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El Pocionista y la Cantante — capítulo 11
Roma entera se extendía a través de una de las ventanas abiertas de la habitación de aquel lujosísimo hotel de la comunidad mágica italiana. La habitación tenía más de 100 mts cuadrados, a la entrada de la misma, había una especie de vestíbulo con muebles de piel de dragón, y un mini bar con los mejores y más finos licores, champagne de Hada, whiskey de fuego y el exquisito vino de elfo cultivado en los mejores viñedos de ese país. Una lámpara de araña de oro macizo colgaba del techo y al fondo una puerta de cristal daba paso a una terraza con jacuzzi desde donde se podía apreciar gran parte de la ciudad.
Al traspasar el vestíbulo de la habitación, una cama King Zize imperaba en medio de la misma sobre una especie de tarima y unos doseles de terciopelo rojo que caían del techo hacia la cabecera le daban un aire de realeza excelso, al pie de la cama había un ornamentado diván del mismo color de los doseles, a la izquierda un tocador y a la derecha una puerta que conducía a un baño enorme, compuesto por una ducha, una tina sencilla y una especie de jacuzzi con múltiples grifos dotado de encantamientos que provocaban que saliera agua perfumada o espuma hidratante perfumada según lo que deseara la persona que se sumergiera en él.
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Ehhh Gra… grazzie- Dijo Snape tratando de hablar italiano mientras le extendía una mano al joven con algunas monedas para su propina.
-
Va bene signore, grazzie, grazzie Emily, sei molto bella in persona (Está bien señor, gracias, gracias Emily, eres muy bella en persona)
La chica le respondió con una sonrisa que hizo tropezar al muchacho pues se distrajo mirándola con embeleso. Severus cerró la puerta tras él una vez que éste se hubo marchado al fin.
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Pensé que no se iría nunca, al fin estamos solos - Dijo.
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No seas malo con el chico Sev, ven aquí.
Emily lo abrazó y le dio un tierno beso en los labios que como de costumbre lo dejó un poco mareado.
-
¿Eres feliz Emily? Es decir… sé que sólo estamos casados desde ayer pero…
-
En tan poquísimo tiempo me has hecho la esposa más feliz sobre la faz de la tierra, imagina lo que será el resto de mi vida a tu lado.
Volvieron a besarse y posteriormente se dedicaron a examinar la habitación. Severus estaba maravillado aunque un tanto incomodo ante tanto lujo, lo que más le llamó la atención de todo fue un estante con libros que estaba junto a los muebles de piel de dragón del vestíbulo de la suite y también la hermosa réplica de la obra El Nacimiento del Hombre pintada en el techo como en la capilla Sixtina, lo que le hizo deducir que en Italia la comunidad mágica no era tan cerrada ante el hecho de aceptar a los muggles y a su cultura, al menos compartían sus gustos por el arte, o tal vez el dueño del hotel sería un gran admirador de muggles como lo era Emily.
Snape caminó entonces hasta el estante con libros para examinar los títulos escritos sobre los lomos, pero notó que todos estaban en italiano.
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La mayoría son novelas y cuentos - Dijo Emily asomada desde el arco que separaba el vestíbulo de la habitación - Incluso hay una versión en italiano de los cuentos de "Beddle el bardo" solía leer un poco cuando venía con mis padres, pero cuando he venido con la banda en las giras no he tenido tiempo.
-
Ya veo - Respondió él y con curiosidad abrió las puertas de cristal para dirigirse hacia la terraza.
Emily lo siguió y juntos contemplaron la hermosa vista desde donde resaltaba un gran edificio redondo a lo lejos.
-
¿Ese es?…
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El coliseo - Respondió Emily asintiendo- Ahora mismo lo visitaremos si quieres, conozco algunos lugares muggles porque Donatello una vez nos llevó a las chicas de la banda y a mí a recorrer la ciudad. Roma es preciosa, un lugar muy rico en cultura pero no puedo esperar a que visitemos Venecia, es mi lugar favorito.
-
Es maravilloso estar aquí junto a ti querida - Dijo Severus tomando las manos de su bella esposa - Tienes razón, Roma es preciosa pero su belleza no podría nunca compararse con la tuya.
Emily rió y como siempre su risa a Severus le recordó un trinar de aves.
-
Que exagerado eres Sev ¡vamos! tenemos que comenzar nuestro recorrido ahora.
-
¿A dónde iremos?
-
¡Hmmmm! Eso depende.
-
¿De qué depende? - Inquirió Snape enarcado una de sus cejas.
-
De qué quieres visitar primero, si los iconos muggles o el mundo mágico.
-
Visitemos primero los lugares muggles, te confieso que siento curiosidad por conocerlos pero es mejor dejar lo mejor para el final, el mundo mágico de este país debe ser mucho más interesante - Respondió Severus.
-
Sí, claro - Respondió ella negando con la cabeza mientras sonreía.
Ambos salieron de la habitación y también del hotel. Severus sentía mucha curiosidad por conocer el mundo mágico y también por saber cuántas de aquellas personas que caminaban por aquellas concurridas calles eran magos y brujas pero no podía negar que también quería conocer los lugares muggles más visitados por los turistas además de que en los lugares no mágicos no se sentía tan asediado ya que absolutamente nadie conocía a Emily aunque algunos muggles imbéciles se quedaban mirándola embobados a causa de su gran belleza; pero lo que más le atraía de su luna de miel, era la sensación de bienestar que le prodigaba estar lejos de todo y de todos al menos por unos días, se lo había propuesto seriamente después de que Albus Dumbledore se lo sugiriera… "Disfruta cuanto puedas muchacho" le dijo en una ocasión y él Severus prometió que lo haría, no quería pensar en Voldemort, ni en lo que se venía más adelante, sólo quería disfrutar de la felicidad plena que le prodigaba estar junto a su esposa, al fin podía llamarla su esposa.
- Tomaremos un taxi - Dijo Emily con emoción sacando la mano ante uno que se acercaba - Como adoro viajar a lo muggle.
Los ojos negros de Severus no podían dejar de admirar la hermosa ciudad.
-
La Fontana di Trevi per favore - Solicitó Emily al taxista.
-
Ecco Signorina(Así es señorita) - Respondió el hombre con gorra chata y bigote rizado en las puntas mirándola por el retrovisor - Madona mía! ma que bella ragazza! Lei é molto bella signorina (Madre mía pero ¡que bella muchacha! Es usted muy bella señorita.
-
Grazzie Signore - Respondió ella un poco ruborizada.
Severus no sabía qué demonios le estaba diciendo aquel muggle a su esposa pero por la manera en que la miraba por el retrovisor dedujo que estaría elogiándola, de modo que se acercó a ella lo más que pudo para rodearla con un brazo, lo que provocó que el taxista mirara hacia al frente y pusiera en marcha el auto. Emily miró por su ventanilla tratando de disimular la risa, por lo demás, tanto ella como Severus se sentían un poco extraños al contemplar al conductor situado en el lado izquierdo del automóvil mientras conducía por el carril derecho ya que en su país de orignen era todo lo contrario.
-
¡Ehhh! ¿A dónde iremos querida? - Inquirió Severus acariciando el cabello de su esposa.
-
A La Fontana di Trevi- Respondió ella con una sonrisa - Es una de las maravillas de este país, una fuente preciosa en la que hay hermosas esculturas.
-
¿Como la del ministerio de magia, la fuente de Los Hermanos Mágicos?
-
Me atrevería a decir que mucho más grande y hermosa, ya la verás.
El taxista levantó las pobladas cejas al escucharlos hablar en inglés e inmediatamente dedujo que sus pasajeros eran turistas aunque en un principio Severus le había parecido un ciudadano común de su país, no un extranjero. Al poco rato de viaje, el auto redujo la velocidad hasta que se detuvo frente a un tumulto de gente que admiraba una edificación realmente hermosa.
-
Siamo qui, La Fontana di Trevi(Estamos aquí, la fontana di Trevi) - Exclamó el conductor -Spero che ti piace le meraviglie d'Italia(Espero que disfruten de las maravillas de Italia)
-
Grazzie Signore! - Respondió Emily - Che non ci sarà alcun dubio (De eso no habrá dudas)
Severus hurgó dentro de su bolsillo extrayendo algo de dinero muggle.
- Por favor, pregúntale cuanto le debemos Emily.
Luego de saldar su deuda, ambos se apearon del auto y se dirigieron a la fuente en la que resaltaba la enorme e imponente figura de Zeus en medio de todas las demás, el sonido del agua se mezclaba con las voces de las decenas de personas que visitaban el lugar. Severus se acercó un poco más para echar un vistazo hacia abajo, descubriendo así que había muchísimas monedas en el fondo.
-
El dinero que los turistas arrojan es empleado en obras benéficas - Explicó Emily extrayendo de su bolsillo unas cuantas monedas.
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Igual que en la fuente de Los Hermanos Mágicos - Respondió él también extrayendo unas monedas de uno de sus bolsillos.
-
Sólo cierra tus ojos, pide un deseo y arrójala.
-
Mi deseo ya se cumplió Emily.
Ella le acarició la mejilla con suavidad.
- El mío también pero… quizá haya algo más que quieras pedir.
Él guardó silencio… era verdad, inevitablemente a su mente llegó la imagen vivida de Albus Dumbledore con la mano lastimada, con el rostro laxo mientras le decía que en algún momento él debía acabar con su vida. Entonces cerró los ojos, suspiró y arrojó la moneda a la fuente, tratando de olvidar, de concentrar su mente y sus emociones en ese momento que estaba viviendo, en lo feliz que lucía Emily, allí con los ojos cerrados, la suave brisa estival agitando su rubia melena mientras ella arrojaba su moneda.
-
Sólo he pedido felicidad eterna junto a ti, jamás quiero separarme de tu lado Sev, te amo tanto.
-
Yo también te amo Emily… no imaginas cuanto.
Ambos contemplaron con admiración la bellísima fuente ante ellos y posteriormente observaron a un hombre que al parecer ofrecía información a los turistas.
- Vamos a acercarnos a ver que dice - Propuso Emily tomando a Severus del brazo.
Efectivamente el hombre ofrecía una charla instructiva que Emily estuvo dispuesta gustosamente a traducirle a su marido.
-
Roma es rica en fuentes y acueductos, la mayor parte de las cuales fueron construidas por orden de los Papas al comienzo de la edad moderna, entre las más emblemáticas están, La fontana dell' Acqua Felice (o del Moisés), las Cuatro Fuentes, La Fuente de la Barcaccia, La Fuente de los Cuatro Ríos, La fuente de Neptuno, La fuente de las Naiades y desde luego la que vemos al frente… La fontana di Trevi.
-
Maravillosa - Musitó Severus admirando los detalles de la obra, la exactitud con que el autor recreó los cuerpos humanos y la gracia con que caían los abundantes chorros de agua - Es definitivamente una obra de arte, tienes razón Emily, hay muggles que son extraordinarios, mira lo que son capaces de hacer.
-
Pues yo diría que todos ellos son grandiosos Sev - Respondió haciendo una pausa en su traducción, luego continuó - Los acueductos se construyeron en la Antigüedad, su longitud llegó a medir alrededor de 350 km; en la modernidad, los Papas los hicieron restaurar y construyeron algunos otros; los últimos fueron construidos en el transcurso del siglo XX.
Posteriormente Emily contrató a un joven fotógrafo para que los retratara a ambos con una fotografía instantánea, detrás de ellos se apreciaba la fuente. Emily estaba admirada y sorprendida de ver como en un segundo la fotografía aparecía por una ranura del artefacto muggle del fotógrafo, aunque tuvo que reprimir su emoción para no llamar la atención.
-
Es una hermosa fotografía pero ¡que lastima! estamos inmóviles.
-
¿Qué esperabas Emily? es una fotografía muggle, sin embargo creo que podría hechizarla para obtener movimiento.
-
¿De veras? - Inquirió ella con emoción.
Luego la pareja volvió a abordar un taxi que los condujo hasta El Jardín del Lago y el Templo de Esculapio en Villa Borghese, mientras Emily le decía a Severus que aquel era un bellísimo lugar perfecto para los enamorados con lo cual Severus estuvo absolutamente de acuerdo al llegar y constatarlo con sus propios ojos…
Era un parque hermoso con una gran extensión de césped además de un lago bohemio y precioso, muchísimos arboles crecían a su alrededor. En medio del lago había una bella edificación que a Severus le recordó a El Partenón, se trataba del templo de Esculapio. La pareja caminó por el lugar admirando su hermosura, tomándose fotografías para inmortalizar el recuerdo aunque sabían que aquella luna de miel ya quedaría para siempre grabada en sus memorias, de vez en vez se robaban besos furtivos o se dejaban caer sobre la hierba para relajarse y disfrutar de la suavidad del pasto, el trinar de las aves o el sonido de la suave brisa estival.
-
¡Que hermosa eres Emily! - Exclamó Snape casi por inercia al contemplar a su esposa mientras algunos rayos de sol resaltaban el fulgor de su cabello dorado.
-
No exageres - Respondió ella.
-
No lo hago, sólo digo la verdad, además porque sé que tu verdadera belleza es la que guarda tu alma.
Ella se enterneció ante el comentario y sin más se abalanzó sobre él que perdió el equilibrio cayendo hacia atrás, sobre su espalda en el pasto, ella cayó sobre él riendo, posteriormente el silencio se apoderó de los dos y ambos se quedaron callados, contemplándose el uno al otro para después fundirse en un tierno beso que se fue tornando cada vez más apasionado hasta que la necesidad de aire los hizo separarse.
-
Cariño, creo que es hora de nuestra siguiente parada - Exclamó Emily al contemplar su reloj de pulsera.
-
¿Y cuál es? - Inquirió Severus por curiosidad.
-
El coliseo romano.
-
Suena interesante, siempre quise conocerlo.
-
Pues ahora lo harás - Respondió Emily después de besarlo escuetamente - Pero… ¿antes quisieras almorzar? Yo no tengo hambre pero tal vez tú si.
-
No. No tengo hambre, es extraño pero siento que acabo de comer.
-
Tal vez la diferencia de horario aunque no es mucha nos afecta.
-
Pues… en marcha - Dijo Snape levantándose del suelo para posteriormente ayudar a levantar a su esposa.
Los dos se dirigieron hacia el exterior del parque en medio de los turistas locales y extranjeros. Emily de nuevo detuvo un taxi para llevarlos a su próximo destino. El tráfico estaba un poco pesado a esa hora, lo que le permitía al taxista contemplar a Emily por el retrovisor del auto aprovechando la pausa de los semáforos. Severus resoplaba con molestia y sin darse cuenta de lo que hacía, acercaba a Emily hacia él mientras ella reía hasta que al fin divisaron la famosa estructura del anfiteatro más antiguo y famoso de Italia.
- Grazzie! - Exclamó Severus después de pagarle al taxista pero Emily percibió que al bajarse del auto murmuró - ¡Estúpido muggle!
El coliseo romano era un lugar enorme, imponente y hermoso pese a estar en ruinas, era evidente que aquel era un lugar lleno de historia, aunque también se podía percibir cierto aire extraño y hasta siniestro nada más con contemplar la arena en medio de las gradas, a sabiendas de que otrora fue escenario de barbarie y torturas. Mientras un hombre vestido de gladiador hablaba a los turistas al tiempo que los conducía por el lugar, Emily traducía para Severus…
- Dice que Roma fue sede de centenares de teatros y otros edificios dedicados al entretenimiento, como los circos (el circo más célebre fue el Circo Massimo, capaz de albergar alrededor de 250.000 Espectadores, récord aún hoy en día sin ser superado, y los anfiteatros; el mayor de los cuales, el Coliseo, se ha convertido en símbolo de la ciudad y emblema cultural mundial - Interpretaba Emily mientras el guía los conducía hacia el interior de la antiquísima edificación.
Severus la escuchaba atento, sin inmutarse, le encantaba escucharla hablar pero también le parecía muy interesante lo que ella decía. Luego Severus se sintió un poco familiarizado cuando el guía vestido de gladiador condujo al grupo hacia unas mazmorras aunque lo que había allí no era nada parecido a lo que había en Hogwarts.
-
¿Y esto qué es? ¿Son calabozos? - Quiso saber Snape mirando a Emily con expectación.
-
Él dice que aquí era donde encerraban a los leones - Tradujo Emily mientras se situaban ante unas rejas de barrotes gruesísimos y un poco oxidados - Y que esos mismos leones eran utilizados para martirizar cristianos.
-
¡Qué barbaridad! - Exclamó Snape frunciendo el entrecejo.
Posteriormente el guía llevó a su grupo hacia una habitación enorme repleta de armas e indumentaria antigua.
- Son armas - Continuaba explicando Emily - Las usaban los gladiadores - ¡Cielos! Mira el tamaño de esa cuchilla curva de allá, según el muggle se llama "Sica" mira los movimientos que debía hacer el gladiador para usarla.
Severus miraba con atención todos los movimientos que el hombre realizaba para hacer la demostración de un combate.
-
Esa de allí son las normas de lucha - Dijo Emily señalando un cartel en el que había algo escrito ininteligible para Severus - Si el cesar hacia esa seña - Explicaba al tiempo que señalaba al guía que extendía su mano derecha con el pulgar hacia arriba- Significaba que estaba contento con el desempeño del gladiador triunfador - Esperó un poco a que el guía continuara hablando mientras ahora volvía a extender la mano situando el pulgar hacia abajo y ella siguió: - Y esa otra significaba que el cesar quería sangre, no estaba dispuesto a perdonar la vida del pobre gladiador ¡Por Merlín! ¡Qué sanguinarios! Creo que esto no me gusta… quisiera salir de aquí.
-
Tienes razón, es… un lugar que guarda mucho sufrimiento.
-
Cariño… ¿Te importaría si dejamos la vista al mundo mágico para mañana? Es que… estoy un poco cansada y me gustaría regresar al hotel.
-
No te preocupes preciosa, yo también lo estoy aunque… ¿Te importaría si regresamos por aparición? Ya estoy un poco harto de subirme a los autos y meterme en el tráfico, el transporte muggle es muy lento.
-
De acuerdo - Respondió ella mientras caminaba junto a él para dirigirse hacia afuera de la antiquísima edificación - Pero que nadie nos vea.
Ambos salieron al fin del coliseo, comenzaba a oscurecer, la gente caminaba de un lado a otro y una suave llovizna comenzó a caer, ellos se encaminaron hacia un callejón donde sólo había un perro mordisqueando un hueso, se tomaron de las manos y tras unos segundos se encontraron en el vestíbulo de su hotel. El encargado los saludó a ambos con una reverencia y le preguntó a Emily si ambos cenarían en el restaurante del hotel o preferirían que alguno de los empleados les subiera la cena, tanto Severus como Emily estuvieron de acuerdo con la primera opción, de modo que subieron a su suite y se dieron un baño para cambiarse de ropa, vistieron ropa elegante ya que el restaurante era un lugar tan fino que exigía vestiduras de gala, Emily vistió como pocas veces una hermosa túnica de color turquesa que resaltaba sus ojos celestes.
-
No recuerdo haberte visto jamás vistiendo una túnica… bueno, salvo cuando vestías el uniforme del colegio - Espetó Severus admirándola mientras ella se colocaba un collar de zafiros frente al tocador - Te queda preciosa… bueno con lo que sea luces hermosa - Añadió luego deteniendo la mirada en la estrecha cintura de ella donde la túnica la ceñía, volviendo a ancharse a altura de las caderas hasta los tobillos, la tela de los brazos también era ceñida desde los hombros hasta los bíceps donde comenzaba a holgarse dejando así una extensa pero delicada capa de tela colgando cada vez que ella levantaba los brazos.
-
Prefiero vestir como muggle, ya sabes que es mi estilo de siempre pero… lamentablemente el restaurante lo amerita. Si me vieran vestir como muggle de seguro me echarían al entrar, esta gente es bastante elitista y cerrada, no en vano mamá y papá adoraban venir aquí - Dijo Emily mientras se colocaba un sombrero puntiagudo del mismo color de su túnica - Mañana preferiría cenar en otro lugar ¿Si? No soportaría volver a colocarme trapos como este.
Él sonrió ofreciendole su brazo el cual ella tomó con gracia.
- Insisto, te ves maravillosa.
Al traspasar las puertas del restaurante, un mago de mediana edad los saludó con una reverencia.
-
Buona sera! (Buena noche) - Exclamó.
-
Buona sera- Respondió Emily.
Posteriormente se encaminaron hacia una de las mesas vacías que el hombre de la puerta les indicó con una seña y Severus se apresuró a arrimarle la silla a su esposa para que ella tomara asiento. El lugar era precioso y sobre todo elegante, tanto a Severus como a Emily les hizo recordar por un momento al gran comedor de Hogwarts ya que estaba iluminado por varias velas flotantes con la diferencia de que cada una de estas estaba encerrada en una especie de burbuja dándoles la apariencia de lámparas. Sobre la mesa de roble pulido había un candelabro de oro macizo de dos brazos descasando sobre un fino mantel hecho con seda tejida por hadas de Génova.
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Buona sera! - Saludó el camarero abriendo muchos los ojos y tratando de controlar el temblor de las manos al reconocer a Emily - Tu sei Emily Smith, Non é vero? (Eres Emily Smith ¿No es verdad?
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Y aquí vamos de nuevo - Musitó Severus entornando los ojos con fastidio.
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Ecco (Así es) - Respondió Emily sonriéndole -E 'il mio piacere di conoscerti. Cuesto é il mio maritoSeverus Snape (Es un placer para mi conocerte, este es mi marido Severus Snape)
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Lo so, sei sposata, ho letto il periódico cuesta matina(lo sé, estás casada, he leído el periódico esta mañana) - Respondió el muchacho dando a entender que había leído la noticia del anuncio de la boda en la sección de farándula de los periódicos - Ahhh, Mi dispiace (Lo siento) - Añadió luego sacudiendo su cabeza -Siete venite qui per mangiare, non per parlare con cuesto mozzo (ustedes han venido aquí para comer no para hablar con este muchacho) - Dijo señalándose a sí mismo.
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*Ohh! veniamo qui per mangiare, é vero, ma é un piacere parlare con te. ¡Hmmm!… (Oh,venimos aquí para comer, eso es cierto pero es un placer hablar contigo Hmm…)-*Respondió Emily con sinceridad.
- Franccesco - Completó el joven.
-
Franccesco, é un piacere parlare con te.
-
Voglio… pasta… a la boloñesa (Quiero pasta a la boloñesa) - Lo interrumpió Severus intentando hablar en italiano mientras reconocía la foto del plato que quería en la carta que el joven acababa de ofrecerle. Snape no tenía la más mínima idea de lo que significaba el dialogo ente Emily y mesero.
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Va bene signore Snape (está bien señor Snape) - Respondió el joven apresurándose a tomar la orden escribiendo sobre un pergamino que tenía en un sujeta papeles - ¿Emily?
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Voglio pizza - Respondió ella encogiéndose de hombros con simplicidad.
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Volentieri! (Con gusto) - Respondió el chico mientras anotaba la orden de la muchacha.
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¡Vaya comida elegante!
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Dijo Severus sonriendo mientras el mesero se retiraba - ¿Comerás pizza? ¿Comerás con las manos en medio de toda esa gente acartonada?
-
Creo que ya es suficiente con vestir este trapo para encima tener que abstenerme de comer lo que me gusta ¿no es así?
-
Tienes razón querida.
Al llegar la cena, Emily la degustó con total naturalidad pese a que algunas mujeres la miraban con una ceja alzada y la nariz hacia arriba, los hombres en cambio, como de costumbre la miraban con admiración. De pronto un repentino flash acompañado de una seca y escueta explosión y unos chispazos hizo estremecer a ambos, al girar el rostro hacia su derecha advirtieron a un fotógrafo sentado en la mesa contigua.
-
Pero qué rayos… - Espetó Snape dejando caer el tenedor sobre el plato mientras el hombre continuaba tomando fotos - ¿Por qué no nos dejan cenar en paz a mi esposa y a mí? Esto es el colmo.
-
Severus… tienes razón pero… ¡Por favor ya no más, retírese! - Exclamó Emily dirigiéndose al paparazzi sin recordar que él no podría comprender su idioma.
-
¡Largo de aquí! estoy harto de que nos persigan - Severus estaba furioso pero aun así contuvo el impulso de extraer su varita mágica para arrojarle una maldición al atrevido fotógrafo. Algunos comensales comenzaron a mirar la escena - ¿No me escuchaste imbécil? Deja ya de tomar fotografías o te arrancaré la cámara.
-
Severus, mi cielo tienes razón pero ¿Qué podemos hacer?
-
¡Hey!- Exclamó el mago de aspecto elegante que los había saludado al entrar y que al parecer era el encargado del restaurante, se acercaba al paparazzi mientras le hacía señas a un par de magos corpulentos para que se acercaran también - É finito, debe uscire qui ( Se acabó, usted debe salir de aquí)
-
Madonna mía! Che cosa succede? Tu esageri, faccio solo il mio lavoro(¡Madre mía! ¿Qué pasa? Exageras, sólo hago mi trabajo) - Respondió el paparazzi al fin bajando su cámara mientras forcejeaba con el par de magos corpulentos que lo sujetaban.
-
Non Voglio paparazzis in cuesto hotel, debe andaré fuori (No quiero paparazzis en este hotel, debe ir afuera) - Dijo el mago mientras señalaba la salida, luego se dirigió a Severus y a Emily - Mi dispiace, cuesto é una follia, ma niente paura! (Lo lamento, esto es una locura, pero no se preocupen)
-
Io faccio la mía labore - Repitió el paparazzi.
-
Non é giusto! - Exclamó Emily también furiosa - *non poso mangiare con il mio marito in cuesto ristorante…*Perché non rispettare la privacy degli individui? (No puedo comer con mi marido en este restaurante… ¿Por qué no respetan la privacidad de las personas?)
-
Guardi, Sai una Straga di Macbeth, sai famosa Non é vero? Cuesta é la tua vita, Che puoi faccere?(Mira, eres una Bruja de Macbeth, eres famosa ¿No es cierto? Esta es tu vida, ¿qué puedes hacer?) - Respondió el paparazzi.
Los dos magos encargados de la seguridad se apresuraron a obligar al paparazzi a abandonar el recinto para que la pareja pudiera continuar cenando en paz aunque el incidente había molestado muchísimo a Emily y sobre todo a Severus quien no terminaba de acostumbrase, detestaba y siempre detestaría llamar la atención, Emily por su parte estaba acostumbrada pero aun así no soportaba que invadieran su privacidad, consideraba que una cosa era responder preguntas en ruedas de prensa y de vez en cuando y otra muy distinta que la asediaran en ocasiones como aquella pero… tuvo que aceptar que el paparazzi de cierta manera tenía razón, aquella era su vida ¿Qué podría hacer al respecto? Sin embargo quien le preocupaba era Severus, él no estaría acostumbrado, ¿Soportaría él esa situación? ¿Hasta dónde lo haría? Pero la voz del encargado del restaurante la sacó de sus cavilaciones abruptamente:
-
*Mi dispiace Signora Emily, Signore… (*Lo lamento señora Emily, señor…)
-
Snape - Completó ella.
-
Ecco (así es) - Afirmó el hombre y luego continuó con su disculpa mientras hacía excesivas reverencias que Severus sólo podía asociar con un elfo domestico - Dispiace, Madonna mía! - Luego hizo señas a un verdadero elfo domestico el cual se acercó trayendo consigo una botella de vino la cual colocó trabajosamente sobre la mesa mientras Emily le sonreía y le agradecía
-
Cuesto é per voi (Esto es para ustedes)
Ella se encogió de hombros y contempló a Severus.
-
Supongo que el encargado nos lo ofrece para disculparse por lo que acaba de suceder, se supone que deben ser más cuidadosos en su seguridad - Le dijo y luego se dirigió al hombre que le mandaba la botella de vino - Grazzie signore, lei é molto gentile (Gracias señor, es usted muy gentil)
-
Non c`é di che (No hay de que) - Respondió el encargado y se retiró.
Emily y Severus terminaron de cenar en total y absoluta paz, bebieron un poco de vino y posteriormente se retiraron a su habitación donde (en el balcón) rememoraron todas las visitas que realizaron en su primer día de luna de miel, dejaron atrás el incidente del paparazzi mientras concordaban que lo que más les había gustado había sido aquel precioso jardín con vista al lago que visitaron previamente al coliseo, monumento que podían divisar a los lejos, iluminado en la negrura de la noche romana, sin embrago algo que comenzaba a preocupar a Emily salió de su boca sin siquiera proponérselo, no podía evitarlo, el incidente del paparazzi salió nuevamente a colación.
-
Cariño. Sé que te debe estar costando un mundo adaptarte a mí ¿Verdad? - Le dijo sin siquiera mirarlo a los ojos - Sé que detestas estar rodeado de gente y que no soportas las cámaras entorno a ti, temo que algún día te hartes de todo eso y…
-
¿Qué quieres decir Emily? - Respondió él con una pregunta mientras le tomaba con delicadeza la barbilla y la subía para obligarla a mirarlo - Tienes razón, no me gustan las multitudes, ni las cámaras y mucho menos los periodistas… pero en cambio te amo a ti, y lo sabes, estas son… eventualidades, cosas con las que tendré que lidiar de vez en cuando así como el hecho de soportar que algún imbécil se te quede mirando como tarado.
Al decir aquello Emily soltó una risa escueta.
-
Pero el estar a solas contigo lo compensa muy bien - Concluyó el pocionista.
-
¿Ah sí? - Inquirió Emily
-
Desde luego - Respondió Severus acercándose a ella y tomándola en brazos justo como lo había hecho la noche anterior, ella se prendó a su cuello mientras él la conducía hasta el dormitorio - Sí que lo compensa.
*Nota de autora:*Las he extrañado un montón pero eme aquí de nuevo gracias a Dios.
Redacto esta nota de autor una vez más para promocionar mis fics favoritos.
*"Severus y la chica del fénix tatuado"*por hilmychu (muy original ya que la protagonista de la historia es paisana mía jeje)
*"Siete años en Hogwarts"con su secuela"Siete años en Hogwarts… el momento de las revelaciones"(Amo esta historia, me atrevo a decir que es la mejor que he leído)"Severus en Gryffindor"y"¿Cómo puedo ser una Potter y no saberlo?"*por Rubí Galasanz
Podrán encontrar a ambas autoras en mi lista de favoritos, no dejen de leerlas son excelentes
P.D: en el episodio pasado contesté los comentarios que me dejaron