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El Pocionista y la Cantante — capítulo 10

Una débil luz se colaba por las hendijas de la única ventana de la habitación, iluminando con su luz a la bellísima mujer que dormía plácidamente entre mantas blancas, los doseles de la cama le daban a esta un toque celestial lo que a su vez acentuaba más el parecido de aquella criatura con un ángel. Severus Snape la miró con embeleso, apenas podía creer que la noche anterior la había amado en cuerpo y alma. Emily estaba recostada de lado y los dorados cabellos le cubrían el rostro, él se acercó a ella, apartó con delicadeza los mechones y la besó en los labios, ella se movió un poco cambiando de posición, se giró al otro lado corriendo un poco las sabanas, él se dio cuenta entonces de que ella nuevamente vestía el camisón con que había salido del cuarto de baño y sonrió, tal vez se lo habría puesto de nuevo en la madrugada, pero otro detalle llamó la atención del hombre… Había una pequeña mancha de sangre en la colcha, la prueba irrefutable e ineludible de la pureza que su esposa le había regalado la noche anterior, entonces lo embargó un sentimiento de felicidad y ternura a la vez. Se recostó nuevamente junto a ella para rodearla con un brazo sintiendo su respiración plácida y aspirando su exquisita fragancia a la cual ya era adicto.

  • Te amo - Le susurró cerca de su oreja provocándole un ligero estremecimiento, sin embargo ella siguió durmiendo sin inmutarse.

Con una sonrisa en los labios se levantó de la cama, decidió dejarla dormir un poco más y entonces se dirigió a su cuarto de baño para asearse.

En la Madriguera, Hermione se había levantado ya pese a haber llegado un poco tarde la noche anterior después de la boda (Arthur Weasley se había encargado de trasladar a los señores Granger a su residencia por aparición) la muchacha luego de asearse y vestirse se dirigió a la planta baja donde estaba la cocina, allí encontró a la señora Weasley, Ginny y Fleur que también se habían levantado ya, desayunando mientras Ginny leía un ejemplar de El Profeta que tenía desplegado sobre la mesa.

  • ¡Buenos Días! - Saludó la muchacha con entusiasmo y luego añadió con suma emoción: - ¡Oh, Ginny! ¿Dice algo sobre la boda?

  • Desde luego - Respondió su amiga mostrándole el periódico en la página diez, destinada generalmente a artículos de farándula donde había una fotografía de Las Brujas de Macbeth en concierto

  • Pero… ¿Cómo puede ser posible si sólo "El Quisquilloso" tenía la exclusiva?

Ginny rió agitando un poco el periódico ante su vista para exhortarla a leerlo, Hermione lo tomó y le echó un vistazo al titular y posteriormente al artículo:

Emily Smith, la cantante de la popular banda de rock mágica Las Brujas de Macbeth se casó ayer.

La líder y vocalista de Las Brujas de Macbeth, Emily Rose Smith contrajo nupcias ayer con el profesor de pociones de Hogwarts, Colegio de Magia y Hechicería Severus Snape. Según nuestra corresponsal, Rita Skeeter, la cual intentó sin éxito alguno ingresar en la residencia de la familia Smith en Covent Garden, Londres, donde además se había congregado una gran cantidad de fanáticos de la banda y paparazzis, pero un fuerte cordón de aurores comandados por el excéntrico ex auror Alastor Moody (Dedicado ahora a formar a jóvenes aspirantes) custodiaba el lugar con estrictas órdenes de no dejar entrar a nadie.

A la ceremonia y recepción asistieron familiares y amigos de la cantante entre los cuales cabe destacar, según fuentes fidedignas, a la esposa y al hijo de Lucius Malfoy, recluido en Azkaban acusado de ser un mortífago y de haber participado en la renombrada incursión al ministerio de magia donde se rumorea estuvo también su cuñada Bellatrix Lestrange y el marido de esta.

Tras aproximadamente seis meses de relación, el profesor de pociones y la artista dieron a conocer su compromiso en la pasada rueda de prensa que ofreció el manager de la banda Sirius Black para dar a conocer los detalles de la nueva producción discográfica titulada "Oclumancia" y la gira promocional del mismo nombre, sin embargo en aquella ocasión la estrella de rock no dio fecha alguna de la ceremonia.

Ambos se conocieron muchos años atrás cuando Emily Smith estudiaba en Hogwarts y Severus Snape le impartía clases de pociones. Existen rumores de que entonces ya habían establecido una relación que en su momento decidieron mantener clandestina obviamente por ser ella una menor de edad y él su profesor, también se sospecha de que Albus Dumbledore, director del colegio mágico estaba en pleno conocimiento de la situación y que sin embargo prefirió callar para mantener a salvo la integridad de su escuela.

Lamentablemente nuestra corresponsal no pudo obtener detalles de la ceremonia ya que el cordón de seguridad comandado por el extremadamente violento e irascible ex auror Alastor Moody impidió la entrada a la residencia del Jefe del departamento Contra el Uso Indebido de la Magia y miembro del Wizengamont Jacob Harold Smith, la familia de la afamada artista no quiso la intromisión  de la prensa en su residencia, a excepción del director de la polémica revista semanal dirigida por Xenophilus Lovegood muy conocido por sus ideas chifladas, también se desconoce el lugar que la pareja de recién casados eligió como destino para su luna de miel, sin embargo se rumorea que podría ser Egipto o Marruecos.

Hermione comenzó a reír mientras negaba con la cabeza y le entregaba de vuelta el periódico a Ginny.

  • Esa Skeeter sólo está ardida porque no fue invitada a la boda ¿Cómo diantres se le ocurre inventar que Emily y el profesor Snape ya eran pareja desde que ella era una adolescente? - Dijo la señora Weasley riendo también.

  • Como se nota que esa loca no conoce a ninguno de los dos - Espetó Hermione - El profesor Snape y Emily solían odiarse en esa época, ya conocemos como es él, huraño, hosco y muy circunspecto, incapaz de sentir algo por sus alumnos salvo desdén pero ella ¡Ja! Ella y las demás chicas de la banda eran la versión femenina y duplicada de los gemelos.

  • ¡Pobre Snape! - Espetó la señora Weasley haciendo reír nuevamente a Ginny y a Hermione.

  • ¿Y de dónde habrá sacado Skeeter que se van a ir de luna de miel a Egipto o a Marruecos? - Inquirió Ginny.

  • Emily me dijo que el profesor Snape sugirió que los aurores mantuvieran una conversación al respecto cerca de las verjas de la casa para despistar a la fanaticada y a los periodistas… tal vez él no quiere encontrarse con ningún fanático o periodista perturbando su paz mientras pasean por Roma - Respondió Hermione.

  • Sí que es astuto como buen Slytherin - Terció Ginny.

  • ¡Cielos! Ya se levantaron, ¡vengan aquí! - Espetó la señora Weasley mostrándoles a Harry y a Ron un lugar en la mesa, los dos chicos se acercaron frotándose los ojos, todavía tenían el piyama puesto.

  • No es que sea de madrugada pero… ¿Por qué se levantaron tan temprano? - Inquirió Ginny.

  • Yo no tenía más sueño - Respondió Harry después de bostezar, la verdad era que había dormido muy poco.

  • Yo me caí de la cama - Respondió Ron riendo.

  • Bueno, aquí tienen salchichas, pan tostado, huevos y jugo de naranja - Dijo la señora Weasley acariciando el cabello de Harry con una mano mientras señalaba la comida sobre la mesa - ¡Oh Ginny! Veo que ya has terminado de comer, por favor ayúdame a limpiar arriba, está hecho un asco ya que no hemos tenido tiempo, Hermione, linda no te preocupes, sigue comiendo y cuando termines si lo deseas puedes echarnos una mano, Ron quiero verte desnomizando el jardín.

  • Ohh que bien, hace mucho que no lo hacía - Comentó Harry con emoción mientras cortaba sus salchichas.

  • No cielo, si quieres puedes regresar a la cama, no parece que hayas dormido muy bien anoche.

  • Descuide señora Weasley, prefiero ayudar a Ron - Contestó el muchacho.

La señora Weasley y Ginny se perdieron escaleras arriba mientras los tres amigos inseparables comían y comentaban el artículo del Profeta.

  • Estuvo de lujo - Expresó Ron - Jamás en mi vida vi tanto lujo, el jardín de los Smith parece el de Hogwarts, es enorme.

  • ¿Y qué me dices de las celebridades? - Terció Harry - Las Melódicas, Los Iron´s Wizards, Celestina Warbeck, entre otros…

  • Fue una boda maravillosa, el vestido de Emily era todo un sueño, de más está decir obviamente que se veía preciosa aunque un tanto extraña ya que ella acostumbra vestir casi siempre de negro y su ropa normalmente es ruda, pero el día de su boda debía lucir majestuosa…lo único malo fue la presencia de la vieja chiflada esa de la abuela de Emily - Expresó Hermione endureciendo el semblante luego de haber tenido una expresión soñadora.

  • ¿Te refieres a Iridezza? ¿Estás loca? Ella es… un sol…un ángel… una beldad…una maravill…

  • No me refería a ella Ronald - Espetó Hermione dejando caer el tenedor en su plato haciendo mucho ruido con lo que su novio sacudió la cabeza y salió de su ensimismamiento - Me refiero a la señora Smith, la madre del papá de Emily, ya vieron como miraba a mis padres y a los de Espina, a mi pueden decirme lo que sea pero que ofendan a mis padres… eso sí que me pone de malas.

  • Esa es mi leona - Soltó Ron abrazándola - Tienes razón Hermi, eso es inaceptable.

  • La vieja no podía disimular su desprecio cuando miraba a Snape - Intervino Harry - Creo que lo odia ¿Y quién no? La boda estuvo fantástica y debo confesar que nos divertimos mucho pero… sinceramente lo siento por Emily.

  • Harry ¿Vas a ponerte tú también en el mismo plan de Sirius? - Inquirió Hermione molesta -Creo que el profesor Snape dejó muy en claro que ama a Emily cuando ella fue mordida por la serpiente.

  • Sin embargo no dudó ni por un segundo en dejarla cuando la deschavetada esa, la prima de Malfoy se hizo pasar por ella para perjudicarla - Pugnó Harry - Tal vez sólo le importe su belleza, su fama, su dinero… yo qué sé.

Hermione negaba con la cabeza mientras lo contemplaba.

  • Sé que la ama Harry, noté su desesperación cuando todos creímos que la habíamos perdido después de la mordida de la serpiente - Rebatió la castaña - Ya conoces a Snape, no es alguien a quien le atraigan los alborotos y sin embargo ha asistido a las ruedas de prensa, el concierto de apertura, grabación del disco… Emily me lo ha dicho, sé que él la ama.

  • Yo sólo sé que él una vez fue mortífago - Intervino Ron encogiéndose de hombros.

  • Y que tal vez lo sigue siendo - Completó Harry.

En la casa de la Hilandera, Emily abrió los ojos al fin y se desperezó mientras bostezaba ruidosamente como siempre hacía, al principio, la cama con doseles le recordó donde solía dormir antes en West End pero después se descolocó un poco al no reconocer aquella habitación, sin embargo sólo le bastaron unos segundos para espabilarse y recordar que desde la noche anterior aquella era su nueva casa. Un tinte rosa apareció en sus níveas mejillas junto a una enorme sonrisa al recordar también lo que había sucedido entre aquellas sabanas.

Todavía flotando de satisfacción ante aquel recuerdo se levantó de la cama dispuesta a darse un baño cuando de pronto sus ojos azules se clavaron en la pequeña mancha roja que estaba en su lado de la cama, el tinte rosa de sus mejillas se intensificó y no pudo contener un gemido de sorpresa acompañado de una escueta risa, tomó entonces su varita que estaba sobre la mesita de noche…   

  • ¡Tergeo! - Exclamó apuntando la colcha haciendo desaparecer la prueba de su pureza. 

Posteriormente buscó con la mirada su voluminoso vestido y no lo halló, se dirigió entonces a su armario y descubrió que Severus ya lo había colocado allí, dentro de una bolsa especial para trajes, sonrió de nuevo y se dirigió al cuarto de baño para asearse. No había tina ni tampoco jacuzzi, sólo una ducha sencilla pero eso a ella no le importó en lo más mínimo, únicamente le importaba el hecho de que ahora estaba casada con él, con su Severus, era todo lo que le importaba, que la noche anterior había sido maravillosa como lo sería de seguro el resto de su vida junto a él.

Después de asearse, salió del baño y se vistió con su ropa habitual, salió también de la habitación y bajó las escaleras de madera que conducían al piso inferior escuchando los tablones crujir bajo sus pies. Al llegar a la sala pudo oír también el tintinear de las ollas desde la cocina y de nuevo una espléndida sonrisa iluminó su rostro, avanzó con dirección al comedor y desde allí pudo observar como Severus hacía levitar frente a él un sartén mientras por arte de magia una cucharilla revolvía sola el azúcar en el café sobre una encimera, luego comenzó a vaciar el contenido del sartén sobre dos platos.

  • ¡Buenos días cariño! - Lo saludó Emily risueña desde el umbral del arco que separaba la cocina del comedor.

Snape giró sobre sus pies para darle el frente y la miró dedicándole una sonrisa franca, de esas que sólo le dedicaba a ella.

  • ¡Buenos días señora Snape! - Le respondió el saludo - Al terminar aquí iba a ir a despertarla.

  • ¡Señora Snape! - Repitió Emily yendo a abrazarlo - Suena tan maravilloso.

  • ¿De veras te gusta ser la señora Snape? - Inquirió él echando una mirada a su alrededor.

  • La pregunta ofende Severus, desde luego que amo ser tu esposa, te amo.

  • No más de lo que yo te amo a ti Emily… gracias.

  • ¿Por qué me agradeces mi cielo?

  • Por haberte casado conmigo, por ver en mi lo que nunca nadie vio, por haberme hecho sentir vivo de nuevo, por sacarme del hoyo en el que estaba y… - Acarició su mejilla con mucha delicadeza y posteriormente añadió - Por ser mía.

De nuevo un tinte rosa coloreó las mejillas de la mujer que aun así sonreía.

  • No tienes por qué agradecerme, soy muy feliz contigo, también tú has visto en mí cosas que para otros no existían, para los demás siempre fui la chica rebelde, la oveja negra de la familia, la famosa cantante, la chica mitad Veela, pero jamás ahondaron en mis sentimientos, jamás se detuvieron a pensar en lo que yo sentía, gracias a Dios que mis padres dejaron de ser como Gertrude pero en fin… no hablaremos de ella. Te amo Sev y creo que también debo agradecerte porque anoche me hiciste sentir muy especial, fuiste todo un caballero, bueno siempre lo has sido.

  • Eres lo más valioso que poseo Emily - Respondió Snape  besando la mano de su esposa - Y lo que más amo ¿Cómo podría tratarte de otra forma?

Degustaron el delicioso desayuno que el pocionista había preparado para ambos y que consistía en huevos con tocino y café, estaba delicioso y Emily se sentía feliz, tomaba la mano de su esposo y le sonreía, conversaban acerca de los detalles de la fiesta, de su futuro en Hogwarts y desde luego de la luna de miel de la cual disfrutarían a partir de ese mismo día. 

  • Cariño… ¿A qué hora nos marcharemos? - Inquirió Severus después de terminar de desayunar mientras limpiaba sus labios con una servilleta.

  • Bueno… papá me dijo que nos estarán esperando en el departamento de inmigración del ministerio de magia en Roma a partir del mediodía - Respondió la cantante.

  • Lo cual significa que ya deberíamos estar allá o al manos saliendo por la diferencia de horario - Respondió Snape mirando un reloj cucú que estaba en una de las paredes del comedor- Por favor ve a hacer tus maletas, ya yo tengo listas las mías. 

Ella volvió a subir las escaleras, hacer su maleta le tomaría unos segundos ya que usaría magia, mientras tanto él se quedó solo mientras contemplaba el reloj cucú.

  • ¿Listo? - Inquirió Emily después de bajar de la habitación frente a él con su guitarra al hombro y el bolsito de cuentas que le había regalado Tonks por cumpleaños.

  • Sólo llevarás eso… Si, olvidaba lo del encantamiento extensor de tu bolso - Dijo Severus - Bien, ven aquí.

Ambos, cada uno a su vez se introdujo en la chimenea y emergieron en una de las tantas que había en el vestíbulo del ministerio de magia. Caminaron y llegaron hasta una oficina cuyo rotulo decía:

Departamento de emigración e inmigración.

Un mago rechoncho de nariz aguileña, cabello escaso en la coronilla y de voz aflautada los recibió para pedirle sus identificaciones.

  • Severus Prince Snape - Se presentó él - Y mi esposa Emily Rose Smi… Snape - Se corrigió enseguida - Vamos a Italia.

El hombre revisó en una lista y luego de asentir con la cabeza expresó:

  • Si, aquí está la solicitud señor Snape - Expresó el mago, luego hurgó dentro de un contenedor y extrajo un viejo ejemplar de El Profeta cuyas páginas estaban amarillas ya y se lo dio a Severus - Llegan justo a tiempo, dentro de poco se activará, por favor firmen aquí si son tan amables, es para dejar sentado que ya retiraron su traslador y registrar su hora de salida del país. 

  • Gracias - Respondió Severus mirando el periódico y posteriormente tanto él como Emily procedieron a firmar.

Salieron del despacho y aguardaron afuera mientras Severus miraba la horrible marca tenebrosa que se movía en la foto de portada del periódico bajo el titular:

Los llamados mortífagos asesinaron a Amelia Bones en su residencia…

Al menos por una semana estaría lejos de aquellas terribles noticias, de las órdenes de Voldemort, de su maldad y sobre todo de la resonancia que habían dejado las palabras de Dumbledore aquella noche "Debes ser tú quien lo haga Severus".

El hombresacudió su cabeza, ya no quería pensar en eso, el mismo anciano se lo había recomendado, le había dicho que disfrutara de su viaje y de su nueva vida, que no se preocupara por lo que aún no había sucedido y eso fue exactamente lo que trató de hacer, no podía negar que estaba también emocionado y expectante con respecto al viaje a Italia, sólo había salido del país cuando era pequeño en una ocasión en que había ido a Irlanda a visitar a la familia de su padre, en secreto siempre había soñado con viajar a Italia y visitar "El gran emporio de las pociones" ubicado en "La Porta" que era el equivalente al Callejón Diagon, una especie de portal a la parte enteramente mágica de Roma.

  • ¡Ya está! - Expresó Emily con emoción sacando a Severus de su ensimismamiento mientras señalaba el viejo ejemplar de El Profeta que comenzaba a despedir un intenso fulgor azul. 

  • Si, hora de irnos - Respondió él - Tómalo tú también querida.

  • Detesto hacer esto - Dijo Emily tomando el periódico con la mano derecha mientras con la otra sujetaba su bolsito de cuentas - Y pensar que he tenido que hacerlo muchas veces debido a mi profesión, pero cuando lleguemos allá habrá valido la pena, ya verás.

  • Lo imagino - Respondió Severus asintiendo con la cabeza.

  • Sev, ¿tienes tu identificación? 

Él asintió tocándose el bolsillo de la casaca con la mano libre, luego tomó su baúl y después de contar hasta tres, ambos se sintieron absorbidos por una fuerza superior a las suyas, cerraron los ojos para evitar la sensación de mareo que ocasionaba la sucesión de colores entremezclados a su alrededor. Normalmente aquello duraba unos cuantos segundos pero al tratarse del traslado de un país a otro tomó cerca de un par de minutos que parecieron eternos, al final ambos aterrizaron con suavidad sobre la superficie de un piso de mármol negro.

  • Aquí estamos al fin - Dijo Emily - El ministerio de magia de Italia, ven aquí cariño, debemos registrarnos. 

Severus echó un vistazo a su alrededor mientras seguía a su esposa, la estancia era enorme y al igual que en el ministerio de magia que acababan de dejar en Londres, una inmensa fuente se alzaba en la mitad del vestíbulo cuya atracción principal era la gran escultura que representaba a una loba de cuyos pezones puntiagudos se alimentaba un par de bebés idénticos entre sí. Severus y Emily se acercaron y leyeron la inscripción en italiano que Emily se dispuso a traducir para su esposo…

  • ¡Bienvenidos a Roma! ciudad fundada, según la tradición, por los gemelos Rómulo y Remo el 21 de abril de 753 A. C ambos amamantados por una loba cuando fueron abandonados en su más tierna infancia.

Severus esbozó una mueca de asco y recordó que había leído sobre los famosos Rómulo y Remo alguna vez cuando era pequeño y asistía a la escuela muggle. Volvió a echar un vistazo a su alrededor y advirtió que al igual que el ministerio de magia de Inglaterra este estaba lleno de chimeneas de las cuales salían varios magos y brujas los cuales hablaban entre sí sin que él comprendiera una sola palabra, lo que lo hizo caer en la cuenta de un detalle en particular…

  • Emily, sólo puedo comprender una que otra…

  • Descuida mi cielo, yo me encargo.

Lo había olvidado, pese a que ella había acabado de traducir para él la inscripción de la fuente, Emily hablaba perfectamente italiano al igual que español y francés. cuando era niña antes de ingresar en Hogwarts, sus padres pagaron a institutrices para educarla muy bien en artes e idiomas, de modo que continuó avanzando hasta una casilla en la cual había varias personas de distintas partes del mundo haciendo fila, detrás de si se apareció otro par de personas.

  • ¡Dame el traslador! - Solicitó Emily extendiéndole una mano a Severus cuando ya se encontraban frente a la taquilla.

  • Buongiorno signorina (Buenos días señorita) - Saludó el joven detrás del cristal tomando el traslador y mirando a Emily con embeleso - ¡Oh Mamma mía! É Emily Smith, una Straga di Macbeth(Oh madre mía, es Emily Smith, una bruja de Macbeth)

  • Ecco Sono io(Así es, soy yo) vengo qui da Londres con il mio marito Severus Snape (Vengo aquí desde Londres con mi esposo Severus Snape) - Añadió después señalando a Severus.

Luego el hombre miró con emoción un reloj que estaba detrás de él y anotó sobre un libro que tenía:

Emily e Severus Snape, da Londres, Inglaterra 12:15 m

Severus sabía que estaban haciendo el registro protocolar de inmigración, sobre todo porque Emily le pidió que mostrara su identificación pero no le gustó la manera adusta en que el joven lo miró y mucho menos la mirada soñadora que le enviaba a su esposa.

  • Grazie (Gracias) - Exclamó Emily cuando el joven les regresó a ambos sus identificaciones.

El joven miró a Severus y con una sonrisa forzada y exclamó:

- Bienvenuto a Italia signore Snape.

  • Grazie - Respondió él, había comprendido perfectamente el saludo de bienvenida del muchacho.

  • Se te oye tan bien - Comentó Emily abrazando a su esposo mientras salían del lugar.

  • Lo que faltaba, que te reconocieran, es cierto, no hay un lugar donde la banda no sea famosa ¿No es así?

  • Debe haberlo - Contestó ella mientras se encaminaban a la puerta de salida.

Cuando al fin salieron a la calle, Severus se dio cuenta de que el edificio en cuestión era una hermosa construcción barroca a la vista de todo el mundo, a diferencia del ministerio de magia inglés que se encontraba bajo tierra, oculto de la vista de los muggles.

  • Supongo que debe haber un sortilegio de ocultamiento - Dedujo.

  • Así es - Respondió Emily mirando en todas direcciones - Como el del Caldero Chorreante y a propósito del alojamiento…

  • ¿Adónde iremos? - Inquirió Severus haciéndose a un lado abruptamente para esquivar a un joven en bicicleta que gritó:

  • ¡Attenzione! (Cuidado)

  • ¡Que rayos...!

  • Mi dispiace signore, ho troppa fretta- Añadió luego el joven mientras se alejaba.

  • ¿Qué dijo ese muggle? - Inquirió Severus.

  • Que lo disculpes - Contestó Emily riendo - Que lleva mucha prisa.

Severus miraba la ciudad con embeleso, las calles empedradas, los altos edificios, muchos de ellos barrocos, los autos que iban y venían de todas partes dirigidos por los oficiales de tránsito, los diversos restaurantes con toldos donde los comensales miraban a la gente pasar.

  • Tenemos una reservación en "Il bello giardino" es decir, el bello jardín - Dijo Emily - Es un hotel exclusivo para magos y brujas - Ella se encogió de hombros y luego añadió - Ya sabes cómo son mamá y papá, allí solíamos alojarnos cuando veníamos algunos veranos, ¿vamos?

  • ¿Iremos caminando?

  • Está a la vuelta de la esquina amore mio - Respondió ella después de besarlo.

  • Me encanta cuando hablas en italiano - Respondió él asiéndola de la cintura.

Se pusieron en marcha y pronto estuvieron frente a un enorme e imponente edificio al cual los muggles parecían ignorar tal como sucedió con el ministerio de magia que acababan de abandonar. Con mucho cuidado cruzaron la calle, a ambos les costaba un poco acostumbrarse al hecho de que los automóviles iban del lado contrario que en su país. Al llegar a las puertas de cristal, un joven vestido con túnica escarlata les abrió la puerta.

  • ¡Bienvenuto! - Exclamó y luego al reconocer a Emily se emocionó pero aun así guardó la compostura - Emily, ¡Mamma mía! Non poso credere que sei qui, mi piace molto las stragas di Macbeth(Emily, madre mía, no puedo creer que estás aquí, me encantan las brujas de Macbeth)

- Oh Grazie…

  • Fabritzzio - Completó el muchacho para darle a conocer su nombre.

- Ecco Fabritzzio, é un piacere, cuesto é il mio maritoSeverus Snape (Así es Fabritzzio, es un placer, este es mi esposo Severus Snape)

- É un piacere signore Snape - Exclamó el muchacho estrechando la mano de Severus, él sólo se limitó a asentir.

Posteriormente la pareja se dirigió hacia la recepción del hotel, nada que ver con El Caldero Chorreante que era sólo una posada, con algunas habitaciones muy cómodas eso sí, pero lo que los ojos de Snape contemplaban en ese momento era puro lujo y entonces sus mejillas se tiñeron de rosa, él no podría pagar algo así y le desagradaba que los padres de Emily costearan su luna de miel, sin embargo habían insistido tras la negativa de aceptar una casa como regalo y negarse nuevamente se traducía en una ofensa, además, por otra parte, por más que Emily fuese una mujer sencilla que adoraba su humilde casa, no podía privarla de una luna de miel como ella se la merecía, estaba ilusionada, sólo bastaba con mirarla a la cara, a su hermosa cara.

  • Ciao, ehhh Abbiamo una reservazione… ehhh la verita é que il mio marito ha una reservazione qui (Hola, tenemos una reservación, en realidad mi esposo tiene una reservación aquí) - Dijo Emily al mago de avanzada edad y porte elitista que estaba detrás de un panel. 

  • Ehh cual é il suo nombre? - Inquirió el mago mirando a Severus que enarcó una ceja y miró con confusión a Emily.

  • Pregunta cuál es tu nombre cielo, la reservación está a tu nombre, no te preocupes - Ella volvió a mirar al anciano y respondió por él - Severus Snape, dispiace ma… lui non parla italiano signore(Severus Snape, disculpe pero… él no habla italiano señor)

  • ¡Oh dispiace! (Oh disculpe)

El hombre se incrustó un monóculo en el ojo derecho y se puso a revisar el contenido de un libro que tenía sobre el panel, pasando su huesudo dedo por una lista de nombres…

  • Ecco, é qui, Severus Snape, per favore, firme qui(Así es, Severus Snape aquí está, por favor firme aquí)

  • Quiere que firmes donde te indica - Tradujo Emily.

  • De acuerdo - Respondió él mientras tomaba la pluma y la llave que el mago le ofrecía.

  • É la habitacione 25 - Indicó el hombre y luego con un chasquido de sus dedos llamó al mismo muchacho de túnica escarlata que les había abierto la puerta - ¡Fabritzzio! Ragazzo vieni qui, per favore… (Fabritzzio, muchacho ven aquí, por favor…)

El mago señaló la guitarra que Emily llevaba colgada al hombro, su bolso de cuentas y también el baúl que Snape sostenía con su mano derecha.

  • Va bene, Grazie signore, Grazie Fabritzzio - Respondió Emily entregando el equipaje - Ahora si querido, vamos a instalarnos que afuera nos espera toda Roma para recorrerla cuanto nos alcance el resto del día.

  • Va bene mía Carissima (Está bien querida mía) - Respondió Severus con una escueta sonrisa mientras sujetaba a su sorprendida esposa por la cintura.

  • ¿Y eso? - Inquirió ella riendo - Lo pronunciaste muy bien.

  • Es de las pocas cosas que sé decir en el idioma.

Ambos caminaron detrás del botones que había subido el equipaje sobre un pequeño carrito dorado dirigiéndose a su habitación para posteriormente disfrutar de su dulce luna de miel en aquella bellísima ciudad.