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El Pocionista y la Cantante — capítulo 48
Amparado bajo su capa tan oscura como la noche que lo cubría, un hombre se enfilaba desde una plaza hasta una enorme casa que imperaba entre el número once y el trece, desde que aquella casona había sido abandonada por sus habitantes había vuelto a adquirir una apariencia ruinosa. Bastó con un flojo movimiento de varita para que las verjas se abrieran ante el hombre de negra capa y mascara plateada la cual resplandeció al darle de lleno la luz de un farol en la acera; subió por la escalinata y al llegar a la puerta golpeó un par de veces con la aldaba, instantes después la puerta se abrió como si una persona invisible la hubiese accionado, el hombre suspiró con intensidad preparándose mentalmente para lo que se le venía a continuación, ya había sido previamente advertido, de modo que se quitó la máscara una vez que cerró la puerta detrás de él y levantó la varita apuntando hacia el frente y al mismo tiempo a la nada. Dio un par de pasos dudosos que apenas y se oyeron débilmente en el largo corredor pues la alfombra amortiguaba el ruido que sus botas pudiesen provocar, volvió a agitar la varita y al instante las lámparas de aceite iluminaron el lugar, desconcertado al no ver nada de lo que se le había advertido dio un par de pasos más y entonces escuchó en medio del pasillo la susurrante voz de Ojoloco Moody
- ¿Severus Snape? - Preguntó
Por más que fue advertido el hombre no dejó de inquietarse ante lo que sucedía, sin embargo asió con más fuerza la varita y se dispuso a responder con gallardía
-
Lo soy - Dijo con voz tajante pero fue todo lo que pudo decir pues al instante sintió como una corriente de aire se arremolinaba entorno suyo, la lengua se le enrolló cerca de la campanilla provocándole un poco de arcadas, instintivamente se llevó una mano a la garganta pero de inmediato la lengua volvió a su posición original. Comprendía perfectamente lo que le pasaba, sabía que sucedería pero no por eso dejaba de ser una situación incómoda todo lo que tenía que enfrentar, caminó con precaución unos pocos pasos más, a penas y tuvo tiempo de recuperarse de la maldición de lengua atada instalada especialmente para él vio lo que calificó como una estrategia astuta y sin duda espantosa, una sorprendente figura fantasmal emergió de la alfombra misma a tan solo unos pasos de él, era una réplica dantesca del profesor Dumbledore apuntándolo con un huesudo dedo acusador, flotando hacia él de forma amenazadora, fue tal su impresión que no pudo evitar echarse hacia atrás con lo cual tropezó con el paragüero en forma de pata de trol volcándolo, levantó su varita y expresó con ahínco la mentira que más le dolía en el alma pero necesaria para librarse de aquel terrible espectro
-
¡Yo no te maté!
Al instante la horrenda figurase se desvaneció en medio de la bruma que había provocado, de modo que Snape a sabiendas de que ya no tendría más impedimento subió las escaleras hasta llegar al rellano donde Kreacher con expresión de miedo y alerta al que se acercaba había dejado de lustrar el ya reluciente marco de su ama
-
¿Quién está ahí Kreacher? - Inquirió la mujer con curiosidad
-
Es Snape ama… Severus Snape, ¡Fuera de aquí señor! usted no puede…
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¡Apártate de mi camino! - Espetó con vehemencia el hombre y el elfo aterrado se desvaneció
-
¿Qué rayos estás haciendo aquí en mi casa? ¡Lárgate sangre sucia! Inmundo bodrio impuro - Espetó la mujer del retrato con todo el desprecio que pudo mirando a Snape con inquina
Él la ignoró y siguió su camino pero unos segundos después la mujer comenzó a vociferar completamente histérica al ver que él no se marchaba
- ¿DE QUÉ SIRVE QUE MI HIJO SE HAYA MARCHADO DE CASA CON ESA SANGRE SUCIA SI DEJA QUE A MI CASA ENTREN MÁS INDESEABLES? ¡MALDITOS DESCENDIENTES DE LOS PÚTRIDOS MUGGLES!
Snape agitó la varita frente al retrato y de inmediato los gritos de la señora Black quedaron opacados por las gruesas cortinas de terciopelo morado. Continuó avanzando escaleras arriba y llegó a la habitación rotulada con el nombre de Sirius, jamás había estado allí por obvias razones pero esta vez tenía que hacerlo, quizá era esa necesidad de auto flagelarse con el pasado la que lo llevaba hasta allí, estaba más que seguro de que ya no amaba a Lily, al menos no de la misma forma en que lo hizo en el pasado, ahora al evocarla lo embargaba un amor fraternal así como una profunda pena y culpa, por esa razón utilizaba su evocación para recordarse a sí mismo porqué servía a Dumbledore en vez de a Voldemort, que lo había movido a tomar una decisión tan drástica como peligrosa. Imaginó que Sirius debía guardar un recuerdo suyo en su habitación, así que en cuento giró el picaporte y se adentró en la estancia paseó sus ojos por todo el lugar mirando con desdén las fotos de motocicletas pegadas en las paredes así como un gran estandarte de Gryffindor, consideraba la conducta de Sirius como la de un eterno adolescente incorregible, giró sobre sus pies y allí sobre uno de los burós había una fotografía que le trajo muy malos recuerdos, en ella se veía a dos adolescentes de aspecto rebelde y despreocupado y junto a ellos estaban otros dos de aspecto tímido y como agradecidos de haber sido incluidos en el grupo
- ¡Patéticos! - Susurró Snape con desprecio
Sus ojos continuaron recorriendo el lugar hasta que comenzó a buscar y rebuscar en cajones, sacando ropa, chivatoscopios, botes de tinta seca, plumas rotas y cosas sin importancia hasta que su instinto lo guió acertadamente a un armario frente a la cama de dos plazas, de allí extrajo un álbum de fotos y una carta, el corazón le dio un vuelco al reconocer en la carta la inconfundible caligrafía de Lily, algunas lágrimas de nostalgia brotaron de sus ojos cuando se sentó en el piso y comenzó a leerla.
¡Qué imprudentes habían sido los Potter al depositar su confianza en el maldito Petegrew! Mal que bien debía reconocer que Sirius Black hubiese dado su vida a cambio de la de sus amigos, sin embargo por otro lado la aguda daga de la culpa no dejaba de revolverse en su pecho provocándole una insoportable agonía. En aquella carta Lily hablaba de su bebé y de lo rápido que crecía y las travesuras que cometía siendo aún muy pequeño, hablaba de él con orgullo, ignoraba por completo que nunca lo vería crecer, que jamás lo oiría llamarla "mamá" y todo por su culpa, por su maldita culpa, una vez más se despreciaba a sí mismo y entonces pensó en Emily, ella que debía estar odiándolo cada día más y más, también a ella la había perjudicado, los periódicos y las revistas de farándula la señalaban como la esposa del asesino del profesor Dumbledore e incluso otros reporteros más osados y amarillistas hasta se habían atrevido a vincularla con Voldemort como si formara parte del clan mortífago, según se había enterado el propio Jacob Smith había entablado una demanda millonaria en contra de esos reporteros y sus revistas editoras, al menos debía agradecer que ella se encontraba segura aunque de seguro debía insistir en participar en los planes de la orden, lo bueno era que al parecer no se lo permitían porque el día de la persecución a los "Potters" él la había buscado desesperadamente, con más intensidad que al propio Harry pero no encontró ni rastros de ella.
Abrió el álbum de fotografías y encontró una dónde aparecían Lily corriendo detrás del pequeño Harry que montaba una escoba de juguete, tuvo la necesidad de rasgar la fotografía para quedarse con la parte que mostraba a Lily, como un recordatorio de que le debía la seguridad de su hijo y que haría todo lo humanamente posible por ayudarlo a vencer, lo haría por ella a quién amó, por Emily a quién amaba con el alma en el presente y por ese bebé a quién no llegó a conocer y a quién nunca pudo mostrarle un mundo libre de odio e intolerancia. Dejó la carta y el álbum en el armario y salió de la casa justo como había llegado
Al día siguiente, Emily y sus padres se preparaban para la gran boda de Bill y Fleur. Ella se había colocado un vestido de color negro y mientras se maquillaba con ayuda de su varita y se miraba en el espejo sintió un arrebato de nostalgia al recordar que quién solía encargarse de eso era su amigo Boris a quién no veía desde el funeral de Dumbledore y quién permanecía refugiado junto a Donatello en Italia, ella esbozó una sonrisa triste y con desgana y melancolía expresó:
- Me muero, me muero, me muero
Se aplicó un poco de perfume y posteriormente giró sobre sus pies para tomar su bolso de cuentas que reposaba sobre la cama, algo le exigía desde esa mañana que debía estar preparada por cualquier eventualidad, siempre era así, sobre todo cuando se trataba de reuniones de la orden o eventos como el cumpleaños de Harry el día anterior, su instinto le decía que Voldemort no desistiría de intentar atrapar a Harry y que sobre todo aprovecharía las fiestas donde aparentemente habría muchas distracciones, por eso desde el día del traslado de Harry desde Private Drive y aún a sabiendas de que no la dejarían participar llevaba consigo aquel bolsito que Nymphadora le regaló por cumpleaños, cargado con diversas cosas que consideraba necesarias para un viaje, había cobijas, almohadas, comida enlatada, sacos de dormir, chivatoscopios, mudas de ropa, incluso pensó en Harry y Ron y había incluido en el equipaje ropa para ellos, pero lo más valioso no podía incluirlo en el equipaje sino que lo llevaba consigo en su memoria desde la noche anterior que había llegado de la celebración del cumpleaños de Harry y estaba segura que con esa información ellos no dudarían en incluirla en sus planes de búsqueda de los horrocruxes. La noche anterior y después que sus padres se fueron a dormir ella volvió a indagar con el personaje del retrato acerca de la mentada copa de Helga Hufflepuff y esta vez descubrió algo interesante
-
Ya te dije que no sé nada sobre esa copa, no sé qué pudo haber hecho Tom con ella - Dijo la mujer del retrató mientras rodaba los ojos con fastidio
-
Lo sé - Respondió la mujer con el mismo tono de impaciencia - Pero tal vez hayas pasado desapercibido algo, no sé ¿Dónde crees que la tenga?
-
¿Y yo cómo voy a saberlo? - Respondió Hepzibath Smith después de bostezar por quinta vez contagiando a la cantante
-
Es lógico que no lo sepas con exactitud pero… basándonos en lo poco que lo conociste…
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Que creí conocerlo - Corrigió Hepzibath
-
De acuerdo - Concedió Emily armándose de paciencia - Basándonos en lo que creíste conocerlo ¿Dónde crees que alguien como él la hubiese reservado si la tuviera?
La respuesta fue el silencio, la mujer del retrato parecía meditar con sumo cuidado, sus ojos azules se posaron en el techo de su escenografía y su expresión era insondable como sumergida en sus recuerdos, más de pronto sus labios se despegaron y una luz de esperanza surgió en el pecho de la cantante pues al fin parecía que un espeso velo se resbalaba de la memoria de la anciana
-
Tom era en extremo calculador - Expresó la mujer sin mirar a su interlocutora, continuaba mirando el techo - Era un muchacho muy joven pero parecía tener la sagacidad de un anciano, era ambicioso si, y muy cuidadoso también, alguien como él no guardaría algo tan valioso en su propia casa como hacía yo, ni siquiera tomando muchas precauciones, a menos que…
-
A menos que ¿Qué?- Insistió Emily intrigada y al mismo tiempo frustrada por el silencio de la mujer en el momento más inoportuno
-
A menos que ese lugar en cuestión dónde la haya guardado esté custodiado por miles de encantamientos y bestias de custodia
-
Pero ¿Qué lugar podría ser ese?
-
Preguntó Emily confundida
-
No lo sé Emily, ve a dormir de una vez y por favor, no insistas más, ya te dije que puede ser muy peligroso meterse con Tom, déjalo en paz que haga con su vida lo que quiera
- Y mientras tanto que mate a todo en el mundo ¿No?
- No me molestes más - Determinó con vehemencia la mujer colocándose un antifaz de dormir mientras se hundía en el mullido sillón
Emily dio una patada en el duelo con el ceño fruncido y se dispuso a volver a su habitación pero mientras se recostaba con resignación en su cama fue asaltada por una idea repentina al tiempo que recordaba las palabras de su tía abuela
A menos que ese lugar en cuestión dónde la haya guardado esté custodiado por miles de encantamientos y bestias de custodia
Un lugar como ese no podía ser otro más que Hogwarts, estaba consciente de que el castillo contaba con muchos pero muchísimos lugares secretos que ella misma en siete años y con toda su curiosidad no había alcanzado a recorrer, estaba consiente también de que en una de esas habitaciones secretas se encontraba un perro de tres cabezas propiedad de Hagrid y que anteriormente había resguardado la piedra filosofal también ambicionada por Voldemort, lo sabía porque Dumbledore se lo había dicho, así que atando cabos y armando conjeturas llegó a la conclusión de que tal vez el castillo debía ser el lugar por donde debían comenzar la búsqueda, sabía que Harry ya no podía regresar y que probablemente ni Ron ni Hermione pero ella si podía hacerlo y no dudaría así le llevara a investigar sobre complejos hechizos de rastreo para dar con ese preciado objeto, porque buscar esa copa en el castillo sería como buscar una aguja en un pajar
Emily salió de sus pensamientos, se alisó la falda de su vestido (diseñado por madame Malkin) y se dispuso a salir de su habitación, más de pronto echó un vistazo hacia donde estaba su guitarra y su armónica y dio un respingo
- ¿Cómo pude olvidarlas? - Expresó - son eres imprescindible para mí
Metió la guitarra y la armónica dentro de su bolso de cuentas y mientras lo hacía no pudo evitar pensar en Draco, en cuanto le gustaba la música y en cuanto lamentaba que las cosas no se hubiesen dado como ella las soñó para él. Agitó la cabeza de forma negativa pues ya no le dedicaría ningún pensamiento ni a él ni a… Snape. Bajó al vestíbulo y sus padres aguardaban un poco dubitativos, la señora Smith hermosa como siempre, lucía una elegante túnica de color azul que resaltaba sus ojos y el cabello rubio estaba envuelto en un moño radiante adornado con un tocado hecho con zafiros y algunas plumas de pavo real, el señor Smith llevaba un traje negro de chaqueta tipo levita, llevaba corbata del mismo color, un clavel tan azul como la túnica de su esposa adornaba el ojal de su chaqueta y sobre el traje se había puesto una capa también negra y sobre su cabeza imperaba un bombín al cual encantaría más tarde para convertirlo en un sombrero de copa alta más adecuado para la noche, en la mano llevaba la invitación a la fiesta
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Sigo pensando que es una locura ir a esa boda - Expresó el señor Smith al verla bajar por la escalera de mármol - Y nada más y nada menos que en un lugar donde Potter estará presente
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Papá, ya basta con eso ¿Si? Los Weasley decidieron muy cordialmente invitarnos y no le vamos a pagar con un desaire, además que nos van a acompañar no menos de cuatro aurores ¡por Merlín! ¿Qué más quieres para sentirte satisfecho? - Preguntó con semblante serio mientras se daba una palmadita en la frente en señal de impaciencia
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Los aurores son extremadamente necesarios para nuestra seguridad y sobre todo para la tuya - Explicó su madre inflexible mientras se refrescaba con un abanico de plumas de pavo real que había extraído de su bolso - Eres un personaje público, no lo olvides, y recuerda también que solo aceptamos asistir con la condición de la custodia
Emily suspiró con fastidio sintiéndose ridícula, ya no era una niña pero no deseaba contrariar a sus padres más de lo que lo había hecho ya y de lo que probablemente lo haría en el futuro porque estaba más que claro que ella como miembro de la orden del fénix nunca estaría dispuesta a mantenerse al margen de sus misiones
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Bien, ¿Nos vamos entonces? - Inquirió el señor Smith resignado, no deseaba ponerse a discutir con su hija como en los viejos tiempos
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De acuerdo - Concedió la cantante
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Bien, ¡Señor Walker! - Llamó Jacob y al instante un auror de apariencia un poco mayor que él emergió de una habitación donde se refugiaban los aurores en tiempos libres - Ya estamos listos para partir
El auror Walker llamó a sus compañeros, jóvenes, de unos veintitantos años, todos altamente cualificados y listos para el combate
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Descuide señor Smith, en el lugar de la fiesta hay también mucha protección - Expresó Paul Walker - El ministerio ha proporcionado mucha protección a la madriguera, no dejará que lastimen a su elegido
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Eso espero - Asintió el señor Smith sonriendo con nerviosismo - Pero sobre todo espero que no lastimen a mi hija
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¡Papá! - Se quejó Emily - No va a pasar nada, descuida
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Bien, tomémonos de las manos entonces - Indicó el señor Walker - Haremos una aparición conjunta, con su permiso madame Smith - Añadió mientras tomaba la delicada mano de la bellísima mujer
Al instante aparecieron en la madriguera girando sobre sí mismos, un poco mareados. Al divisar la enorme carpa que imperaba en el jardín se dirigieron hacia allá y se pusieron al final de la fila
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¡Emily! - Escuchó la muchacha y al instante los cuatro aurores rodearon a la familia
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No sean paranoicos, es Lee Jordán, fue mi alumno en Hogwarts y además un Macbethers - Indicó Emily riendo ante la reacción exagerada
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Uno nunca sabe Emily, hazle una pregunta para asegurarte - Exigió la señora Smith sacando la varita de su bolso
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¿De verdad crees que si fuese un mortífago lograría burlar no solo a toda la orden sino a los encantamientos de protección?
-Emily, tu madre tiene razón - Apoyó el señor Smith
Volviendo a suspirar con impaciencia Emily aguardó hasta que el muchacho terminara de acercarse lo suficiente para hablarle mientras a sus espaldas los aurores lo apuntaba con las varitas por debajo de sus capas.
- Oye Lee, tan solo para la tranquilidad de mis padres… ¿Qué animales fueron los causantes del alboroto en la oficina de Umbridge cuando era suma inquisidora y luego directora auto impuesta?
El muchacho sonrió divertido y luego pareció meditar la respuesta
- Déjame ver… ¡Ehh! Era un Imp
Emily se sorprendió y por primera vez se llenó de dudas, esa no era la respuesta correcta a esa pregunta entonces, ¿Tendrían razón sus padres? ¿Lograría algún mortífago burlar la seguridad de los Weasley? Pero de inmediato la risa burlona del amigo de los gemelos la sacó de sus dudas
- Era una broma jajaja eran escregutos de cola explosiva que yo mismo introduje en la oficina - Respondió contagiándola también con su risa
La cola de gente fue avanzando rápidamente hasta que les tocó el turno y pudieron ver a Ron, a los gemelos y a un joven pelirrojo que no conocían pero que Emily supuso que era pariente de los Weasley
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¡Buenas tardes señores Smith! - Saludó George con una marcada reverencia - Con todo respeto señor Smith pero permítame elogiar la hermosura de la apariencia de su esposa, se encuentra usted radiante como siempre señora Smith - Añadió antes de besar la mano de la mujer
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Muchas gracias joven y ¿Cómo te encuentras de tu incidente? - Respondió la mujer con una sonrisa discreta
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Mucho más restablecido - Respondió este tomando la invitación que el señor Smith le ofrecía
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Y su hija no se queda atrás señor Smith - Añadió Fred con picardía guiñándole un ojo a Emily que sonreía ampliamente - Hoy se encuentra especialmente bella, bueno aunque ese ya es un rasgo habitual
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Pues gracias por los elogios dirigidos a mis damas - Concedió el señor Smith amablemente y muy orgulloso - ¡Ehh! Debo añadir que los caballeros que nos acompañan son nuestra custodia
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Si, fuimos informados - Añadió Ron mirándolos
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Si quieren yo puedo escoltarlos hasta sus asientos - Se ofreció el pelirrojo desconocido
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Yo prefiero saludar a Molly y a la novia primero - Respondió Emily saliéndose de la fila
El chico pelirrojo que acompañaba a Ron y los gemelos le guiñó un ojo confundiéndola
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Creo que deberías permanecer junto a…
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Mamá ¡Por Merlín! solo voy a la casa, es todo
El pelirrojo se adentró en la carpa junto a los señores Smith y los aurores y Emily se quedó afuera
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Es Harry - Susurró Ron en medio de risitas
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¿Dónde? - Preguntó Emily mirando en todas las direcciones
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El pelirrojo que acompaña a tus padres - Terció Fred riendo - Supuestamente es nuestro primo Barny
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Poción multijugos - Añadió en susurros George mientras tenía su mirada posada en la lejanía, parecía haber advertido algo sumamente agradable - ¡Vaya! Me pareció haber visto a unas hermosas primas francesas por ahí, regreso enseguida chicos
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¡Hey! No me dejes aquí - Reclamó Fred poniéndose en marcha detrás de su hermano - Oye Ron, te encargo los que siguen
Él asintió con resignación
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Yo iré a la casa, vuelvo enseguida - Dijo Emily colocándole una mano en la mejilla que lo mantuvo sonriendo tontamente por un par de minutos
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¡Emily! - Exclamó Hermione al verla, había estado contemplando admirada a Fleur mientras la tía Muriel le ajustaba una hermosa diadema en la cabeza
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¡Buenas tardes! ¿Cómo estás Herm? ¿Cómo están todos? ¡Vaya Fleur, luces bellísima!
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Clago, es natugal en mí - Respondió la mujer con naturalidad mirándose con orgullo en un espejo de cuerpo entero y apreciando con detalle la diadema que adornaba su cabeza - Es bgoma, muchas ggacias pog el cumplido Emily - Añadió luego al ver las cejas alzadas en el rostro de la cantante
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¿Es ella? - Inquirió tía Muriel señalándola al poner su atención en la recién llegada - ¿La cantante de la que hablaban Ronald y tú Ginevra? No es tan hermosa como decían
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¡Tía Muriel! - Expresó Ginny escandalizada mientras algunas manchitas rosas cubrían sus mejillas
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Nunca me ha preocupado la vanidad - Respondió Emily con sinceridad mientras sonreía
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¿Tú y esas otras chicas que andan por ahí son las que conforman esa banda de la que a veces hablan en la radio? ¡Que música tan escandalosa! ¡Por Merlín! mejor me voy a buscar mi lugar en la carpa, estos jóvenes de ahora escuchan unas cosas que… ¡por la barba de Merlín! pero si ya lo recuerdo, eres la esposa de Severus Snape, el asesino de Dumble…- Tía Muriel ¡Ya basta! - Espetó tajantemente la señora Weasley
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Solo estoy conociendo a la muchacha Molly, no seas grosera
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Creo que será mejor que busques tu lugar en la carpa tía - Añadió Ginny - Estoy segura de que cualquiera de mis hermanos te ayudará a encontrarlo
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Añadió luego tomándola del brazo para conducirla a la puerta y ayudarla a bajar la escalinata que daba al patio, posteriormente regresó junto a las demás
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Tendrás que disculpar a nuestra tía - Se excusó Molly Weasley terminando de alisar la falda del vestido de su futura nuera mientras madame Delacour terminaba de retocar algunos bucles de su hija con su varita - Es bastante indiscreta y grosera
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A mí me dijo que tengo los tobillos flacuchos - Se quejó Hermione para divertir a Emily y desviar el tema que había tocado Muriel pues los ojos de la cantante brillaron de forma amenazadora
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Y a mí que mi vestido era muy escotado cuando para nada es así - Se quejó Ginny comprobando una vez más su corpiño
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Pues a mí me ha dicho como tges veces que no tengo estilo paga llevag su diadema pego que tiene la espeganza de que su diadema impacte cuando haga mi entgada - Se quejó Fleur
Una hora más tarde ya todos se encontraban en sus lugares, incluso los novios se encontraban dispuestos frente al mago que los casaría y que era el mismo que había presidido las esquicias de Dumbledore, desde su lugar Emily no dejó de pensar en su propia boda y por ende en Snape, recordaba todos los detalles, y no pudo evitar continuar recordándolo cuando después de la ceremonia aparecieron las mesas y una pista de baile y entonces los novios comenzaron a danzar en medio de todos que no dejaban de aplaudirlos. Emily sonreía y aplaudía también, estaba feliz por ambos pero por dentro no dejaba de pensar en lo feliz que se había sentido en los brazos de Severus mientras ejecutaban su primer baile como marido y mujer, en lo mucho que él había cedido en su habitual temperamento hosco solo por ella, permitiendo incluso ser arreglado personalmente por Boris Costner, él que poco y nada le importaba la vanidad, había sacrificado su tranquilidad y su temperamento solitario para someterse a la atención de todos y hasta de la lente de Xenophilus Lovegood solo por complacerla a ella en su boda, Emily no pudo evitar recordar también todo el respeto, comprensión y amor con que la había tratado en su noche de bodas y que a partir de allí todas las noches en que se amaron habían sido para ella una magnifica noche de bodas, se sentía tan protegida entre sus brazos y tan amada que jamás sospechó que ese ser que se portaba como todo un caballero en toda la extensión de la palabra fuese el mismo ser despiadado y malvado que le quitó la vida a su amado abuelito, que lo había traicionado vilmente, ¡Que buen actor había sido! Había logrado engañarla como un buen Slytherin con una muy buena y astuta estrategia, fingir amor
Mientras tanto en la residencia del ministro Scrimgeour se libraba una feroz batalla. Un grupo de mortífagos encapuchados y enmascarados se enfrentaba a un montón de aurores tratando de abrirse paso a los aposentos del ministro, era una batalla difícil, el lugar estaba fuertemente custodiado con encantamientos y aurores, muchos mortífagos quedaron atrapados bajo la maldición paralizante al tratar de subir las escaleras y pronto se vieron rodeados por cientos de aurores pero más y más mortífagos plagaron el lugar, parecía que habían de alguna manera burlado el hechizo anti aparición que otrora imperaba en el lugar, montones y montones de los seguidores de lord Voldemort aparecían a granel, parecían una colonia de moscas revoloteando por doquier.
Un grupo de confianza intentó trasladar a Scrimgeour y a su esposa a través de pasadizos secretos pero los mortífagos parecían estar muy bien preparados y sabían hacia donde se dirigían. Amparado bajo la capucha y la máscara Snape se batía a duelo con nada menos que Kingsley Shacklebolt y otro auror, lo tenían rodeado hasta que el auror que había llegado como refuerzo de Kingsley había caído muerto en el acto, por unos segundos que parecieron horas hubo confusión pues tanto Kingsley como el propio Snape sabían que él no había ejecutado la maldición asesina pero entonces una figura encapuchada, enmascarada y de apariencia femenina surgió una vez que el auror abatido cayó al suelo.
- ¡Maldita Julieth! - Expresó Snape mentalmente, una muerte más que debía llevar en la conciencia por más que él no la hubiese ejecutado
De pronto reaccionó y se reanudó el combate, Kingsley devolvió la maldición asesina a la mujer pero ella logró esquivarla y esta impactó en una de las paredes rebotando y dando de lleno en uno de los adornos del vestíbulo haciéndolo añicos. Harto de la situación y queriendo terminar con eso de una vez por todas para dirigirse a la madriguera donde se celebraba la boda (Información suministrada por el propio Snape quien supuestamente la había obtenido en una de sus misiones de vigilancia en el ministerio de magia, amparado bajo poción multijugos) hizo emerger de su varita unas cuerdas que ataron a Kingsley y lo inmovilizaron, Snape quería que todo terminara lo antes posible para ver si podía llegar a tiempo de raptar a Emily, todo era demasiado peligroso, no dejaría que la lastimaran, pero en un santiamén Kingsley había quedado libre de sus ataduras pues en el afán por marcharse Snape había pasado por alto el detalle de quitarle la varita, esta vez se iba a disponer a hacerlo mediante un encantamiento no verbal para no darle oportunidades pero sabía que Kingsley se defendería de forma brutal, lo había visto en su mente al hacer contacto visual con él, el auror estaba dispuesto a matarlo, Julieth Malfoy se batía a duelo en ese momento con otro auror y se había olvidado de apoyar a Snape pero en ese preciso momento en que tanto Kingsley como Snape se apuntaron con las varitas un grito de júbilo procedente de lo alto de la escalera resonó en la estancia, Bellatrix Lestrange sin máscara que protegiera su identidad iba acompañada de su marido Rodolphus, de Yaxley y Macnair
- Listo, la misión está cumplida, el señor ministro ha muerto - Declaró la mortífaga con regocijo psicótico antes de romper en carcajadas
Los aurores quedaron desconcertados mientras los mortífagos comenzaban a marcharse, Snape no tuvo tiempo de sentirse culpable, se desvaneció justo después de escuchar la noticia. Kingsley miró a sus compañeros y se pasó una mano por el rostro con suma preocupación
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Estamos perdidos - Dijo con desasosiego uno de los aurores una vez que quedaron solos en la mansión del ministro muerto
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La señora Scrimgeour también fue asesinada - Anunció otro de los aurores trayendo a la mujer entre sus brazos
Kingsley fue asaltado por un terrible presentimiento que más bien era algo muy evidente, tan evidente que aterraba, si los mortífagos habían ido a acabar con la vida del ministro eso quería decir que querían quitarse de en medio todo lo que de alguna forma les impidiese llegar hasta Harry, ya no estarían dispuestos a soportar leyes que los cercaran, había llegado la hora y eso significaba que debían conocer la ubicación de Harry, el auror se llenó de terror, así que apuntó al suelo con la varita y exclamó:
- ¡Expecto Patronum!