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Orgullo Merodeador — capítulo 1

Oficialmente podrían decir que, llegar tarde a la estación 9 ¾, había sido una tradición durante sus siete años en Hogwarts.

Las mellizas Dunford corrieron a través de la estación King´s Cross arrastrando sus carritos cargados con sus pertenencias. La pequeña lechuza color canela ululaba aturdida cada vez que su jaula golpeaba con fuerza el baúl.

—¡Dominique mueve esas malditas piernas! —Exclamó Allison mientras empujaba con fuerza el carro hacia adelante— ¡Nos quedan quince minutos!

—¡Cállate y corre! —protestó su hermana jadeando cansada.

Se detuvieron frente al muro entre las plataformas nueve y diez el tiempo suficiente para no llamar la atención y luego, una detrás de la otra lo atravesaron para reaparecer del otro lado en la plataforma 9 ¾.

La locomotora escarlata ya estaba en marcha, y escupía un humo denso que cubría toda la estación. La mayoría de los alumnos ya estaban subidos al tren, buscando un compartimiento vacío o simplemente despidiéndose de sus familiares y seres queridos. Los niños de primer año miraban todo asombrados, mientras los más grandes se reencontraban con sus viejos compañeros e iniciaban charlas que habían quedado pendientes durante todo el verano.

Dominique y Allison se plantaron frente a la primera puerta que encontraron para subir sus pertenencias, empujaron los baúles y arrastraron las jaulas hasta que todo estuvo seguro y a bordo del tren.

—La próxima vez, te despiertas a horario o te arranco las pestañas —Jadeó Dominique inclinándose hacia adelante para recuperar el aire.

—Dunford, siempre en posiciones tan sugerentes

Dominique frunció los labios al reconocer la voz de James Potter detrás de ella. El capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor le sonrió con arrogancia cuando ella volteó a verlo.

—¿Y tus perros falderos Potter? —Preguntó con ironía al ver al azabache sólo en el tren.

Bien era sabido que, desde el primer momento en que se habían conocido, James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew no se habían separado los unos de los otros; hacía todo junto, incluso ir al baño, solía decir Dominique para fastidiarlos.

James se limitó a encogerse de hombros y marcharse sin decir nada.

—Te pido que no empieces —Rogó su hermana al ver la expresión en su rostro— Danos aunque sea una semana de paz

—¡Yo no dije nada! —Se atajó Dominique levantando las manos— Vamos a buscar a Bri, y roguemos que haya encontrado un condenado compartimento

Las mellizas Dunford, ambas orgullosas Gryffindor´s eran muy parecidas en cuanto a apariencia, ambas rubias de ojos celestes y también eran bastante parecidas en personalidad; ambas de carácter fuerte y esa era la principal razón por la cual se llevaban tan bien y al mismo tiempo, siempre querían sacarse los ojos.

Se amaban como hermanas y como amigas, pero también tenían sus momentos de no querer verse las caras.

Recorrieron el tren revisando cada uno de los compartimentos y saludando a viejas amistades aquí y allá hasta que por fin dieron con el compartimiento que buscaban.

Brianne Reid saltó del asiento apenas las vio y se colgó de ambas con entusiasmo.

—¡Pensé que no llegaban! —exclamó cuando se separó de ellas. Sus ojos iban de un lado a otro observándolas, como si durante el verano hubiesen cambiado un montón.

—Ya sabes, Ali necesita un derrumbe en la casa para despertarse —comentó Dominique dejándose caer en el asiento— Ni se te ocurra negarlo —le advirtió señalándola con el dedo al ver la expresión en el rostro de su hermana.

Las mellizas Dunford y Brianne Reid se habían conocido en la ceremonia de selección, ya mucho tiempo atrás, y habían congeniado a la perfección enseguida. Las tres eran las mejores amigas, y sabían que podían confiar la una en la otra sin dudar ni siquiera un segundo.

Desde su primer año en Hogwarts, y desde el momento en que las tres quedaron seleccionadas para Gryffindor, se hicieron total y completamente amigas.

Mientras charlaban, poniéndose al día sobre las cosas ocurridas durante el verano, la puerta del compartimento se abrió una vez más, revelando la figura de Sirius Black. El azabache de ojos grises sonrió a las tres chicas, con una de esas sonrisas que derretirían el corazón de cualquiera.

—Mueve tu maldito culo hasta mis brazos Allison —ordenó el azabache pateando el suelo como un niño caprichoso— No me obligues a ir por ti

El tono de su voz sonaba amenazante, pero la más pequeña de las mellizas Dunford le sonrió y pasó por encima del pie de su hermana para abrazar a su mejor amigo con alegría; el chico cerró sus brazos alrededor de su estrecha cintura y la levantó en vilo durante unos segundos.

Sirius Black podría ser muchas cosas, pero cuando de Allison se trataba era el más sobreprotector de los amigos.

—¿Dónde dejaste a tus admiradoras Black? —Lo pinchó ella cuando sus pies volvieron a tocar el suelo. Allison sabía tan bien como cualquiera que Sirius Black siempre estaba rodeado de chicas.

—Las dejé para venir a verte a ti, dueña de mi corazón —Bromeó el azabache torciendo la sonrisa y todos en el compartimento estallaron en una carcajada, Sirius Black no era una persona melosa— En realidad estoy buscando a James —Confesó cuando las tres chicas dejaron de reír— ¿Lo han visto por aquí?

—El trasero orgulloso de Potter andaba dando vueltas por el final del tren hace un rato —Informó Dominique mirando por la ventana mientras el tren avanzaba, acercándola cada vez más a su último año de escuela

Black bufó cansado, en realidad llevaba desde las once de la mañana, horario en que había partido el tren de la estación 9 ¾ , buscando a James; el muy maldito se había perdido tras los largos cabellos pelirrojos de la prefecta perfecta Lily Evans, de quien llevaba enamorado toda una vida, y también era la única chica que lo había rechazado todas y cada una de las veces que él le había pedido una cita.

Cuando James regresó por fin decidió aparecer, Dominique estaba profundamente dormida con la cabeza apoyada contra la ventanilla. El chico sonrió, dispuesto a despertarla, pero sólo bastó una severa mirada de Brianne para que el chico no se atreviera a molestarla, todos sabían que Dominique nunca se despertaba de buen humor, mucho menos cuando la despertaban a los gritos, o molestándola.

—¿Y Remus? —Quiso saber Potter, quien esperaba encontrar a sus amigos juntos.

—Seguro sigue en su compartimento de prefectos… deberías saberlo ¿Acaso no ibas tras la pollera de Evans? —se burló su azabache amigo, ganándose un golpe.

—La perdí de vista —Fue lo único que dijo respecto a ese tema—

La señora regordeta del carrito de golosinas pasó unas cuantas veces antes de que Dominique por fin se despertara, tenía la mejilla enrojecida por haber estado tanto tiempo apoyada en el vidrio y le dolía un poco el cuello debido a la incómoda posición en la que se había dormido. Sus compañeros de compartimento seguían charlando sin problema alguno, sobre Quidditch sobre todo. James ya les estaba adelantando que aquel año teníanque ganar la copa, por una cuestión de honor.

—¿También es una cuestión de honor que logres salir con Evans? —El primer comentario de Dominique una vez despierta, tendría que ser, obviamente, algo para molestar a James.

A simple vista parecía que ellos se llevaban como perro y gato, pero en realidad eran muy buenos amigos. James siempre había sido un buen chico, un poco estúpido y algo arrogante a veces, pero tenía un gran corazón y un sentido del humor que hacía descostillar de risa a Dominique, y ambos habían encontrado en el otro, un amigo en con el que gastarse bromas constantemente.

—A propósito… —Allison interrumpió los insultos que la rubia y el azabache se estaban dedicando — ¿Alguien sabe dónde está Kevin?

Ambos azabaches se miraron completamente extrañados y negaron al mismo tiempo, encogiéndose de hombros.

—No te preocupes Ali—Dijo Sirius en tono burlón—Kev sabe cuidarse solo…

—Mientras se cuide —Comentó Brianne con una sonrisa torcida.

Kevin Hammer era conocido como el mujeriego caballeroso. Aquel que se acostaba con cualquier chica con la que estuviera cien por cien seguro de que al otro día, no necesitara una carta de amor.

                                                                         *       *       *

—¿Y Pettigrew? —Lily Evans estaba bombardeando a preguntas al pobre Remus mientras hacían su ronda de prefectos, orientando y asistiendo a todos los alumnos de primer año que se encontraban un poco perdidos— ¿Qué pasó con él?

—Según lo que me contó James antes de llegar aquí —Comenzó a explicar el castaño a su mejor amiga— se marchó a encontrarse a sí mismo

Lily se detuvo en el medio del pasillo para mirar a Remus a los ojos; el castaño ojimiel le sacaba varias cabezas de altura así que tuvo que inclinar un poco la cabeza para chocar su mirada esmeralda con los ojos miel del chico.

—Después de lo que pasó con sus padres… —intentó explicar, pero ni siquiera él entendida porqué en un momento tan difícil como el que estaba atravesando, su amigo decidía alejarse de todos ellos.

—No comprendo... Pobre Peter —La pelirroja suspiró triste y tomó la mano de Remus para arrastrarlo hasta el compartimiento de los prefectos.

Lily Evans no era muy conocida por simpatizar mucho con los amigos de Remus, pero sin duda de los cuatro, el que mejor le caía era Peter, un chico regordete y callado que siempre tenía una sonrisa que ofrecer; aunque idolatraba a Potter, Black y Hammer como si fueran dioses.

El compartimento de los prefectos estaba siendo ocupado en ese momento por Willa Hastings, prefecta de Ravenclaw y mejor amiga de la leona pelirroja.

—¿Ya estás poniéndote al día Willa? —Preguntó Remus a modo de broma, aunque la castaña se limitó a mirarlo de reojo por encima del grueso tomo de su libro de encantamientos.

—¿Todo en orden Lils? —Quiso saber el águila mientras cambiaba la página con suma delicadeza.

—Todo en orden

Castaña y pelirroja intercambiaron una mirada y se sonrieron. Durante el verano se habían estado comunicando muchísimo, y la realidad es que Willa la entendía mucho más que sus tres compañeras de habitación. Evans y sus compañeras Gryffindor's nunca se habían llevado particularmente bien, principalmente porque las mellizas Dunford y la chica Reid congeniaban conLos Merodeadores.

—Tengo que reunirme con los chicos —Anunció Remus un tiempo después, poniéndose de pie, Lily le miró con el ceño fruncido— Les prometí reunirme con ellos cuando terminara la ronda —Se excusó el castaño y besó la frente de su mejor amiga— Nos vemos en la cena Lils

                                                                         *       *       *

Remus apareció en el compartimiento con el uniforme de Hogwarts ya puesto y su insignia de prefecto brillando en su pecho. Cuando llegó, se encontró a Sirius y James haciendo firuletes con la varita alrededor de Brianne, llenándole de brillos el cabello. La castaña se quejaba, diciendo que le arruinarían el peinado, pero sonreía al mismo tiempo, divertida por todo aquello. Allison era ahora la que dormía, con la cabeza apoyada en las piernas de su hermana Dominique.

Las miradas de ambos chicos se cruzaron, al ver que nadie más en el compartimiento se había percatado de la llegada del castaño. Remus suspiró y tomó asiento justo frente a Dominique; el compartimento les estaba quedando pequeño, sobre todo porque Allison ocupaba casi todo un asiento entero.

—¿Qué tal el verano? —Preguntó en general, esperanzado de que alguien contestara a su pregunta, aunque su mirada se clavó en los celestes ojos de Dominique, que lo miraban cargados de ira.

—¿A ti qué demonios te importa Lupin? —Bufó la ojiceleste hundiéndose un poco en el asiento.

Remus rodó los ojos, acostumbrado al mal trato de Dominique. Inhaló una buena cantidad de aire y simplemente lo dejó pasar, sabiendo que si comenzaban en peleando, aquel sería un año interminable.

¡Hola a todos! Bienvenidos a esta nueva historia. 

Esto es apenas una introducción, de la mayoría de los personajes, aunque todos conocen a los merodeadores y a Lily ¿Verdad? Espero que les haya resultado agradable, comenten que les pareció y si les gustaria que continuara esta historia... 

Esta historia es básicamente para divertirme, pero si a ustedes les gusta mucho mejor. 

En mi facebook (ir a mi perfil para encontrar el link) pueden encontrar más información sobre los personajes, aunque todavía estoy trabajando en esto... Sepan disculpar si encuentran algunos errores o fichas incompletas. 

Bueno, me retiro sin más que agregar, los invito a comentar, a agregar a favoritos la historia si les gusto, y si les pareció una porqueria, diganmeló igual. 

Rouxie Lupin