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El Pocionista y la Cantante — capítulo 45
Pasados algunos días Emily se encontraba mucho más tranquila, ya no lloraba a diario y había dejado de tener pesadillas, de vez en cuando se descubría a sí misma secándose alguna lágrima pero la secaba con rabia y se recriminaba por ello, se decía a sí misma que Snape no se merecía ninguna de sus lágrimas, no se había propuesto olvidarlo sino odiarlo con todas las fuerzas de su alma, no le perdonaría jamás su traición, el haber fingido que la amaba pues para él ella no había sido más que un capricho, quizá el muy rencoroso había querido hacerle pagar por sus travesuras de adolescente, pero si solo habían sido eso, solo travesuras ¿Cómo podía ser tan cruel? ¿Tal vez habría visto como un reto el hecho de conquistarla? Pero él no era de esos ¿Entonces que lo había movido a conquistarla? Él no demostraba interés en su fortuna, lo único que estaba muy claro para ella era que Sirius tenía razón y Snape jamás había dejado de ser un mortífago que solo se dedicaba a buscar información en la orden, información que luego compartiría con el maldito Voldemort… y Draco, ese chico al que tanto quiso también la traicionó terriblemente, ahora todo tenía sentido, por eso la abrazaba de esa manera la noche en que ocurrió todo, por eso lucía tan preocupado, él era el encargado de asesinar a Dumbledore pero no pudo quizá porque aún no estaba tan dañado como su padre, ese desgraciado que según El Profeta se encontraba libre ya tras otra fuga de la prisión de Azkabán pues los dementores en su totalidad terminaron por rebelarse ante el ministerio pasándose al bando de Voldemort, pero esa noche en la torre Draco había bajado su varita hasta que Snape llegó y lo arruinó todo, pero Emily no podía olvidar que antes de morir, incluso antes de que llegaran los demás mortífagos Dumbledore le había ofrecido ayuda a Draco y si este hubiese aceptado las cosas hubiesen sido muy distintas, quizá hubiesen huido y el director también se hubiese salvado de la maldad de los buitres que se acercaban en busca de su muerte, por eso aunque en el fondo sentía lástima por él, no podía perdonarlo.
La cantante observó su muñeca y entonces vio aquel brazalete que Draco le había obsequiado una vez, era un brazalete que representaba su amistad (él llevaba otro igual) Emily lo arrancó de un tirón y lo arrojó con rabia y dolor, éste rebotó contra el armario. Había demasiada rabia, demasiado rencor y demasiado dolor desde esa noche del asesinato aunque daba gracias de poder estar a salvo en casa de sus padres y no en poder del asesino de su amado abuelito porque eso no podría soportarlo, tal vez ahora el muy malnacido se encontraba junto a Julieth Malfoy riéndose de ella, la sola idea despertó una repentina ira en la cantante que la llevó a patear con todas sus fuerzas una silla que había en su habitación haciendo que la misma rodara con gran estrepito, se imaginaba que quizá Snape había planeado junto a la mortífaga también la muerte de su propio hijo no nato
- Te juro que me las vas a pagar Snape… tú y esa maldita me las van a pagar y si encuentro a Roger no le va a ir mejor, por ti abuelito, por mi hijo al que no llegué a conocer, por usted señor Robinson y todas esas personas que murieron y las que de seguro morirán en adelante, por Harry Potter y también por mí misma
Emily suspiró, levantó la cabeza con gallardía y avanzó hacia la puerta de su habitación, dispuesta a hablar con el retrato de su tía abuela Hepzibath Smith, ¿Cómo era posible que en todo ese tiempo el dolor por lo que había pasado la hiciera olvidar su misión? Ella le había prometido a Dumbledore ayudar a Harry en la medida de lo posible con respecto a los horrocruxes. Al abrir la puerta la muchacha se tropezó con una elfina que cayó hacia atrás sobre su trasero, la cantante inmediatamente cambió la expresión de rabia que llevaba por un gesto de preocupación y sin perder más tiempo se dispuso a ayudar a levantar a la elfina
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Señorita… ¡Eh! señora… es decir…. Emily, disculpe a Betty que no quiso tropezarse con usted Seño…. Emily
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No te disculpes Betty, la culpa fue mía ¿Te hiciste daño? - preguntó la cantante agachándose para quedar a la altura de la elfina
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Aún no Emily… pero Betty es torpe y casi hace que se caiga su ama… Betty mala, Betty mala - Se reprochaba la elfina golpeándose la cabeza con el puño
-
¡Hey! Te prohíbo que te hagas daño ¡Ya basta Betty! - Soltó Emily tomándola de las muñecas
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Muchas gracias ama… eh, quiero decir Emily, a Betty aún le cuesta llamarla por su nombre, muchas gracias por evitarme el castigo
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Eres una elfina libre al igual que los demás que trabajan en esta casa ¿No lo recuerdas? Los liberé al igual que liberé a los que vivían aquí cuando yo era más joven.
-
Betty ha sido muy feliz desde entonces y sus padres hasta le pagan a Betty por su trabajo aunque al principio a Betty le costaba mucho aceptarlo
- No tienes porque hacerte daño, no quiero que vuelvas a hacerlo ¿De acuerdo?
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De acuerdo señori… Emily - Asintió la elfina sonriendo con la mirada iluminada ante la sonrisa de la muchacha
-
Entonces ven y dame un abrazo
Emily rodeó el pequeño cuerpo de la elfina entre sus brazos y permanecieron así durante algunos segundos, luego la cantante siguió su curso hacia el vestíbulo en busca del retrato de su tía abuela, allí estaba, enorme de aproximadamente un metro y cincuenta centímetros de largo por un metro de ancho, enmarcado en oro macizo y colgado junto a la chimenea de mármol, el personaje representado en oleo dormitaba sobre un mullido sillón mientras la peluca roja se deslizaba peligrosamente a punto de caer, la sola idea divirtió a la muchacha que estaba encantada con haber encontrado al menos un motivo para reír. La muchacha suspiró y golpeó débilmente con la uña de su índice un par de veces sobre el marco de oro, la mujer del retrato despertó sobresaltada con lo cual la peluca roja terminó de caerse, Emily agachó la cabeza para disimular la sonrisa que el hecho le había provocado porque sabía que con lo orgullosa que era la gran Hepzibath lo más probable era que si la descubría riéndose de ella no le proporcionara la información que necesitaba
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¿Qué… qué demonios sucede muchacha atolondrada? - Inquirió el personaje del retrato mientras se ajustaba de nuevo la peluca
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Perdóname por haberte despertado tía - Se excusó Emily haciendo una ligera reverencia con la cabeza
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No estaba durmiendo - Gruñó la mujer ahora tratando de alisar los múltiples pliegues de su estrambótica túnica - Solo descansaba los ojos
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Sí, claro - Respondió Emily sin ánimos de contradecirla - Hace mucho que no conversamos ¿No lo crees así?
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Hace mucho que te marchaste de esta casa y ahora has vuelto porqué…
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Eso no tiene importancia ahora - La interrumpió la cantante
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Bueno, desde aquí una oye cosas, aunque no haya otro marco mío en toda la casa, fue así como supe que te habías separado de tu marido; pero ¡Espera un momento! ni cuando vivías aquí de chica conversabas mucho conmigo ¿A que se debe tu interés ahora? - Inquirió la mujer mirando a Emily con suspicacia
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Está bien tía, verás seré completamente franca contigo, no es un repentino interés el que mueve a conversar contigo, como ya sabrás ya que como dices aquí te enteras de todo, el mundo mágico está siendo muy amenazado por los llamados mortífagos que son los seguidores de…
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No lo nombres por favor - la interrumpió la tía abuela - Yo prefiero seguir llamándolo Tom, era tan dulce cuando era joven, una monada de muchacho
Emily guardó silencio al escuchar a su tía abuela, estaba atenta a la expresión de su rostro que en ese momento se volvió pensativa y taciturna, como sumergida en lo más recóndito de sus recuerdos, la cantante escuchaba atenta las palabras de la mujer que parecía emitirlas sin tener audiencia
-
Todo un caballero, extremadamente hermoso y galante, me hacía regalos pero todo era mentira, una vez que una muere se entera de todo y yo lo supe… supe porque dejé de vivir en el mundo y también supe que fue él y que culpó a la pobre elfina… ¡ah!… ¿pero que estoy diciendo?
-
No, continúa tía, está interesante lo que dices
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No te incumbe
-
Claro que si, escúchame tía, ese chico, el tal Tom que tanto admirabas y que terminó por quitarte la vida cruelmente, hoy en día es un monstruo peor que se hace llamar…
-
Ya te lo dije Emily, lo sé TODO, sé como lo llaman, sé lo de sus seguidores, te dije que aquí una se entera de cosas, no hace falta que me hables de él ¿Qué demonios quieres?
-
Si lo sabes todo acerca de él, antes y después entonces habrás de saber porque te quitó la vida ¿no es así?
La mujer no respondió pero era evidente que conocía la respuesta porque un semblante preocupado se apoderó de las feas facciones de su rostro
- La copa… él se llevó la copa de Helga Hufflepuff que fue una de las reliquias más valiosas que poseía nuestra familia
Al oír aquello la mujer abrió desmesuradamente sus ojos, visiblemente sorprendida, no podía creer que la muchacha manejara esa información
-
Pero ¿cómo sabes eso?
-
Lo sé tía, simplemente lo sé pero hay cosas que aún no conozco
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Y es mejor así, será mejor que te mantengas alejada de él, es muy peligroso
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Tía, él quería la copa para algo que es mucho peor que la simple ambición
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¿A que te refieres? - Inquirió nerviosa la mujer
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El caso es que necesito encontrarla
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No te metas en esto
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Necesito toda la información que puedas darme acerca de ella
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Ya la sabes, es una reliquia que estuvo en nuestra familia por muchos años, incluso antes de mi nacimiento y él la robó, fin de la historia
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Tiene que haber más - Insistió Emily - Tú ya tenías este retrato pintado en tu casa precisamente para cuando muriera así que cuando tus hermanos lo encantaron y entonces viviste en él has debido escuchar algo, aunque fuese un rumor
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Nada - Respondió la mujer tajantemente - Ya se habían llevado a mi elfina, pensaban que había sido ella, nadie me creyó, pensaron que el veneno utilizado en mi leche achocolatada había afectado mi coordinación antes de mi muerte y que tal vez por esa razón yo decía lo que decía, eran unos ignorantes
Emily suspiró frustrada
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Pero ¿para qué quieres saberlo?
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Olvídalo, muchas gracias por la información tía pero… ¿De verdad no escuchaste nada más sobre la copa?
La mujer negó enérgicamente con la cabeza haciendo que su peluca y aretes se sacudieran
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No, a mis oídos llegaban las andanzas de Tom pero nadie sabía o mejor dicho nadie creía que él tenía la copa, mis hermanos también murieron con el tiempo, luego tu padre me trajo aquí cuando se casó con tu madre y el tema quedó muy atrás, por eso me extraña que tú ahora…
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Descuida, olvida lo que te pregunté y muchas gracias - Respondió Emily decepcionada
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Querida, ahí estás - Habló la señora Smith saliendo de la habitación donde tiempo atrás Boris Costner había preparado estéticamente a Snape para la boda. La mujer parecía un poco preocupada y Emily no pasó desapercibido el hecho de que al verla pareció intentar ocultar entre los pliegues de su túnica un periódico pero este se resbaló de su mano y fue a dar al piso
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Déjame ayudarte madre - Dijo Emily avanzando en dirección a ella
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No… no hace falta querida, ya está - Respondió la mujer tomando el periódico con rapidez
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¿Es de hoy? - Inquirió Emily un tanto nerviosa también ante la actitud de su madre
La mujer asintió con la cabeza débilmente
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De esta mañana - Respondió con voz débil
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¿Más muertes? - Inquirió Emily con voz asustada
Su madre negó con la cabeza
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Una mujer que tu nombrabas mucho dimitió de su cargo en Hogwarts - Respondió apesadumbrada - Me parece muy extraño porque tú decías que ella amaba su profesión, dices que hablaba con mucha pasión sobre…
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¿Una de las profesoras? - Preguntó Emily estirando la mano para que su madre le otorgara el periódico y resignada madame Smith se lo dio
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Si, su nombre es Charity Burbage, creo que enseña Estudios muggles, no recuerdo bien, por eso veo extraño lo de su dimisión, si amaba tanto su cargo como decías… sospecho que esto tiene algo que ver con lo del artículo que escribió la semana pasada, ese donde se expresaba tan bien de los muggles… ¿Y si la obligaron a renunciar?
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Charity - Musitó Emily con un hilo de voz mientras miraba con asombro la foto de la mujer en la portada del diario - ¡Dios mío! Efectivamente ha de ser por ese artículo que escribió, de seguro Voldemort tuvo conocimiento de él y se enfureció ¿Y si la secuestró o…?
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Te he dicho una y mil veces que no debes nombrarlo Emily
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Mi abuelito lo hacía pues decía que…
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Pero Dumbledore está…
Madame Smith se contuvo de continuar al ver la expresión de dolor en el rostro de su hija, por lo tanto luego de taparse la boca con ambas manos se dispuso a abrazarla
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Perdóname mi sol, disculpa a tu madre, es solo que estoy muy nerviosa con todo esto
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No te preocupes mamá - Respondió Emily correspondiéndole - Se que esto te asusta y no es para menos, Charity es muy amiga de Sev…. Pero de ese, es un asqueroso traidor, quizá fue él quien la obligó de alguna forma a renunciar o tal vez la secuestró y se la llevó a su señor ¡Por Merlín! ese monstruo malvado de Vold… quien - tú - sabes es muy capaz de matarla tan solo por ese articulo
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¿Lo ves? Eso es lo que aterra, recuerda que ya él intentó raptarte a ti, ¡Dios mío! Y tu padre que no me escucha, debería dejar de trabajar para el ministerio, deberíamos marcharnos del país Emily, no lo sé, junto a la parte de mi familia paterna que está en España o la parte de los Smith que está en Italia, cualquier lugar es bueno, Alemania, Francia, América, donde sea lejos de todo este caos
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No voy a huir como una cobarde mamá, si tú y papá quieren irse son libres de hacerlo pero no pretendan que vaya con ustedes
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Hija, no entiendes que me asusta que pueda pasarte algo, estás casada con ese asesino, según las leyes mágicas él podría reclamarte, está en su derecho
Emily negó contundentemente con la cabeza
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¡Leyes machistas! - Soltó con repulsión - Pero él es un prófugo, un vil delincuente, no puede hacer eso, no tiene ningún derecho sobre nada y mucho menos sobre nadie, la justicia está tras sus huellas aunque pareciera que la tierra se lo ha tragado, no hay ni rastros de él en la casa de la Hilandera, no tienes de que preocuparte
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Es que cuando creí que te había perdido por la mordedura de aquella serpiente mi mundo se vino abajo, sentí que me habían arrancado un pedazo, no quiero perderte mi cielo
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No me vas a perder mamá - Respondió Emily conmovida secando las lágrimas que resbalaban por las mejillas de su madre - No me va a pasar nada
Una inmensa sensación de asco e impotencia se apoderaban del pocionista cada vez que regresaba de alguna de las reuniones con el señor oscuro pero esta vez la repulsión se mezclaba nuevamente con el dolor. Había regresado a su casa en la calle de la Hilandera, sabía que podía estar tranquilo luego de que los aurores fueran allá en dos ocasiones forzándolo a arrojarse a sí mismo un encantamiento desilusionador para hacerse invisible, y huir en forma de humo por la ventana trasera, los aurores comandados por Alastor Moody lo revolvieron todo en su casa e incluso incautaron las preciadas pociones que había preparado con la excusa de analizarlas, por fortuna no descubrieron la habitación secreta que guardaba tantos recuerdos y que se encontraba disimulada hábilmente tras el librero del vestíbulo, era una suerte también que días antes él hubiese tomado la precaución de guardar allí el retrato de Albus Dumbledore que poseía porque sin lugar a dudas lo hubiesen confiscado también. Sabía que los aurores estaban seguros de que él no se encontraba en aquella casa y que aparentemente no había regresado ni regresaría, lo sabía porque Dumbledore en la oficina de dirección de Hogwarts había oído cuando Moody se lo decía a MacGonagall que en aquella oficina aún intentaba decidir si abrir el colegio para el próximo curso o no aunque estaba más propensa a decidir que si, aconsejada por el propio Dumbledore desde su marco.
Esta vez Snape se encontraba atormentado por el terrible crimen del que fue testigo, cuando llegó a la mansión de los Malfoy dispuesto a dar la información que Dumbledore le había proporcionado con el fin de aumentar la confianza que Voldemort ya depositaba en él jamás se esperaba encontrar lo que encontró. Se dejó caer en uno de los sillones raídos del vestíbulo desabrochando los tres primeros botones de su casaca y su camisa en busca de aire pues la angustia que sentía le robaba el aire, cerró los ojos y se dejó llevar por el terrible recuerdo que imperaba en su memoria
Al entrar a comedor de los Malfoy en compañía de Yaxley encontró a Voldemort en la cabecera de la mesa y al resto de los mortífagos dispuestos alrededor de esta, un bulto flotaba por encima de las cabezas, al principio no pudo distinguir con claridad debido a la poca iluminación pero pronto se dio cuenta de que era una mujer que visiblemente se notaba había sido sometida a maltratos y aunque no pudo o no quiso ver su rostro sintió mucha pena por ella y se recriminaba internamente pero cuando Voldemort la presentó a la audiencia Snape sintió como el corazón le dio un vuelco dentro del pecho
Era Charity Burbage, su amiga, la única que se interesó en su amistad luego de que Lily dejó de hablarle mientras eran estudiantes y aunque nunca le hizo ninguna confidencia sabía que ella lo apreciaba y que de haber podido hacer algo por él lo hubiese hecho gustosa, ella, siempre sonriente, siempre hablando sobre muggles, investigándolos ahora estaba pagando con creces las consecuencias de su fascinación. Atada de pies y manos mientras flotaba y Voldemort hablaba de ella como si ella hubiese sido una sacrílega al escribir un artículo sobre la mezcla entre muggles y magos
- Ella no ve con malos ojos las mezclas entre esos repugnantes seres comunes y nosotros los seres superiores, dotados de magia… ¿Pueden creer eso?- Preguntaba Voldemort
La respuesta fueron risas de parte de los mortífagos y una mueca de asco por parte de Bellatrix Lestrange
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Es una maldita loca - Dijo Julieth Malfoy - Merece morir mi señor, tan solo por su enfermiza fascinación por los muggles - Añadió luego mirando a Snape con maldad, él desvió la vista
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Que idea más absurda, procrear con muggles - Se burló Roger al lado de Bellatrix mirando también a Snape - Que asco, traer hijos mestizos al mundo prefiero cruciarme a mí mismo
Voldemort le lanzó una fría mirada antes de continuar con su discurso pero Snape no escuchó nada más ya que la débil voz de la mujer suspendida en el aire atrajo su atención
- ¡Severus! - Susurró - ¡por favor! Somos amigos
Jamás olvidaría el tono de su voz ni la expresión de angustia en sus ojos, no quiso mirarlos pero por alguna razón lo hizo, jamás olvidaría ni su mirada ni su voz como tampoco olvidaría la de Dumbledore con la diferencia que en el caso del ex director el tono suplicante de su voz se debía a que precisamente le rogaba para que lo asesinara, con Charity era distinto, ella lo creía un asesino verdadero, estaba asustada, la habían lastimado físicamente, quizá decenas de Cruciatos u otros maleficios para producir agonía y él sin poder hacer nada porque entonces su sacrificio y el Dumbledore hubiesen sido en vano, debía permanecer estoico en su asiento, inerte viendo como Voldemort apuntaba su varita hacia la mujer y tras un rayo de luz verde le quitaba la vida cayendo ella sobre la mesa con los ojos abiertos e inexpresivos y como si no fuera suficiente con esa visión el muy maldito asesino le ordenó a su serpiente que engullera el cadáver allí frente a todos, fue una acción tan horrible que le hizo girar el rostro a más de uno aun y cuando presumían de crueles y sanguinarios.
Snape salió de sus terribles remembranzas y corrió a su habitación secreta
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¿Por qué Albus? - Preguntó con rabia mientras secaba violentamente sus lágrimas - Quiero terminar con esto
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Severus… hijo mío ¿Qué ocurre?
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Él asesinó a Charity, frente a mí, lo hizo por ese artículo que escribió
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Lo lamento tanto…
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¡NO! NO LAMENTAS NADA - Gritó lleno de ira, frustración y dolor - ¡BASTA!
Snape estaba fuera de sí, en un violento movimiento de su brazo derecho vació la superficie de su escritorio y se echó a sollozar allí mismo al tiempo que golpeaba efusivamente la madera con el puño
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Hijo, cálmate, créeme que sé como te sientes, esa impotencia, esa sensación de no poder hacer nada
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¿Cómo podrías saberlo Albus? - Decía Snape entre sollozos - Soy un maldito mortífago, me siento sucio, soy una bestia… no puedo más
El rostro del anciano se crispó en una mueca de dolor al ver como sufría el hombre al que consideraba un hijo pero casi inmediatamente tomó una postura solemne
- ESCÚCHAME BIEN - Gritó para hacerse oír desde su marco - NO ERES UNA BESTIA, NUNCA MÁS REPITAS ESO, eres un hombre valiente, y debido a todo tu esfuerzo de hoy, mañana no solo podrás ser libre sino que todo el mundo podrá serlo, con tu ayuda Severus debilitarás las defensas de Voldemort y así Harry estará preparado para enfrentarlo, Emily volverá a confiar en ti, estoy seguro de que ella no ha dejado de amarte
Snape negó con la cabeza
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La extraño tanto
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No sabes cuánto me duele verte así hijo mío pero te ruego que confíes en mí, tu esfuerzo no será en vano y claro que en toda guerra mucha gente tiene que morir, pero no será siempre así… ¡Mírame Severus! todo va a estar bien, sigo estando contigo de alguna forma ¿No?¡Mírame!
Snape resignado elevó la mirada para encontrarse con los ojos azueles del anciano
- No estás solo en esto, yo estoy contigo
Notas de autora: Contra todo pronóstico pues mi computadora ha empezado a fallar les traigo este episodio que la verdad quedó corto en comparación con los demás. Muchas gracias a mi amiga Rubí Galasanz una vez más por haberme ayudado a resolver el asunto de mi Pc, se sigue colgando de vez en cuando pero al menos se mantiene encendida, tenía que agradecerte también por este medio amiga. Bueno será hasta una próxima oportunidad Dios mediante
Hermaire