Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El Pocionista y la Cantante · de

El Pocionista y la Cantante — capítulo 42

  • La misión está cumplida señor - Aseveró Snape con voz monocorde, totalmente sereno y con una mirada inexpresiva pese al hilo de sangre que resbalaba detrás de su oreja izquierda y que al parecer provenía de su cabeza, sus brazos eran los más maltratados, las mangas de la casaca estaban rasgadas y su piel lacerada

Frente a él Voldemort esbozo una mueca que parecía querer emular una sonrisa, sus terribles ojos rojos se iluminaron al escuchar la noticia, parecía estar tratando de asimilarla, su mirada iba de Snape a Draco que estaba parado al lado de este y miraba a su madre con ojos asustados, Narcisa junto a Voldemort tampoco le quitaba la mirada de encima a su hijo pero no se atrevía a acercársele entretanto el señor tenebroso no lo entrevistara pues él ya había indicado previamente que no quería interrupciones una vez que el grupo llegara, la señora Malfoy se devanaba el cerebro tratando de comprender como era que su hijo, su mimado bebé había acabado con la vida de uno de los magos más extraordinarios y poderosos de toda la historia británica, pero la respuesta solo podía ser una sola y le llegó de pronto a la mente con nombre y apellido Severus Snape, pero de aquella respuesta surgía otra pregunta más inquietante ¿Qué sucedería ahora si Voldemort se enteraba de eso?

  • ¿Entonces es un hecho? - Inquirió Voldemort preguntándole a nadie en particular mientras miraba al piso y se paseaba por el vestíbulo de Malfoy´s Manor, la fiel Naginni le seguía los pasos, arrastrándose junto a sus tobillos

  • El viejo… ya no está, se ha ido, dejará de ser un estorbo

  • Así es mi señor - Respondió Bella feliz de verlo tan extasiado de felicidad  y orgullosa de haber participado en la misión

  • ¡Shhh! - La hizo callar su hermana - Será mejor que no lo interrumpas y te vayas a tu habitación

  • No eres quien para darme ordenes Cissy - Rebatió Bellatrix molesta

  • Pero yo sí y deseo que te marches - Espetó Voldemort deteniéndose para mirarla

Pero… pero… señor yo…

  • Quiero que todos salgan de aquí y me dejen a solas con Snape, Narcisa y el muchacho ¿Entendido? Eso sí, estén atentos a mi llamado, el primer paso ya se dio, la hora se acerca

Ligeras explosiones se oyeron por toda la estancia mientras los mortífagos se desvanecían en el aire

  • ¿Cómo fue? ¿Te costó mucho hacerlo? - Inquirió Voldemort quitándole un mechón de cabello del rostro con la punta de su varita a Draco, su fría mirada serpentina buscaba la asustadiza del muchacho pero este insistía en mirar al piso - ¡Mírame! - Ordenó con voz vehemente

Draco alzó la mirada enseguida tratando de parecer más solemne que asustado pero el temblor de sus labios delataban su angustia, jamás olvidaría la mirada de Emily ni sus palabras, Narcisa trataba de regular su respiración y Snape solo deseaba que se acabara ese momento

  • Señor yo… le juro que lo intenté, una y mil veces lo intenté pero él… fue difícil, no sé porque no pude

  • ¿Quieres decir que… no fuiste tú? - Inquirió Voldemort deteniendo la varita bajo el mentón del muchacho, Narcisa ahogó un grito e intentó acercarse en un rápido movimiento pero Voldemort adivinando su intención se lo impidió inmovilizándola con tan solo girarse a mirarla

  • Te llenaste de cobardía ¿no es así? - Volvió a preguntar el mago oscuro - ¡INEPTO! - Gritó mientras le daba una bofetada y Draco caía al suelo llevándose una mano a los labios comprobando que sangraban un poco, lágrimas de impotencia y angustia brotaba de los ojos de Narcisa - Entonces… ¿Quién lo hizo? - Preguntó luego con voz susurrante

  • Yo mi señor - Aseveró Snape después de tragar saliva y elevar la cabeza en un gesto solemne

Voldemort sonrió mientras le posaba la mirada

  • No esperaba menos de ti muchacho, eres de mis mejores servidores, nunca me defraudas - Decía Voldemort escrutando el rostro del príncipe mestizo especialmente sus ojos, pero este le sostenía la mirada estoicamente - Que bueno fue haberte tenido en Hogwarts, si, eres fiel

  • Draco es solo un muchacho señor - Espetó Snape

  • Si, es solo un mocoso inútil - Espetó Voldemort deshaciendo el encantamiento que inmovilizaba a Narcisa, esta inmediatamente corrió a abrazar a su hijo - Tal vez se deba a tantos arrumacos de la madre, lo pasaré esta vez Draco, solo porque ayudaste a mis servidores a entrar al castillo - Dijo - ¿Y tu esposa Snape? ¿Dónde está?

  • No pude traerla conmigo, todo fue muy rápido - Respondió con la boca seca pero sin que se notara su angustia, un dolor agudo taladraba su pecho y un nudo se formaba en su garganta mientras el lacrimal de sus ojos amenazaba con inundarse pero el pocionista tras hondos suspiros logró retener las lágrimas

  • No pudiste traerla - Repitió Voldemort en un susurro llevándose la mano izquierda al mentón en actitud reflexiva - Pudiste lograr lo que… ninguno antes logró (a este punto Severus estuvo seguro de que Voldemort estuvo a punto de decir sin querer "Lo que yo no pude lograr") en su momento, asesinaste al anciano dentro de su mismo colegio, lograste salir airoso de la situación pero ¿Fuiste totalmente incapaz de traer contigo a tu mujer? Ahora sí que me sorprendes

  • Intenté raptarla pero en la huida un hipogrifo salió de la nada haciéndome perder el tiempo, no podía arriesgarme a que los aurores me atraparan señor… lo importante es que la misión fue cumplida

  • Tienes razón, si, tienes razón Snape, poco y nada me importa tu estúpida mujer traidora a la sangre, lo que hagas o dejes de hacer con ella me tiene sin cuidado ahora que el objetivo se cumplió… ¡Dumbledore ha muerto! La principal muralla entre Potter y yo ha sido derrumbada - Expresaba Voldemort con marcado éxtasis, regodeándose en cada palabra - De ahora en adelante deben estar atentos a su marca, el momento se acerca, pronto tendré más poder y así será más fácil capturarlo, ya casi…

Sus palabras se perdieron en la lejanía pues sin siquiera avisar el mago oscuro se desvaneció en el aire junto a su fiel mascota. La estancia quedó en silencio que más tarde fue roto por el llanto de Narcisa prendida al cuello de Snape

  • ¡Gracias!... Gra… gracias amigo mío, salvaste a mi niño… muchas…  gracias - Repetía una y otra vez mientras se dejaba caer de rodillas

Snape se apresuró a tomarla de los brazos para levantarla

  • No tienes nada de que agradecerme Narcisa, solo hice lo que prometí, además es mi ahijado

  • Usted solo quería quedar bien ante el señor tenebroso - Espetó Draco con ira - Solo quiso humillarme

  • ¡Draco! ¡Por Merlín! - Lo reprendió Narcisa secándose las lágrimas con un pañuelo que Snape le hubo pasado

  • No es verdad que no pude… estuve a punto de hacerlo - Respondió Draco sollozando de rabia

  • Tú más que nadie sabes que no solo no pudiste sino que tampoco quisiste, no eres un asesino y además - Espetó Snape enviándole una mirada inexpresiva - Reconozco que no fue nada fácil, ya sabíamos lo que vendría después cuando ella…

  • Ella - Repitió Narcisa mientras Draco se deshacía en llanto en sus brazos - ¿Dónde está ella?

  • En Hogwarts - Respondió Snape con voz monocorde - Lo presenció todo Narcisa, jamás me pude imaginar que eso sucedería, ella me vio…

  • ¡Dios mío! Debe estar deshecha - Dijo Narcisa apretando a Draco contra si para contenerlo - Eso es aún peor que haberse enterado por otro medios

  • Debo… retirarme Narcisa, ahí tienes a tu hijo, salvo como lo prometí

  • Muchas gracias Severus y gracias también en nombre de mi marido que espero pronto regrese aunque Draco no haya alcanzado su cometido, el señor habrá de necesitarlo más tarde

  • Es lo más probable - Respondió Snape inclinando ligeramente la cabeza a modo de reverencia para despedirse - Hasta otra oportunidad

Él también se desvaneció en el aire y unos segundos más tarde volvió a materializarse en un vestíbulo mucho más pequeño y modesto, era su casa en la calle de la Hilandera. Snape giró sobre su pies muy lentamente para contemplar la sala palmo a palmo mientras a su mente llegaban no solo los mejores momentos vividos allí junto a Emily su esposa, la que quizá ya nunca volvería a tener consigo sino también los de ese viejo amigo que tantas otras veces bebió junto a él una buena copa de hidromiel añejado en sauco o un vaso con whiskey de fuego mientras estaban recostados sobre esos sillones ligeramente raídos. Se detuvo y cayó de rodillas en el acto escondiendo el rostro entre las manos mientras sollozaba espasmódicamente, al fin podía desahogarse, al fin estaba solo, sin alguien que lo juzgase o lo acusase, estaba solo con su amargura, solo con su dolor y solo con la culpa, acompañado tan solo con el recuerdo de esos apremiantes ojos azueles llenos de suplica solicitándole que cumpliera su promesa, que le evitara el sufrimiento de caer en manos de los mortífagos, que se ganara la confianza de ellos y sobre todo de Voldemort y también con el recuerdo de esos otros ojos azules que lo miraban con una mezcla de confusión,  terror y odio, jamás olvidaría aquellas miradas

  • ¿Qué hice? - Se preguntó entre sollozos - ¿Por qué? Yo no quería esto, me siento… sucio

Con un movimiento violento se despojó de la capa negra y tras un tirón se levantó la ya maltrecha manga de la casaca y la camisa, por unos segundos observó la tenue marca y posteriormente deslizó sus uñas sobre ellas con tanta intensidad que se hizo daño dejando a lo largo unas largas líneas sanguinolentas

  • En mala hora me uní a ellos - Dijo sin dejar de sollozar

El dolor que sentía en su corazón no podía ser descrito con palabras, se sentía justo como aquel fatídico treinta y uno de octubre cuando perdió a Lily, su amor del pasado, esta vez era diferente si, Emily continuaba viva pero inalcanzable, maldijo a aquel hipógrifo que en mala hora se había cruzado en su camino impidiéndole llevársela pero ¿De que serviría? Lo meditó tras unos segundos cuando ya su llanto se calmaba, tal vez allí estaría ella pero dejando caer sobre él todo el odio y desprecio que sentía mientras él debía fingir frialdad, no sabía si podría soportar eso, pero otra cosa le preocupaba, mientras estuviera lejos de él no podría protegerla, sabía que ella era obstinada y muy audaz y que como miembro de la orden lo más seguro es que se activara junto con ella para tratar de proteger a Harry y luchar contra el señor tenebroso, por eso debía hacer de tripas corazón y en cuanto pasara la revuelta que había ocasionado el asesinato del director él intentaría nuevamente buscarla para tenerla consigo, la idea de soportar su desprecio era inquietante y muy dolorosa pero lo era aún más la idea de perderla definitivamente a causa de su temperamento arrojado 

En Hogwarts, los Weasley, junto a Fleur,  los Lupin, la señora Pomfrey, Neville, Luna y la profesora MacGonagall se apiñaron cerca de la cama donde yacía inconsciente Bill en la enfermería, Greyback el hombre lobo lo había mordido en el rostro dejándole una fea herida, Lupin insistió en que no estaba seguro hasta que Bill despertara pero que lo más probable era que como Greyback no se había convertido antes de morderlo el muchacho no sufriría transformación aunque eso no descartaba la posibilidad de que desarrollara ciertas características lobunas. Todos se encontraban muy consternados pero sobre todo con lo que Harry les había relatado hacía unos pocos minutos, Dumbledore había muerto y había sido Snape el autor del crimen, algo difícil de creer pero irrefutable

  • ¿Dónde está Emily? - Inquirió Nymphadora con angustia - Ahora que lo recuerdo, Snape la llevaba consigo, creí que solo estaba tratando de protegerla y llevarla a un lugar seguro

Harry negó con la cabeza y exhaló una escueta risa irónica

  • ¡Ja! Estaba tratando de raptarla - Respondió

  • Pero no lo logró ¿O sí?  ¿Dónde está? - Inquirió Lupin

Harry volvió a negar con la cabeza

  • Está abajo, junto al cuerpo de Dumbledore - Respondió con voz ronca

  • Se negó a dejarlo - Añadió Ginny - No hay manera de hacer que lo suelte, Sirius, Kevin, Sasha y Gloria intentaron hacerla entrar en razón pero ella parece estar en shock

  • ¡Dios mío! - Exclamó Hermione arrojándose a los brazos de Ron - Era de esperarse, para ella es todavía más duro

  • Es mi culpa - Musitó MacGonagall - Le Dije a Filius que buscara a Severus para que nos ayudara

  • No es su culpa profesora - Añadió Hermione entre sollozos, - Usted no sabía que el profesor Snape iba a formar parte de esto, y en todo caso Luna y yo compartiríamos la culpa, fuimos a vigilar al profesor Snape en su despacho y cuando llegábamos el profesor Flitwick nos pasó por un lado corriendo lo más rápido que pudo e interceptó al profesor Snape cuando este se encontraba saliendo del salón de pociones (ignoro que estaba haciendo allí a esas horas y no se encontraba en su habitación con Emily) el caso es que el profesor Snape volvió a entrar en el salón seguido del profesor Flitwick, Luna y yo escuchamos un golpe y luego Snape salió de allí y nos pidió a las dos que atendiéramos al profesor Flitwick que se había desmayado mientras él veía que estaba sucediendo arriba, Luna y yo le hicimos caso - Hermione señaló a Luna que yacía dormida en una de las camas junto a la cama de Neville que también dormía y continuó - Nos encerró, fui tan estúpida Harry… yo tengo la culpa

  • No… no llores Hermi, no fue tu culpa - Trató de consolarla Ron

  • Además quien sabe que hubiese pasado si no le obedecían a Snape, fue mejor así - Terció Lupin 

  • ¡Dios mío! Emily debe estar deshecha - Dijo Nymphadora - Iré por ella, tenemos que separarla del cuerpo

Cuando Nymphadora se acercó a la puerta de la enfermería esta se abrió e inmediatamente después entró Gloria, seguida de Kevin, Sasha, Espina y Sirius que tenía una mano sobre el hombro izquierdo de Emily, Hagrid estaba detrás de ellos

  • Está hecho profesora - Dijo Hagrid - Ya lo levanté de ahí, Emily al fin accedió, el profesor Slughorn ha avisado al ministerio

  • Muchas gracias Hagrid - Dijo la profesora mirando a Emily con tristeza

  • Por favor pídeles a los jefes de casa que me esperen en mi despacho - Respiró profundo y añadió - El que pertenecía a Dumbledore, ya que yo era la subdirectora supongo que tras su deceso yo lo supliré - Ahogó un sollozo y añadió - Slughorn puede representar a Slytherin, también quiero que tú estés presente Hagrid y… Harry ¡Ven conmigo! Antes necesito hablarte

La profesora antes de dirigirse a la puerta tomó a Emily del brazo

  • ¡Lo lamento tanto hija! Sé que esto es muy duro para ti

Ninguno de los presentes pasó desapercibido el hecho de que Emily no respondió con palabras, parecía estar en un estado de shock, su única respuesta fueron dos gruesas lágrimas que se escaparon de sus ojos, MacGonagall acarició a la cantante en la cabeza con una profunda expresión de tristeza en el rostro y se retiró de la enfermería junto a Harry.

Espina tomó a su amiga de la mano y la condujo hasta una de las camas, la que estaba junto a la de Bill, la muchacha tenía la mirada perdida y Nymphadora advirtió que sostenía con fuerza algo con su mano derecha

  • Es el sombrero del profesor Dumbledore - Musitó Sasha con un hilo de voz mientras se secaba las lágrimas - Emily… por favor dinos algo, no te encierres en tu dolor

La muchacha solo se recostó de la cama haciéndose un ovillo, parecía que quería volverse pequeña, muy pequeña hasta desaparecer, no quería escuchar a nadie, no quería vivir, solo quería olvidar. La señora Weasley que hasta entonces se había dedicado junto a Fleur a aplicarle un ungüento en las heridas a su hijo lo dejó por un momento y se acercó a Emily, le apartó con delicadeza un mechón del rostro y esta cerró los ojos dejando escapar un par de lágrimas más

  • Es muy duro sí, todo esto que está ocurriendo es muy duro pero debemos entender que para ella es todavía peor - Dijo

  • Desde luego - Espetó Sirius secando sus lágrimas con rabia - Mira nada más quien mató al profesor Dumbledore…. Siempre lo supe…. Siempre supe que Snape no había dejado de ser un maldito mortífago

Las palabras de Sirius hicieron reaccionar a Emily que inmediatamente comenzó a sollozar y a emitir aullidos de dolor, Espina le lanzó a su pareja una mirada de reproche y este se pasó las manos por el cabello en señal de consternación. Emily no dejaba de llorar mientras apretaba el sombrero de Dumbledore

  • ¡Por Dios amiga! No llores, cálmate - Suplicaba Gloria dándole palmaditas en la espalda mientras su amiga recostada en la cama se retorcía de angustia en el paroxismo del dolor

La señora Weasley negó con la cabeza mientras le pasaba el frasco con el ungüento a su futura nuera Fleur que miraba a Emily con compasión

  • Al contrario - Dijo la señora Weasley - Hay que dejar que se desahogue, es demasiado el dolor que ella lleva por dentro pero… ¡Emily! Tienes que entender que no estás sola ¿De acuerdo?

  • Lo mató… - Susurró Emily entre sollozos ahogados - Mató a mi viejito… él… mi Severus… fue él…no… puedo con esto

Todos se miraron los rostros entre sí, estremeciéndose de tan solo imaginar el inmenso dolor por el que estaba atravesando la cantante, todos amaban a Dumbledore, todos lamentaban su muerte pero sin duda alguna nadie debía sentirlo como Emily que además debía lidiar con el estigma de ser la esposa del asesino, el hombre a quien tanto había amado hasta entonces

Snape todavía en el piso y sollozando, con los brazos y la cabeza cubiertos de sangre tras el ataque del hipógrifo no dejaba de pensar en ella en como debía estar sitiándose en ese momento y tampoco podía soportar el peso de la culpa sobre sus hombros, había matado a Dumbledore, al fin había cumplido con lo acordado, no solo estaba consciente de haberle causado un terrible dolor a Emily quien sin duda a esas horas ya debía estar odiándolo y maldiciendo el día de su nacimiento sino que además se sentía inicuo, Dumbledore había sido su padre, aquel que Tobías nunca supo ser. Cuando lo vio allí en la torre suplicándole que cumpliera con lo acordado lo vio tan pálido y maltrecho que por un segundo lo dudó, no podía atacarlo, no podía hacerlo, debía estar soñando, era una más de sus pesadillas pero entonces escuchaba una y otra voz la voz del director llamándolo, trayéndolo a la realidad exigiéndole o más bien implorándole sin pronunciar más que su nombre que no lo dejara morir a manos de otro, que lo hiciera él mismo, que lo ayudara, que le evitara sufrimientos que de seguro padecería a manos de Greyback o Bellatrix y entonces fue cuando alzó su varita y lo hizo, jamás olvidaría su mirada ni su voz llamándolo

  • ¡Severus!

¿Acaso el estado de conmoción en que se encontraba le estaba jugando una mala pasada a su mente? ¿De verdad había oído la voz de Dumbledore?...

  • ¡Severus!... Estoy aquí hijo mío, ya quítame esto de encima, no te culpes más, sabes que fue lo mejor  

Fue entonces cuando cayó en la cuenta de lo que sucedía, se levantó del suelo lo más raudamente que pudo, se giró a su derecha e inmediatamente se deshizo de una manta negra que colgaba de la pared cubriendo el retrato del director, la imagen radiante de Albus Dumbledore se encontraba allí, ante él, sentado en un sillón ornamentado y mirándolo con sus profundos ojos azules llenos de compasión    

Definitivamente esa noche ya Emily no podría dormir, así que se retiró a su habitación, haciendo un esfuerzo para no echarse a llorar al ver todos aquellos frascos de pociones en al atravesar el despacho de Snape. Tomó pergamino una pluma y un tintero para disponerse a escribir no una canción sino una carta, una que sabía que no podría entregar jamás al destinatario pero que algo en su interior le decía que si la leía en voz alta sus palabras se elevarían y lograrían trasvasar las barreras de lo visible y lo invisible y lograrían llegar hasta él, hasta su amado abuelito, su manos se movía como por instinto, dejándose guiar por lo que sentía su corazón, solo paraba de vez en cuando para cargar de tinta la pluma y luego continuaba, en cuanto terminó, tomó el pergamino, se acercó  la ventana comenzó a leer:  

Hoy amado abuelito cerraste los ojos por última vez en este mundo pero estoy segura de que lo has abierto por primera vez para la vida eterna, este mundo con su implacabilidad hizo mella en tu cuerpo pero tu espíritu inmortal e impasible permanece sano e incluso más fortalecido, no puedo negar que me duele verte partir, un nudo se apodera de mi garganta y las lágrimas brotan de mis ojos como agua de manantial pero mi mejor aliciente es la imagen que llega a mi cabeza donde te veo entrando a un lugar maravilloso, impregnado de un fresco y delicioso aroma, donde te sientes ligero, sano, fuerte y sobre todo feliz, donde no hay dolor que oprima tu pecho o peso que presione tu espalda, donde te reciben con los brazos abiertos los que se han ido antes que tú y donde has de esperarnos cuando nos toque el momento de partir también. le pido a mi buen Dios que nos bendiga y que alivie nuestra pena de no tenerte junto a nosotros por un largo tiempo pero me queda la certera imagen de que ahora te encuentras más feliz y fortalecido que nunca

Hoy has dormido en la tierra para despertar en lo eterno y ser feliz por siempre

                        Te amo viejito

                        Tu nieta que te extraña

                                             Emily Smith

Nota de autora: Hola mis queridos lectores (as) pese a lo triste del episodio me complace traérselos el día de hoy porque sé que lo estaban esperando, quiero agradecerles todo el apoyo que me han brindado y también que hayan votado para que esta historia quedara nominada en los Amorthentia Awards, el concurso de Facebook, aparece nominado en las categorías "Mejor drama" "Mejor romance" y "Mejor autora" muchas pero muuuuuuuuuuuuuchas gracias por ese hermoso gesto pero desde ya les digo que el simple hecho de que mi humilde historia les haya gustado tanto como para nominarla es mi mejor premio y por último pero no por eso menos importante quiero recomendar unos fics que me encantan y que no pueden faltar en su lista de favoritos:

"¿Cómo puedo ser una Potter y no saberlo?" "Severus en Gryffindor" y  "Siete años en Hogwarts" con su secuela "Siete años en Hogwarts… el momento de las revelaciones" todas escritas por la gran escritora Rubí Galasanz, una vez que leen un solo capitulo de alguna de sus historias quedan literalmente atrapados y envueltos en la trama

Sin más que añadir por ahora se despide con cariño hasta una próxima oportunidad

                                Hermaire    

P.D: La carta que Emily escribió para Dumbledore la escribí yo el año pasado cuando mi abuelito murió, así que es un pequeño homenaje para él