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El Pocionista y la Cantante — capítulo 3
Severus Snape despertó sobresaltado, su corazón comenzó a latir con fuerza tras la pesadilla que tuvo en la cual se vio a sí mismo empuñando su varita contra el hombre a quien consideraba lo más cercano a un padre, mientras Albus Dumbledore caía hacia atrás con los ojos abiertos. El pocionista trató de regular su respiración y tomó su varita la cual solía colocar sobre la mesita de noche a su izquierda.
- ¡Lumus! - Exclamó y la punta de la varita se iluminó alcanzando con su luz un reloj que también yacía sobre la cómoda.
Faltaban diez minutos para las doce de la noche, Severus suspiró pesadamente.
- ¡Nox! - Pronunció volviendo a quedar en penumbra.
Cerró los ojos y trató de volver a dormirse pero se dio cuenta de que no podría hacerlo, simplemente el rostro de Albus Dumbledore, su mentor, su amigo y su padre de corazón se hacía prese
nte en sus pensamientos.
El día posterior a la visita de las hermanas Black, Severus al fin pudo encontrarse con el director de Hogwarts y le contó los planes que el señor tenebroso había diseñado, así como también lo del juramento inquebrantable, el director no parecía preocupado en lo absoluto, sin embargo, le dijo que ya algo se le ocurriría al respecto. Severus quiso saber el porqué de su ausencia sin noticias, a lo que Dumbledore respondió que más pronto de lo que se imaginaba lo sabría, lo que no se podría imaginar era que sería realmente muy pronto, porque al día siguiente de aquella cita el director volvió a llamarlo.
Snape, recostado de la cabecera de su cama, no podía apartar de su mente la noche anterior cuando recibió una lechuza de parte del director citándolo en Hogwarts...
Por la rapidez, Severus había optado por trasladarse vía red flu y después de emerger de la chimenea del despacho de Dumbledore, vio a este detrás de su escritorio, con el rostro laxo, los parpados caídos y… lo que más le llamó la atención, su mano derecha estaba ennegrecida y con apariencia marchita.
- ¿Qué… te sucedió?- Preguntó Severus sorprendido en aquel momento - ¿Qué rayos estuviste haciendo?
El viejo sonrió con actitud bonachona y lentamente tomó asiento, o mejor dicho, dejó caer el peso de su cuerpo sobre la silla, Severus muy contrariado tomó otra silla, la ubicó junto a su amigo y también se sentó tomándole la mano lastimada para examinarla con más detenimieto, pero justo en ese momento, el anciano se desmayó, Snape abrió mucho los ojos, por un momento, no supo qué hacer, sólo miró al anciano con expresión sorprendida, luego le echó un vistazo a su mano lastimada y entonces el corazón le dio un vuelco dentro del pecho…
Basándose en su experiencia en artes oscuras, sabía que aquella lesión probablemente pudiera deberse a una maldición producida por el contacto con un objeto terriblemente tenebroso y el daño podría ser terrible. Posteriormente reaccionó saliendo del despacho del director con la rapidez de un rayo, agradeciendo al cielo que era de noche y los pocos profesores que quedaban en Hogwarts durante el verano estaban durmiendo.
Se dirigió entonces a su despacho para buscar en su armario de pociones y minutos después volvió junto al director y a través de sus labios entreabiertos derramó un poco de la poción dorada y densa de la copa que sostenía con la mano izquierda mientras con la derecha apuntaba con su varita la muñeca de la mano lastimada del anciano al tiempo que pronunciaba extraños conjuros.
Mientras Dumbledore recuperaba la conciencia, Severus echó un vistazo hacia el escritorio donde descansaban en paralelo, la espada de Godric Gryffindor y un extraño anillo partido.
- ¡Por Merlín! - Exclamó Severus entre sorprendido y asustado al confirmar sus sospechas sumando los eventos, sin duda esa debía ser la causa - ¿Cómo demonios se te ocurrió tocar ese anillo? Tiene una maldición Albus ¡Míralo!
El anciano arrugó un poco el entrecejo a causa del sabor de la poción que acababa de beber y posteriormente miró también el anillo.
- No… no pude evitarlo Severus… me… sentí terriblemente tentado - Respondió Dumbledore.
-
¿Tentado de qué? - Preguntó Severus levantándose de su asiento mientras examinaba de cerca el anillo, sin tocarlo desde luego, tan sólo con la vista - Es un completo milagro que hayas regresado aquí con vida, ese anillo porta una terrible maldición, de momento sólo pude contenerla, a duras penas pude evitar que se extendiera por el brazo.
-
Gracias hijo, has hecho un estupendo trabajo.
Dumbledore sonrió con satisfacción al contemplar a Severus, luego miró su mano ennegrecida y sin prestar importancia hizo una pregunta que a Severus le cayó como un balde de agua fría, no tanto por la magnitud de la misma sino por la impavidez con que el director la formulaba…
- ¿Cuánto tiempo crees que me quede muchacho?
Severus suspiró pesadamente y se tomó el entrecejo con las manos.
- ¿Te das cuenta de lo que has hecho? - Preguntó mirándolo con incredulidad - Has tocado un objeto maldito Albus, no sabría decirte con exactitud cuánto tiempo te queda… quizá un año, tal vez un poco más, es la clase de maldición que se fortalece con el tiempo, no debiste tocarlo, definitivamente no debiste hacerlo.
Dumbledore volvió a sonreír.
- Tengo mucha suerte de tenerte Severus - Fue la respuesta del anciano.
Severus comenzó a sentir mucha rabia dentro de sí ¿Cómo era posible que al anciano director no le importara morir? También sentía impotencia.
-
¿Por qué no me llamaste antes Albus? ¿Acaso crees que rompiendo el anillo podrías detener la maldición? Tal vez hubiese podído hacer algo más por ti - Respondió Snape golpeando la superficie del escritorio con aire impotente y dolido.
-
Tal vez… quizá sólo deliraba Severus - Respondió Dumbledore sin dejar de sonreír al tiempo que se ponía trabajosamente en pie - Pero… siempre se puede sacar algo bueno de los eventos negativos y… es por ello que te he llamado hijo mío.
-¿A qué te refieres?- Preguntó Snape apresurándose a ayudarlo.
- *A que este evento nos facilita las cosas -*Respondió el otro con simplicidad - Ya sabes… lo que tiene planeado lord Voldemort, eso de que el pobre Malfoy me asesine.
Severus se dejó caer nuevamente en su asiento.
- Ya te lo dije, es… prácticamente una tortura contra los padres de Draco, él sabe que evidentemente el muchacho fallará, quiere que Lucius pague por lo del ministerio.
- Es una sentencia de muerte tanto para el muchacho como para mí - Respondió el anciano con total naturalidad*- Es evidente que quien debe suplir a Draco luego de fallar, has de ser tú.*
Tanto Severus como Dumbledore guardaron silencio hasta que Snape despegó los labios para hablar aunque lo hizo con pesadez, evidentemente no quería pronunciar aquellas palabras.
- Sí, creo que es lo que el señor tenebroso espera que haga.
- ¡Ohh! Él debe prever que a futuro no necesitará un espía aquí ¿No es así?
- Creo que pronto se apoderará del colegio y… tal vez de todo lo que nos rodea, se está fortaleciendo Albus.
El viejo se encogió de hombros y lo miró a los ojos aunque Severus quería evitarlos a toda costa…
-Y si eso sucede- Comenzó el anciano - Si él logra apoderarse del colegio ¿Me prometes que harás todo lo posible para proteger a los alumnos?
Severus asintió con la cabeza, incapaz de pronunciar palabra alguna, un nudo en la garganta se lo impedía.
- Maravilloso - Respondió Dumbledore como si nada - Por ahora, debes permanecer muy cerca de Draco, de seguro intentará tramar algo para tener éxito y un adolescente asustado puede resultar muy peligroso tanto para sí mismo como para otros, las personas a las que pueda hacerle daño en su intento me interesan mucho más que yo mismo.
- ¿Y qué podría hacer? No creo que él confíe en mí.
- Inténtalo, nada pierdes, pero eso si, como última instancia. debes hacer algo para salvarlo de lord Voldemort.
Severus lo miró incrédulo, pensando incesantemente en el juramento inquebrantable que había pronunciado frente a la madre del muchacho. Temiendo que Dumbledore hiciera mención a aquello y sin poder evitarlo lo escuchó…
- Severus… tienes que matarme tú.
De nuevo el silencio.
- Debes estar bromeando - Dijo Snape riendo con ironía - ¿Quieres que lo haga ahora mismo?
Dumbledore también rió.
- Todavía hay tiempo para eso, según tus cálculos un año ¿No es así?
Pero al ver la expresión de abatimiento en el rostro de Severus quien al final terminó por darle la espalda, tal vez para ocultarle el par de lágrimas que sin poder evitarlo escapó de sus negros ojos añadió:
- Lo prometiste hijo, no lo olvides, pronunciaste el juramento.
- Pues ¡Maldita la hora en que lo hice! - Espetó el hombre sintiendo unas ganas terribles de echarse a llorar.
- No lo lamentes, fue lo mejor que pudiste haber hecho y te lo dije cuando me lo contaste.
- Pensé que habría una forma de evitarlo Albus.
Dumbledore lo tomó por el brazo y lo hizo girarse, pero él había bajado la cabeza para ocultar su rostro entre su cabello, sin embargo el anciano lo tomó por la barbilla con la mano izquierda y le subió el rostro.
- Si no te importa morir… si tan poco te importa ¿por qué no dejas que Draco te mate? - Respondió el pocionista pasando la manga del piyama por sus ojos.
- No quiero que el alma de ese chico se arruine por mi culpa - Respondió el viejo.
Snape volvió a reír con ironía.
- ¿Y mi alma te importa un bledo entonces?
-
Míralo de este modo… tu alma no sufrirá ningún daño porque… me salvarás.
-
No lo entiendo… ¿A qué te refieres?- Preguntó el pocionista.
- Draco lo haría por miedo, para evitar la ira de su amo, no te preocupes hijo, tu alma no se dañará, tú lo harás para evitarle dolor a este pobre anciano, prefiero que lo hagas tú y no Greyback o la sádica Bellatrix, a ella le encanta jugar con la comida antes de comérsela. Severus… piénsalo, salvarías a Draco, cumplirías tu promesa y al mismo tiempo me ayudarías a mí.
Snape guardó silencio de nuevo y volvió a suspirar, luego tratando de que su voz sonara estoica volvió a hablar:
- ¿Y Emily? -Preguntó- ¿No has pensado en ella verdad? ¿No has pensado en cuanto sufrirá tras tu muerte?
- Desde luego que he pensado en ella Severus ¿Cómo crees que no lo haría? Ella… sé que será muy doloroso para ella pero… terminará aceptándolo, Severus no hago esto por capricho, te juro que tengo mis razones.
- Me odiará Albus, cuando sepa que yo lo hice me odiará y… además no quiero hacerlo, no sólo porque ella me odiará sino porque… porque - Para Severus fue algo extraño, jamás había imaginado decirle aquello a su mentor pese a que era un sentimiento evidente - Te aprecio… eres lo más parecido a un padre que he tenido.
No pudo evitarlo esta vez, su voz se quebró y un par de lágrimas furtivas escaparon nuevamente de sus ojos sin darle tiempo a ocultarlas. Dumbledore sintió que su corazón se oprimía en su pecho, sabía que lo que le pedía a Severus no era nada fácil de cumplir, que le hacía mucho daño con aquella petición y era lo último que habría querido. Él también lo apreciaba, también lo consideraba un hijo y el hecho de escuchar a su muchacho confesar sus sentimientos en voz alta, lo conmovió en demasía pero ¿Qué podía hacer? Se avecinaba una guerra inminente y en toda guerra el sufrimiento era un elemento ineludible. Dumbledore lo tomó por los hombros y dejándose llevar por un arrebato de afecto lo estrechó en un paternal abrazo sin poder evitar al igual que Severus el flujo de sus lágrimas
- Yo también hijo - Le dijo - *Yo también te quiero y… con respecto a Emily… -*En ese momento se separó de él para mirarlo nuevamente a los ojos:
- Deja que todo fluya, no podemos tapar el sol con un dedo, fingir que nada sucederá, tú mismo lo has dicho, Voldemort intenta hacerse con el poder y trataremos de impedirlo a toda costa. Tal vez ni siquiera tengas que matarme, tal vez esto se dé por si solo - Señaló su mano marchita - Pero si eso sucede… si Voldemort toma el poder, debemos estar muy preparados para contraatacarlo, no será algo sencillo desde luego pero hay que asumirlo. Emily es muy obstinada y... bueno… Reaccionará con hostilidad lógicamente y tú tendrás que desempeñar tu papel muy bien, deberás prepararte para ello, pero eso no será para siempre, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma.
- No puedes pedirme algo así Albus, no quiero causarle ese dolor a ella ni a mí -Hizo una pausa para aspirar hondamente y luego continuó:- Hallaré una forma de revertir la maldición Albus… estoy seguro de que se puede revertir…
- No. Tienes que hacerlo hijo - Insistió Dumbledore negando con la cabeza - Tienes que cumplir con lo que prometiste.
-
En mala hora lo prometí.
-
Te lo habría pedido de todos modos ¿No lo comprendes? aunque no hubieses hecho ese juramento te habría pedido que me ayudaras, este acto te consolidará ante Voldemort, él confiará aún más en ti y eso es sumamente beneficioso. Piensa en lo que te dije Severus, me liberarás del sufrimiento que de seguro me prodigarían Bellatrix o Greyback, no dejes que lo haga otro… por favor.
Luego de otro silencio en que sólo se escuchó un débil graznido de Fawkes, el fénix, Severus asintió pesadamente con la cabeza.
- Gracias Severus - Respondió Dumbledore con una mirada y una sonrisa de indulgencia, sus ojos azules también estaban vidriosos - Por ahora intenta no preocuparte muchacho, ese día está lejos aún, por ahora concéntrate en la boda, en tu boda.
- ¿Crees que podría? - Preguntó Snape - Después de todo lo que me has dicho.
- Deberías, tienes mucho trabajo por delante, estás a punto de convertir a una superestrella del rock en tu esposa - Respondió el anciano recuperando su habitual tono vivaracho, como si de pronto olvidara el momento conmovedor y doloroso que habían vivido - Te repito que trataremos de evitar que Voldemort se haga con el poder y si eso sucede no será ahora mismo, así que disfruta hijo, disfruta tu vida.
Severus Snape volvió a abrir los ojos saliendo de sus cavilaciones, tratando de ya no pensar en Dumbledore, miró su habitación en penumbras, muy débilmente iluminada por un rayo de luna que se colaba por las hendijas de la ventana de su habitación. Ya no podía dormir, al menos no por el momento, pensar en que Dumbledore le había hecho aquella terrible petición lo atormentaba y rogaba porque ese fatídico momento no llegara nunca porque entonces no sólo perdería a un gran amigo, mentor y su padre sentimental sino que Emily, su amada Emily lo odiaría como nunca por haber cometido ese crimen y también porque a partir de allí debía comenzar su actuación como vil mortífago frente a todos, pero al mismo tiempo pensaba en las palabras tranquilizadoras del buen Dumbledore:
"*Tal vez ni siquiera tengas que matarme, tal vez esto se dé por sí solo"*y "eso no será para siempre, recuerda que después de la tormenta siempre llega la calma"
Dumbledore siempre tenía razón, ya no debía pensar en el asunto, ese día todavía no llegaba y para entonces tal vez ni siquiera tuviera que hacerle daño a su gran amigo porque tal vez para ese entonces ya Voldemort estaría derrotado y entonces él podría rescatar libremente a su mentor de la terrible maldición que lo azoraba.
Severus se levantó al fin de su cama y se encaminó hacia su sala para intentar distraerse un poco con el aparato muggle que más le atraía y fascinaba a su prometida, el televisor.
Harry Potter se encontraba profundamente dormido frente a su ventana, su respiración era apacible, a su lado descansaba un ejemplar de El Profeta en cuyos artículos lo mencionaban a él (a Harry) como el posible elegido para derrotar a Voldemort ya que se comenzaban a distribuir los rumores de que la batalla que el muchacho y sus amigos entre los que se encontraba la famosa cantante de Las Brujas de Macbeth habían llevado a cabo contra los mortífagos había sido en la famosa sala de las Profecías del ministerio de magia aunque muchos magos y brujas dudaban de su existencia. En el suelo había un folleto de color morado que rezaba:
Distribuido por encargo del ministerio de Magia Cómo proteger a su hogar y a su familia contra fuerzas oscuras.
Junto a Harry, también descansaba una ornamentada tarjeta de invitación hecha de pergamino color marfil en el que imperaban las palabras:
Estimado señor Potter:
En el interior se encontraban en tinta dorada y con la misma caligrafía estilizada, llena de florituras del exterior, las siguientes palabras:
El señor Jacob Smith y su esposa la señora Greta Smith tienen el enorme placer de invitarlo a usted y a su familia a la unión de su hija, la señorita Emily Smith con el profesor Severus Snape.
La ceremonia y recepción, se llevarán a cabo en la residencia Smith
Londres, West End, número 20 de Covent Garden (El lugar está protegido para que los muggles no puedan verlo)
Los señores Smith ruegan su presencia.
Harry había recibido aquella invitación hacia algunos días y aunque aún no terminaba de aceptar que alguien tan dulce y hermoso como Emily uniera su vida al la del murciélago de las mazmorras, no podía negar que estaba emocionado, jamás había asistido a una boda ni en el mundo muggle ya que los Dursley siempre lo mantuvieron prácticamente aislado, sin embargo, pese a su emoción no podía evitar sentirse nervioso ante la expectativa de que sus tíos le negaran asistir a la boda de su amiga, por esa razón aún no se lo había comentado a ninguno de los dos y mucho menos a su odioso primo.
Ya estaba comenzando a asfixiarse de nuevo en aquella casa, como en todos los veranos anteriores, el único respiro que había tenido fue su asistencia al concierto de Las Melódicas, pero después ni a la boda de Nymphadora con Remus Lupin lo dejaron ir, por eso se sentía deprimido, aislado y completamente solo.
Pero hacía tres días el muchacho recibió una carta que lo animó profundamente, pese a que a veces se sorprendía a si mismo pensando si aquello sería real, no creía que aquello pudiera ser posible y por eso ni siquiera se había molestado en hacer su equipaje y su habitación lucía como un campo de batalla.
Mientras dormía, en su mano derecha mantenía asida aquella carta, que desde hacía tres días había recibido del profesor Dumbledore:
Querido Harry:
Me gustaría, si estás de acuerdo desde luego, buscarte el próximo viernes a las once de la noche para llevarte a La Madriguera donde has sido cordialmente invitado y que a su vez puedas asistir a la boda de mi querida Emily y mi querido Severus
¡Ahhh! de camino a la madriguera me gustaría que me acompañaras a resolver un asuntito, luego te lo explicaré con más detalle.
Por favor envíame la respuesta con esta misma lechuza
Atentamente,
Albus Dumbledore.
Harry se había quedado dormido esperando al profesor Dumbledore junto a aquella ventana, no sabía por qué, pero aunque le había mandado la respuesta afirmativa como el anciano había requerido, tal vez el pesimismo producto de su soledad le decía que no vendría por él, tal vez aquella carta no la escribiera el director, sino alguien que quería jugarle una broma de muy mal gusto.
A las doce en punto, Harry se despertó sobresaltado, echó una última mirada por la ventana y vio que se acercaba una figura alta y estilizada.
-¡Debe ser él!
Se dijo a sí mismo con creciente emoción y fue en ese mismo instante en que cayó en la cuenta de que no había hecho su equipaje, de modo que recogió tinteros, plumas, túnicas y libros y los echó desordenadamente dentro del baúl con tanta prisa que algunos objetos cayeron afuera y entonces tuvo que volver a intentar introducirlos aunque con más calma.
- ¿Qué? ¿Quién es usted y qué hace aquí?
Escuchó Harry preguntar a tío Vernon, de modo que bajó los escalones y llegó al recibidor. En efecto allí estaba Dumbledore con su aspecto de mago que tanto escandalizaba a los Dursley, el anciano pasó aunque no fue invitado y posteriormente cerró la puerta detrás de él
-
Soy Albus Dumbledore, director de Hogwarts, escuela de magia y hechicería ¡Ahhh! Que gusto verte Harry.
-
¡Ehh! Señor, es un gusto recibirlo - En ese momento, Harry reparó en la lesión de la mano de Dumbledore y quiso saber que le había sucedido - Profesor ¿Qué le ha pasado en…?
-
¿Estás listo? - Lo interrumpió Dumbledore para cambiar de tema.
-
¡Ehhhh!…
-
Si, lo imaginé, pensabas que no iba a venir por ti ¿Verdad?
-
Volveré enseguida señor.
-
Tú debes ser Petunia.
La mujer emergía en ese momento de la cocina y miraba al anciano igual que su marido y su hijo, con una expresión entre sorpresa y miedo.
Mientras Harry iba por su equipaje, Dumbledore extrajo su varita y con ella atrajo el sofá de los Dursley para que los tres se sentaran sobre él y tuvieron que hacerlo debido a la fuerza del encantamiento. Cuando Harry regresó unos minutos más tarde, los tres se encontraban sentados con sendas copas repletas de lo que parecía hidromiel golpeando ligeramente sus rostros como para recordarles que estaban allí para que las tomaran y bebieran de sus contenidos, el chico aguantó la risa y escuchó que Dumbledore decía:
- Hace quince años dejé a este chico en su puerta con una carta donde explicaba cómo habían muerto sus padres y la petición de que lo trataran como a un hijo, sin embargo veo que para nada han cumplido con mi petición.
Vernon, harto ya de aquella copa que golpeteaba su sien, la tomó y aunque con un poco de recelo bebió un poco de su contenido encontrándolo delicioso, luego carraspeó su garganta y con el ceño fruncido respondió:
-
¿Que no hemos cuidado al muchacho insinúa? ¿Y qué demonios cree que hemos estado haciendo todos estos años?
-
¿Maltratarlo tal vez? - Inquirió el anciano hablando con naturalidad mientras se encogía de hombros - ¿Hacerlo sentir miserable? No lo sé, eso lo saben ustedes y lo llevarán en sus conciencias; pero de lo que si estoy absolutamente seguro, es que en ese entonces yo realicé un complejo y efectivo encantamiento que protege a Harry mientras él pueda considerar a este su hogar, como ya sabrán, supongo - Al decir esto miró a Harry - El mago tenebroso llamado Lord Voldemort que hace quince años atrás mató a los padres de Harry e intentó acabar también con él, ha regresado a este país y quiere intentar de nuevo lograr su cometido, la comunidad mágica se encuentra en estado de alarma y está a la expectativa de una nueva guerra y el encantamiento que realicé protegerá a Harry hasta que este alcance la mayoría de edad.
Los tres Dursley se acercaron los unos a los otros mientras Dumbledore decía aquello.
-
Debo reconocer que mal que bien, con malos tratos y todo han recibido a Harry aquí durante todos estos años pero debido a que él cumplirá la mayoría de edad dentro de un año…
-
Claro que no - Lo interrumpió tía Petunia sin poder evitarlo - Harry es… un mes menor que Dudley y… él cumple los dieciocho dentro de dos años.
-
Pues permíteme informarte querida Petunia que en el mundo mágico alcanzamos la mayoría de edad a los diecisiete.
-
¡Que estupidez! - Musitó Tío Vernon.
-
Pues sí, aunque te parezca una soberana estupidez es así como son las cosas en el mundo mágico Vernon - Respondió Dumbledore sorprendiéndolo - Bien, como les decía, tan sólo les ruego que por favor le permitan a Harry retornar una vez más el verano próximo con el fin de aprovechar al máximo la protección del encantamiento que realicé, después… bueno, ya veremos qué hacer.
Los Dursley no dijeron absolutamente nada y Harry tampoco, permaneció callado, pensando en lo que Dumbledore acababa de decir.
- Bien - Dijo Dumbledore para romper el silencio - Creo que es hora de irnos Harry.
El anciano extrajo su varita, apuntó con ella al equipaje de Harry, su escoba y a Hedwig que permanecía en su jaula y los hizo desaparecer ante el asombro de todos, incluso del mismo Harry.
- No te preocupes - Dijo Dumbledore dedicándole un guiño cariñoso a Harry - Aparecerán en La Madriguera - Ven, es hora
Los dos salieron a la calle y cerraron la puerta del número cuatro de Private Drive dejando a sus ocupantes todavía perplejos mientras ellos se perdían en la inmensidad de la noche.
Nota de autora: Hola, al fin de nuevo por estos lares y con una nota de autora decente que ofrecerles jaja bueno, me basaré en sus comentarios del capítulo anterior y también al anterior a ese, espero que el capítulo haya sido de su agrado aunque claramente refleja la mezcla de emociones que comienza a vivir Severus Snape a partir de este ciclo que comienza, a partir de aquí sucederán muchas cosas pero jamás, JAMÁS olviden ni por un segundo que siempre hay una luz al final del túnel
Bien, comienzo mis saludos y agradecimientos dándole la bienvenida a
LucyDark_Moon: ¡Bienvenida nueva lectora! Muchas gracias por tu comentario anterior, espero tenerte por aquí hasta el término de la historia aunque para eso falte muuuuuuuuuuuucho tiempo, solo quisiera preguntarte si primero leíste la primera parte, es decir, "Severus enamorado de una Bruja de Macbeth" bueno, supongo que sí, de lo contrario no entenderías nada jeje, espero que te siga gustando y gracias de nuevo por comentar J
izzy_vulturi: ¡Bienvenida tú también! Y muchísimas gracias por comentar y valorar la historia, aprecio tu comentario
Hilmychu: ¡Paisana! Muchas gracias por agregarme a Facebook, ya te acepté, que alegría que hayas encontrado a otra potterica, lástima que esté en el estado Zulia, tan lejos de aquí, me encanta, haber encontrado una paisana mía que comparte el mismo amor que yo siento por la saga, eso es todo un reto porque como te dije anteriormente, al menos aquí en valencia no he conocido a la primera persona potterica, solo a los que les gusta un poco y han visto algunas películas y si acaso se saben los nombres de algunos personajes, espero que te haya gustado el episodio de hoy pese a que se avecinan momentos difíciles para nuestro querido pocionista, sin embargo se avecinan también episodios mucho más felices
mafalda5999: Hola mi querida Mafalda, me complace que te haya gustado la imagen de Severus en un concierto, las cosas que hace el pobre pocionista por la mujer que ama, mira que rodearse de adolescentes eufóricos, pero como bien lo dijo Sirius, son gajes del oficio, parte de la cuota que tiene que pagar por haberse enamorado de una estrella de rock
Rubi Galasanz: Hoy que estuve en el cyber creo haber resuelto al fin lo del link incorrecto que dejé en la portada de la primera parte de la historia, de veras soy muy mala dejando links jaja y se nota, pero al fin tuve tiempo de resolver el problema, por otra parte me complace que te haya gustado que utilizara la portada que diseñaste para mí, ¡Imagínate! Para mí significó mucho que te hayas tomado la molestia y el tiempo de diseñarla, además quedé impactada y maravillada en cuanto la vi, el hecho de que yo las tome en cuenta a ustedes mis lectoras a la hora de realizar la historia es solo una pequeñísima retribución en comparación con la satisfacción y la alegría que me produce el que dediquen una parte de su valioso tiempo en leer y comentar mi trabajo.
Me complace que te haya gustado la escena de Snape en el concierto, sé que siquiera pensar en ello es algo absolutamente irrisorio, estoy absolutamente consciente de eso pero ¿Qué más podía hacer el pobre? Se ha enamorado de una estrella de rock y lo mínimo que debe hacer es conocer un poco del mundo que la rodea, ya ves que la acompañó a la grabación del disco, a la rueda de prensa y desde luego el primer concierto de la gira estaba dentro de la lista
Cuando en el cometario anterior mencionaste lo de tus suspensiones en el liceo por tu "mal comportamiento" que solo consistió en fumar, me reí mucho porque me vi a mi misma a los quince años en compañía de una de mis primas paternas intentando fumar uno de los cigarrillos de su mamá, jajaja ni siquiera sabíamos encenderlo y cuando lo logramos casi nos ahogamos a causa del humo ¡Las cosas que uno hace a causa de la inmadurez!
Jajaja como me reí cuando dijiste:
"A la idiota, infeliz, envidiosa y resentida de Ligia Salas (¡perdón me confundí!.. Quise decir, Julieth Malfoy)), ojalá se le salga el hígado por la boca y reviente como un sapo" Y no estoy hablando de Ligia...(quiero decir, Dolores Umbridge), sino de un sapo literal (¡pobres sapitos, que culpa tienen!)
Esa niñita ojalá que consiga algo mejor que hacer con su vida, ya me recuerda a la chismosa y entrometida señora Polkiss que fisgonea a Severus a través de su ventana, que se consiga una vida y la viva
Con respecto a la cena, tienes razón, no hay absolutamente nada de malo en que dos personas que se amen y que van a casarse se den un beso en la boca, pero conociendo el acartonamiento de los Smith, Severus quiso abstenerse, ya habrá tiempo para eso, incluso para más, ya sé que tú al igual que las demás lectoras están al pendiente de lo que sucederá después de la boda ¿No es así? Jaja aunque sé que como ya me conocen aunque esta historia sea R18 no colocaré algo que se salga demasiado de mi estilo, sin embargo, no te preocupes que hallaré una manera de expresarlo. Jajaja ya sé que no me pedirías que escribiera algo que no vaya con mi estilo (leí tu comentario anterior jeje) pero de todos modos hallaré un modo de complacer a mis lectoras
Recuerdo que también mencionaste algo acerca de que te habría gustado leer sobre Severus hablando con el señor Weasley, no creo que tengan demasiadas cosas en común pero debo confesar que también a mí me habría encantado leer sobre eso, de seguro al patriarca de los Weasley le habría encantado conocer el lado muggle del pocionista.
En tu comentario del capítulo anterior leí algo que me encantó, mejor dicho me fascinó, lo que mencionaste acerca de que hay casas que parecen castillos pero se respira mucha soledad mientras hay casuchas donde el traqueteo de las ollas se mezcla con las risas de felicidad, es exactamente lo que sucede con Severus y Emily, ellos se aman y como bien dijiste el lugar donde vivan es lo de menos
La vieja Smith, me refiero a Gertrude Smith, la madre de Jacob, es absolutamente una vieja hipócrita y elitista tanto como lo eran su hijo y su nuera, aunque elitistas siguen siendo, tienes absolutamente la razón al decir que las personas que nos quieren son aquellas que están cuando más se les necesita y definitivamente ella no estuvo cuando Emily la precisaba, al contrario de Iridezza, su otra hermosísima abuela Veela, que hasta derramó su sangre literalmente para salvarle la vida
La escena del juramento… también estoy de acuerdo contigo cuando dices que yates la mancilló, una vez más, aunque tengo dudas con respecto a si es él realmente el responsable como director o si la culpa es del encargado de adaptar el guion, lo cierto del caso es que en la película realmente no se aprecia el desespero que tenía aquella pobre madre por salvar a su único hijo, hasta el punto de hincarse ante alguien que creía no estar a su altura pese a ser amigo de su marido, es cierto también que en la escena descolocaba la aparición de una Bellatrix coqueta y seductora ante un mestizo.
Muchas gracias por tus comentarios amiga, nos leemos pronto, si Dios quiere
P.D: Lamento profundamente la muerte de Gustavo Cerati, espero que Dios lo admita en su seno
P.D2: Por otra parte estoy emocionadísima ante la expectativa de que llegue pronto mi regalo, creo que estoy más impaciente que tú jaja, quien sabe por dónde irá, tal vez por Brasil… no lo sé, me dijeron que podría llegar incluso antes de los quince días pautados, aunque yo creo que se tardará más, ojalá haya alguien en tu casa cuando llegue para recibirlo
¡GRACIAS TOTALES! J
Seven Snape: Lamento también que pizza ya no esté a tu lado, yo recuerdo a mi hámster Brian, mi mascota a los quince años y siento una punzada de dolor cuando sé que murió de tristeza a causa de mi ausencia, me había ido a visitar a uso familiares fuera del estado donde vivo y él se negó a comer, de todos modos los hámster son animales que cuando mucho viven dos o tres años y por lo tanto no son recomendables como mascotas, sin embargo tengo preciosos recuerdos de Brian que quedarán conmigo en mi memoria por siempre, espero que de la misma manera jamás olvides a pizza y lo feliz que te hizo su compañía.
Por otra parte, no me agradezcas el haber colocado la canción que escribiste dentro de la historia, soy yo quien debo agradecerte a ti por tu colaboración, hiciste un magnífico trabajo que gustó muchísimo a todas las lectoras y que además dejó muy en claro el enorme talento que posees, me conmovió que incluso se te hayan escapado unas lagrimitas, eres una chica muy dulce.
Recuerdo haber leído que tenías algo que preguntarme vía Facebook, bueno aunque te advierto que tal vez no pueda responderte de inmediato te invito a hacerlo que yo te responderé en cuanto pueda
ButterHdss: Sídney, no sabes cuánto me conmovió cuando me dijiste que si llegarás a conocerme a mí o a J.K Rowling de seguro harías lo mismo que todos esos adolescentes en el concierto de las Brujas de Macbeth, creo que compararme a mí con la reina de la saga más que un elogio es… no lo sé, casi un sacrilegio jajaja ella es inalcanzable, pero fue muy bello lo que me dijiste, de hecho hasta me hizo soltar unas lagrimitas, de veras que linda ¡Gracias por tu apoyo! Significa muchísimo para mí que aprecies mi humilde trabajo
Por otra parte me encantó tu posdata:
"PD2: ¿Te imaginas que hubiera un crossover entre Lily estás viva y Severus enamorado? Jean Baptiste y Boris hubieran sido compañeros de carpeta en Beauxbattons, ¿no? (y no, no es eso lo único que me preocupa c:)"
Jaja ¿imaginas eso? Sería genial ¿Verdad? Jean Baptiste y Boris compañeros en Beauxbattons jajajajaja imagino al pobre francés quitándose a Boris de encima mientras intenta huir
Bien amigas, eso es todo por hoy, el final de mi exteeeeeeeeeeensa nota de autora, nos leemos en otra ocasión y espero que sea muy pronto, muchas gracias por su apoyo
Hermaire J
P.D: Lamento mucho haberme ausentado por tanto tiempo, realmente me fue imposible actualizar pero creo que para esta semana que viene podré hacerlo más seguido