Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El Pocionista y la Cantante · de

El Pocionista y la Cantante — capítulo 29

**Este episodio está dedicado a****Rubí G,**amiga linda espero que estés disfrutando mucho de tus obsequios, te agradezco mucho los buenos ratos de excelente lectura que tú me has obsequiado en todo este tiempo.

Al despertar, Severus intentó no despertar también a Emily que dormía profundamente recostada en su pecho roncando débilmente lo que le indicó a él que tal vez ella estaría muy cansada pues de seguro habría procurado quedarse despierta para cuidarlo. Ya no tenía fiebre, tal vez se trataba de algo emocional. Se movió con cuidado e intentó apartar a Emily con delicadeza pero ella inmediatamente abrió los ojos y se incorporó como impulsada por un resorte invisible. Por inercia llevó una mano a la frente de Severus para comprobar su temperatura.

  • ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal amor? ¡Oooops! Ya no tienes fiebre ¡Gracias a Dios!

  • Descuida Emily - Contestó él sonriendo ligeramente - Es cierto, ya no tengo fiebre, intenté no despertarte pero fue inútil.

  • Estuve pendiente de ti, no quería que te subiera la fiebre.

  • La poción es muy efectiva y evita que eso suceda.

  • ¿Entonces ya te sientes bien amor?

  • Perfectamente - Contestó él después de besarla en los labios - Pero no debiste desvelarte, no le hace bien al bebé Emily.

  • Tienes razón cariño pero estaba muy preocupada por ti.

  • Ya no tienes por qué estarlo.

  • Bien entonces bajemos a desayunar - Propuso Emily incorporándose de la cama.

  • Primero quiero darme un baño, iré a preparar la tina - Terció él.

  • Pues ya somos dos - Contestó ella - ¿Que tal si la compartimos? - Inquirió Emily con una sonrisa picara que le arrancó a su vez una sonrisa a su marido.

Ese día daba comienzo ya al mes de marzo y la lluvia de los días pasados, lejos de mermar se había intensificando, había mucho viento y el cielo gris parecía no querer dejar cabida al sol.

Ese día todos los alumnos estaban particularmente molestos porque en todos los tablones de anuncios de las casas apareció una notificación que declaraba que la salida a Hogsmeade, pautada para ese día, había sido cancelada también debido no sólo a las fuertes lluvias sino también al último incidente fatal que había ocurrido en el pueblo. Ron particularmente era el que más furioso estaba pues se suponía que ese día lo recibirían los gemelos allá para entregarle su obsequio de cumpleaños que coincidía con la fecha de la excursión.

  • ¡Esto apesta! - Se quejó Ron después que Harry entró de nuevo en la habitación luego de haber bajado y ver el tablón de anuncios - No iré a Hogsmeade en mi cumpleaños, anoche durante la fiesta de Emily quedé con los gemelos en encontrarnos allí, iban a darme su regalo.

  • Era lógico ¿no? - Dijo Harry dirigiéndose hacia su baúl - Después de lo que ocurrió con Katie Bell que ni siquiera ha vuelto de San Mungo y también lo de ese periodista muerto por los mortífagos hace unas semanas, todo se ha vuelto un caos.

Harry comenzó a buscar el mapa del merodeador para vigilar a Malfoy como solía hacerlo últimamente y mientras lo buscaba iba sacando cosas de su interior hasta que al fin lo halló.

  • Además Ron, sigue siendo tu cumpleaños ¿No? ¡Disfrútalo!

  • Tienes razón - Dijo el pelirrojo destapando los regalos de su familia que otrora habían dejado los elfos sobre su cama.

  • ¡Toma! - Dijo Harry lanzándole sobre el montón un paquete - ¡feliz cumpleaños!

  • ¡Muchas gracias Harry! - Dijo Ron examinando con emoción sus nuevos guantes de guardián.

  • No es nada.

  • ¿Cómo que no es nada, Harry? Están geniales.

Harry sonrió y dejó que Ron, emocionado se dedicara a destapar los demás regalos mientras él desplegaba el mapa sobre su cama.

  • ¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas! - Exclamó.

En ese momento Ron divisó una caja de pasteles de chocolate en forma de caldero que estaba sobre su cama y, creyendo que era uno de los regalos de su familia, la abrió y tomó uno sin advertir que la caja era en realidad una de las cosas que Harry había sacado de su baúl en la búsqueda del mapa del merodeador.

  • Hermione, ¿Has visto a Ron?- Inquirió Emily más tarde después del desayuno al no divisar ni a Harry ni al pelirrojo en la mesa de Gryffindor.

  • No, no lo he visto ni me interesa, ya sabes, no le voy a demostrar que me muero por arrojarme a sus brazos y felicitarlo por su cumpleaños, es un cretino - Respondió la castaña.

  • Pues déjame decirte que tu cretino no está con la señorita "melosidad"

  • Apuntó Emily señalando a Lavender con la mirada - Además parece muy molesta con Romilda Vane, de hecho si las miradas mataran la pobre ya estaría tres metros bajo tierra.

  • ¿Crees que también haya estado coqueteando con ella y por eso la estúpida de Lavender anda tan furiosa? - Inquirió Hermione muy nerviosa.

  • No, no lo creo, Lavender es una celopata, una insegura incorregible, de seguro Ron hizo algún comentario halagador sobre Romilda y por esa razón ella está así de furiosa… en fin, cuando lo vea le daré mi regalo de cumpleaños

  • Contestó Emily.

La cantante dejó a Hermione y se dirigió a los jardines del colegio para sentarse a los pies del haya que crecía cerca del lago negro, uno de sus lugares favoritos para componer sus canciones.

Había dejado de llover aunque el cielo seguía nublado y todo había quedado excesivamente húmedo pero la chica se deshizo de la humedad sobre la hierba con ayuda de su varita y así, guitarra en mano junto a un bote de tinta y un pedazo de pergamino se puso manos a la obra. Se acarició el vientre y comenzó a rasgar las cuerdas de su guitarra.

Desde la oficina del director este y Severus la observaban atentos mientras ella se entregaba en cada acorde y en cada nota a esa bendita sensación de bienestar que le prodigaba la música. Observaron también como de vez en vez dejaba de tocar y se quedaba pensativa para luego mojar la punta de la pluma con la tinta para garabatear algo sobre el pergamino.

  • ¡Sólo mírala Albus! Es feliz pero… ¿Por cuánto tiempo? Únicamente Dios y tú saben que no quiero hacer esto… no quiero Albus.

  • Debes hacerlo hijo… ¡Lo prometiste! - Dijo Dumbledore tomándolo de los hombros y zarandeándolo como para hacerlo reaccionar - Sé que anoche fuí muy duro contigo cuando te lo dije mientras nos ausentamos de la fiesta de Emily por un momento pero… es la verdad, me lo prometiste a mí y luego a Narcisa Malfoy.

-Es muy difícil lidiar con esto Albus… mi vida no ha sido fácil desde ese día que me pediste…

  • Nadie ha dicho que sea sencillo pero es un sacrificio, ella estará bien hijo te lo prometo, nadie la lastimará.

  • Pero yo no soportaré su desprecio ni su odio, ni siquiera sé si podré actuar frente a ella cuando me toque, pretender que soy un desalmado.

  • Pues tendrás que hacerlo si quieres salvarla, no será fácil pero tendrás que hacerlo por su propio bien, no puedes darte el lujo de flaquear, de que te vean débil, tu arma para vencer a Voldemort será que hagas que confíe en ti Severus.

La respuesta de Snape fue el silencio y Dumbledore, dejando escapar entonces un suspiro lo rodeó con su brazo enfermo y añadió:

  • No debes sentirte sólo, recuerda que te acompañaré, siempre estaré contigo.

Sin sospechar de aquella tertulia, la cantante, entregada a su música y a la frescura del jardín, disfrutando de aquel sábado primer día de marzo, vio acercarse una lechuza parda de ojos amarillos con un sobre atado a una de sus patitas. El animal se posó a su lado y posteriormente aleteó intentando retomar el vuelo nuevamente tras un bufido de Panda que, alertándose pareció maquinar una estrategia de ataque.

  • ¡Basta Panda! Es una lechuza que trae alguna información para mami ¡Déjala en paz! - Lo reprendió.

El gato frustrado y molesto salió corriendo para alejarse mientras el ave descendía nuevamente. Emily desató entonces el sobre y examinó el remitente, descubriendo que se trataba de Sirius. El corazón le dio un vuelco como cada vez que recibía correo de su familia o amigos pues las noticias de los periódicos la ponían muy nerviosa, pero al comenzar a leer la carta, se tranquilizó descubriendo que sólo se trataba de algo referente a la banda.

Mi querida Emily, la presente es para anunciarte que Frederick Brandom, el dueño de la fabrica y tienda de juguetes mágicos "Magic Dreams" del callejón Diagon, me ha escrito para solicitarle permiso a la banda para fabricar unas réplicas de sus integrantes, es decir, quiere fabricar cuatro muñecas con la imagen de ustedes, ya Espina, Sasha  y Gloria me dieron su aprobación y sólo faltas tú ¿Qué me dices?¿Te entusiasma la idea? Por favor envíamela respuesta con esta misma lechuza para yo poder darle una respuesta a la compañía y si tu respuesta es afirmativa como creo que lo es, entonces podré firmar hoy mismo en nombre de la banda.

¡Ahhh y casi lo olvido! También recibí una lechuza de Morgan Mclean, Conductor del programa "La hora del rock" en "Cm los cuarenta magistrales" la estación de radio mágica, quiere que ustedes estén en su programa el sábado de la semana que viene para una entrevista y también para que toquen algunas canciones. Ya cuadré el precio que es el mismo que acordamos para la entrevista y presentación de "La hora de las brujas" de la misma estación mágica. ¡Por cierto! Hoy recibí un reporte de la radio y ¿adivina que? La canción que escribiste para Quejicus "Estabas ahí" se ha posicionado en primer lugar del top Rock y a su vez "Oclumancia" aún sigue en el primer lugar del record de ventas, seguido por "Prestidigitación" de Los Iron´s Wizards. Bueno, no me queda más que felicitarte como lo hice con las demás chicas y esperar tu respuesta.

Att: Sirius Black.

Emily sonrió y posteriormente se apresuró a escribir su respuesta afirmativa con una enorme sonrisa en el rostro, le dio la carta al ave y posteriormente se levantó de golpe tomando los pergaminos, el bote de tinta, la pluma y su guitarra. Con su varita hizo desaparecer todo para que apareciera después en su habitación y se dispuso a regresar al castillo para darle la buena noticia a su esposo y a sus amigos, de hecho cuando ya franqueaba el umbral del vestíbulo se topó con Remus Lupin encontrándolo igual de pálido que el día anterior pero al menos con su forma humana y un poco más dispuesto pues el ciclo lunar terminó la noche anterior. La muchacha le contó pues lo de la carta y él, contento la felicitó. Cuando ella se disponía a subir las escaleras para subir hasta la sala común para ir en busca de Harry y Hermione para contarles la buena nueva, escuchó la voz de Dumbledore que la llamaba, ella al volverse descubrió también a Severus a su lado.

  • Recibí una lechuza de Sirius - Dijo emocionada mostrándola - Cielo "Estabas ahí" la canción que escribí para ti, está en el primer lugar del top rock mágico y "Oclumancia" aún está en el primer lugar del record de ventas.

  • ¿De veras?- Inquirió este con interés.

  • ¡Felicidades! - Exclamó Dumbledore abrazándola.

  • Si y además una empresa de juguetes mágicos quiere fabricar unas muñecas con la imagen de la banda.

  • ¿Unas muñecas? Pues mucho cuidado con eso Severus, las niñas podrían confundirse y robarte a Emily pues ella ya es una muñeca.

  • ¡Ohhh abuelito, eres un sol! - Dijo ella riendo mientras le tomaba cariñosamente la nariz anguileña con el dedo índice y medio.

  • ¡Emily! - Exclamó Hermione con el rostro anegado en lágrimas mientras trataba de contener el llanto, a su lado Harry trataba de tranquilizarla.

Emily, Snape y el profesor Dumbledore se volvieron para mirarla.

  • ¿Qué sucede Hermi? - Preguntó Emily muy preocupada pero el exceso de llanto de la castaña le impidió hablar.

Snape rodó los ojos con fastidio al mirar a la chica, gesto que Harry no pasó desapercibido, sin embargo el profesor creía que el llanto de la castaña se debía a alguna mala pasada de Weasley y en parte tenía razón.

  • Señorita Granger ¿Podemos ayudarla? - Inquirió el director pero Hermione seguía sin poder hablar a causa de su llanto.

  • Hermi ¡Por Merlín! dinos que sucede - Demandó Emily tomándola por los hombros.

  • Es Ron - Respondió Harry por ella.

  • Lo supuse - Soltó Snape con voz cansina.

Harry lo fulminó con la mirada y añadió:

  • Está grave en la enfermería, fue envenenado.

Hermione lloró con más ímpetu mientras se arrojaba a los brazos de Emily que, por instinto la estrechó con fuerza.

  • ¡Por Dios! - Exclamó Emily con angustia.

Los ojos de Snape y los de Dumbledore se abrieron al límite.

  • ¿Cómo has dicho? - Inquirió el director mirando a Harry - ¿Envenenado?

  • Con este suman dos los ataques a los estudiantes - Dijo Emily negando con la cabeza.

Tras esta afirmación, Severus y Dumbledore se miraron instintivamente y se dirigieron a la enfermería. Emily, Harry y Hermione también iban a hacerlo pero justo en ese momento los señores Weasley y los gemelos franquearon el umbral del vestíbulo, la señora Weasley iba hecha un mar de llanto.

  • ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! - Decía una y otra vez.

Los gemelos y el señor Weasley corrieron escaleras arriba como saetas de fuego pero Molly había quedado atrapada entre los brazos de Harry que trataba de consolarla.

  • ¡Mi bebé! ¿Está muriendo Harry? ¡Dios mío!  

  • Está estable señora Weasley, la señora Pomfrey lo está atendiendo ahora, no creo que dejen pasar al señor Weasley ni a los gemelos.

  • Todo saldrá bien Molly - Añadió Emily abrazándola después de Harry - Ya sabes que Poppy es la mejor.

  • Hermione, mi niña - Dijo la señora Weasley enternecida al ver como la chica lloraba.

Todos se encaminaron hacia la enfermería donde encontraron también a Ginny desesperada.

  • ¡Déjennos pasar! - Demandaba la chica irracionalmente tocando la puerta.

  • No creo que eso suceda señorita Weasley - Respondió Snape muy sensato

  • ¡Por favor cálmese!

La puerta de la enfermería se abrió al rato y la señora Pomfrey sólo permitió la entrada de los profesores y los padres del chico. Los señores Weasley, Severus, Emily y Dumbledore descubrieron que en el interior de la enfermería también se encontraba la profesora MacGonagall y el profesor Slughorn que, conmocionado, sostenía una botella de hidromiel.

  • Efectivamente el muchacho fue envenenado - Indicó la señora Pomfrey mientras la señora Weasley llenaba de besos a Ron que permanecía inconsciente pero estable en su cama. El señor Weasley le tomaba una mano, mirándolo con aprehensión.

  • Pero ¿cómo pudo ser posible? - Preguntó Emily - ¿Quién lo hizo? ¿De qué forma lo envenenaron?

  • Con… con esto - Musitó el profesor Slughorn visiblemente afectado - Es una botella de hidromiel que iba a regalarte por navidad Albus pero al final decidí quedármela… Potter llegó esta mañana a mi despacho con ese chico que había sido víctima de un filtro de amor. 

  • ¿Un filtro de amor? - Inquirió la señora Weasley - Entonces se ensañaron con mi hijo, ¿Un filtro de amor y luego veneno? ¿O quizá la poción venía ya adulterada con el veneno?

  • No, creo que lo de esa poción es otra cosa que no tiene nada que ver con lo que le sucedió, es lo del veneno lo que realmente me preocupa - Expresó MacGonagall muy circunspecta.

  • Yo me quedé de piedra - Continuó Slughorn - Me pasmé, eso pudo sucederme a mí, creo que querían envenenarme a mí porque la botella me pertenecía, no había forma de que el envenenador supiera que iba a darle de beber a Weasley y a Potter ya que lo decidí en ese momento cuando me enteré que Weasley estaba de cumpleaños.

  • O quizá no era a usted a quien querían envenenar sino a mi abuelito ya que al fin y al cabo la botella era para él ¿No? - Dijo Emily nerviosa y con una expresión de miedo ante su propia hipótesis.

Severus y Dumbledore volvieron a mirarse por inercia.

  • Es posible - Analizó Slughorn con más detalle - Pero de no haber sido por Potter y sus extraordinarias habilidades para las pociones, Weasley estaría muerto… y de seguro también nosotros porque Potter y yo nos disponíamos a beber también ¡Por Merlín!

  • ¿Harry? - Inquirió el señor Weasley - ¿Qué hizo el muchacho?

  • Tomó un bezoar y se lo colocó al chico en la boca - Explicó Slughorn.

  • Eso sin duda le salvó la vida - Añadió la señora Pomfrey.

La señora Weasley dejó escapar un sollozo mientras recostaba la cabeza sobre el pecho de su hijo.

  • Nos vemos luego Emily - Dijo Severus antes de salir de la enfermería con semblante preocupado, parecía estar también elaborando conjeturas en su mente aunque estas no tuvieran nada que ver con el tema del envenenamiento sino más bien con las últimas palabras de Slughorn. 

Emily asintió y detrás de Severus salieron también el profesor Slughorn, el profesor Dumbledore y la profesora MacGonagall. Los demás sólo pudieron pasar a ver a Ron por la noche. Emily decidió quedarse allí dentro de la enfermería junto a los señores Weasley para cuidar a Ron y hablar de lo sucedido.

  • Yo iba a darle su regalo de cumpleaños pero no quería que fuera en estas condiciones - Dijo la rubia sacando de su bolsito de cuentas una escoba saeta de fuego de última generación además de un casco personalizado con el nombre del pelirrojo grabado y un león parado sobre sus cuartos traseros.

  • Eso… eso sin duda alguna le va a encantar pero… no debiste Emily, eso es demasiado - Dijo el señor Weasley un poco abochornado.

  • Descuide señor Weasley, quiero muchísimo a Ron, cualquier cosa que le dé no es suficiente - Dijo Emily con sinceridad - Se la obsequio de todo corazón.

Por la noche, los señores Weasley dejaron a Ron con Emily y se fueron a hablar con Dumbledore, y la señora Pomfrey al fin dejó entrar a los que aguardaban afuera con paciencia, incluso Hagrid que al enterarse había corrido a la enfermería para obtener noticias.

  • Vengo del bosque - Espetó el semigigante - Aragog está muy enfermo, cuando llegué al castillo y me enteré de lo de Ron vine enseguida.

  • La señora Pomfrey dice que se pondrá bien - dijo Harry con entusiasmo.

Hermione se arrojó sobre Ron, llorando como una magdalena mientras Emily le acariciaba el cabello para consolarla, los gemelos se miraron el uno al otro con una sonrisa divertida.

  • Creí que lo odiabas Hermi - Dijo Fred con sorna.

  • ¿Cómo se te ocurre que pudiera llegar a odiarlo? Eres un insensible.

  • Sólo es una broma Hermi.

  • Sea como sea,  yo… no soporté la idea de… ¡Ohhh Harry de no haber sido por ti él estaría muerto!

  • No fue nada - Respondió este.

Fred y George se acercaron a la cama de Ron y le escrutaron el rostro.

  • Íbamos a entregarle su regalo de cumpleaños en Hogsmeade - Dijo Fred poniendo un paquete envuelto sobre la mesita de noche de Ron sobre  la cual estaba ya el casco protector que Emily le obsequió y junto a la mesita y recostada de la pared, envuelta en papel marrón estaba la escoba.

  • Si, estábamos allá porque queríamos comprar Zonko - Completó George.

Luego todos se pusieron a analizar lo sucedido.

  • ¿Creen que Slughorn sea un mortífago? - Inquirió Ginny.

  • No, no lo creo - Respondió Harry - Él también iba a beber de la botella cuando Ron sucumbió ante el veneno - Dijo Harry.

  • La botella era en realidad un regalo para mi abuelito - Dijo Emily - Quizá sea a él a quien quieren hacerle daño pero ¿Por qué? Y ¿Quién querría hacer algo así?

 - ¿A Dumbledore? - Inquirió Hagrid aterrado - ¿Quién querría matarlo?

  • El envenenador no debe conocer bien a Slughorn porque si lo conociera sabría que se quedaría con un licor como ese en vez de regalarlo - Analizó Hermione secándose las lágrimas.

En ese momento Ron comenzó a susurrar algo.

  • Parece que está reaccionando - Dijo Ginny.

  • ¡Hermione! - Dijo Ron en susurros.

  • ¿Oyeron eso? - Inquirió Emily con una sonrisa.

  • ¡Her… mione! 

  • Está llamándola - Dijo Ginny sonriendo también.

Los ojos de la castaña se tornaron nuevamente brillantes pero Ron de pronto comenzó a roncar lo que les indicó que volvió a dormirse.

  • La señora Pomfrey lo sedó para que descansara - Explicó Emily acariciándole el cabello al pelirrojo - ¡Pobrecito! Vas a estar bien Ron.

Las puertas de la enfermería volvieron a abrirse y los señores Weasley entraron de nuevo. Harry, Emily, Hagrid y Hermione decidieron salir de la enfermería para dejar a Ron con su familia y mientras caminaban por los pasillos se pusieron a conversar.

  • ¿Quién querría hacerle daño a Dumbledore? No lo creo… tal vez querían lastimar a los del equipo de quidich porque recuerden que Katie Bell también salió lastimada - Dijo Hagrid.

  • Lo único que puedo sacar de ese análisis es que ambos ataques pudieron resultar en verdad fatales y no fue así - Terció Hermione.

  • Es cierto - Concedió Emily - Eso me tiene de verdad preocupada, alguien está intentando burlar la vigilancia de los aurores para hacer daño y no sabemos si realmente quieren lastimarte a ti Harry o si es a alguien más, me aterra que pudieran hacerte daño o a mi abuelito o quizá a…

No se atrevió a decir nada más pero de pronto la asaltó la terrible idea de que Voldemort o sus secuaces pudieran estar buscando venganza en Severus porque este lo había traicionado para depositar su lealtad definitivamente en la Orden del Fénix y por ende en Dumbledore.

  • ¿O a quién? - Inquirió Hermione.

  • A nadie - Respondió Emilysacudiendo su cabeza.

  • Pero la verdad, pensándolo bien no creo que quieran lastimar a Harry- Continuó Hermione pensativa y analítica - Porque si echamos un vistazo al pasado, aquel collar también estaba destinado a Dumbledore… al menos eso fue lo que dijo Leanne, la amiga de Katie Bell.

  • ¡Por Merlín! - Espetó la cantante llevándose las manos a la boca - Es cierto, me aterra que pudieran hacerle daño a mi querido abuelito… ¡No Dios mío!... Mi abuelo está preocupadísimo y se le nota aunque no por él sino por los chicos que han salido lastimados en estos ataques ¡Por Merlín!

  • Si ¿Y cómo no? - Dijo Hagrid - No se explica como pudo suceder esto y lo de Katie habiendo redoblado la seguridad del año pasado. Acabo de hablar con Remus y Nymphadora y dicen que ni ellos ni los demás aurores han visto algo extraño… pero francamente no creo que el colegio dure mucho tiempo abierto.

  • ¿Qué dices Hagrid? - Inquirió Emily deteniéndose en seco cuando ya cruzaban una esquina.

  • Es que… es lo mismo de la otra vez… verás… cuando yo estudiaba aquí,Ryddle, mejor conocido como Vol…. Como el que no debe ser nombrado.

  • ¿Te refieres a Voldemort? - Inquirió Emily mientras volvía a ponerse en marcha. 

  • ¡Shhhh! No pronuncies su nombre - Espetó el semigigante llevándose el gigantesco índice a los labios - El caso es que yo guardaba a una araña gigante como mascota pero les juro que nunca lastimó a nadie, Áragog era de lo más tierna.

Harry y Hermione entornaron los ojos y Emily suspiró mientras sonreía socarronamente.

  • Y en esa época - Continuó Hagrid - Ryddle… (Prefiero llamarlo así) abrió la cámara de los secretos y dejó salir a un basilisco que asesinó a…

  • A Myrtle - Completó Emily como iluminada por una idea - Ahora lo recuerdo, Myrtle la llorona nos lo dijo una vez a las chicas y a mí cuando estábamos en el tercer curso,que un basilisco la había asesinado pero lo que no sabía es que era por culpa de Vol…

  • Pues si - Continuó Hagrid para interrumpirla antes de que pronunciara ese nombre -  Él abrió la cámara para que el basilisco acabara con todos los descendientes de muggles, luego dijo que había sido yo el que la había abierto y como en ese entonces nadie sabía qué clase de criatura era la que atacaba a la gente, Ryddle decidió resolver que el monstruo no era otro más que Áragog, mi pobre araña.

  • ¡Oh Hagrid! - Exclamó Emily conmovida.

  • Lo hizo porque en ese entonces Hogwarts estuvo a punto de cerrar debido al ataque fatal a Myrtle, él no estaba listo para abandonar el castillo así que necesitaba encontrar un culpable… ya luego se repitió la historia cuando Harry, Ron y Hermione cursaban su segundo año.

  • ¿En serio? - Preguntó Emily.

  • Si - Afirmó Hermione - Sólo que esa vez gracias a Dios no hubo víctimas fatales ya que nadie miró a ese animal a los ojos y es así como se produce la muerte. Los que fuimos atacados lo miramos a través de algo y es por eso que muchos quedamos petrificados.

  • ¿Tú también Hermi? - Inquirió Emily.

  • ¡Ajá! - Pero el profesor Snape, con la ayuda de la señora Pomfrey y la profesora Sprout preparó una poción despetrificadora a base de raíz de mandrágora que nos sacó de ese estado. 

  • En ese entonces el colegio también estuvo a punto  de cerrar, Dumbledore fue removido de su cargo incluso y todo por culpa de Lucius Malfoy que era entonces un miembro importante del consejo escolar - Explicó Harry - Ejerció presión sobre los demás miembros.

  • ¡Ese cretino! - Dijo Emily con rabia.

  • Pero Harry logró enfrentarse al recuerdo de Voldemort - Añadió Hermione mientras Hagrid esbozaba una mueca ante la mención de aquel nombre - Porque resultó que era Ginny quien había abierto la cámara de los secretos, poseída por un fragmento del alma de Voldemort que vivía en un diario de vida que ella había encontrado entre sus pertenencias.

  • Un diario que no llegó allí por casualidad - Continuó Harry - Fue Lucius Malfoy quien lo colocó allí.

  • Cada vez me decepciono más de él… es una basura, imaginen todas las personas que pudieron haber muerto por su culpa… ¡Por Dios, Ginny! Debió ser terrible para ella - Comentó Emily cuando ya llegaban al vestíbulo - Con razón mi abuelito no me había contado nada de esto, tal vez no quería alimentar la aversión que siento por mi padrino.

  • Si bueno - Dijo Hagrid - Supongo que no quería echarle más leña al fuego pero ahora desde el envío del collar maldito que lastimó a Katie, Dumbledore está bastante inquieto, preocupado e incluso susceptible, por eso no me extraña que se haya molestado con Snap… Eh… discúlpenme pero ya es un poco tarde y debo regresar a mi cabaña - Dijo después al comprender que había metido la pata.

  • ¿Qué mi abuelo está enfadado con Severus? ¿Quién te lo dijo? ¿Por qué habría de estar enojado con él?

  • ¡Vamos Hagrid! ¿Por qué está Dumbledore enfadado con Snape? - Inquirió Harry con curiosidad.

  • ¡Ya basta! ese no es asunto nuestro Harry - Espetó Hermione.

  • ¿Qué fue lo que hizo Snape que hizo enfadar a Dumbledore? - Insistió Harry.

  • Si ¿Qué fue lo que hizo? - Preguntó Emily preocupada.

  • No lo sé - Contestó Hagrid - No debí escuchar aquella conversación - Añadió después resignado ante la presión de Harry y Emily - Fue anoche… durante tu fiesta Emily, ya yo me retiraba a mi cabaña y los vi a los dos en los jardines, estaban discutiendo fuertemente.

  • ¿Y qué decían? - Inquirió Emily apremiándolo, Hermione en cambio permaneció callada sólo escuchando.

  • Snape sólo le dijo que no quería hacerlo…

  • ¿Hacer qué? - Preguntaron Harry y Emily al unísono.

  • No lo sé - Contestó el semigigante - Dumbledore le recordó que él había aceptado hacerlo y que ahora no podía echarse para atrás, que era su responsabilidad, de verdad Dumbledore fue bastante inflexible… le dijo que era algo necesario y que él lo sabía… luego le dijo que indagara en su casa.

Harry y Hermione se miraron instintivamente.

  • Bueno, tengo entendido que a todos los jefes de casa se les pidió que indagaran lo del asunto del collar - Dijo Emily a quien sin embargo la discusión entre su esposo y su abuelo no dejaba de preocuparle.

  • Si, pero Dumbledore no se pelea con los demás jefes de casa - Dijo Harry.

  • Ya sé lo que estás sospechando Harry - Espetó Hagrid y no me gustaría que empezaras a armarte falsas conjeturas respecto a Snape.

  • Es que no tendrías razón para hacerlo Harry - Dijo Emily - Ya sé que él no es un santo de tu devoción y que tú tampoco le caes bien pero eso no da para pensar que fue él quien envió el collar para mi abuelo y que además intentó envenenarlo, él lo quiere mucho y sería incapaz de hacerle daño.

Harry iba a replicarle en ese momento diciéndole que Snape no quería a nadie pero decidió que sería mejor guardar silencio, no quería lastimar a Emily y tampoco preocuparla más de lo que ya estaba.

  • Bueno chicos… gracias por acompañarme hasta aquí - Dijo Hagrid - Ahora sí, me despido, mañana vendré a ver como sigue Ron ¡Adiós!

  • ¡Adiós Hagrid! - Dijeron los demás.

  • ¡Muchas gracias por acompañarnos chicos! Yo también me retiraré - Dijo la cantante antes de bajar las escaleras que conducían las mazmorras.

Harry y Hermione volvieron a subir el tramo de escaleras para dirigirse a su sala común mientras la castaña increpaba al niño que vivió por haber preocupado a Emily.

  • Pero si no fuí yo quien escuchó aquella conversación - Se defendió el muchacho.

  • Pero hiciste que Hagrid lo dijera.

  • Y ella también lo exhortó a hablar - Volvió a rebatir Harry.

Emily por su parte estaba seria y pensativa, recorrió los pasillos mientras repasaba mentalmente cada una de las palabras que había dicho Hagrid hasta que, sin advertirlo siquiera, se topó con la puerta del despacho de su esposo. Abrió, entró y cerró tras de sí, atravesó el despacho y llegó a la habitación, rogando que esta vez encontrara a Severus despierto y dio gracias a Dios de que así fue porque necesitaba hablar con él.

  • ¿Cómo sigue Weasley?- Inquirió Snape recostado de la cabecera de su cama ya con el piyama puesto mientras sostenía un libro de D.C.A.O en la mano derecha.

  • Poppy dice que se pondrá bien - Respondió Emily lacónicamente mientras buscaba su piyama - Pero hay algo más que me inquieta…

  • ¿De qué se trata? - Quiso saber Severus.

La rubia lo meditó unos segundos y luego se decidió hablar.

  • Es que… ¿Por qué discutían tú y mi abuelito?

  • ¿Qué? - Preguntó Severus frunciendo el ceño, lo había tomado por sorpresa.

  • Bueno… Hagrid los escuchó discutir ayer durante la fiesta de cumpleaños.

El rostro de Severus palideció pero Emily no lo advirtió porque en ese momento se colocaba el piyama.

  • ¿Qué se supone que escuchó ese entrometido? - Preguntó él levantándose de la cama pero sin atreverse a darle el frente a su esposa, estaba bastante nervioso ya.

  • Sólo que ustedes dos discutían porque tu no querías hacer algo que te había pedido mi abuelito y que según él tú le habías prometido… pero Hagrid no quiso oír la conversación cielo, sólo se dirigía a su cabaña y en el camino los oyó discutir por eso… ¿Qué pasa cariño? ¿Qué es eso que no quieres hacer y por qué no me lo confiaste? - Preguntó la mujer, ahora rodeando a su marido con los brazos desde atrás.

Severus suspiró aliviado, comprobando que tampoco esta vez ella había descubierto algo comprometedor aunque sí estuvo a punto.

  • No… no es nada importante querida - Respondió con simplicidad - Sólo… quería que volviera a enseñarle oclumancia a Potter es todo.

Ella rió aliviada también aunque su risa se apagó de repente como si de pronto la asaltara una nueva inquietud. 

  • Sí, bueno, en el fondo imaginé que era algo así pero de veras lo que realmente me preocupa es que el atacante intente de nuevo atentar contra la vida de mi abuelo.

  • ¿De qué hablas Emily? - Inquirió Severus separándose de ella para ahora darle el frente.

  • Lo que oyes… analízalo cielo… los dos ataques fueron dirigidos a él… Leanne aseguró que Katie había dicho que le habían encargado entregarle el collar a mi abuelito y esta vez se suponía que esa botella de hidromiel también era para él…tenemos que investigar quien está detrás de todo esto amor, no quiero que lo lastimen.

  • Tranquila Emily - Contestó Severus abrazándola y conteniéndola pues ella se había derrumbado y se había puesto a llorar - No debes preocuparte - Añadió después mientras disimuladamente se secaba una lágrima solitaria que se había escapado de uno de sus ojos negros como túneles.