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El Pocionista y la Cantante — capítulo 32
Emily al fin se había quedado dormida, exhausta ya que no había dormido nada en toda la noche anterior. Con la paciencia del resignado, Snape tomó su varita y limpió toda la sangre que había sobre la superficie de la cama, no permitió la entrada de los demás a la habitación hasta que él hubiese terminado la labor que se auto impuso, quería ser el enfermero de su esposa, su médico, su padre, su mejor amigo y desde luego su protector, se sentía culpable por no estar a su lado cuando tuvo el accidente para poder evitarlo, encontrarla allí tirada en el suelo había sido para él tan terrible como cuando halló muerta a Lily por su culpa. Quizá era por causa de esa terrible tendencia a culparse de todo y auto castigarse emocionalmente, pero cada lágrima de Emily, cada gota de su sangre le parecía que eran su responsabilidad, que le había fallado a ella, a sus padres, a Dumbledore y a ese criatura que no llegó a nacer, que no llegó a llamarlo padre, que había abandonado este mundo sin siquiera conocerlo.
Anteriormente, al igual que Emily no había soñado con ser padre pero ahora que sabía que iba a serlo todo había cambiado, seguía sin ser expresivo pero en el fondo su corazón danzaba de alegría al imaginar el momento en que el bebé naciera, todos los días se preguntaba si sería niño o niña, a quien iba a parecerse o si sería rubio o moreno, pero lo único que le importaba era que naciera sano y fuerte, aunque tuviera que prescindir de él y de Emily por un tiempo cuando le tocara la fatídica labor de convertirse en asesino.
Ni siquiera miró el diminuto bulto sanguinolento que reposaba sobre la cama, bastó con un flojo movimiento de su varita para hacerlo desaparecer junto con el resto de la sangre. Cambió de ropa a Emily, también usando la varita para no molestarla demasiado ni despertarla y le partió el corazón ver como aún profundamente dormida tenía espasmos de llanto. Ella también había estado ilusionada, le dolía cada recuerdo donde ella aparecía sonriente escrutando su vientre aún plano frente al espejo de cuerpo entero de su habitación o cuando sacaba del armario todos los juguetes y ropa que había comprado solo para admirarlos. No lo soportó, tenía que Salir de allí; así que tocó la frente de Emily y comprobó que su temperatura era normal, por lo tanto decidió abandonar la habitación
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¿Cómo está ella? - Preguntó la señora Smith enseguida al verlo salir, el señor Smith estaba junto a ella con una expresión de angustia
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Está dormida - Respondió él escuetamente agachando la cabeza para que sus cabellos se encargaran de ocultar sus ojos enrojecidos y húmedos por el dolor - La dejaré con ustedes, yo saldré un rato
Snape se alejó tan deprisa que ni siquiera vio a Dumbledore, a Sirius y al resto de las Brujas de Macbeth que yacían en el cafetín del hospital mágico, ellos tampoco pudieron verlo ya que los cubría una nube de periodistas que afortunadamente no pudieron ver al pocionista
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¿Qué demonios está pasando aquí? - Peguntó Nymphadora junto a su marido, ella había alzado la mano donde tenía asida su varita y de la punta de esta habían brotado unas furiosas chispas rojas - ¡Lárguense de aquí!
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Es cierto, no tienen derecho a venir y molestar a la familia y amigos de Emily - Añadió Remus
Los periodistas se abalanzaron sobre ellos entonces
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Ya está confirmado, sabemos que Emily perdió el bebé - Dijo uno de los reporteros - ¿Cómo fue?
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Ese no es su problema - Espetó Remus furioso ¡Lárguese! ¡Lárguense todos!
Al fin todos los periodistas se marcharon del lugar, lanzando improperios y diciendo que de todos modos averiguarían la verdad
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Son unos asquerosos y malditos indolentes - Se quejaba Sasha apartando con su mano derecha lo que quedaba de su empanada de calabaza
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Son unas bestias que solo buscan vender noticias, siento que casi se alegran de que los mortífagos estén haciendo de las suyas asesinando, torturando o secuestrando gente porque eso les asegura buenos artículos - Soltó Gloria con rencor
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Yo también he tenido la misma impresión - Dijo Espina - ¿Y ustedes que hacen aquí? Creía que no podían abandonar sus puestos de trabajo
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Solo hasta que encontráramos a quien pudiera suplirnos y ya dejamos a otros dos en nuestro lugar - Explicó Nymphadora - ¿Cómo está ella? bueno aunque la pregunta creo que es un tanto estúpida
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Si me disculpan, voy a retirarme, debo volver a Hogwarts - Intervino el profesor Dumbledore antes de marcharse siguiendo el rumbo que Severus había tomado
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Está deshecha - Respondió Sasha - Igual que Dumbledore - Añadió después señalándolo con la cabeza mientras él se alejaba, creo que a nuestra amiga le va a costar recuperarse de esta, no quería ni beber la poción para limpiar la matriz
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¿Cómo demonios Emily se cayó por las escaleras? - Preguntó Sirius con un tono de indignación - No creo que haya estado corriendo
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¡Uff! Cariño, Allí va la estúpida esa de tu prima - Dijo Espina tomando a Sirius de un brazo mientras le señalaba con la cabeza a Narcisa Malfoy que caminaba muy altiva por el pasillo frente a la cafetería sin mirar a nadie en particular
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¡Arpía! - Soltó Sirius con rabia mirando con odio a su pariente
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Bueno, no se puede negar que ella la aprecia, siempre ha estado con ella en sus peores momentos - Reconoció Nymphadora - En cambio la vieja esa de Gertrude no la veo por aquí, esa sí que es una verdadera arpía
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Si bueno, eso es cierto - Concedió Remus
Narcisa Malfoy entró en la habitación de Emily con una expresión de tristeza y preocupación y miró con compasión a la mujer profundamente dormida custodiada por sus padres. El señor Smith asomado a la ventana de la habitación tenía una expresión seria pero en sus ojos verdes había una profunda señal de dolor, Greta sentada junto a la cama le acariciaba los cabellos a su hija y le sostenía la mano derecha, gruesas lágrimas desfilaban por sus mejillas al contemplarla. Ambos, el señor y la señora Smith giraron instintivamente el rostro al ver que la puerta de la habitación se abría con timidez
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Soy yo - Susurró Narcisa - No sabía que estaba dormida
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Muchas gracias por venir - Dijo Greta con voz trémula soltando con delicadeza la mano de su hija para ir a recibir el abrazo que su amiga le ofrecía
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No tienes que agradecerlo - Respondió la señora Malfoy - ¡Jacob! - Añadió luego para saludarlo
Él le respondió con un grácil asentimiento con la cabeza a modo de pequeña reverencia
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Entonces… ¿Es un hecho? - Inquirió la bruja con pesar - Oí la noticia por la radio, no sé como se enteran esos periodistas, había varios de ellos en la planta baja, el director del hospital está hecho una furia y los ha mandado a expulsar
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Si, son unas bestias - Respondió Greta, luego suspiró pesadamente y añadió:- Mi niña ha perdido a su bebé, cayó por las escaleras de las mazmorras y… trataron de mantener a la criatura aferrada a la matriz pero fue inútil
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Yo lo veía venir - Intervino Jacob hablando muy bajo pero con tanta rabia y determinación que parecía gritar - Le dije que no debía continuar dando clases, que no debía continuar con la banda hasta que el bebé naciera
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No podíamos continuar controlándola Jacob - Reconoció Greta - Simplemente fue una eventualidad, estaba embarazada no enferma, no podías pretender que se pasara los nueve meses encerrada en su habitación
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Greta tiene razón Jacob - Concedió Narcisa tomando asiento en un sofá de piel de Kneazle que su amiga le ofrecía aunque la expresión preocupada de su rostro no era congruente con sus palabras - Solo fue un accidente… ¡eh!… ¿Dónde está Severus?
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Salió, no sabemos a dónde - Respondió Jacob - Imagínate, también está deshecho
Emily Snape pierde el bebé que estaba esperando
En la mesa de Gryffindor Hermione no podía creer lo que estaba leyendo en ese momento al desplegar la edición vespertina de El Profeta. Un nudo en su garganta le impidió hablar, solo se limitó a bajar el periódico mientras un par de gruesas lágrimas emergían de sus ojos avellana
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¿Que sucede Hermione? ¿Qué pasó? - Preguntó Ginny nerviosa imaginando que tal vez el nombre de alguno de los miembros de su familia aparecía en la página de sucesos del periódico - ¿Le sucedió algo a mis padres?
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Emily - Susurró Hermione cuando pudo hablar - Perdió… el bebé
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¿Qué? - Preguntaron Ron y Ginny con sorpresa al mismo tiempo
Harry se pasó las manos por el cabello
- ¿Están seguros?- Preguntó el niño que vivió
Hermione no pudo continuar hablando, colocó los dos brazos sobre la superficie de la mesa y recostó allí la cabeza mientras se ponía a llorar, a su lado Ginny le daba palmaditas en la espalda para tratar de consolarla.
En la mesa de los profesores, Charity se llevó una mano a los labios mientras leía el artículo que realmente era muy escueto y preciso, solamente decía que la cantante había rodado por una de las escaleras del castillo y que como consecuencia había perdido al bebé
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Esto no puede ser - Dijo Slughorn abrumado
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¿Y como rayos se enteraron esos periodistas de todo eso? - Inquirió la profesora Sinistra
- Lo habrán oído en los pasillos, o tal vez investigaron entre los sanadores y enfermeras - Respondió la profesora MacGonagall secándose las lágrimas con un pañuelo de tela escocesa
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Yo lo sabía - Opinó Trelawney con su voz etérea pero esta vez con un tono de tristeza - Yo sabía que esa criatura no iba a durar mucho tiempo
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¡Cállate la boca ave de mal augurio! - Sentenció Charity furibunda, sin gritar para que los chicos no se alarmaran pero con tanta determinación que la pitonisa la miró sorprendida y sus ojos lucieron aun más grandes tras sus gafas de aumento
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Yo solo cumplí con mi trabajo al decir lo que vi
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Tú ves muerte por donde quiera que vas mujer insoportable - La reprendió la profesora de estudios muggles
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Eres una insolente - Se quejó la vidente - No comprendes lo que es…
-¿Qué? ¿Tu charlatanería? No vengas con que ahora ves la muerte rondando sobre mi cabeza
La pitonisa guardó silencio pero se quedó por un momento escrutando los ojos de su colega como si buscara en su interior
- No lo sé - Respondió Trelawney ofendida - Pero no estaría de más aconsejarte que tengas muchísimo cuidado
Trelawney se levantó de la mesa y se marchó con aire ofendido como hacía cada vez que se sentía atacada
Severus en medio del sopor del dolor se había aparecido en su casa en la calle de la Hilandera, necesitaba alejarse de todo el barullo del hospital y también de Hogwarts, Emily estaría bien dentro de lo que cabía pues la había dejado con sus padres y sus amigos. El hombre se dejó caer pesadamente sobre el sofá de su sala de estar y dejó que dos gruesas lágrimas que emergieron del ángulo de sus ojos rodaran por sus mejillas, no las secó, las dejó ahí; le dolía el alma y se sentía culpable ¿Cómo pudo dejar a Emily ir y regresar sola de esa estúpida entrevista? Él sabía que ese mundo ruidoso y lleno de gente no era el suyo, él que prefería la soledad y lobreguez de sus amadas mazmorras y su casa, sentía que los flashes lo abrumaban, que los periodistas lo molestaban, que el griterío y la insolencia de los fans lo sacaban de quicio, pero ese era precisamente el mundo al que pertenecía la mujer que amaba, él tan sombrío, tan hosco y tan circunspecto por azares del destino o por premeditación del ser supremo se había enamorado de ella, tan llena de luz, tan hermosa, tan irreverente y tan alegre, aún no sabía como había pasado pero era un hecho y ahora lamentaba y le hería profundamente que esos hermosos ojos azules estuviesen llenos de lágrimas, cada sollozo, cada expresión de dolor se hundían muy hondo en el corazón de él y por otro lado estaba su hijo, al que no llegó a conocer, desde luego también le hería su perdida.
¿Por qué el destino le jugaba esta mala pasada? ¿Acaso no era suficiente con soportar la pesada carga que ya llevaba sobre sus hombros? ¿Cómo es que Emily había terminado rodando escaleras abajo?............ de pronto un recuerdo le iluminó la mente
"Una serpiente Sev, una asquerosa… serpiente estaba en la escalera… perdí… el equilibrio tratando de quitármela de encima y entonces… caí…"
Era lo que Emily dijo después de despertar en la enfermería y entonces se hizo una pregunta aunque la respuesta le llegó casi por inercia: ¿Cómo demonios había llegado una serpiente hasta allí? Otra serpiente que atacaba a Emily eso solo podía ser obra de Julieth pero ¿Cómo había hecho para burlar la estricta vigilancia de los aurores esta vez?... Severus se levantó del sofá secando con furia las lágrimas que había dejado escapar y rodar libremente pues aquella interrogante solo podía tener una respuesta que le llegaba a la mente tan clara como la cólera que en ese momento brotaba de su dolor.
Carter, tenía que ser él ¿Sino quien más? Roger Carter era un animago no registrado, recordaba haberlo oído el día que acompañó a Emily a grabar el disco de la banda en la disquera, en aquella discusión que tuvo el ex representante artístico con su suegro el señor Robinson y su esposa Dorothy había salido a luz que el hombre era un animago no registrado y más tarde había recordado la extraña serpiente que había asustado a Emily en el parque el día en que él (Severus) la había llevado a pasear por primera vez, entonces dedujo acertadamente que el animal en que se convertía Carter era precisamente una serpiente, no había duda, tenían que ser de nuevo los malditos Roger y Julieth pero esta vez se la iban a pagar caro, estaba ciego de ira y dolor y poco y nada le importaba lo que opinara Voldemort al respecto, sabía donde vivía Julieth y sabía también por labios de Narcisa Malfoy que la muy ramera se había llevado a Carter a vivir con ella en calidad de amante, ella que se llenaba la boca resaltando que era una dama respetable, de conducta intachable ante la sociedad, precisamente ella que no era más que una psicópata asesina y obsesiva, que disfrutaba lastimando a otros y que sin menor pudor se dejaba llevar por sus bajos instintos sin importarle donde estuviese, vivía tachando a Emily de todos los adjetivos que solo podían ajustarse a ella misma, la odiaba y en múltiples ocasiones la había amenazado directa o indirectamente. Por otra parte Carter no era más que un fantoche fracasado, un parásito que en la búsqueda de un poco de poder había terminado como mortífago pero seguía siendo un fracasado hasta en eso, amparado bajo la sombra de los más poderosos.
Luego de sus cavilaciones Severus respiró profundo, sostuvo con firmeza su varita dentro de la casaca y nuevamente se desmaterializó.
Julieth se rizaba las pestañas con la varita frente a un espejo de cuerpo entero cuando escuchó aquella pequeña explosión y vio detrás de sí a Severus, con aquella expresión furibunda en sus ojos y la mano que no tenía dentro de la casaca ceñida en puño
- ¡Severus! - Exclamó la mujer girando sobre sí misma para darle el frente y sin atreverse a acercarse más - ¡Que grata sorpresa!
Severus no respondió, se quedó mirándola con odio desde donde estaba
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¿A que se debe tu visita amor mío? no te esperaba pero eres muy bienvenido
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¿Dónde está? - Preguntó Snape en voz baja pero determinante
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¿De quién hablas Severus? Aquí solo estamos tú y yo - Respondió ella con voz nerviosa a sabiendas de que esta vez su primo Lucius no estaría para defenderla
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Hablo del malnacido de tu amante
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No sé de que me hablas Severus, mi único amante has sido tú - Dijo Julieth atreviéndose al fin a acercarse a él, tomándole el rostro con las manos
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No debes estar celoso
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¡Aléjate de mí! - Espetó Snape esbozando una mueca de asco mientras la empujaba con violencia lleno de rabia - Tú no eres una mujer por la cual se puedan sentir celos sino asco
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ERES UN MALITO DESGRACIADO ¿CÓMO TE ATREVES A VENIR A INSULTARME EN MI PROPIA CASA?
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Me atrevo porque tengo todo el derecho del mund…
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Ohh cariño, no sabía que tenías visitas ¿Que tal Snape? - Lo saludó Roger Carter mientras bajaba por las escaleras medio dormido, frotándose los ojos, vestido con una bata de dormir pese a que eran las seis de la tarde
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Roger no… ¡Vete de aquí! - Ordenó Julieth con semblante asustado mientras le hacía señas con la mano para que se retirara
Severus desenfundó su varita y por instinto también lo hicieron Roger (que aun permanecía en el descansillo de la escalera) y Julieth que aun permanecía frente a él, luego Snape se giró y le dio el frente a Carter
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Tú y Julieth me las pagarán ahora mismo
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¿De que rayos estás hablando Snape? - Inquirió Carter desde su lugar desafiándolo con la mirada y la varita - ¿A qué demonios has venido hasta aquí?
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Ya te lo dije, vengo a cobrarles la vida de mi hijo
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¡Espera un momento! ¿Estás hablando de?... ahhh si ya sé, lo escuchamos en las noticias - Respondió Julieth sin dejar de apuntarlo - Hoy dijeron por la radio que tu mujercita había perdido a la criatura pero… ¿Eso que tiene que ver con nosotros amor? ¿Acaso todo lo que le pasa tiene que ser por ley culpa nuestra?
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Tú eres una maldita maniática - Le dijo Snape apuntándola además con el índice de su mano libre pues ella nuevamente se había puesto frente a él - Y tú asquerosa bestia inmunda eres un animago no registrado
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¿Y que con eso? - Preguntó el otro encogiéndose de hombros - ¿Cuántos magos y brujas lo son?
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Te conviertes en una serpiente y fue precisamente una la que atacó a Emily nuevamente ¡que casualidad! ¿No Julieth? - Dijo esta vez mirándola con una ceja alzada
¡Espera! ¿La cantante fue mordida por una serpiente o cayó por las escaleras? Porque eso último fue lo que dijeron en la radio
- No te hagas la estúpida. Ya me harté de todas las que me deben en conjunto y por separado y me las voy a cobrar hoy…
Julieth comenzó a temblar, no era una mujer temerosa pero la determinación en el tono de voz de Snape era francamente intimidante, desde el descansillo y sin atreverse a bajar más para no acercarse Roger Carter lanzó el primer ataque, estaba seguro de que Snape había invadido su mente y no se equivocaba, aterrado como estaba no fue capaz de expulsarlo de sus pensamientos e inexorablemente recordó como yacía asido al tobillo de la cantante y luego como la veía rodar escaleras abajo
- ¡Impedimenta! - Pronunció asiendo firmemente su varita
Pero Snape con un flojo movimiento de la suya había repelido el maleficio y también uno de Julieth que aterrada creyendo que sería atacada también le arrojó otro hechizo de ataque
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¿Es todo lo que tienen y se dicen mortífagos? - Inquirió Snape con una escueta sonrisa sardónica - Conozco conjuros que les haría helar la sangre y que han sido la razón por la cual le he agradado al señor
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No puedes probar que yo… yo, no hice nada - Soltó Julieth aterrada
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LASTIMASTE A MI ESPOSA Y MATASTE A MI HIJO, AMBOS LO MATARON
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El señor… el amo no te permitirá que…
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¿Acaso ves por aquí al señor tenebroso Julieth? - Preguntó Severus mirando en todas direcciones - Ustedes no representarían una gran pérdida para él y sus filas, no son más que un par de fracasados, quizá hasta me encomie por deshacerme de ustedes
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Eso no es cierto… el señor nos necesita unidos Snape, te repito que yo no fui - dijo Carter
La respuesta de Snape fue un sacudón silencioso de su varita que hizo que a Carter se le doblaran las rodillas y se abalanzara hacia adelante haciéndolo perder el equilibrio y caer lo que quedaba del tramo de escaleras, cada escalón lastimaba sus costillas, brazos y piernas y aunque trató de protegerse lo más que pudo recibió en una de esas un golpe en su mejilla derecha. Abajo Julieth estaba lívida y paralizada
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¿Qué hiciste? - Preguntó
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Los antiguos hebreos lo llamaban ley del talión… Ojo por ojo y diente por diente
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¡Mal… dito!- Expresó Roger tratando de incorporarse mientras se palpaba el rostro y las costillas - Me lastimaste el rostro
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Y supongo que para ti eso debe ser una desgracia - Soltó Snape con asco
Roger se incorporó al fin y buscó con la mirada la varita en el suelo pero no había caído en la cuenta de que la misma se le había zafado de la mano en la caída y había quedado en uno de los escalones, así que intentó ir por ella pero la voz de Snape lo detuvo en seco
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¡Quédate dónde estás! - Ordenó
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Severus… por favor amor… ¡ahhh!
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No vuelvas a llamarme así - Respondió él tomándola con rudeza por la mandíbula, odiaba ser violento y mucho más si se trataba de una mujer, le recordaba a su padre y esa sensación era intolerante, pero la ira que sentía por Julieth le impedía ser más blando, su cinismo exacerbaba su odio hacia ella, al menos se contenía de lastimarla más de la cuenta o de asesinarla como en ese momento era su deseo, sin embargo estaba decidido a darle un buen susto, con Roger no podía asegurar nada - Acabaré con ustedes ahora mismo
Julieth en un acceso de terror intentó zafarse con una mano y con la otra continuó sosteniendo la varita
- ¡Difindo! - Exclamó y un chorro de luz emergió de la varita e impactó contra un costado de Snape que tras esbozar una mueca de dolor se vio obligado a soltarla
Sintió un dolor agudo en el costado e instintivamente se llevó una mano hasta allí comprobando así que estaba sangrando aunque no demasiado
- Amor… ¿Viste lo que me hiciste hacer? Perdóname… no fue mi intención
En medio de la confusión Roger había intentado nuevamente huir hacia el escalón donde yacía su varita pero esta vez Snape con un movimiento de la varita conjuró un hechizo que provocó que el magullado hombre saliera despedido hacia su lado derecho y quedara inmovilizado contra una pared, sin poder mover las piernas ni los brazos
- Yo no quise…
Julieth intentó acercarse nuevamente pero Snape utilizó contra ella el mismo encantamiento que usó con Roger, alzó la varita nuevamente contra ellos mientras estos llenos de terror intentaban liberarse de esa fuerza magnética e invisible que los dejaba indefensos.
A continuación alzó la varita y avanzó hacia Roger Carter mientras este lo miraba con horror, Julieth intentaba en vano liberarse pero le era imposible. Severus apuntó con su varita directamente sobre la frente de Carter y sin pronunciar una sola palabra de la punta de esta emergió un chorro de luz violeta muy delgado, el rostro de Severus estaba inexpresivo, solo no le quitaba los ojos de encima pero Carter gritaba de dolor mientras unas palabras iban apareciendo sobre su frente con hilos de sangre emergiendo de cada letra, era como si hubiese escrito sobre él usando una daga
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¡DÉJAME! ¿QUÉ ME HAS HECHO? - Gritaba el ex representante artístico retorciéndose de angustia y dolor - ¡BASTA! ¡SUÉLTAME!
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Severus…. ¡por favor! - Gimoteó Julieth junto a Roger respirando agitadamente al ver el rostro de su compañero ensangrentado
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¡TÚ CÁLLATE! - Gritó Severus fulminándola con la mirada mientras bajaba su varita y la mujer comprendió que había llegado su turno pues ahora dirigía la varita contra ella
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No… no Severus… ¿Qué vas a hacer?.... ¡POR FAVOR NO! NOOOOOOOOOOOOO
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¡Crucio!
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¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh! - Gritó Julieth mientras sendas lágrimas emergían de su rostro ¡Basta! ¡BASTA! ¡Ahhhhhh!
Severus no sentía satisfacción en lo que estaba haciendo y una parte de él, muy en el fondo hasta se reprochaba pero otra parte, la irracional, la que hablaba desde el dolor y la rabia le suplicaban que continuara con la tortura. Mientras Julieth trataba de componerse, gimoteando y jadeando para recuperar aire Severus volvió a alzar la varita contra ella
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No…. No de nuevo ¡Por favor!
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¿No decías que adorabas practicar este maleficio? - Inquirió Snape con voz sedosa - ¿O deja de ser bueno cuando es practicado sobre ti? Pues déjame decirte algo Julieth…Este es el mismo dolor que siento yo - Concluyó golpeándose dos veces sobre el pecho con la palma de la mano abierta como para demostrar que era su alma la que sufría
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Yo no fui - Lloriqueaba Julieth - No hicimos nada… mi amor
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Te pedí que no me llamaras de esa forma - Dijo Snape mientras volvía a alzar la varita contra ella
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No Severus por favor ¡NOOOO!
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¡Severus! No vale la pena… no lo hagas
Roger y Julieth parecieron aliviados al mirar detrás de Snape y este al volverse descubrió detrás de sí a Narcisa Malfoy que había aparecido de repente en ese instante pero cuya presencia había pasado desapercibida en el paroxismo de la lucha y la angustia. La recién llegada le echó un vistazo al rostro de Roger y sus ojos se abrieron desmesuradamente, luego miró a Julieth que temblaba y tenía el rostro surcado de lágrimas
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¿Qué me hiciste? - Musitó entre sollozos el hombre que todavía seguía atado por el conjuro aterrado al ver la gota de sangre que resbalaba por su nariz y se desprendía en la punta
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Siempre fuiste tan patético - Respondió Snape mirándolo con asco - Un completo asco en mi asignatura y en las demás un "peor es nada" ahora no tienes dinero, ni éxito, ni a quien robar tampoco, eres un completo lastre, un parásito que vive a expensas de esta desgraciada - Dijo señalando a Julieth pero sin mirarla ya que seguía sin apartar la mirada de Carter
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Severus, ¡vámonos de aquí por favor! - Suplicaba Narcisa halándolo del brazo pero él se zafó delicadamente para tomar con violencia de los cabellos al hombre mientras le echaba la cabeza hacia atrás y este componía una mueca de dolor
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Si Narcisa ¡Llévatelo! No sé de qué está hablando, se volvió loco
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¡Te dije que te callaras! - Susurró Snape apretando los dientes y con una determinación digna de miedo - Eres un bueno para nada Carter, como mortífago eres un asco y lo único que te importa y te importó siempre fue tu patético rostro de mujercita pero ¿sabes que? - A este punto Snape sonrió escuetamente pero con una expresión maligna - Ahora ni eso tienes… cada vez que te mires al espejo recordarás lo que hiciste, y es una lástima que Narcisa haya llegado a tiempo para salvarte porque lo mismo te esperaba a ti Julieth - Dijo ahora mirándola mientras agitaba su varita y tanto ella como Roger cayeron al piso liberados del encantamiento que los apresaba
Severus les dirigió una última mirada de desprecio y junto con Narcisa desapareció de la vista de ambos. Como impulsado por un resorte Roger Carter corrió hacia un espejo y al igual que Narcisa sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando notó que sobre su frente y hecha con surcos sanguinolentos se leía la palabra:
Asesino
El grito que profirió hizo sobresaltar a los elfos que se habían resguardado en la cocina al ver a Severus aparecer hecho una fiera
En san Mungo Emily había despertado ya y recibió la visita de sus amigos porque en medio de su tristeza comprendía que ellos querían acompañarla para tratar de aminorar ese dolor y entonces se sintió contenida y hasta un tanto contenta al ver también a su querida abuelita Iridezza que no dejaba de besar su frente y acariciarla con dulzura
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Este es un trance, muy doloroso pero que estoy segura que vas a superar - Le dijo Nymphadora mientras le tomaba las manos
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Gracias - Musitó Emily con el intento de una sonrisa - Por tus palabras y también por estar aquí… a todos ustedes gracias
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Siempre a tu lado Emily - Respondió Gloria con solemnidad - Siempre juntas
En una esquina de la habitación los señores Smith conversaban
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Todavía no puedo creer como nos empeñamos en separar a nuestra hija de sus amigas Jacob, solo míralas, siempre han estado a su lado
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En los momentos más difíciles de su vida así como en los felices - Respondió el señor Smith - En cambio mi madre, le envié una lechuza y ¿sabes lo que respondió?
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¿Qué… qué te dijo?
El señor Smith tomó a su esposa del brazo y la alejó todavía más mientras miraba detrás de si aunque Sirius Black, Remus Lupin y las amigas de Emily no podrían escucharlos
- Dijo que… - El señor Smith respiró hondamente como si le costara demasiado repetir lo que su madre había dicho - Qué era mejor así, que esa criatura enlodaría aún más el nombre de la familia con su deplorable mestizaje, que llevaría sangre muggle y eso era inadmisible y… que así tal vez Emily dejaría a Snape de una vez por todas y encontraría a un hombre que estuviese a su altura con el que pudiera engendrar hijos buenos
La señora Smith miró horrorizada a su marido y se tapó la boca con las manos
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Gertrude… lo lamento querido pero Gertrude es un monstruo - Susurró la señora Smith mientras se secaba una lágrima - Se trataba de su bisnieto ¿Cómo puede no importarle? - Sollozo y su marido la abrazó para contenerla - Yo estoy destrozada al ver a mi pequeña sufrir tanto y… también me hacía ilusión ver a mi primer nieto, abrazarlo, mimarlo… no me importaba que fuera mestizo, lo que me importaba es que era mi nieto, hijo de mi hija
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Yo también amor mío - Musitó con dolor el señor Smith - También estoy deshecho con todo esto… ojalá mi madre fuese como la tuya - Añadió luego mirando con tristeza pero con satisfacción a la vez como Iridezza permanecía junto a Emily
La puerta de la habitación se abrió y entraron Snape y Narcisa. Emily le extendió una mano a cada uno mientras los demás se retiraban de la cama
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Emily querida, yo vine temprano pero estabas dormía…
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Lo sé Narcisa, sé que viniste a verme, lo dijeron mis padres, muchas gracias, no saben lo que valoro todo esto
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Yo siempre te he querido mucho - Respondió Narcisa con estoicismo ignorando a los amigos de Emily que no dejaban de mirarla
En ese momento se abrió la puerta nuevamente y una de las enfermeras del hospital entró sosteniendo un pisapapeles en la mano
- Lo lamento pero… ya terminó la hora de visita - Dijo la mujer sin mirar a nadie en particular, paseando su mirada por sobre todos ellos aunque en su rostro se dibujo una ligera sonrisa de admiración al descubrir entre las visitas al resto de las brujas de Macbeth
Una marea de quejidos se escuchó tras aquella declaración
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¡Eh! Señora Snape su sanador… Glenn Watson - Dijo la enfermera echando un vistazo sobre su pisapapeles - Vendrá mañana temprano a examinarla y si la encuentra bien le dará el alta
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Muchas gracias - Respondió Emily asintiendo con la cabeza
Todos se despidieron de Emily y la dejaron con mucho pesar, sobre todo sus padres y su abuela Iridezza que prometieron regresar al día siguiente muy temprano estuviese de alta o no. Cuando todos se hubieron marchado y solo quedaron esas dos almas adoloridas en la habitación ella notó lo que nadie había notado en él ya que toda la atención estaba puesta sobre ella
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¡Dios! ¿Que te pasó? - Preguntó luego de encender con su varita las arañas del techo - Estás sangrando
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No, no es nada Emily - Respondió él dejándose caer sobre un sillón
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¿Cómo que no? - Preguntó ella retirándose las sábanas de encima en un claro ademán de incorporarse del lecho
Snape se levantó enseguida del sillón e impidió que ella lo hiciera también
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Fue un pequeño accidente - Respondió él volviendo a cubrirla con las mantas, a la luz de los candiles notó que los hermosos ojos azules de su esposa estaban enrojecidos e hinchados por el llanto aunque ahora no lloraba
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¿Un accidente? - Repitió ella incrédula poniendo a trabajar su mente - ¿Dónde rayos estuviste?
Él guardó silencio y ella pareció comprender algo
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Fue ella ¿Verdad? - Conjeturó acertadamente - Fueron ella y Roger ¿No es así? Pues ¡Claro! ¿Cómo pude ser tan estúpida? - Añadió luego agitándose cada vez más
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Emily ¡Cálmate por favor!
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No… no puedo calmarme Severus… Roger… ese maldito mortífago es un animago no registrado ¿Recuerdas que lo escuchamos el día que fuimos a grabar el último disco? Ese día escuchamos una discusión entre ese maldito y el señor Robinson y él lo acusaba de ser un animago no registrado…. Ahora todo tiene sentido… nada me saca de la cabeza que el animal en que se convierte es una serpiente
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Emily…
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El día del parque - Continuó ella con sed de desahogo - Cuando fuimos a pasear y me llevaste luego al cine… ese día vimos una asquerosa serpiente y… era la misma que se enroscó en mi pierna, ahora… lo recuerdo, tenía esa extraña especie de cuerno sobre la cabeza y poco tiempo después tú y yo nos peleamos porque la perra de Julieth tomó una poción multijugos de mí para engañarte… - Emily estaba ahogada en llanto - De seguro volvieron a aliarse… Roger conspiró con esa perra para…
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Emily, tranquila, yo estoy aquí - Susurró Snape para tranquilizarla, le hubiera gustado decirle que les había dado su merecido a esos dos pero eso hubiese levantado sospechas respecto a como sabía él del paradero de Carter que se supone era el mortífago oficialmente buscado por el ministerio de magia
Los ojos de ella volvieron a inundarse y las lágrimas volvían a recorrer el camino desde sus parpados hasta su cuello
- Y no conforme con eso también te hicieron daño a ti, ¡mírate!
-Yo estoy bien, no fue nada
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Llamaré a las enfermeras
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No hace falta, aquí hay un anaquel con ungüentos y… me pareció ver díctamo, no te preocupes, descansa - Respondió él recostándola con delicadeza sobre el lecho - Voy a darme un baño y me encargaré de esto - Dijo señalando su costado herido
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Y descansa tú también que no has dormido nada - Respondió Emily señalando una cama que yacía junto a la suya
Él asintió con la cabeza y se dispuso a revisar en el anaquel de pociones y ungüentos que estaba al otro extremo de la habitación, al volverse notó con curiosidad que Emily hurgaba dentro de la gaveta de su cómoda y extraía de ella el diario que Nymphadora le regaló por cumpleaños, el mismo donde había plasmado cada día desde que se enteró de su embarazo. Ella estaba muy absorta en su labor y por eso no notó que él la observaba y escrutaba su rostro mientras ella mojaba la pluma en el tintero y posteriormente garabateaba sobre el pergamino
¿Que podría estar escribiendo? - Pensó él y decidido a no dejarse descubrir mirándola se introdujo en el baño.
Efectivamente la herida quedó casi curada con el díctamo que él encontró y rato después, al salir del baño notó que Emily se había quedado dormida abrazando su diario, su rostro estaba plácido pero él sabía que ella sentía un vacío enorme dentro de ella, un vacío que no solo estaba en su cuerpo sino más bien en su alma, la comprendía porque compartía con ella ese vacío y ese dolor. Camino hacia Emily y le quitó con delicadeza de los brazos el diario mientras ella se giraba sobre un costado, entonces buscó con curiosidad la última página y entonces descubrió que solo había una línea con una oración lacónica pero visceral y desgarradora, tanto que no pudo evitar que un par de lágrimas emergieran de sus ojos negros que por masoquismo o por aquella extraña necesidad que tenía de auto flagelarse no dejaban de repasar aquella única línea que ella había escrito desde su dolor:
Querido ángel, Hoy volaste lejos de mí, muy lejos
Nota de la autora: queridos (as) lectores (as) aquí les dejo el link de una preciosa y al mismo tiempo triste canción que obtuve gracias a mi querida Rubí Galasanz ya que quedó muy conmovida con el episodio anterior: