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El Pocionista y la Cantante — capítulo 40
En la sala común de Gryffindor Ron y Hermione se habían sentado a conversar mientras jugaban al Snap explosivo (Ella no hubiese soportado un partido de ajedrez mágico) Ginny los observaba atenta al juego y de vez en cuando le susurraba instrucciones a Hermione mientras Ron protestaba. De pronto el retrato se hizo a un lado para dejar pasar a un agitado y emocionado Harry que comenzó a buscar a sus amigos con la vista y al encontrarlos exhaló un suspiro de alivio.
¿Qué sucede Harry? - Preguntó Ginny
Debo salir un momento - Respondió mientras la abrazaba - Solo vine por unas cosas que probablemente necesite
El muchacho salió corriendo directo hacia la escalera que conducía a la habitación de los chicos, entró corriendo en ella en búsqueda de su baúl y pronto extrajo de él la capa de invisibilidad y unos calcetines que tenía que había guardando formando una bola, los desacomodó con sumo cuidado y entonces extrajo de uno de ellos el frasquito con suerte liquida que aún conservaba con bastante contenido, sonrió con satisfacción y bajó de nuevo las escaleras para encontrarse con su novia y amigos
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¿A dónde vas Harry? - Preguntó Hermione
Debo ir con Dumbledore, creo que ya encontró uno de ellos
¿Te refieres a…? - Empezó a indagar Ron que más tarde guardó silencio ante la presencia de su hermana - ¡Ten cuidado Harry!
¿De qué están hablando? - Inquirió Ginny - ¿Por qué vas a salir con el profesor Dumbledore? ¿Tiene acaso que ver con que seas el elegido?
Si, tiene que ver - Respondió Harry con sinceridad sosteniéndola de los hombros
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Pero por ahora no puedo decirte nada más, solo que… ¡Ten Hermione! Es lo que queda de la suerte liquida, úsenla si es necesario
¿Crees que la necesitemos? - Inquirió la castaña tomando el frasco con nerviosismo
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No lo sé pero es mejor andar prevenidos - Respondió el niño que vivióantes de tomar a Ginny por la cintura y besarla escuetamente en los labios
¡Oigan! - Se quejó Ron mientras Hermione le hundía el codo en las costillas
Hermione miró el frasco de la poción y posteriormente le lanzó una última mirada a Harry mientras este se perdía por el hueco del retrato hacia el exterior
¿Por qué me abrazas tanto? - Preguntó Emily a Draco en el salón de música donde habían estado tocando y cantando durante una hora - ¿Estás falto de cariño aún con todo el que te brinda Pansy? Jaja y Narcisa que casi te asfixia de tantos abrazos cuando estabas en la enfermería
Él respondió con un encogimiento de hombros mientras una lágrima solitaria escapaba de uno de sus ojos, él se apresuró a secarla enseguida
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No lo sé - Dijo el chico - Te quiero mucho y solo quise demostrártelo
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Tú sabes que yo también te quiero mucho Draco y que siempre serás ese hermanito que jamás tuve - Respondió ella estrechándolo mientras le besaba la coronilla de la cabeza
Posteriormente ella elevó la mirada y la posó sobre el reloj de pared que había sobre la puerta del aula
¡Ya es la hora de la cena! - Exclamó
Tienes razón - Musitó Draco con pesar separándose lentamente de ella con un nudo en la garganta a sabiendas de que tal vez y muy probablemente aquel era el último abrazo que ella le permitiría darle, después de la cena todo habría terminado o mejor dicho… apenas comenzaría
La muchacha le sonrió amablemente y él hizo un esfuerzo terrible por no echarse a llorar, se sintió al borde de un ataque de pánico pero se controló lo mejor que pudo, el momento ya estaba cerca así que no debía flaquear. A su lado, alegre como siempre Emily no sospechaba nada, sonreía y tarareaba.
Llegaron al gran comedor y cada uno fue a tomar su lugar correspondiente aunque Draco no probó bocado y se dedicó casi toda la velada a quitarse a Pansy de encima que insistía en hacerle arrumacos.
Emily quien no tenía mucho apetito solo optó por un yogurt con granola y unos trozos de banana, a su lado Severus lucía más parco que nunca y hasta taciturno, mirando de reojo la silla vacía de Dumbledore, tenía un extraño presentimiento, algo dentro suyo le decía que algo extraordinario sucedería esa noche, Dumbledore aún no le había dado la señal para ejecutar su plan pero por alguna razón esa salida del director y para colmo junto a Potter le provocaba mucha angustia, su sexto sentido le indicaba que después de esa noche ya nada volvería a ser como antes
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¿A dónde habrá ido esta vez? - Preguntó Emily mirando el techo encantado - No quiso decirme, todo un misterio como siempre pero noté algo extraño
¿Qué… qué fue lo que notaste? - Preguntó Snape un poco nervioso
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Me abrazó muy fuerte - Susurró la muchacha dejando de comer por unos instantes
Siempre lo hace - Respondió él impertérrito
Pero esta vez lo noté diferente, Draco también
¿Draco? - Inquirió el profesor encendiendo sus alarmas internas
Si, me dio la impresión de que no quería separarse de mí, debe estar muy sensible después de lo que pasó con Harry, me cree su único apoyo, tal vez esté celoso porque últimamente Harry y yo practicamos mucho las clases de canto y guitarra en sus horas libres o las mías
Si, debe ser eso - Musitó Snape
Después de la cena, Snape tomó a su esposa de la mano
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¿A dónde vas ahora? - Le preguntó
Voy a ir a conversar un poco con Dora - Respondió Emily alzando a Panda que se frotaba una y otra vez entre sus tobillos para reclamar afecto
No…Emily… yo… te necesito - Musitó recostado del umbral de las puertas dobles del gran comedor
La cantante depositó de nuevo a su gato en el suelo que rápidamente corrió detrás de Crookshanks para ponerse a jugar y posteriormente miró a su marido con gesto confundido
¿Qué te sucede?
Él respondió rodeándola con un brazo, cubriéndola con su capa negra mientras la conducía al vestíbulo y luego a las escaleras que conducían a las mazmorras
Nada, es solo que necesito estar cerca de ti
Ella se pegó más a él e incluso recostó la cabeza en su hombro mientras avanzaban hasta llegar al despacho.
Al cerrar la puerta del despacho tras de sí Snape procedió alzar en brazos a su sorprendida y divertida esposa
¿Qué le sucede profesor Snape?
Quiero hacerte mía Emily - Respondió él conduciéndola a la habitación de ambos - Quiero sentir una vez más la suavidad de tu piel
Pero ¿Ahora?
Quiero sentir de nuevo la suavidad de tu piel, la magnificencia de tu candor, la exquisitez de tu perfume, quiero escucharte diciéndome que me amas - Respondió él recostándola con delicadeza sobre la colcha - Quiero sentir que no te irás nunca
Emily lo acercó hacia ella tomándolo por la capa con sutileza
- No sé porque me dices eso, estás igual de extraño que Draco pero si lo que quieres es oír lo que siento pues… Te amo, te necesito y te amaré siempre….
"Siempre" esa bendita palabra que encerraba tanto tiempo en su interior, hizo mella en el corazón del pocionista porque siempre creyó que amaría a Lily y siempre creyó que tendría a Emily a su lado hasta que en mala hora Dumbledore se topó con ese anillo maldito y entonces llegó con su designio macabro "Debes ser tú quien me mate Severus" creyó que Emily lo amaría por siempre como ahora se lo afirmaba tan fervientemente pero después de lo que sucediera no podría estar seguro
Él no respondió, una vez más hizo acopio de todas sus fuerzas para olvidar ese designio que había arruinado su paz, trató de olvidar ese horrible presentimiento que lo había estado agobiando toda la tarde y hasta la culpa y el dolor reflejados en los ojos de su ahijado cuando lo vio entrar con Emily en el gran comedor. Esta sería tal vez su última noche con ella, la ayudó a despojarlo de la capa mientras capturaba sus labios en un tierno beso que cada vez se tornó más apasionado, entre besos y caricias anhelantes la temperatura se había elevado tanto que sus ropas comenzaron a estorbar, comenzaron a buscarse el uno al otro dejándose llevar por sus sentimientos y esa fuerza magnética que los atraía inexorablemente a causa de sus polos opuestos.
En ese momento para cada uno no existía nada y nadie más que el otro, se buscaban anhelantes y se encontraban en el fulgor del amor. Severus aspiraba extasiado el perfume de su esposa mientras la contemplaba más hermosa que nunca soltando involuntariamente los encantamientos propios de la especie de la que descendía, sus cabellos brillaban, su fragancia se hizo más intensa y hasta los doseles de la cama comenzaron a ondear bajo una briza inexistente, pero él sabía que estaba atrapado no por esos encantos ni por esa sublime belleza de la que era dueña su esposa sino por unas cadenas mucho más fuertes e invencibles, estaba atado por el inmenso amor que sentía por ella. Emily por su parte no podía sentirse más dichosa, entre los brazos de él se sentía amada y protegida, acariciaba sus cabellos y su piel deleitándose en cada contacto, buscaba sus labios como el sediento busca agua de la fuente, lo amaba y cada día que pasaba sentía que lo amaba más y que lo amaría por siempre
-
Te amo Emily, con toda mi alma, lo juro - Susurró él
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No hace falta que lo jures cielo, te creo porque es lo mismo que siento yo por ti, te amo desde mucho antes de que me declaras tu amor en la torre de astronomía - Respondió ella mientras él se recostaba a su lado después de haber disfrutado de las mieles del amor
Snape recordó ese momento, efectivamente él se había declarado en la torre de astronomía, había hecho un esfuerzo enorme por abrir su corazón cuando se sentía tan vulnerable y ella lo rechazó fríamente pero solo se debía al miedo que sentía de sus propios sentimientos, ella también había sido herida, ese había ido tan solo un mecanismo de defensa y no podía culparla por eso
Quiero que sepas que te amo sin importar que pase -Susurró Snape apretando a Emily fuertemente contra si
Ella también lo abrazó pero no pudo evitar captar un matiz extraño en aquella aseveración y mucho más en el tono de voz de su marido
Cielo, te juro que lo sé, yo también te amo y jamás dejaré de amarte, eres mi inspiración, mi amado murciélago - Añadió luego elevando la mirada para guiñarle un ojo
¡Atrevida! - Exclamó Snape elevando una ceja para después esbozar una escueta sonrisa que ella adoró
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¿A dónde vas amor? - Preguntó Emily al ver que Severus se levantaba de la cama y comenzaba a vestirse
-
Es solo que es muy temprano para conciliar el sueño - Respondió él -Voy a dar una vuelta por las mazmorras
Tienes razón - Respondió ella levantándose también mientras buscaba sus prendas de ropa - Yo tampoco tengo sueño por ser temprano, mejor trabajo en el nuevo tema en el que he venido trabajando desde hace algún tiempo, tengo la melodía rondando en la cabeza y ya la tengo lista, solo me falta hacerle algunos arreglos a las partituras y trabajar en la letra, no lo sé… quiero que esta sea muy especial - Dijo mientras se acercaba a él para que le abrochara el brassier
-
La letra solo será acompañada por el piano y quiero que refleje lo hermoso que tiene la vida
Será… una gran composición, como siempre - Respondió él rodeándole la cintura con los brazos mientras aspiraba el perfume en el cuello de su esposa
Gracias cariño
Malfoy no podía creer que lo hubiera logrado, sus manos temblaban mientras contemplaba el desfile de mortífagos que salía del armario evanescente, ya no había marcha atrás, todo era un hecho, a Dumbledore solo le quedaban algunos minutos de vida. Suspiró con resignación y miedo y vio como las pesadas puertas de roble de la sala de los menesteres se abría de golpe empujada por Amycus y Fenrir Greyback
- No puedo creerlo, ¡lo lograste! Estoy tan orgullosa de ti - Le decía Bellatrix mientras le pellizcaba una mejilla
Draco apartó el rostro para evitar el contacto y siguió a los demás hacia el exterior. Comenzaron a desperdigarse por todos lados desatando así enfrentamientos con algunos aurores que estaban vigilando algunos pasillos.
Ron, Hermione y Ginny que habían salido de la sala común solo por curiosidad tras lo que Harry les había dicho antes de marcharse observaron el enfrentamiento de algunos mortifagos y aurores y vieron a Draco dirigirse hacia el área de astronomía. Los chicos se miraron entre si y entonces Hermione con terror descorchó la botellita del felix felicis que Harry le había dado, la llevó a sus labios y le dio un sorbo, luego se la dio a Ron para que este hiciera lo mismo y después el pelirrojo se la pasó a Ginny. Hermione entonces fue iluminada por una idea, metió la mano en su bolsillo y extrajo un galeón que el año anterior había utilizado para comunicarse con los miembros de E.D y fijar así las fechas de sus reuniones, esta vez también servirían, así que sin dudarlo dos veces la castaña convocó a todos los miembros del E.D pero solo Neville y Luna acudieron al llamado, lograron reunirse en el vestíbulo mientras veían a los aurores correr de un lado a otro
¿Qué demonios están haciendo aquí? - Inquirió Tonks deteniendo la carrera al verlos apostillados junto a la estatua de Merlín - Vayan a sus sala común
Necesitamos luchar - Dijo Neville con determinación una que solo le habían visto el año anterior durante el enfrentamiento con los mortífagos en el ministerio
Por favor regresen a sus habitaciones - Volvió a pedir la metamorfomaga aunque tuvo que salir corriendo escaleras arriba al ver que dos mortífagos corrían en esa dirección
Emily por su parte perdió la concentración por un segundo y entonces posó un dedo sobre una tecla errónea produciendo un sonido discorde y molesto. Ella frunció el entrecejo y aguzó el oído, parecían gritos, pisadas fuertes y rápidas como si alguien o muchas personas hubiesen estado corriendo en el exterior del pasillo. La mujer tomó entonces su varita con fuerza y se levantó del banquillo
¿Qué crees que sea eso Panda? - Preguntó mirando al gato que se desperezaba sobre su camita - Iré por tu papi, tú quédate aquí
Abrió la puerta y salió al exterior, el pasillo estaba vacío pero miró al final que dos estudiantes cruzaron la esquina a toda carrera, tomó un atajo y al poco rato ya estaba en el vestíbulo. Había gente luchando por todas partes, aurores y estudiantes
¡Dios mío! ¿Qué está ocurriendo aquí? - Se preguntó la cantante - ¿Dónde está Severus y mi abuelito?
Emily iba a dirigirse al despacho del director cuando se encontró en el camino a la profesora Vector
¿Qué está ocurriendo? - Inquirió Emily
Hay mortífagos en el castillo Emily, dejaron la marca tenebrosa sobre la torre de astronomía, temo por Sinistra - Respondió la mujer
Emily ahogó un grito
¡Dios mío! Pero… ¿Cómo lograron entrar? Hay aurores por todos lados. ¿No has visto a Severus o a mi abuelito?
- A Dumbledore no lo veo desde el almuerzo pero a Snape lo vi hace unos instante que se dirigía al área de astronomía, tal vez tiene el mismo temor que yo
Emily se aterró al escuchar aquello, ¿Y si los mortífagos estaban en la torre aún? ¿Y si lastimaban a Severus?
Emily ¡Te cuidado! - Gritó Vector al ver como la cantante salía disparada rumbo a la zona de escaleras
Emily encontró en uno de los rellanos el retrato de un hombre de bigotes y expresión nerviosa
¿Por qué todo el mundo quiere salir a esta hora del castillo? - Inquirió el personaje
-
No es tu problema - Respondió la rubia jadeando tras la carrera
-
Y todos responden eso
Sí, claro ¡Escarabajos estofados! - Exclamó Emily impacientándose
- No digas que no si no los has probado - Respondió el personaje mientras su retrato se hacía a un lado dejando pasar a Emily
Ella no dudo ni un segundo, al salir por el pasadizo bajó por unas escaleras de madera y al salir vio con horror la marca tenebrosa imperando encima de la torre. Echó a correr nuevamente sin advertir el ligero dolor que comenzaba a incrustarse en su costado. Solo tenía un pensamiento fijo en la mente, Severus, no podía permitir que le hicieran daño, le hubiese gustado haber ido a buscar a Dumbledore primero ya que él siempre sabía que hacer pero no había tiempo, Severus ya estaría en la torre y Dumbledore quizá ya estaría advertido de la situación y estaría luchando por ahí, esa idea la estremeció pues el anciano ya no tenía muy buenos reflejos y además la maldición del Horrocrux le había debilitado mucho la mano pero aún así confiaba en su destreza, quien más le preocupaba era Severus porque los mortífagos sin duda querrían vengarse de él por haber traicionado a Voldemort.
Llegó al salón de astronomía y sus cavilaciones fueron interrumpidas por una voz desconocida
¡Vaya! ¡Vaya! Así que la mujer de Snape ha llegado para unirse a la fiesta ¿Eh?
Emily se volvió y el corazón comenzó a latirle con fuerza, frente a ella estaba un mortifago corpulento con la varita en ristre y el rostro cubierto por una máscara
¿Cómo lograste entrar aquí? - Preguntó la muchacha aterrada pero tratando de que no se notara en su voz
- Te sorprendería saberlo, créeme - Respondió el mortífago - ¡Cielos! No hay duda de que eres mucho más hermosa en persona ¡Que suertudo ese Snape! Si, ¡Vaya que suerte!
Emily sintió un cumulo de ira al ver que los ojos del mortífago a través de las rendijas de su máscara la miraba de hito en hito
¿Qué sucedió? ¿A quién asesinaron? - Preguntó ella sin dejar de apuntar al hombre
Todavía a nadie pero te aseguro que lo habrá, es una lástima que te vaya a doler tanto, digo, porque sé que lo amas
Emily negó con la cabeza imaginándose miles de cosas a la vez, desde que tenían a Snape rodeado allá arriba hasta que lo habían secuestrado para llevárselo a Voldemort
- ¡Expelliarmus!- Gritó pero el mortifago resistió la embestida con un encantamiento escudo y Emily tuvo que apartarse para esquivar su propio hechizo que había rebotado
-¡Reducto!- Gritó el hombre
Emily también convocó un encantamiento escudo y tuvo que agacharse y hasta saltar para esquivar otros ataques
- ¡Petrificus totalus!- Exclamó la cantante impactando al mortifago en pleno rostro mientras este caía hacia atrás rígido
Completamente aterrorizada Emily comenzó a subir los escalones de dos en dos hasta que al llegar al primer rellano percibió voces y decidió aguardar un momento para enterarse de lo que pasaba
¡Que orgullo Draco! - Decía una mujer
¿Draco? - Se preguntó a sí misma Emily - ¿Qué está haciendo Draco ahí? ¡Dios mío!
Ella comenzó a subir pero con más cautela hasta llegar al final, al área del gran telescopio y entonces pudo ver la escena sin ser vista pues todos estaba dándole la espalda. Los ojos de Emily iban de uno al otro sorprendiéndose y confundiéndose cada vez más. Dumbledore estaba frente a todos aunque por suerte no la veía a ella, estaba desarmado, parecía cansado y su mano ennegrecida se apoyaba contra el umbral de un ventanal sin cristales, frente a él efectivamente estaba Draco apuntándolo con su varita y detrás de Draco estaba Bellatrix Lestrange, una mujer que desconocía y cuatro hombres, uno de ellos parecía una bestia, tenía mucho pelo cerca del rostro y al parecer grandes colmillos, los otros dos además de la mujer los había visto en la pelea del ministerio el año anterior pero lo que más le sorprendió además de ver a Draco allí apuntándole a Dumbledore con la varita era comprobar que el otro hombre era Severus. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso él llegó en el momento justo en que iban a hacerle daño a Dumbledore? Pero si era así ¿Porque Draco le apuntaba al anciano? En ese momento una idea nefasta y desalentadora cayó sobre ella como un balde de agua fría, las palabras de Harry cuando conversaron tras el incidente de Draco le llegaron a la mente
"Estoy seguro de que Malfoy es un mortifago Emily"
-
No
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Susurró Emily negando con la cabeza - Claro que no
¡Vamos Draco! - Dijo uno de los mortífagos - ¿Después que lograste hacernos pasar al castillo ahora tienes miedo de cumplir tu misión? ¡Hazlo! ¡Mátalo!
El corazón de Emily estaba a punto de salírsele por la boca, ella no pudo ver la expresión en el rostro de Snape porque estaba de espalda pero le extrañaba que él no hiciera nada al respecto
-
Si él no lo hace lo haré yo - Dijo el que parecía una bestia
Claro que no Fenrir - Dijo uno de los mortífagos tomando a la criatura de la mano - El señor dio órdenes de que debía ser él, así que hazlo de una maldita vez Draco
Lágrimas de decepción y dolor resbalaban por las mejillas de Emily, estaba sumamente sorprendida, así que Harry tuvo razón todo ese tiempo
¡Severus! - Exclamó Dumbledore con un tono de suplica que perforó el corazón de Emily
Snape avanzó unos instantes y Emily estuvo segura de que en ese momento actuaría, lograría aturdir a todo el mundo, salvar a Dumbledore y llevarse a Draco para exigirle una explicación pero entonces ocurrió algo que jamás en la vida se hubiese imaginado, ni siquiera en sus pesadillas más siniestras.
Severus, te lo imploro - Rogó Dumbledore
Snape avanzó otro paso, levantó la varita, suspiró profundamente y con voz un poco trémula exclamó
- ¡Avada Kedavra!