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El Pocionista y la Cantante — capítulo 41
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¡Noooooooooooo! - Gritó Emily de dolor sin dar crédito a lo que veía y escuchaba
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¿Dónde rayos está Emily? - Le preguntó Ginny a Neville
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No lo sé, ha de estar con Snape ¿No?
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¡Cuidado Neville! - Lo advirtió la pelirroja al ver que un mortífago se abalanzaba sobre él, el muchacho se defendió como pudo
La cantante se abalanzó sobre su esposo muda de consternación, parecía que tenía el llanto reprimido, no podía hablar ni llorar, solo se aferró a la capa de Snape mientras lo miraba con sorpresa, miedo, dolor e ira, él por su parte tampoco daba crédito ¿Cómo es que ella había llegado allí? Se suponía que ella no debía presenciar ese acto que en sí solo a él le causaba tanto terror y repulsión, al fin había cumplido con el designio que tantas pesadillas le había provocado, había sellado el pacto que lo convertía en asesino y héroe a la vez porque a partir de ese momento con esa acción se ganaba el respeto y la admiración de los demás mortífagos así como la absoluta confianza de Voldemort y a su vez lograría entonces ayudar Harry desde la clandestinidad en lo que sea que hubiese estado planeando con Dumbledore, ya todo estaba listo, el director había mandado a pintar su propio retrato que posteriormente colgó y cubrió con una manta de terciopelo y borlas doradas en su despacho junto al retrato de Armando Dippet su antecesor, ese sería el modo en que Severus y él podrían comunicarse después de lo sucedido.
Las manos de Snape comenzaron a temblar, al fin lo había logrado, ya estaba hecho, había asesinado a su mejor amigo, a su consejero de tantos años, a su mentor y al padre que Tobías no supo ser, pero no solo eso, lo había hecho sin querer frente a Emily, ya era demasiado con haber perpetrado el crimen, peor aún que ella se enterara de que él era el autor, pero… que lo hubiese presenciado ya sobrepasaba el límite de lo insoportable.
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¡Oops! - Exclamó Alecto Carrow - Pero si tenemos compañía - Ella es tu esposa ¿No?
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¡Emily! - Susurró Draco con voz trémula lleno de angustia y terror
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¡Salgan de aquí! - Ordenó Snape endureciendo como pudo el semblante mientras miraba a Emily ¡Que difícil era soportar esa mirada!
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Emily yo… - Comenzó hablar Draco
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¡LARGO! - Gritó Snape
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¡ASESINO! - Gritó Emily a la vez
Todos los mortífagos salieron de la torre de astronomía pero en ese instante Harry salió del estupor en que se encontraba en medio de la oscuridad, desde el mismo instante en que Dumbledore hubo muerto él fue liberado del encantamiento que lo mantenía inmóvil pero luego lo que le impedía moverse había sido lo que había presenciado
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¡Petrifucus totalus! - Gritó Harry impactando al último mortífago que salía de la torre
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¡Harry! - Exclamó Emily con sorpresa al verlo
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Usted es un asesino, un traidor - Espetó el muchacho descargándose con Snape
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Tú vienes conmigo - Declaró el hombre tomando a Emily del brazo mientras se ponía en marcha
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¡NO! - Gritó ella con ira tratando de zafarse - Ni lo sueñes, no puedo ir a ningún lado con un asesino ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¿POR QUÉ?
Las palabras de Emily se clavaron en el corazón del pocionista como si fuesen flechas incandescentes pero había llegado el momento de actuar si quería salvarla
- Deja de lloriquear y camaina - Espetó ignorando a Potter y halando a la muchacha para apremiarla a que avanzara
Harry le arrojó un par de hechizos que Snape bloqueó sin dificultad alguna tan solo alzando la varita por detrás de su espalda mientras echaba a correr por la escalera de caracol llevando consigo a Emily
- ¡Suéltela! Podría herirla, es a usted a quien quiero lastimar, venga y enfrénteme - NO HUYA
Abajo había una gran batalla, Ginny se enfrentaba a Amycus y se defendía lo mejor que podía
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¡DÉJALA EN PAZ! - Gritó Emily tratando de zafarse de Snape mientras trataba inútilmente de sacar su varita
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¡Vamos, corre! - Volvió a apremiarla Snape - Y tú también Draco
Draco que iba corriendo delante de la pareja aceleró la marcha. Harry desde luego se detuvo a ayudar a Ginny perdiendo de vista a Snape, Emily y Draco que pronto se perdieron tras un tapiz, entonces al ver que Ginny estaba bien siguió corriendo
- Harry ¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO? - Gritó Ginny al verlo alejarse pero él no se detuvo y vio que Alecto y su hermano eran atacados por MacGonagall que también le preguntó sin respuesta que sucedía
Al fin los avistó por la zona de las escaleras, aunque él estaba muy lejos y a simple vista no podía alcanzarlos pero aún así lo intentó. Todo se había convertido en un alboroto de gritos, hechizos y refriegas. Emily se resistía pero Snape la obligaba a avanzar, estaba herida en el alma, confundida y aturdida
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¿Qué... qué demonios está pasando? Debo estar soñando - Susurró para ella misma mientras Snape la conducía tomada del brazo - Esto es una pesadilla… ¡Dios mío! ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
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Debes venir con nosotros - Respondió Snape mientras cruzaban las puertas del vestíbulo que los conduciría hacia los jardines
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Dime que estoy soñando Severus ¡Por favor!... Draco, dime que sucede te lo suplico
Draco detuvo la marcha abruptamente antes de llegar al puente de madera
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Emily… nosotros
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No hay tiempo ¡CORRE! - Ordenó Snape tomándolo también del brazo mientras se volvía a poner en marcha
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Pero ¿Dónde están los demás? - Inquirió el rubio
Pero la respuesta no se hizo esperar cuando escuchó a su tía Bellatrix correr detrás de él, al parecer había estado por los jardines
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¡Wow! Lo conseguimos, logramos huir de esos malditos aurores - Espetó la mortífaga con júbilo - ¿En serio vas a llevártela?
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Es mi esposa, es lo lógico - Respondió Snape
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Pues yo no voy a ningún lado - Protestó Emily resistiéndose - Lo mataste, TÚ LO MATASTE, DÉJAME REGRESAR
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Más bien deja de berrear y obedece a tu maridito
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¡CÁLLATE MALDITA! - Gritó Emily fuera de sí - ¡SUÉLTAME SEVERUS!
Llegaron al fin a la cabaña de Hagrid y Emily se aterró al ver que Bellatrix Lestrange pretendía prenderle fuego mientras el semigigante se debatía con dos mortífagos que con sus hechizos no lograban herirlo debido a su gran corpulencia
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No, detente por favor - Suplicaba Emily mientras Severus la sujetaba por la cintura para evitar que se abalanzara sobre la mortífaga - No lo hagas ¡NOOOOOO!
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¡Incendio! - Exclamó Bellatrix mientras de su varita salía una ígnea estela que impactaba la cabaña
Inmediatamente comenzó a oírse el ladrido de Fang el perro jabalinero de Hagrid
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¡MALDITA LOCA! - Gritó Hagrid desesperado derribando a ambos mortífagos tras una sacudida de la varita camuflada en el paraguas
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¡COBARDE! - Gritó Harry apareciendo en medio de la nada
Snape se dio la vuelta enseguida, esas palabras lo llenaron tanto de ira como de dolor, Bellatrix alzó la varita para apuntar al muchacho pero Snape soltó a Emily y tomó la mano de la mortífaga que sostenía la varita
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Deja de perder el tiempo y vete de aquí - Dijo con vehemencia - Potter es del señor tenebroso
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NO LE PERTEZCO A NADIE - Gritó el muchacho lleno de ira - ¡Cruci….!
No pudo terminar de pronunciar el maleficio porque Snape lo había derribado con uno no verbal que lo hizo tambalear y caer hacia atrás, Emily corrió a socorrer al muchacho. Bellatrix siguió corriendo, Draco permaneció mirando la pelea en silencio, estupefacto y aturdido, ni siquiera se inmutó cuando los demás mortífagos pasaron por su lado para huir también pero sus ojos se abrieron al límite cuando uno de ellos levantó la varita contra Harry que se levantaba del suelo y volvía a intentar atacar a Snape
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¡Incarcé…! Ahhhhhh
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¡Crucio!- Espetó nuevamente el mortífago apuntando a Harry mientras sonreía
Harry cayó de rodillas preso de un dolor atroz, Emily alzó su varita y apuntó al mortífago atacante
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¡Reducto! - Gritó la mujer impactándolo en el pecho obligándolo a detenerse
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¿NO ESCUCHASTE LO QUE TE DIJE? NADIE DEBE ATACAR A POTTER, LE PERTENECE AL SEÑOR TENEBROSO - Volvió a vociferar Snape, el mortífago asintió a regañadientes y corrió perdiéndose de vista tras las verjas
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¡COBARDE! - Arremetió Harry desde el piso
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¿Cómo te atreves? - Inquirió Snape cercándolo
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Tú no te atrevas a hacerle daño - Lo amenazó Emily apuntándolo mientras las lágrimas de dolor y angustia brotaban sin parar
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No te metas en esto - Dijo Snape desviando por un momento la mirada de Harry para posarla sobre su esposa
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¡Septumsempra! - Pronunció Harry aprovechando el descuido pero Snape, ágil como era logró desviar el maleficio con un flojo movimiento de su varita
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¿Te atreves a usar mis propios hechizos contra mí? - Inquirió con un tono de desdén
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¿Qué? - Inquirieron Emily y Harry al mismo tiempo
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Si, yo soy el príncipe mestizo
Emily se quedó de piedra pero pronto se vio sacudida por la mano de Snape que volvía a asirla del brazo derecho
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En marcha, nos vamos
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NO VOY A NINGÚN LADO CONTIGO, MALDITO ASESINO - Gritó Emily resistiéndose con todas sus fuerzas, el recuerdo de las suplicas de Dumbledore aunado a la imagen de verlo atacado por el maleficio asesino de Snape terminó por sacarla de sus casillas, aquello no era una pesadilla, cada vez estaba más convencida de eso, no iba a despertar, realmente estaba pasando - NO IRÉ
Snape no dijo nada, soltó su muñeca, se inclinó ligeramente y tomó a la cantante por detrás de las rodillas para alzarla sobre su espalda, Emily seguía agitándose y resistiéndose
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Vendrás conmigo, quieras o no
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¡DÉJELA IR! - Ordenó Harry levantándose trabajosamente del suelo
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Es mi esposa y no vas a ser tú quien impida que venga conmigo - Espetó Snape
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¡Maldito cobarde! - Exclamó Harry con todo el desprecio que pudo
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¡No me llames cobarde! - Bramó Snape furioso
Seguían oyéndose los ladridos de Fang y los golpeteos de Hagrid intentando derribar la puerta para sacarlo
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Intenta sacar a Fang Harry - Pidió Emily - Yo no me iré con él, ayuda a Hagrid
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¿De verdad la llevará? - Preguntó Draco hablando por primera vez desde el puente de madera
Snape asintió con la cabeza, luchando para mantener a Emily sobre su espalda pues esta continuaba luchando para que la bajara, le dolían las palabras duras de Emily y todo su desprecio pero prefería mil veces tenerla como prisionera pero segura en su casa de la Hilandera que libre y expuesta a los ataques de sus compañeros mortífagos porque estaba seguro de que estos no se detendrían, la guerra ni siquiera comenzaba, comenzaría cuando el señor oscuro se alzara en el poder y tuviera que luchar por conservarlo y además para obtener la victoria contra Potter, no quería a Emily en el medio de aquella pelea, no quería perderla definitivamente, no quería que una más de sus pesadillas se hiciera realidad, así que aferró a la mujer como su posesión más preciada y se dispuso a avanzar ignorando los improperios de Potter y los golpes de Emily que demandaban libertad. Harry volvió a alzar la varita antes de que Snape se diera la vuelta pero el profesor ya había alzado la suya con un rápido movimiento y Harry sintió como una especie de latigazo que lo hizo caer al suelo nuevamente
- ¡Suéltame! - Demandaba Emily inútilmente - ¿Qué le hiciste?
Pero en ese momento cayó al suelo al tiempo que escuchaba un chillido y el ruido de unas alas batiéndose en el aire
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¡Un hipógrifo! - Exclamó la cantante con sorpresa
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¡Buckbeak! - Gritó Harry - Recuerdo que Sirius se lo devolvió a Hagrid
El hipógrifo arremetía contra Snape que se cubría la cabeza con las manos para evitar picotazos y arañazos
- ¡Corre Draco!
El rubio echó a correr y cuando Snape intentó ir de nuevo por Emily aterrado ante la idea de dejarla el hipógrifo lo atacó con más ímpetu aún, obligándolo a huir también tras su ahijado. El hipógrifo voló tras él un trecho picoteándole los brazos hasta que Snape y Draco desaparecieron tras las verjas, fue entonces cuando Harry y Emily cayeron en la cuenta nuevamente de los ladridos de Fang
- ¡Dios mío! - Musitó Emily ayudando a Harry a levantarse, aún se sentía aterrada, confundida y dolida pero en ese momento su prioridad era Harry, comprobar que estuviese bien y además ayudar a Hagrid con Fang que debían estar dentro de la cabaña todavía
El guardabosque había logrado derribar la puerta, en medio de la angustia y la confusión había olvidado por completo que podía abrirla con un sencillo encantamiento, entró a la sala y emergió unos segundos después en medio del humo con Fang en sus brazos, Emily notó que Hagrid tenía un corte debajo de un ojo y sangre en la mejilla
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¿Están bien? - Preguntó la muchacha llorando
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Lo estamos, pero Fang se quemó las patas aunque ligeramente - Respondió Hagrid depositando con cuidado al animal en el suelo - ¿Y ustedes están bien?
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Si - Respondió Harry tosiendo por el humo - Tenemos que apagar el fuego
Los tres alzaron sus varitas y conjuraron el encantamiento aguamenti con lo cual las llamas fueron sofocándose
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Esto es inaceptable, les estaba vendando las patas a unos bowtruckles cuando los oí llegar, al salir del bosque me topé con esos malnacidos - Dijo el semigigante bajando su paraguas donde tenía la varita después de apagar la ultima llama - Son unos desgraciados, me pregunto como lograron entrar al castillo, Dumbledore debe estar furioso, mira como dejaron mi casa, pero no es nada que Dumbledore no pueda reparar
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¡Hagrid! Musitó Emily con voz trémula al escucharlo
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A duras penas vi cuando me debatía con esos mortífagos que Snape iba detrás de Malfoy ¿Habrán ido a perseguir a esos mortífagos? No llores Emily, él va a estar bien, regresará en cualquier momento
Emily guardó silencio y se dedicó a sollozar, comprendía que en el afán de rescatar a su mascota Hagrid había permanecido ajeno a lo acontecido con Snape segundos antes de su huida
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Hagrid - Comenzó Harry - Snape mató a…
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¿Qué? ¿Qué Snape mató? - Inquirió Hagrid con sorpresa - ¿A quién?
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A Dumbledore - Respondió Harry con la voz trémula aumentando los sollozos de Emily
Hagrid negó con la cabeza
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No, no puede ser así, no es verdad, Harry Snape nunca…
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La marca - Musitó Emily mirando al cielo - ¡Mira la marca sobre la torre de astronomía!
Hagrid elevó la mirada y allí la vio imperiosa y amenazante aquella fantasmal calavera verdosa de cuya boca emergía la serpiente, la marca de la muerte, la firma de autoría de los crímenes mortales de los mortífagos anunciando que el mejor mago de todos los tiempos había partido
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Fue él Hagrid - Dijo Emily con dolor
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No puede ser - Musitó Hagrid
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Pero quizá esté vivo - Dijo Emily deteniendo su llanto por unos segundos - Debo ir a verlo
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¡Emily! - Exclamó Harry al ver que la cantante echó a correr por la explanada
El niño que vivió se fue tras ella y Hagrid también mientras Fang iba dando traspiés a su lado debido a sus patas ligeramente lastimadas
- ¡Emily detente! - Dijo Harry corriendo cuando llegaban al puente de madera - Yo vi cuando la maldición de Snape le impactó y además cayó de la torre
Cuando llegaron ante las puertas de roble vieron que toda la gente salía del castillo y como a unos metros de todos ellos yacía un bulto en el suelo, las varitas de todos comenzaron a iluminarse y Emily se detuvo abruptamente, de pronto había surgido la absurda esperanza de que Dumbledore de alguna forma hubiese burlado la maldición de Snape, que tal vez hubiese desaparecido en el aire antes de caer o algo así pero no, la imagen a lo lejos desplomaba toda su teoría y sintió la angustia apoderarse de ella casi como un dolor físico, volvió a echar a correr
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¡Emily! - Gritó Harry
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¿Qué es lo que está en el suelo Harry? - Preguntó Hagrid inocentemente
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No me digas que…
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Es él Hagrid, lo lamento tanto
El semigigante comenzó a sollozar y Harry no tuvo tiempo de contenerlo pues se lanzó en la carrera tras Emily, no quería que ella viera a Dumbledore de esa manera
Emily se abrió paso entre la gente hasta que vio a Espina que sollozaba junto a Sirius
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Emily, no es conveniente que lo veas - Dijo Sirius llorando, tomándola por los hombros y ladeando su cabeza para evitar que mirara también
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No Sirius, déjame verlo, él tiene que estar bien, es un duro, mi viejito es un duro, no le pasó nada, nos está engañando a todos - Respondió la muchacha con los ojos anegados
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Emily, tienes que ser fuerte amiga - Dijo Espina consternada
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Estamos aquí amiga, todas fuimos avisadas de que algo sucedía en el castillo, la orden del fénix fue activada - Añadió Gloria saliendo también de entre los estudiantes
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Luchamos contra esos hijos de perra pero se nos escaparon - Añadió Sasha limpiando sus lágrimas
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Lo vimos Emily, él está…
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¡Cállate Kevin! no digas eso nunca - Espetó Emily con tono admonitorio sin mirar al esposo de su amiga Gloria
La pelirroja se recargó a llorar en el hombro de su esposo el también bajista
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Sirius, déjame pasar - Volvió a demandar la cantante
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Por favor Emily, no creo que debas
Sirius miró a Espina y esta se encogió de hombros dándole a entender que ya no había nada que hacer y que debía permitir que Emily comprobara lo inexorable
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Él se levantará de ahí - Musitaba Emily mientras se acercaba limpiando sus lágrimas, Harry iba junto a ella sin poder dar crédito a lo que veía
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Emily él….
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Harry, él es el mejor mago de todos los tiempos
Tan pronto como llegaron junto al cuerpo Emily se dejó caer en el piso abatida al ver como un hilo de sangre emergía de los labios del anciano, Harry se arrodilló para acercarse todavía más y le acomodó las gafas de media luna que las tenía torcidas, el muchacho no podía evitar que las lágrimas resbalaran por sus mejillas al escuchar el monólogo de Emily
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No, ¡Levántate por favor abuelito! - Decía la muchacha ahogada por el llanto - Por favor no me hagas esto… me duele, me duele mucho, no lo hagas, ya basta abuelito, levántate
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¡Emily! - Musitó con voz trémula Ginny apagando y bajado su varita para acercarse a la cantante, al cuerpo del director y a Harry - No hay nada que hacer… El profesor Dumbledore está muerto
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¡No Dios! - Exclamó Emily tomando la cabeza del anciano para posarla sobre su piernas - Quiero despertar, quiero despertar
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No es una pesadilla Emily - Dijo Harry con dificultad por el nudo en su garganta - Se ha ido
Emily no podía describir con palabras el dolor atroz que sentía en ese momento, Dumbledore, su abuelito del corazón, su querido viejito, el mejor mago de todos los tiempos había muerto a manos del hombre que hasta entonces ella amaba, nada podía compararse con semejante pérdida, porque si, los había perdido a los dos al mismo tiempo y de la forma más dolorosa que jamás imaginó. Un dolor sobrehumano se apoderó de todo su ser, sentía un nudo en su garganta, una opresión en su pecho, le costaba un mundo respirar y su vista se nublaba por las lágrimas. La cantante depositó con cuidado la cabeza del director sobre el piso y posteriormente sollozó sobre su pecho amargamente