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Historia 16969 — capítulo 6
No me atribuyo los derechos de autoría de ninguno de los personajes pertenecientes a los libros de J.K.Rowling, sino sólo de aquellos salidos de mi imaginación. La publicación de esta historia es sin fines de lucro.
CAPITULO 6 Just a dream
-¿Te sientes bien Anne?- preguntó Lily a su amiga que estaba pálida y con enormes ojeras
-Si, estoy bien.- respondió la muchacha tratando de no mirar a su amiga.
-¿Acaso no pudiste dormir?- insistió la pelirroja.
-Si, en verdad me dormí muy tarde-respondió Anne. No era del todo mentira, aunque la verdad es que no había dormido absolutamente nada, sin contar que se la había pasado llorando.
-El sueño, ¿lo tuviste otra vez?-preguntó Lily preocupada.
-No Lily, no fue el sueño, es sólo que no podía dormirme y me quedé mirando la ventana como una tonta, toda la noche- respondió rápidamente Anne entrando en el baño. Salió al cabo de unos minutos más arreglada y con un poco de maquillaje. Ella casi nunca se maquillaba, pero ahora quería disimular las bolsas que tenía debajo de los ojos. En ese momento entraron Vivian, Elis y Beth hablando animadamente.
-¿Mandaste la lechuza a tus padres?- preguntó Lily.
-Si, y está todo bien, así que no tengo que preocuparme por eso- dijo Anne mirando a las muchachas que acababan de entrar.
-¿Qué sucede que no bajan a desayunar?, se les está haciendo tarde- preguntó Vivian.
-Si ya vamos- respondió Lily volteándose a ver a sus amigas- ¿Y que le pasa a ustedes que están tan emocionadas?.
-Es que en el Gran Salón hay una revolución- dijo Elis sentándose en la cama junto a Lily.
-¿Y eso porqué?- preguntó la pelirroja.
-Por quién mejor dicho- agregó Vivian.
-¿Por quién va a ser?, por Sirius Black- dijo Beth.
-¿Por Sirius, porqué, que pasó?- preguntó Anne repentinamente al oír las palabras de sus amigas.
-Mmm... ¿desde cuando tanta preocupación por Black?- susurró Lily a su amiga, que la miró sin hacerle caso.
-Porque apareció con el brazo vendado y la cara llena de rasguños- explicó Elis- así que imagínate a la mitad de las chicas del Salón. Todas empezaron a acercársele para preguntarle que le había pasado, y en unos minutos un círculo femenino lo rodeaba. Así que no puedo explicarte lo que es allá abajo.-
-¿Y que fue lo que le pasó?- preguntó Evans intrigada.
-Fue atacado por un animal en el bosque, por salvar a un pequeño zorro- dijo Vivian suspirando- ¿No es divino?.
-Ah, seguro fue porque se peleó con alguien y no quiere decirlo- repuso Lily poniéndose de pie.- ¿Vamos a desayunar Anne?- preguntó a su amiga que miraba a Vivian sombríamente.
-Si vamos- le replicó la castaña tomando a Lily del brazo y saliendo de la habitación.
Llegaron al Gran Salón y se asombraron al ver efectivamente un círculo de chicas rodeando la mesa donde los merodeadores estaban sentados. Ambas pasaron cerca del círculo y se sentaron en el otro extremo de la mesa.
-...y así fue como salvé al pobre zorrito de un destino fatal..- terminaba Sirius melodramáticamente. Las chicas suspiraron y empezaron a hablarle animadamente, algunas de ellas acercándose a él y acariciándolo.
-Ah!- dijo Lily enojada- ¡Patético!, mira a todas esas estúpidas rodeando al creído de Black. No saben que lo único que logran es aumentar su ego, si eso es posible. Pero falta Remus, ¿viste?, eso es extraño, esos tres nunca se separan. No te conté, ayer lo encontré, estaba pálido y se veía muy débil, así que tuve que acompañarlo a la...
-No tengo hambre- dijo Anne cortando a su amiga y levantándose de la mesa- Voy a buscar unos libros a la biblioteca- agregó dejando a Lily sin poder reaccionar.
-¡Estúpida!- se dijo cuando salió del salón- ¡Y tú que creías que realmente él había estado preocupado por ti!, todo lo hizo para hacerse ver, como siempre.- Caminó enojada consigo misma por haberse sentido culpable por lo de la noche anterior, por no haber podido dormir pensando en las heridas de Sirius, por haber creído en las palabras de él y en su actitud protectora. Llegó a la biblioteca y tomando unos libros, se sentó a terminar su pergamino de Transformaciones.
-¡Maldición!- exclamó al cabo de media hora de tratar de concentrarse en vano.
-¿Necesitas ayuda?- sintió que una voz decía detrás suyo. Al voltearse vio a Snape que estaba parado mirándola.
-En realidad si- dijo Anne sonriendo- No puedo terminar este maldito pergamino y sólo queda media hora para presentarlo.- Severus se acercó a la chica y se sentó a su lado. Estaba extremadamente nervioso, todo su cuerpo temblaba ante el hecho de tenerla cerca. La había estado observando desde que ella había entrado a la biblioteca, pero sin animarse a acercarse por miedo a su rechazo, después de todo, él nunca había tenido ningún amigo, y menos una chica. Entonces vio la oportunidad y, haciendo un esfuerzo enorme, se acercó a hablarle. Ahora agradecía el haberlo hecho, pero sentado junto a ella, sentía que su mente se nublaba.
-¡Contrólate Severus!- se decía mentalmente tratando de concentrarse en el pergamino de transformaciones- No vas a echarlo a perder ahora, que estás con la única persona que no te insulta y te rechaza.-¡Ya está!- dijo de pronto. Sacó un libro de adentro de su bolso y lo puso sobre la mesa- Puedes agregar esto y con eso lo terminas- dijo sin mirar a la chica que tenía a su lado.- Déjame que te explique- agregó enfrascándose en la tarea de explicar algunas difíciles transformaciones a Anne; pero sin apartar un segundo la vista del piso, ya que sabía que si miraba aquellos ojos azules, echaría todo a perder.
Así pasó el primer mes de clases. Los alumnos se emocionaron ante el hecho de que se acercaba el baile de Haloween, lo que significaba un receso en los exámenes durante esa semana. Los merodeadores siguieron con sus bromas durante todas las semanas, y siempre terminaron castigados, cosa que no les importaba porque ya estaban acostumbrados a aquello. Pero de lo que más se hablaba en todo el castillo, era de la relación que extrañamente había empezado entre Snape y Sheldden. Por primera vez el chico tenía una amiga con quien hablar, aunque cuando la tenía cerca sus palabras fallaban y no sabía que decir. Pero a ella parecía no importarle porque casi siempre era la que hablaba todo el tiempo, logrando que Severus se sintiera más tranquilo. Anne pasó a ser el blanco de burlas de algunos chicos que le decían que si se acercaba demasiado a Snape iba a terminar como él; pero a ella no le importaba, y cuando podía lo saludaba en los pasillos, logrando que él sintiera que valía la pena caminar por ellos, e incluso asistir a clases. La actitud de Anne llevó a que algunas chicas que siempre habían sentido pena por Severus lo saludaran de vez en cuando, cosa que a él le pareció demasiado, aunque trataba de responder al saludo, mientras no se tratara de una sangre impura.
-Ella también es una sangre impura- se decía una y otra vez cuando Anne se acercaba a hablar con él. Pero el pensamiento duraba sólo unos segundos, porque cuando la tenía enfrente parecía olvidarse de todo lo que lo rodeaba. Sólo existía ella y sus ojos azules.
Fue por eso que un día decidió arreglarse el cabello por primera vez, de tratar de cambiar un poco su forma de vestir, su actitud recia y agria. Y eso fue lo que más llamó la atención de todos. El día que apareció con ropa nueva, el cabello arreglado e incluso media sonrisa en el rostro.
-¡Vieron eso!- dijo James a sus amigos mientras se dirigían al Gran Salón- ¿Es Quejicus?, ¿me pareció a mí o tenía un asomo de sonrisa?-
-¿Tenía el pelo lavado?- dijo Peter asombrado.
-¿Y ropa nueva?- agregó Remus.
Sirius asintió sin mirar a sus amigos. Él también era conciente de los rumores que corrían en el castillo, y sabía que ese cambio se debía a una sola persona: Anne. Durante aquel último mes había tratado de evitarla, pero de vez en cuando se la cruzaba en los pasillos y no podía evitar mirarla. Después de aquella noche en el bosque prohibido no había vuelto a hablar con ella, primero porque ella lo esquivaba en todo momento; y segundo porque sabía que hablar con ella suponía pedirle disculpas, cosa que su orgullo no le permitía. Sin embargo, cuando habían empezado los rumores de ella con Severus, había sentido una incontenible rabia correrle por dentro. Su plan del principio tambaleaba, y tenía que lograr a toda costa que ella se fijara en él y dejara de lado al estúpido de Quejicus.
-Bueno, pues propongo que le hagamos alguna bromita en el desayuno, ¿qué les parece?- dijo saliendo de sus pensamientos. Sus amigos asintieron y los cuatros se apresuraron a llegar al Gran Salón.
Por otra parte Lily se había llevado una sorpresa cuando Anne le dijo que James Potter no le parecía mala persona.
-¿Y cuándo cambiaste de idea con respecto a Potter?- le preguntó una tarde en la biblioteca, después de haberle contado la charla que había tenido con Remus aquella tarde que lo había acompañado a la enfermería.
-Hace poco Lily, es sólo que creo que Lupin tiene razón cuando te dijo que es buena persona y buen amigo.
-Se refería a todos, no sólo a él- respondió la pelirroja.
-Sí, lo sé, pero yo creo que James encaja en esa definición. En verdad no creo que sea mala persona, sólo que se junta con Black y se vuelve arrogante como él.- Anne no había olvidado la preocupación de James cuando había visto a su amigo herido, la forma en que le había pedido ayuda y luego lo había curado. Todo eso había cambiado un poco la visión que tenía con respecto al muchacho.
Después de esa charla Lily había tratado de no ser tan grosera con James, cosa que no siempre lograba. Pero sí había podido hablar con él en algunas ocasiones, sin peleas ni insultos. Le devolvía cordialmente los saludos de él en los pasillos, y hasta le había agradecido su ayuda en el tren.
-No sé si hacer esto- dijo James cuando ya habían llegado al Gran Salón y estaban esperando la entrada de Snape para atacarlo- Ahora que me estoy llevando un poco mejor con Evans, no me gustaría que se enojara conmigo.
-¡Ah!, ¿desde cuando lo que piensa una mujer influye en lo que haces o no?- preguntó Sirius mirando a su amigo.- Sé lo que sientes por ella, pero si quiere estar contigo, que te admita como eres, y tú eres así- agregó Black.
James asintió un poco indeciso aún, pero cuando entró Severus al salón, no dudó en seguir a sus amigos a encararlo.
-¡Me gusta tu ropa Quejicus!- dijo Sirius acercándose al muchacho que inmediatamente sacó su varita.
-¡Expelliarmus!- gritó James al ver que Snape
estaba a punto de atacar a su amigo.
-Me gustaría que me la prestaras- agregó Sirius riendo- ¿Verdad que se vería mejor en mí?- preguntó en voz alta. Los alumnos que habían empezado a arremolinarse alrededor asintieron riendo. Sirius levantó la varita y con un movimiento hizo desaparecer la ropa de Snape, haciendo aparecer en su lugar un vestido rosa con moñitos rojos. Severus trató de recoger su varita, pero Lupin lo paralizó y Black hizo que empezara a dar vueltas rápidamente.
-¡Déjalo!- gritó una voz femenina detrás de él- ¡Expelliarmus!.- Black salió disparado por el haz de luz rojo que lo golpeó y la varita se le escapó de las manos. Snape dejó de girar, pero siguió paralizado mirando la escena. James se volteó para atacar a la muchacha que había desarmado a su amigo, pero vio a Anne y Lily, entonces dudó unos momentos antes de alzar la varita hacia las muchachas.
-¡Esto no es contigo Potter!- dijo Anne acercándose a él. James bajó la varita, no quería atacar a la mejor amiga de Lily, que en esos momentos la miraba como diciéndole que si se animaba a tocar a Anne, se las vería con ella.
-¿Cómo te atreves a atacarme Sheldden?- preguntó Sirius levantándose indignado y acercándose a ella.
-¿Cómo te atreves tú a atacar a alguien así?- bramó Anne- Nadie puede caer más bajo Black, eres despreciable.
-¿Eso lo dices por defender a tu novio?- dijo entonces Canuto con una sonrisa. Los alumnos miraban atónitos la escena, después de todo Black estaba desarmado y Anne se había puesto roja de ira.
-No es mi novio, pero si es mi amigo, y no te ha hecho nada para que lo trates así- rugió la chica desafiante
-Si, me ha hecho, existe y me molesta- dijo Sirius que se había acercado más a Anne y, sin previo aviso, la besó. La muchacha se quedó dura cuando sus labios tocaron los de él y sintió que el piso temblaba bajo sus pies. Todos los presentes miraron la escena atónitos, incluso los restantes merodeadores y Lily, que abrió grande los ojos ante aquel cuadro. Entonces Anne reaccionó y apartándose de él le dio una bofetada que lo hizo tambalear, para luego salir corriendo del salón. Black se quedó unos segundos en el lugar antes de salir corriendo tras ella.
-¡Espera Sheldden!- gritó a la muchacha que corría por los pasillos.- ¡Te he dicho que esperes!- agregó tomando a la muchacha del brazo. Ella trató de zafarse, pero no pudo.
-¿Qué quieres?, suéltame Black.
-¡Oye!, ¿acaso estás loca?, primero me atacas, luego me vuelves a golpear, ¿quién te crees que eres?. Mi paciencia tiene límites, ¿sabes?- dijo el muchacho tomando a Anne del otro brazo y mirándola fijamente.
-No te tengo miedo, tú no me asustas- dijo la chica forcejeando- Ahora déjame, ¡suéltame Black!- gritó. Pero él no lo hizo, la agarró más fuerte disfrutando el esfuerzo que ella estaba haciendo por soltarse.
-¡Que me sueltes o voy a gritar más fuerte!- rugió Anne- ¡Suéltame o...- pero no pudo terminar la frase. La vista se le nubló de repente y todo se volvió negro. Una voz desesperada la llamó por su nombre. Su cuerpo se aflojó y un rostro apareció en su mente antes de desvanecerse. Sirius tomó a tiempo a la chica que de pronto se había desmayado y la miró un poco asustado.
-¡No seas inmadura Sheldden!, sé que estas actuando- dijo Canuto sosteniendo el cuerpo en sus brazos- ¡Vamos, no es gracioso!- añadió ahora preocupado-¿Anne, estás bien?, contesta.- Pero la chica no contestó. La observó, esperando que ella en cualquier momento abriera los ojos, diciéndole que era sólo una broma. Pero la muchacha no se movió y Sirius levantó el cuerpo en sus brazos y la llevó rápidamente a la enfermería.
La puerta se abrió. La oscuridad reinaba en el lugar, pero a lo lejos se veía una luz, casi tapada por varias sombras. De pronto se oyeron gritos, gritos de dolor, de miedo, de terror, de ayuda. Forcejeo, corridas, pisadas, insultos, golpes y más gritos. Una cabellera rubia brilló en la oscuridad, antes de perder su color y caer al piso. Los ojos, una vez azules y vivaces, miraban ahora sin vida desde las sombras. Más gritos, esta vez de angustia, de sufrimiento, llantos, lágrimas. Se acercó al cuerpo que estaba inmóvil en el piso y se sintió morir cuando reconoció de quien se trataba.
Despertó sobresaltada y se sentó en la cama. Sus ojos tardaron en acostumbrarse a la luz y lentamente se percató de que se encontraba en la enfermería.
-¿Anne?- sintió una voz a su lado.- ¿Estás bien?.- Miró hacia el costado todavía aturdida y vio que se trataba de Sirius.
-Si...Sirius- balbuceó mientras unas lágrimas comenzaban a rodarle por la mejilla. Le costaba respirar y su corazón latía con mucha fuerza. Trataba de recordar lo que acababa de soñar, pero no podía.
-Tranquila, fue solo un desmayo- dijo Sirius sentándose en la cama- Perdóname Anne, soy un bruto, no debía tratarte así, no quería que te pasara nada malo- agregó mirándola preocupado. Ella le devolvió la mirada todavía confusa, tratando de recordar porqué él le pedía disculpas.
-No es tu culpa... yo...- se detuvo, las imágenes empezaban a aparecer en su cabeza. Su enfrentamiento con Sirius, el beso, el forcejeo y después... nada, oscuridad, gritos, dolor. Entonces lo recordó, el cuerpo inerte tirado, los ojos sin vida mirándola.
-¡Oh no!- dijo horrorizada. Trató de salir de la cama pero se mareó, así que se quedó allí, mirando el vacío, tratando de contener las lágrimas que cada vez salían con más fuerza.
-¿Quieres que llame a Pomfrey?- dijo Sirius mirándola, sin saber que hacer.
-¡No, no te vayas!- gritó la chica fijado sus ojos en él- ¡Oh Blak!- agregó lanzándose a sus brazos y, apoyando la cabeza en su pecho, comenzó a llorar. Sirius se quedó duro unos segundos ante aquella actitud, pero luego la abrazó y comenzó a acariciarle el pelo, mientras trataba de tranquilizarla con palabras dulces. Ella temblaba en sus brazos, llorando descontroladamente, aferrándose fuertemente a él, como si su vida de dependiera de ello.
-Tranquila Anne- le dijo Sirius al oído con ternura.- Todo está bien, seguro has tenido una pesadilla, pero ya pasó.- agregó abrazándola con más fuerza.
Anne no apartó el rostro de su pecho. Se sentía demasiado segura en sus brazos, y eso era lo que necesitaba en ese momento, seguridad; porque sabía que aquello, no había sido sólo un sueño.
Capítulo 6!!!!!... este me he demorado un poquito más en escribirlo, pero no tanto, todavía sigo con el ataque de inspiración jajaja... todo empieza a volverse un poco más oscuro verdad??... Muchas gracias a todas las que se toman un tiempito para leer la historia y dejarme sus reviews, de verdad me hace muy bien leerlos y saber que la historia va por buen camino :)... sigan leyendo y escribiendo!! Besos y nos vemos en el próximo capi!!!...Jully.