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El Pocionista y la Cantante — capítulo 31

Severus se quedó paralizado, no fue capaz de articular una sola palabra ante la imagen que estaban viendo sus ojos, sus piernas tampoco respondían y sus manos no dejaban de temblar. Sintió un extraño y desagradable calor recorrerlo desde las piernas hasta la base de la nuca y comprendió que se trataba de la adrenalina que le producía el terror. Recargó una de sus manos en la pared de piedra y se agachó, a sus pies yacía Emily, boca abajo, no se movía y era más que evidente que había rodado por las escaleras, lo sabía porque cuando iba subiendo escuchó como algo o alguien caía por los escalones, entonces apuró sus pasos, preocupado al pensar que podía tratarse de uno de los chicos que hubiera estado por ahí después del toque de queda. Nada lo preparó para ver lo que veía en ese momento, de nuevo la angustia y el terror lo invadía.

No sabía si tocarla o no por temor a hacerle más daño, temía por ella y por la vida de su hijo pero al final optó por la primera opción. La tomó con sumo cuidado para girarla y recostarla en su regazo, le apartó el cabello del rostro y entonces descubrió que tenía un corte en la frente cerca de la sien derecha y la sangre bajaba por su mejilla hasta su cuello manchando su blusa

  • ¡Emily! - Susurró Snape mientras la miraba con detenimiento y pavor

Paso su brazo derecho por debajo de las corvas de la muchacha y la alzó, lo primero que tuvo en mente fue sacarla de ahí, debía llevarla con urgencia hasta la enfermería, la señora Pomfrey sabría que hacer

En casa de Julieth, la bruja esperaba en el vestíbulo con las uñas en la boca, impaciente, nerviosa pero emocionada, los minutos se le hacían horas. Un elfo se acercó a ella con nerviosismo sosteniendo una charola con una taza humeante

  • Ziggy trajo lo que la señorita pidió, Té

  • Está bien y ahora lárgate - Espetó la mujer tomando con un movimiento violento la taza de la charola - No quiero verte merodeando por aquí ¿Entendido?

-Si señorita, Ziggy jamás se mete en lo que no le importa señorita…

  • Si, si ¡vete ya! - Dijo con fastidio la mujer, luego pasó su varita por la superficie de la taza para dejar el contenido a temperatura templada y le dio un sorbo pero casi se atraganta a causa del ruido de una leve explosión seguida de la aparición de Roger Carter - ¡Por fin! - Exclamó dejando la taza a medio probar sobre una mesa

Roger lucía pálido y muy asustado, respiraba con agitación

  • ¿Qué sucedió? ¿Lo hiciste?

La respuesta del mago fue el silencio

  • ¡Habla! - Gritó la mujer

  • No fue mi intención - Susurró Carter por toda respuesta - Yo no quise que eso sucediera… no así

  • ¿Que pasó? - Volvió a interrogar la mujer - ¿Se asustó tanto que de la impresión murió…?

  • Rodo por las escaleras de las mazmorras - Respondió Roger mirando al fin a la mujer a los ojos - Se cayó, intentando zafarse de mi, perdió el equilibrio y…

  • ¡Genial! - Respondió Julieth con una sonrisa de oreja a oreja - Cariño mío ¿sabes lo que eso significa? ¡Muchas gracias!

  • Quería darle un buen susto pero tampoco quería que muriera

  • ¿Y que con eso? Si ella muere mucho mejor, además no creo que esté muerta

Severus estaba en la enfermería llamando a la señora Pomfrey casi a los gritos. La mujer salió en su auxilio asustada sosteniendo la varita con la punta iluminada en una mano mientras con la otra intentaba colocarse la bata sobre el camisón

  • ¿Que sucede? ¡Ohhhh! ¡Por Merlín! ¿Qué le sucedió a Emily? - Inquirió haciéndose a un lado para darle espacio a Severus que traspuso raudo el umbral

Se dirigió hacia una de las camas y depositó a Emily con sumo cuidado sobre las sábanas mientras la enfermera encendía con la varita las velas de los dos candiles de araña que había sobre el techo. Emily pareció empezar a reaccionar quejándose de dolor aunque balbuceaba cosas que tanto para la señora Pomfrey como para Snape no tenían ningún sentido

  • Cayó por las escaleras de las mazmorras - Explicó él - La descubrí tirada al final

  • ¡Por Merlín y en su estado! - Exclamó la señora Pomfrey alarmada colocándose una mano en la mejilla   

  • ¿Cree usted que el bebé haya sufrido daño? - Inquirió Snape preocupadísimo 

  • Ahora es demasiado pronto para saberlo - Respondió la mujer pero la voz de Emily acaparó la atención de los dos

  • ¡Aléjate de mí! ¿Dónde está?... ¿A dónde fue? - Inquirió ella  tratando de incorporarse con dificultad

Snape volvió a recostarla pese a los intentos de ella de incorporarse, parecía estar muy adolorida, asustada y confundida

  • ¡Shhhh tranquila Emily!

  • ¡Cariño quítamela de encima! - Exclamó la mujer lloriqueando mientras sacudía los brazos para tratar de alejar de si algo inexistente - ¡Aléjala!

  • ¿De que hablas Emily? Por favor no te agites -Le suplicaba Severus colocándole una mano en el pecho para mantenerla acostada

  • Una serpiente Sev, una asquerosa… serpiente estaba en la escalera… perdí… el equilibrio tratando de quitármela de encima y entonces… caí…

  • ¿Una serpiente? - Inquirió Snape ceñudo - ¡Otra!

  • Estaba ahí, en el suelo… no lo sé…pero ¡Auch! 

  • ¡Emily! - Exclamaron al unísono Snape y la señora Pomfrey

La mujer se tomó la cabeza con ambas manos y al notar que sangraba se asustó

  • ¡Por Dios! - Exclamó

  • Tranquila cariño, vas a estar bien… señora Pomfrey

  • No se preocupe profesor Snape - Dijo la enfermera - En un santiamén curaré la herida de la cabeza pero creo que Emily tendrá que ser trasladada a San Mungo - Añadió luego con tono preocupado mientras la rubia jadeaba de dolor y se llevaba una mano al vientre casi por inercia  

  • ¿A… San Mungo? - Inquirió Emily nerviosa - ¿Cree que mi bebé?... Severus

Él tomó la mano que ella le tendía y la notó temblorosa

  • Yo estaré contigo, no te preocupes - Respondió él sin soltarla, evadiendo la pregunta

  • Déjame ver esa herida Emily - Dijo la señora Pomfrey examinando la frente de la cantante

  • ¡Por Dios Sev! El bebé… no quiero que le pase nada a mi bebé

  • Ya está - Anunció la señora Pomfrey luego de pasar su varita sobre la frente de la mujer y dejarla sin herida - Te administraría una poción para el dolor pero lamentablemente las que tengo están contraindicadas en tu caso - Luego se apartó de la cama para alejarse de Emily, miró a Snape y añadió en un tono muy bajo, casi un susurro: - Por favor dese prisa, no la veo bien

La verdad era que Emily estaba muy pálida y a cada instante fruncía el entrecejo y los labios a causa del dolor que experimentaba, Severus por su parte estaba aterrado por ella y por su hijo pero trataba en la medida de lo posible mantenerse estoico para transmitirle confianza, no sabía que podía ocurrir pero si estaba seguro de que madame Pomfrey tenía mucha razón, debía llevar a Emily a San Mungo con urgencia

  • ¿Como la ve en general? - Inquirió él nervioso y con un tono lúgubre mientras Emily cerraba los ojos y los fruncía

  • Afortunadamente no tiene ningún hueso roto aunque si varias contusiones… pero temo que esa caída… es decir, es muy peligroso que una mujer en su estado…

  • Lo sé señora Pomfrey - Respondió Snape levantando una mano hasta la altura de su rostro para dar a entender que ya era suficiente - Sé lo delicada que es una mujer en ese estado

Se dirigió entonces hasta Emily y volvió a tomarla en brazos, ella crispó aun más el rostro en señal de que sentía una punzada de dolor

  • Lo lamento querida - Se excusó Snape pensando que tal vez le habría hecho daño aunque realmente él nada tenía que ver con la agonía que sufría su esposa

  • Cariño… no quiero que…

  • ¡Shhhh! Todo va a estar bien Emily

La señora Pomfrey se dirigió a la chimenea, la encendió con su varita mágica y arrojó un poco de polvos flu sobre el fuego que enseguida se tornó esmeralda. Sin perder el tiempo el profesor con su esposa en brazos se introdujo entre las llamas

  • ¡Al hospital San Mungo! - Exclamó y al instante desaparecieron mientras la enfermera del colegio se quedaba mirando con tristeza el espacio ahora vacío antes de salir de la enfermería  para dirigirse al despacho del director

Severus y Emily se encontraban ya en el hospital de enfermedades y heridas mágicas. Pese a la hora la recepción se encontraba llena de gente lo que llevó al profesor a pensar que serían situaciones de urgencia como la que él llevaba y en efecto así era pues junto a él pasó un mago que rodeaba la cintura de otro para conducirlo sin que este se desvaneciera

  • ¿Alguien puede ayudarme? - Preguntó a todos y a nadie en particular - Es mi hermano, fuimos atacados por mortífagos

Unos magos vestidos con túnicas verde lima se acercaron a los hombres     

  • ¿Qué sucedió? - Inquirió uno de los magos haciendo aparecer de la nada una camilla para recostar al paciente

  • Le arrojaron un extraño encantamiento, creo que es magia oscura, ha estado vomitando sangre sin parar, creo que está muriendo…

  • Descuide, su hermano estará bien - Respondió el sanador, lo llevaremos a la cuarta planta que es la de daños provocados por hechizos

El sanador se fue con el paciente por una escalera mientras el otro que lo acompañaba reparó por fin en el mago que acababa de llegar con una mujer vestida de muggle en sus brazos así que se acercó hasta él también haciendo aparecer con su varita una camilla

  • ¿También fue atacada por mortífagos? - Inquirió el sanador cuando ya estuvo lo bastante cerca - ¿Es muggl…? ¡Por Merlín, es Emily!... ¿Qué le ocurrió?

  • Cayó por unas escaleras - Simplificó Snape ayudando al mago a recostarla sobre la camilla

  • ¡Cielos, y está embarazada! - Añadió con preocupación el sanador, conocía el estado de la cantante debido a las noticias en los medios de comunicación mágicos

  • Si, por eso… estamos tan preocupados - Dijo Emily hablando al fin

  • La llevaré a la sexta planta que es la de maternidad y cuidados prenatales, por favor espere aquí

  • Le suplico que no deje que la molesten - Solicitó Snape - Ya sabe que esos periódicos y revistas tienen a su gente en todos lados

  • No se preocupe, ella estará bien

  • ¡Severus! - Lo llamó Emily angustiada buscando su mano - Por favor no me dejes sola… ¡Auch!... ¡Sev!

  • Le suplico me permita…

  • Está bien, quizá su compañía le haga bien a su esposa - Respondió el mago muy solícitamente

En ese momento Severus y Emily escucharon una voz familiar detrás de ellos

  • ¡Por Dios! Poppy me lo contó todo

  • ¡Albus! -Exclamó Snape aliviado de poder ver un rostro familiar - Emily cayó por las escaleras de las mazmorras cuando regresaba de esa estúpida estación de radio

  • ¡Abuelito! - Exclamó la rubia buscando a Dumbledore con la mirada

  • Aquí estoy mi pequeña - Respondió el anciano acariciándola en la cabeza mientras la miraba con preocupación

  • Eh… ¡Profesor Dumbledore! Es un honor tenerlo por aquí pese a las circunstancias, soy Marcus Grimes de Hufflepuff, generación del 70 - Dijo el sanador que había recibido a Emily

  • Ohhh si, ya te recuerdo, siempre fuiste tan amable muchacho - Concedió el director luego de escrutarle el rostro

  • Pero ahora debemos darnos prisa, si quiere puede venir también - Respondió el sanador

Subieron por unas escaleras y pasaron por varias plantas hasta que al fin llegaron a la última donde se escuchaban llantos de bebés y se veía a mujeres en avanzado estado de embarazo caminando de un lado a otro mientras crispaban el rostro de dolor

  • Todo esto es por tu culpa Basilio - Le decía una mujer pelirroja a un mago que caminaba detrás de ella con apariencia preocupada y un osito de peluche en las manos

  • ¿Te duele mucho amor?

  • ¿Tú que crees? - Inquirió la bruja tomándolo por las solapas de la chaqueta y acercándolo violentamente hacia ella

El episodio le hubiese causado risa a Emily de no ser porque el dolor que tenía se estaba volviendo cada vez más atroz

  • ¡Por aquí! - Indicó el sanador abriendo unas puertas dobles - Es una sala privada es donde siempre ubicamos a las celebridades, aquí estarás más cómoda y libre de periodistas

Colocaron a Emily sobre la cama que desde luego era mucho más cómoda que la camilla, luego el sanador le dio un camisón y Dumbledore salió un momento de la habitación para que Severus pudiera ayudar a Emily a desvestirse y colocarse la nueva prenda

En la residencia de Julieth, la bruja se servía una copa de champagne de hada para celebrar lo que había sucedido pero junto a ella su compañero lucía un poco inquieto, de hecho en ese momento volvía a colocar su copa sobre la mesita del vestíbulo sin haber probado antes el licor.

  • Estoy seguro de que me reconoció Julieth, creo que no debí - Dijo suspirando con pesadez - Si el señor se entera de esto…

  • El señor tenebroso no tiene porque enterarse de nada, no seas miedoso

  • Espetó la mujer con fastidio - Además… jamás he entendido en que le puede afectar al señor lo que sea que le suceda a la traidora a la sangre esa

  • Es la mujer de Snape ¡Entiéndelo de una buena vez! Y de entre todos… él y Bellatrix son sus favoritos, mientras a él no se le pase el capricho por ella… es intocable ¡Maldita sea! ¿Qué hice?

  • ¡Deja ya de lloriquear! ¿Quién va a saber que fuiste tú? Solo rodó por las escaleras y ya está

  • ¿Que fui yo? - Repitió el hombre levantándose de su asiento - Pues te recuerdo que fuiste tú quien lo planeó todo

  • Pero es porque yo no soy una animaga y esa era la única forma de entrar sin ser detectados a ese maldito colegio lleno de aurores.

Había amanecido ya y el castillo volvía a cobrar vida con estudiantes subiendo y bajando por las escaleras móviles, saliendo de sus salas comunes y dirigiéndose al gran comedor donde ya muchos cuchicheaban por la ausencia del profesor de D.C.A.O y música respectivamente. Desde la mesa de Slytherin Draco estiraba el cuello y observaba los dos asientos contiguos y vacíos pero notó también que la silla de oro del director también estaba vacía, sin embargo no le tomó demasiada importancia ya que el director solía ausentarse con bastante frecuencia últimamente. Más de pronto todos vieron a la señora Pomfrey desfilar por entre las mesas de Hufflepuff y Gryffindor hasta llegar a la mesa de los profesores donde le susurró algo al oído a la profesora MacGonagall que inmediatamente puso cara de sorpresa y se llevó las manos a la boca

  • ¿Qué sucedió? - Inquirió Hermione nerviosa sin quitarle la mirada de encima a las dos mujeres

  • No lo sé - Respondió Ginny junto a Harry - Pero sea lo que sea debe ser algo malo

  • ¿Creen que tenga que ver con el que no debe ser nombrado? - Peguntó Ron

  • No lo sé pero es muy probable - Respondió Harry apartando su plato, había perdido el apetito y ahora un extraño vacío incómodo se apoderaba de su estomago - Fíjense que Dumbledore nuevamente se ha ausentado

  • Emily y el profesor Snape tampoco están - Dijo Hermione

  • Bueno quizá esos dos estén ocupados en otra cosa - Dijo Ron con tono pícaro mientras dejaba escapar una risita    

  • ¡Ronald! - Lo reprendió Hermione con el rostro colorado aunque luego no pudo evitar reír también - No seas indiscreto

Cuando terminaron de desayunar, Ginny se dirigió a su clase de Encantamientos mientras Harry, Ron y Hermione se detenían en el vestíbulo donde Remus y Nymphadora conversaban con semblante preocupado

  • Como detesto tener que permanecer en Hogwarts ahora Remus - Decía la metamorfomaga - Emily me necesita a su lado como el año pasado cuando ella me acompañó en San Mungo después del ataque de los mortífagos en el ministerio

  • Bueno, según me dijo Poppy, Snape y el profesor Dumbledore están con ella y quizá sus padres no tarden en llegar a San Mungo… tal vez ya esten allá

  • ¿San Mungo? - Repitió Ron

  • ¡Dios, Emily! - Exclamó Hermione acercándose a Nymphadora y Remus como impulsada por un resorte - ¿Emily está en San Mungo? ¿Que le sucedió?   

Remus y Nymphadora se miraron mutuamente y posteriormente miraron a los tres chicos frente a si

  • Hermione… Emily tuvo un accidente anoche cuando volvía de la entrevista - Respondió Remus

  • ¿Qué le pasó? - Inquirió Hermione con voz trémula y los ojos empañados mientras sentía que una ola de pánico se apoderaba de ella inmovilizándole las piernas

  • Cayó por las escaleras de las mazmorras - Respondió Nymphadora mientras Ron abrazaba a Hermione para contenerla

  • ¿Qué? - Inquirió Draco que en ese momento salía del gran comedor - ¿Qué has dicho?

  • Si, Emily cayó por las escaleras de las mazmorras - Repitió la metamorfomaga - Ahora está en San Mungo

  • ¿Y el bebé? - Se apresuró a preguntar Harry

  • No sabemos nada aun - Respondió Remus encogiéndose de hombros - No podemos abandonar nuestros puestos de trabajo

  • Pues a mí me importa un bledo yo iré para allá

  • ¡Hey Malfoy! ¿A dónde vas? Tú tampoco puedes salir de aquí - Dijo Nymphadora tomándolo de un brazo

  • Claro que puedo ¿Quién me lo va a impedir? - Inquirió el muchacho zafándose del agarre de su prima

  • Las chimeneas están bloqueadas por seguridad muchacho, pensé que lo sabías

Draco se quedó pensativo por un momento

  • ¡Maldita sea! - Espetó luego dando una patada en el suelo, claro que sabía que las chimeneas a las que los estudiantes tenían acceso estaban bloqueadas pero en medio del estupor lo había olvidado

En San Mungo, Emily había pasado la noche muy adolorida pese a que su sanador encargado que no era precisamente Marcus Grimes el que la había recibido pues él era uno de los sanadores encargados de atender las emergencias pero no era especialista en el caso de ella, sino Glenn Watson quien era primo hermano de Sasha, y  sanador experto en maternidad le había administrado una poción para el dolor y otra para intentar asegurar el feto en la matriz, solo les quedaba esperar a ver como evolucionaba la cantante durante la noche y el transcurso de ese día, pero ella seguía quejándose y su marido no se había movido de su lado en toda la noche, Dumbledore se cabeceaba sentado en un sillón y los señores Smith que había llegado hacía unos minutos después de recibir una carta del director de Hogwarts estaban muy preocupados, más de pronto la preocupación de todos fue en aumento e incluso Dumbledore despertó sobresaltado cuando Emily exhaló un pequeño grito 

  • ¡Ahh! Mamá… me duele muchísimo

  • ¡Dios mío hija! - Exclamó su madre acercándose a ella - ¿Donde te duele?

  • En… el vientre

  • Déjame ver - Dijo la señora Smith descorriendo las sábanas que cubrían a su hija sin saber que hacer, solo lo hizo por inercia, sin embargo lo que vio la lleno de terror, tanto que soltó un grito ahogado - No… ¡Dios mío no es posible!

  • ¿Qué sucede? - Preguntaron Snape y Jacob Smith al mismo tiempo, Dumbledore estaba mudo por el estupor  

Debajo de Emily y sobre el colchón había un enorme charco de sangre que poco a poco era absorbido por el colchón dejando una mancha roja. Dumbledore se colocó las manos en la cabeza en señal de preocupación, los señores Smith miraban la sangre y a su hija alternativamente y Snape… él se quedó mudo, mirando la sangre con dolor, sintiéndose aterrado

  • Iré por el sanador - Declaró el señor Smith saliendo raudo de la habitación

  • Mamá… ¿Esto que significa? - Inquirió Emily con voz trémula tanto por el dolor como por el terror mientras tocaba la sangre del colchón, el sentido común le gritaba la respuesta a su propia pregunta pero por el dolor y el miedo prefería tratar de hacer caso omiso de ella   

  • No lo sé hija - Mintió su madre que perfectamente sabía lo que le estaba ocurriéndole a su pequeña, se secó las lágrimas que comenzaron a correr por sus mejillas y añadió: - El sanador ya vendrá para acá, tu padre fue por él

Dumbledore se colocó una mano en el pecho y miró por instinto a Severus. El sanador entró corriendo a la habitación

  • Por favor salgan todos, necesito revisarla - Dictaminó

  • Pero…

  • Por favor madame Smith, le suplico que abandone la habitación, ya podrá verla... usted también señor Snape

  • ¡Emily!...

  • ¡Vamos hijo! estaremos allí afuera, ella está en buenas manos - Le dijo Dumbledore tomándolo por un brazo

  • Pero la sangre, acaso ella…

  • ¡Vamos hijo! - Volvió exhortar el director ahora empujándolo ligeramente hacia la puerta

Cuando estuvieron afuera de la habitación vieron como Sasha, Gloria y Espina se acercaban por el pasillo en compañía de Sirius Black

  • ¿Cómo está ella? recibí una lechuza de mi primo y yo me encargué de contarle a los demás - Dijo Sasha con expresión asustada  

La señora Smith no podía hablar, solo lloraba en brazos de su marido

  • Está sangrando - Simplificó Dumbledore con voz ronca  

Dentro de la habitación, el sanador después de examinar minuciosamente a Emily llegó a la más temible de las conclusiones que ella pudo esperar

-  Lo lamento Emily, la sangre se debe a lo que me temía… Hubo desprendimiento del feto

Emily se quedó muda, de piedra, sus ojos comenzaron a nublarse por las lágrimas y pronto la imagen del sanador frente a si se tornó excesivamente borrosa hasta que le ardieron tanto que tuvo que cerrarlos y entonces sendas lágrimas cayeron en su regazo     

 - Te haré beber una poción para que lo expulses, lo lamento tanto, de verdad lo lamento - Concluyó el sanador antes de darle la espalda a la muchacha para buscar en su anaquel de pociones

  • ¿Qué estás diciendo? - Inquirió Emily horrorizada al tiempo que le arrojaba su almohada sobre la espalda al sanador - ¿Expulsarlo? Como si fuera un pedazo de basura… ESTÁS HABLANDO DE MI HIJO…. NO VOY A TOMAR NADA PARA MATARLO

  • ¡Emily, por Dios!... ya está… bueno… el bebé no sobrevivió a la caída, resistió toda la noche pero como ves no soportó más  pese a las pociones que ordené que te administraran… esto pasa a veces…  lo lamento - Respondió el medimago tratando de buscar las palabras menos dolorosas para ella 

  • ¡NO VOY A TOMAR NADA!

Emily estaba incontrolable, intentó levantarse de la cama pese al dolor que le atravesaba el vientre, lucía más pálida que al llegar al hospital y lloraba desesperadamente. Afuera al escuchar  el llanto de Emily todos se apresuraron a entrar sin siquiera preguntar si podían hacerlo. El sanador estaba tratando de contener a Emily que intentaba levantarse, instintivamente Severus y los padres de Emily se acercaron a ella

  • Sev, él dice que nuestro bebé murió - Decía mientras sollozaba - Pero no es cierto ¿Verdad? Dile que no es cierto, puede estar vivo

El dolor que Severus experimentó al escuchar aquellas palabras de los labios de ella le atravesó el alma, lo sospechaba ya pero escucharlo en voz alta era demasiado doloroso, lo que sentía en ese momento solo podía compararse a lo que sintió el año anterior cuando Emily había sido declarada muerta o con lo que sintió cuando su mejor amiga Lily murió a manos de Voldemort. Lo que más le dolía era que no podía decir nada para refutar lo que su esposa decía, así que solo se limitó a abrazarla para contenerla mientras ella sollozaba desconsoladamente presa del dolor físico y el más desgarrador… el dolor en su alma. Dumbledore no lo resistió y dirigiéndose a una ventana sollozó también, los padres de Emily se consolaban el uno al otro y el resto de Las Brujas de Macbeth permanecía junto a Sirius mirando alternativamente a Emily y al manchón de sangre sobre la cama 

  • ¿Estás seguro Glenn? - Preguntó Sasha buscando una esperanza

  • Completamente - Respondió el sanador con tono lúgubre - Estoy… Estoy tratando de hacer que beba un brebaje para expul… ya saben para limpiar su organismo

  • Yo me encargaré - Determinó Snape asintiendo con la cabeza

  • No… no cariño… no quiero - Decía Emily tomándose el vientre con las manos - Por favor no…

  • Emily, por favor es necesario - Decía su padre

  • Lo lamento tanto - Decía Sirius sinceramente

  • Salgamos todos - Ordenó Dumbledore retirándose al fin de la ventana mientras les hacía señas a todos con las manos - Dejémosla con Severus

Todos, incluso Sirius y los padres de Emily se apresuraron a obedecer esa orden sin atreverse a contradecirla, por muy tristes que estuvieran debían dejarlos solos para que se consolaran mutuamente pues nadie podía entenderlos como ellos mismos.

Emily sollozaba sin parar recostada del pecho de Snape a quien poco y nada le importaba mancharse de sangre, se sentó sobre la cama y recostó a Emily sobre su pecho sin decir nada, solo acariciando sus cabellos y meciéndola con sutileza

  • No quiero perderlo… Yo quería que naciera Sev - Dijo ella cuando pudo hablar al fin separándose de él para poder mirarlo a los ojos sin poder evitar notar que estaban enrojecidos y vidriosos - Le había comprado sus primeros juguetes, su ropita…

Volvió a crispar el rostro a causa del dolor, entonces Severus tocó su frente y luego su cuello notando con preocupación que estaba comenzando a arder en fiebre, de modo que se levantó de la cama, era muy doloroso mirarla así, llorando, cubierta de sangre y con aquella palidez que aun así no marchitaba su belleza

  • Debes beber la poción Emily - Determinó tomando la botellita color miel que estaba sobre la cómoda junto a la cama de la muchacha, luego la descorchó, la olfateó y se la ofreció

  • No… no quiero - Resolvió Emily recostándose nuevamente sobre la cama haciéndose un ovillo para tratar de resistir el dolor físico - Déjame sola… ve con los demás… quiero estar sola

Él avanzó hacía ella y volvió a tomar asiento sobre la cama, suspiró y le tomó el rostro con una de sus manos

  • Emily…

  • ¡DÉJAME SOLA!

  • Sé sensata por favor - Solicitó Snape con paciencia - Nadie te comprende mejor que yo, también era mi hijo, también soñé con verlo nacer y crecer y desde luego también me duele haberlo perdido

La mujer comenzó a llorar nuevamente asimilando las palabras de su marido, él tenía razón, sabía que tenía toda la razón pero le dolía enormemente la idea de sacar definitivamente a ese ser que hasta entonces había crecido dentro de ella

  • Te lo suplico amor, bebe la poción, estás conmigo, no te dejaré sola ni por un segundo

Ella tomó entonces la botellita con resignación y de un trago bebió el contenido ya que la dosis era pequeña, luego volvió a recostarse sobre la cama sintiendo las caricias de Severus sobre su rostro mientras a su vez sentía algo tibio deslizarse desde su interior por entre sus piernas al mismo tiempo que las lágrimas corrían desde sus ojos hasta la punta de su nariz