó la mano para golpear, pero apenas sus nudillos tocaron la puerta, ésta cedió. La muchacha sintió un escalofrío, sus padres nunca dejaban la puerta abierta.
Entraron a la sala de estar. Anne sintió un vuelvo en el estómago al ver como estaba todo. La habitación estaba completamente a oscuras y habían muebles destruidos por todas partes, vidrios rotos en el piso, cortinas rasgadas; indicios de que allí se había llevado a cabo una lucha. Caminaron en silencio, atentos a cualquier movimiento o sonido que delatar la presencia de alguien. Anne iba adelante, con la varita en alto, atenta y diciéndose una y otra vez que habían llegado demasiado tarde. Sirius la seguía, alerta a cualquier posible ataque.
Llegaron a las escalera y empezaron a subirlas en silencio. Al llegar arriba vieron una luz que provenía de una habitación y un sollozo ahogado que les llegaba desde ella. Anne comenzó a correr hacia la habitación y entró rápidamente. Sabía que había llegado tarde, pero no estaba preparada para la escena que la esperaba allí dentro.
Capítulo 7!!!!!!!! demoré un poco más en actualizarlo pero acá está por fin!!!!!...un poquito largo jeje... espero que les guste y que me dejen sus reviews!!!!! Gracias a todos lo q leen la historia. Saludos y nos vemos en el próximo capi!!!