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El Pocionista y la Cantante — capítulo 39

El hueco del retrato de la sala común de Gryffindor se abrió abruptamente dando paso a Emily, sus pupilas estaban dilatadas, su tórax subía y bajaba a causa de su respiración agitada, en la sala solo estaban Harry, Ron, Hermione y Ginny pues afortunadamente los demás ya se habían retirado.

Harry elevó la mirada y al encontrarla con Emily sintió que su corazón comenzó a latir más de prisa, mucho más de prisa que el repique de bombos y platillos de la batería de Espina en el solo de "Baila como un hipogrifo" ya se sentía bastante mal por lo que había sucedido pero que Emily estuviera presente allí, juzgándolo nada más que con su mirada era la gota que derramaba el vaso. Los demás también elevaron la mirada y al ver a la cantante esbozaron una expresión de sorpresa

Solo quiero saber porqué lo hiciste Harry - Dijo con una expresión parca (muy rara en ella) - Tú no eres un mal chico pero… ¿Tanto es el odio que le tienes a Draco?

  • No lo hice con mala intención Emily, es decir…

¡Chicos! Debemos irnos - Dijo Hermione rodeando a Ginny por un brazo para conducirla escaleras arriba - ¡Ronald!

Ron caminó detrás de su novia y su hermana con resignación pero al llegar al balcón echó una última mirada abajo

Está furiosa - Comentó con una mueca de consternación 

Todo estará bien - Dijo Hermione desde el umbral de la puerta de su habitación

  • Harry actuó inconscientemente es verdad pero no lo hizo por maldad    

Solo se defendió - Añadió Ginny desde el umbral de su puerta con la mano en el picaporte - Draco lo atacó primero

  • Es cierto pero… creo que Harry tiene que deshacerse de ese libro - Comentó Hermione

¿Cuál libro? - Preguntó Ginny con curiosidad

¡Vamos Hermione! - Dijo Ron encogiéndose de hombros - Solo debe tener más cuidado, hay hechizos grandiosos allí

  • ¡Ya vámonos! - Apremió Hermione perdiéndose detrás de su puerta

Ron y Ginny suspiraron con resignación

¿Cuál libro Ron? - Inquirió Ginny de nuevo

Supongo que lo sabrás mañana - Respondió este antes de perderse también detrás de su puerta

¡Tarado! - Expresó su hermana antes de irse a dormir

Abajo, Harry permanecía mudo mientras Emily lo miraba con expresión adusta

  • Sé que Draco no es ningún pastelito de moca y también sé que algo debió hacerte para que tú respondieras atacándolo, él es de los que atacan primero, lo conozco demasiado bien pero Harry, no debiste atacarlo de esa forma tan horrible, Está sufriendo mucho - Al pronunciar la última frase Harry sintió como la voz se le quebró a la muchacha y sintió pena por ella porque sabía cuánto amaba a Draco

  • Te juro que no lo hice con la intención de herirlo de gravedad - Espetó mirándola a los ojos antes de posarlos de nuevo en sus manos

Entonces ¿por qué conjuraste ese hechizo? - Preguntó Emily tomándolo de la barbilla con delicadeza para obligarlo a mirarla

  • Ni siquiera sabía que provocaba, lo use porque fue lo primero que me vino a la mente y tenía que evitar que Draco me atacara -Se defendió el muchacho - Pero te juro que nunca antes lo había usado

  • Y entonces ¿De dónde lo sacaste? ¿Quién te lo enseñó?

El silencio fue la respuesta

  • ¡Harry!
  • Lo llamó Emily al ver que el chico no respondía - ¿De dónde aprendiste ese encantamiento tan espantoso?

De Harry solo obtuvo silencio, más de pronto una idea cruzó por la mente de la cantante

  • No me digas que tú… Harry ¿Usaste ese libro?

¿Qué? - Preguntó el muchacho sobresaltándose

¿Usaste el libro del príncipe mestizo?

Esta vez el silencio del muchacho sirvió de respuesta afirmativa a la pregunta de Emily

  • Lo sabía - Dijo la mujer - ¡dame ese libro Harry!

  • Ya no lo tengo - Dijo el muchacho recordando el momento en que lo ocultaba en la sala de los menesteres

¿Estás seguro? - Inquirió ella dubitativa

Él asintió con la cabeza sin mirarla

¿Cómo pudiste utilizar un conjuro que jamás has probado antes sobre un objeto? Si no sabías ni que provocaba

  • Lo sé Emily, sé que no debí, sé que estuvo mal pero te repito que lo utilicé porque fue lo primero que vino a mi mente en el momento en que Draco iba a atacarme, iba arrojarme la maldición "Cruciatus"

¿Qué? - Inquirió Emily aterrada acercándose a Harry - ¿Él iba a…? pero él no es capaz de…

  • Es capaz de eso y mucho más claro que si - Contestó Harry levantándose de su asiento - Lo lamento tanto por ti que aún no abres los ojos Emily y quizá cuándo lo hagas sea ya demasiado tarde

  • Te he dicho una y mil veces que no hables así Harry, no me gusta - Espetó Emily girándose para darle la espalda y mirar la cabaña de Hagrid desde la ventana

 - Lo lamento pero es lo que siento… iba a torturarme Emily, iba a hacerlo porque lo seguí, iba a increparlo sobre lo sucedido con Katie Bell

¿Todavía con eso Harry? - Preguntó ella girándose de nuevo para darle el frente

  • Se puso nervioso - Continuó el muchacho sin prestarle atención a la pregunta de su interlocutora - Estaba muerto de miedo, se sintió descubierto Emily, fue él quien atacó a Katie, fue él sin duda alguna

¡Basta Harry!

  • Lo acorralé y su ataque es la prueba de que yo no miento, se sintió descubierto

¡Basta Harry, por Merlín!

Tienes que creerme Emily, Malfoy es un mortífago al igual que su padre y posiblemente Snape también lo sea  

¡YA BASTA! - Gritó Emily sintiéndose asediada, más de pronto recordando dónde se encontraba y también a quien le había gritado se retractó enseguida - Lo lamento Harry… ¡Perdón! No quise…

Si, lo sé, sé que es inútil lo que yo diga, Malfoy siempre tendrá la razón y ni que decir del murciélago

  • Te ruego que no hables así de Severus Harry

Pues así lo llamabas si mal no recuerdo

Eran otros tiempos y en cuánto a Draco, es obvio que no veo con buenos ojos lo que intentó hacerte y te juro que me va a oír cuando despierte del sopor en que se encuentra ahora pero… no creo que su ataque se deba a que se haya sentido descubierto por ti sino más bien asediado, Harry no creo que mientas tampoco, solo que estás un poco confundido

Harry le dio la espalda, la impotencia que sentía le impedía seguir mirándola, solo quería que se marchara de una vez pero casi inmediatamente sintió los suaves y delicados brazos de ella alrededor de él y aquella exquisita fragancia que inundaba los sentidos, por un momento olvidó su enojo y frustración y se dedicó a aspirar con sutileza aquel aroma, deleitándose pero al instante sacudió la cabeza y se hizo a un lado para romper el contacto

  • No estés enojado conmigo Harry - Suplicó Emily - No quise gritarte, tampoco dudo de ti, es solo que me pusiste nerviosa con tus acusaciones, yo te quiero mucho, así como quiero a Hermione, a Ron, a Ginny y a Draco, los conozco bien y por eso sé que jamás serían capaces de…

Piensa lo que quieras Emily, de todos modos es muy probable que para mañana ya esté expulsado

  • No lo creo - Respondió ella con firmeza volviendo a acercarse a él para tomarlo de los hombros y girarlo para que le diera el frente - Mi abuelito también te conoce y quizá hasta mejor que yo, él sabe que no actuaste con maldad

Pero Snape…

  • De él me encargo yo y además él no tiene autoridad para expulsarte, solo mi abuelito y la profesora MacGonagall como la jefa de tu casa, aunque no podré evitar que te castigue o te baje puntos, eso si

  • De hecho ya lo hizo… tendré que ver su odiosa cara todos los sábados hasta que termine el curso  

Pero ¿Y el partido de Quidditch? Tenías pendiente el partido contra Ravenclaw este sábado

Pregúntale si le importa, es un… ¡Perdón! Si, no diré más

  • Es un pesado cuándo se lo propone, lo sé

  • Y siempre se lo propone

Bueno Harry, tal vez te suene odiosa con lo que voy a decirte pero… no podías esperar nada más después de lo que ocurrió

Harry se encogió de hombros

Más tarde Emily entraba en su habitación donde encontró a su marido recostado de la cabecera de la cama con la piyama ya puesta, no dormía, su mirada estaba fija en la punta de su varita que estaba iluminada pero parecía más bien inmerso en sus pensamientos

  • ¡Nox! - Exclamó al verla entrar y la varita dejó de brillar

¿Cómo lo dejaste?

Más tranquilo - Respondió Snape escuetamente

¿Dejó de sufrir?

Sí, el díctamo lo ayudó pero si quiere deshacerse de las cicatrices que dejarán sus heridas debe usarlo a diario, ahora dejó de quejarse y duerme

¿Le avisaste a Narcisa? - Preguntó ella mientras se sentaba en la cama para quitarse las botas

Mañana, si le hubiese avisado hoy le hubiese dado un infarto al verlo como lo vimos tú y yo

Estoy de acuerdo. ¡Pobrecito! Cuándo lo vi así tan indefenso sentí que mi corazón se partía en dos mitades

  • En efecto, una para Potter y la otra para Draco ¿No es así?

¡Que chistoso eres! - Espetó ella con falsa molestia mientras se colocaba por encima de la cabeza el piyama, luego apuntó su ropa con la varita y esta se guardó sola - Oye cielo… ¿En que pensabas cuándo entré?

¿Yo? Eh… no, solo esperaba por ti, nada más - Respondió él sorprendido de nuevo en el ensimismamiento, no pensaba en otra cosa más que en la posibilidad de que Potter hubiese encontrado su libro, el libro de pociones avanzadas pero… ¿Sería posible? No había otra alternativa, de un tiempo para acá se había convertido en un prodigio en la asignatura que ahora volvía a impartir Slughorn y para colmo ese hechizo… ¿Dónde más pudo haberlo escuchado? En ninguna parte, solo en ese libro, el libro del príncipe

Mejor vamos a dormir que mañana nos espera un largo día, necesito hablar con Draco - Dijo ella mientras se metía entre las sábanas

  • No vayas a importunarlo

Necesito hablar de lo que ocurrió porque él también iba a atacar a Harry y nada más y nada menos que con la maldición "Cruciatus"

Snape abrió los ojos en señal de sorpresa mientras abrazaba a su esposa pero luego volvió a su acostumbrada expresión impertérrita

¿No dices nada? - Se sorprendió Emily - Sé que no quieres a Harry pero supongo que tampoco apruebas lo que Draco estuvo a punto de hacer

Desde luego que no - Musitó Snape cerrando los ojos fingiendo que el sueño lo vencía

-Sí. Amor, yo también muero de sueño

Al día siguiente durante el desayuno Emily se alegró al recibir al menos una buena noticia después de las cosas horribles que habían sucedido últimamente, era una carta de su amigo Donatello Mastrantonio

Amicci Emily

Me complace enviarte questa esquela para decirte que la comunidad mágica internacional ha reconocido mi talento (modestia aparte) como artista de la moda y ha decidido premiarme incluyendo mi imagen en los Cromos de ranas de chocolate que como sai (sabes) se venden internacionalmente. Estoy que reviento de felicidad y Boris ni se diga, ahora nos encontramos en Londres dónde questa note (esta noche) se llevará a cabo el desfile con mi colección primavera verano.

Me despido cara mía deseándote lo mejor, un beso

                                           Donatello Mastrantonio

Emily sonrió orgullosa de su amigo, al fin una buena noticia, aunque bufó con fastidio al mostrarle la carta a su marido y notar que este solo alzaba una ceja mientras decía con ironía:

¡Que suceso tan importante! 

Eres un pesado Severus

  • Si que lo es - Añadió Charity Burbage después de conocer la noticia de labios de Emily - Esa es una buena noticia en medio de tanta maldad   

  • Yo estuve loco de felicidad cuando me enteré que iba a estar entre los cromos - Añadió Dumbledore para relajar el ambiente, sabía que Severus se atormentaba a causa del bendito libro, lo sabía porque él mismo se lo había comentado pero ¿Qué se podía hacer al respecto?

Para desgracia de Harry Potter ese era día sábado y al llegar la tarde debía enfrentar su castigo con Snape y para colmo perderse el partido de Quidditch, lo bueno era que Ginny lo suplantaría como buscadora y así el equipo tenía buenas posibilidades de ganar. También por la tarde y durante el barullo del partido llegó Narcisa Malfoy secándose las lágrimas con un pañuelo e increpando a Snape por no haberle avisado antes

Prometiste cuidarlo Severus - Lloriqueaba mientras subía los escalones de piedra rumbo a la enfermería (él había dejado solo un momento a Harry para recibir a la mujer) - ¿Porqué me avisaste recién ahora?

Solo quise asegurarme de que estaba bien, y desde luego que lo he cuidado Narcisa pero hay ciertas cosas que se escapan de mis manos

Ese Potter, si lo veo…

  • No cometerás una imprudencia ¿O sí? Te recuerdo que estamos en Hogwarts

Tienes razón Severus, son los nervios

Emily no iba a alcanzar a los chicos más tarde en el partido porque decidió que antes iba a ver a Draco, así que allí estaba, acariciándole los blondos cabellos y el rostro mientras él trataba de incriminar a Harry una y otra vez

  • Sé que no estuvo nada bien lo que Harry hizo pero él insiste que solo se defendió en vista del "Cruciatus" que tú ibas a arrojarle

Draco guardó silencio y sus ojos se abrieron en señal de sorpresa confirmándole a Emily la coartada de Harry

Así que es cierto ¿No?

  • No te lo voy a negar Emily - Respondió el chico - Pero él me llenó de acusaciones sin sentido

Ese no era motivo para atacarlo de sa forma Draco, actuaste como si fueras…

¡Vamos dilo! - La exhortó el muchacho ofendido - Un mortífago ¿no es así? Igual a mi padre

  • No dije eso

Pero lo pensaste

Solo quiero que tú y Harry se detengan antes de que se maten, ya se los pedí una vez, sé que no se soportan y que jamás serán amigos ni en sus sueños más locos pero lo único que les pido es que al menos se ignoren el uno al otro

En ese momento la puerta de la enfermería se abrió y Narcisa entró en compañía de Snape, la mujer al ver a su hijo cubierto de vendajes no pudo evitar el brote de sus lágrimas

  • ¡Oh, mi pequeño! Mira como te dejó ese asqueroso mocoso - Dijo antes de cubrirle el rostro de besos a su hijo - ¡Oh Emily! Disculpa que haya ignorado tu presencia pero es que los nervios…

Descuida, te entiendo - Respondió la muchacha antes de acercarse también a Draco y besarlo en la frente dejándole en el rostro una sonrisa tonta

¡Vamos amor, dejémoslos solos!  - Dijo más tarde tomando a Snape por el brazo para salir de la enfermería

Los días fueron pasando mientras Draco cada vez lucía más fuerte y sano, todos los días después de clases Emily entraba a la enfermería acompañada de su armónica y su guitarra y con ellas más su voz deleitaba al muchacho que adoraba escucharla, la señora Pomfrey también aprovechaba de disfrutar del sonido de la musica e incluso todos se divirtieron cuándo Emily intentó hacerla tocar una nota con la guitarra mientras la enfermera la sostenía con torpeza y se desternillaba de risa alegando que era extremadamente complicado. Al poco tiempo Draco ya estuvo de alta y de nuevo comenzó a frecuentar la sala de los menesteres bajo la estricta vigilancia de Harry quien aún no lograba ingresar mientras Malfoy estuviera presente, Hermione continuaba increpándolo por ello y a Ron le era indiferente. En una de esas ocasiones Draco se sintió el chico más feliz y el más miserable al mismo tiempo, miraba con incredulidad como salía volando y rebosante de vida el pajarito que había colocado en el interior del armario evanescente, en las ocasiones anteriores todas las aves que había utilizado regresaban muertas o simplemente no regresaban, este simple hecho representaba su éxito, al fin había logrado reparar el objeto y al fin podría lograr hacer pasar a los elegidos de Voldemort para la misión que se le venía pero era precisamente allí dónde radicaba su inmensa infelicidad y desasosiego, el día había llegado, no había marcha atrás, el señor Borgin desde luego ya sabría de su éxito y pronto Fenrir Greyback quien pasaba regularmente por la tienda del callejón Knockturn para asegurarse que el tendero hiciera su parte del trato y ayudara con el otro armario, el que estaba en la tienda, también se enteraría del éxito y por ende era cuestión de horas o quizá solo minutos para que los mortífagos y el mismísimo Voldemort se enteraran y entonces el plan entrara en acción. La culpa comenzó a carcomerlo por dentro después de que incluso hubiese soltado una exclamación de júbilo, porque después de todo él no era un asesino, él no quería lastimar a nadie, ni siquiera a Potter a quien tanto odiaba

  • Lo siento tanto Emily - Susurró mirando el techo de la sala de los menesteres - Ojalá algún día puedas perdonarme

Salió de la sala de los menesteres con la firme necesidad de ver a su amiga, quería disfrutar de su amistad por el poco tiempo que le quedaba, aunque no pudiera mirarla a los ojos, aunque tuviera que fingir que todo seguía igual quería verla por última vez como lo que era, su hermana del corazón      

Nota de autora:

         Cada vez estamos más cerca de ese momento que todos tememos ahora veremos que surge de todo esto, el episodio siguiente fue uno de los más difíciles que escribí, de hecho acabo de hacerlo y fue duro además porque se suma al dolor de haber perdido a nuestro amado Alan Rickman ¡que en paz descanse! Amigas (os) si dejan algún comentario me gustaría que añadiesen un merecido ¡Lumus! Por él por ese grande del cine, el teatro y la televisión que no solo nos otorgó el privilegió de ver a nuestro amado Snape bien representado sino que también nos otorgó muchos otros personajes que nos hicieron temblar de miedo, morir de las risas o llorar de pena, aunque nosotros los pottericos siempre lo recordemos como nuestro amado profesor de pociones y el guapo murciélago de las mazmorras. en fin no haré más spoiler, los invito a no perderse el próximo episodio 

¡LUMUS MÁXIMA! Por ti Alan porque te amamos