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El Pocionista y la Cantante — capítulo 7
Todo estaba casi listo en la mansión de los Smith, las amigas de Emily ya estaban presentes, Hermione, Nymphadora, Ginny, Sasha, Gloria y Espina, pues Boris se encargaría de arreglarlas.
Después de aquella desagradable reunión en casa de los Malfoy, Severus regresó a su casa, aún no podía creer que dentro de pocas horas Emily Smith se convertiría legal y oficialmente en Emily Snape y que por ende sería suya para siempre. No podía sino imaginarla caminando hacia él del brazo de su orgulloso padre. Severus jamás había sido un hombre expresivo pero al menos mientras estaba en su casa, lejos de las miradas de los demás se permitió sonreír de pura emoción…
Se dio un baño, tomó la túnica de gala que había adquirido en la tienda de madame Malkin, la colocó dentro de un maletín y con una gratísima sensación de alegría y nerviosismo se marchó a la mansión de los Smith a través de la red flu. Las chimeneas de la mansión Smith estaban celosamente custodiadas por los funcionarios de seguridad del ministerio de magia y sólo podían aparecer por ellas las personas a las que la familia había autorizado previamente.
Emily y sus amigas yacían en la habitación de la cantante, aquello era todo un revuelo, los vestidos y túnicas iban y venían de mano en mano.
-
¡Pásame el mío Emily! voy a alisarlo un poco - Solicitó Espina extendiendo la mano.
-
Aquí tienes… ¡Eh! Espera un momento, Este vestido no tenía esta abertura en la pierna - Se extrañó Emily examinando la pieza con más detenimiento.
-
Es un pequeño arreglo que le hice amiga, ya sabes, anteriormente era hermoso pero no muy sexy - Contestó la baterista tomando al fin el vestido mientras le pasaba la varita por encima para deshacerse de arrugas.
Emily negó con la cabeza mientras reía.
-
Por cierto Emi - Añadió Espina tomando luego a su amiga del brazo mientras la apartaba de las demás - ¿Qué te pareció el regalo que te envié?
-
Sabía que me preguntarías eso - Contestó la cantante riendo y dándole una palmada en el brazo a su amiga mientras sus mejillas se iban ruborizando cada vez más y más.
-
Como sea, contéstame ¿Te gustó?
-
Bueno… si aunque…
-
¿Aunque qué? No seas tonta, te conozco, así que no es un modelo demasiado atrevido, es sólo un camisón algo diferente a los piyamas de pantalón que usas habitualmente, este sólo es un poco por encima de la rodilla, tiene encaje en el busto, es una pieza sensual pero muy delicada, nada vulgar. Pertenece a la colección Seducción de nuestro amigo Donatello, ya sabes que sus últimos diseños en ropa interior, piyamas y demás lencería están como para desmayarse… aunque, bueno el que se va a desmayar es Snape cuando te vea con eso puesto.
-
¡Espina! - Exclamó Emily sin poder aguantar la risa - Bueno, la verdad es que si me gustó y mucho porque como dices no es nada vulgar, es sólo que no estoy acostumbrada a usar piyamas así, únicamente los de pantalón y…
-
Pues ahora tendrás que desacostumbrarte porque eso no tiene absolutamente nada de sensual ¿cómo se supone que vas a seducirlo todas las noches?
La rubia cantante entornó los ojos mientras sonreía y se ruborizaba pero casi al instante un golpeteo en su puerta distrajo su atención de modo que se fue a abrir y al hacerlo encontró a un elfo domestico.
-
Señorita Smith…
-
Emily, sólo llámame Emily - Lo interrumpió la chica - Ya sabes que soy tu amiga Toby.
-
Toby lo sabe señorita y se lo agradece pero entienda que para Toby es muy difícil llamarla de manera tan informal… ¡eh! Sólo quería anunciarle que su prometido acaba de llegar.
-
¡Oh muchas gracias Toby! - Respondió Emily con creciente emoción.
-
¡Ah! luego llegaron también unos caballeros… sus nombres son… ¡eh!… Boris Costner y el otro es un caballero italiano.
-
¿Donatello? - Inquirió Espina - ¿Donatello Mastrantonio?
-
¡Oh sí! Ese es su nombre señorita - Respondió el elfo.
-
¿Donatello también está aquí? - Inquirió Hermione - ¿El diseñador italiano que aparece en Corazón de Bruja y que además diseñó tu precioso vestido?
-
Si - Respondió Emily - Es amigo de la banda desde hace mucho tiempo, le envié una invitación a la boda pero no creí que viniera porque últimamente estaba demasiado ocupado con los desfiles de su última colección.
Emily salió de su habitación, caminó por un largo pasillo, bajó por la adornada escalera de mármol y al fin llegó al vestíbulo donde la señora Smith recibía a los recién llegados.
-
¡Oh, miren allí está ella! - Exclamó la mujer al ver a su hija.
-
¡Carissima!- Exclamó Donatello con su marcado acento haciendo una reverencia con la cabeza - Questa bella signora è… Eh… quiero decir que… está bella dama me ha dicho que es tu madre, la verdad es que ya veo de donde viene tu belleza.
-
Muchas gracias - Respondió la dama Smith un poco ruborizada.
- Tú tan galante como siempre Donatello ¡Bienvenido! - Dijo Emily mientras el hombre la besaba en ambas mejillas.
-
Y tú mi querido Boris ¿Cómo estás?
-
Pues ¿Cómo crees? Emocionada… ¡eh!… quiero decir, emocionado por supuesto - Respondió su amigo besándola también en ambas mejillas mientras la señora Smith enarcaba la ceja ante la "equivocación" del estilista.
-
¿Y Severus? ¿Dónde está Severus mamá?
-
Allí viene - Contestó la señora Smith señalando el umbral de la puerta de entrada al vestíbulo - Al llegar, ese hombre… Moody, el loco ex auror quiso mostrarle algo en los jardines y se lo llevó con él.
Severus se acercaba a ellos en ese momento.
-
¡Cariño! - Exclamó Emily arrojándose a sus brazos y tras obedecer a un impulso lo besó escuetamente en los labios - Ya estás aquí ¡Que alegría!
-
¡Buenas tardes Sevy!… ¡eh!… quiero decir Snape - Respondió Boris mientras el pocionista enarcaba una ceja y ponía los ojos en blanco.
-
Buenas tardes señor Costner - Contestó Snape haciendo una ligera y caballerosa reverencia con la cabeza y posteriormente añadió: - Buenas tardes señor Mastrantonio.
-
Buenas tardes signore Snape
-
Respondió el diseñador con su marcadísimo acento italiano.
-
Oye cielo ¿Qué quería mostrarte el buen Alastor?
-
Sólo que hay un montón de fanáticos y paparazzis afuera intentando ingresar en la propiedad y que él ha resuelto protegerla muy bien.
-
¡Ohhh! quisiera compartir mi día especial con los fans de la banda pero…
-
Son demasiados Emily - La interrumpió su madre - Esa gente está allí frente a las verjas desde hace días, no entiendo como lograron saber que te casabas hoy y que la boda era aquí.
-
¿Quién sabe? - Respondió Boris - Pero ellos siempre se las arreglan para colarse en todos lados.
-
Bien, los dejaré solos, debo ir a revisar que todo vaya bien en la cocina - Dijo la señora Smith antes de retirarse - Boris, cuando termines con las chicas y con Severus estaré esperándote en mi habitación.
-
De acuerdo madame Smith - Respondió el estilista - Sev. Ahora voy por ti
-
¿Qué?...
-
Que voy a trabajar primero contigo - Especificó el estilista mientras Emily hacía un enorme esfuerzo por contener la risa.
-
Bien, allí hay un salón que podrías usar para eso Boris - Dijo Emily señalando una puerta a la izquierda de las escaleras - Donatello, si quieres te llevo con las demás chicas, también tengo que presentarte a unas amigas que se mueren por conocerte desde hace mucho.
-
Entonces no se hable más, Sevy, ven conmigo - Espetó el estilista tomando a Snape de la mano pero este al sentir el contacto se zafó abruptamente, casi con violencia.
-
¡Emily! Dijiste que…
-
Descuida cariño, yo bajo enseguida, además estás en buenas manos.
Él exhaló un suspiro de resignación y sin más siguió al estilista rumbo a la puerta que Emily había señalado previamente. Mientras tanto, la chica subía la escalera de mármol rumbo a su habitación.
-
¡Chicas! aquí está Donatello - Dijo al abrir la puerta.
-
Ciao belle ragazze*!* (Hola bellas chicas) - Saludó el diseñador haciéndoles una reverencia.
-
Les dije que en persona era mucho más atractivo - Susurró Sasha a Hermione, Ginny y a Nymphadora.
Abajo, Severus y Boris entraron a una habitación hermosamente decorada como el resto de la casa. En el piso había una delicada alfombra persa, tenía grandes ventanales que daban al jardín desde donde se veía trabajar a los elfos y los empleados que habían contratado los señores Smith para la ocasión. Las paredes estaban repletas de pinturas antiquísimas que representaban las revueltas de los duendes, la expulsión de los gigantes de tierras inglesas y también la llegada de la tribu Veeladesde su natal Bulgaria hasta el bosque prohibido en Escocia. Había también en aquella habitación, un piano blanco de cola, un diván, un espejo enorme pegado a una pared, un telescopio detrás de uno de los ventanales y algunos estantes con libros, al parecer aquel era una especie de cuarto de recreación.
Boris se ubicó frente al enorme espejo, apuntó al suelo con la varita e inmediatamente hizo aparecer una silla.
-
¡Siéntate Sevy!
-
¡Snape! ¿Cuántas veces debo repetirte que me llames de esa forma? - Contestó el otro sentándose de mala gana.
-
Como sea, ¡Ay, Por Merlín niño! Pero qué geniecito te cargas - Contestó Boris mientras ubicaba su maletín de trabajo sobre un taburete que había encontrado - Me pregunto cómo te soporta Emi.
-
Creo que ese es nuestro problema, mío y de ella.
Boris puso los ojos en blanco e inmediatamente comenzó a colocar una capa sobre el cuerpo de Snape para no manchar su ropa con los productos que usaría.
-
Si por mí fuera, me habría arreglado el cabello yo solo - Continuó refunfuñando Snape mientras Boris hurgaba en su maletín en busca de un peine - Pero Emily insistió demasiado.
-
Claro, porque sabe que soy el mejor - Respondió Boris con suficiencia
-
Mi trabajo es impecable Sevy… ¡Ehhh! Snape, y creo que ya te lo demostré una vez, pero no volviste a llamarme para aplicarte el tratamiento a pesar de que esa vez te dejé Di - vi - no.
Severus enarcó una ceja, suspirando con fastidio ante lo que Boris acababa de decir y en ese momento tocaron a la puerta…
- ¡Adelante! - Exclamó Boris con su voz dulce y armoniosa.
Emily entró al fin y no pudo evitar sonreír al ver el rostro molesto y fastidiado de su prometido mientras Boris le pasaba el peine por el cabello.
-
¿Cómo va todo? - Inquirió la chica.
-
Bueno, tu novio es un poco arisco pero no hay dudas de que cuando yo termine con él, serás la novia más envidiada niña.
Ella rió ante el comentario.
-
Y… ¿Qué le aplicarás? - Inquirió.
-
Un Champú especial para cabellos grasos que yo misma inventé y patenté
-
Respondió Boris muy orgulloso.
-
¡Wow! ¿Y de qué se trata? - Inquirió Emily con emoción.
-
Bien, se los diré sólo porque son amigos - Respondió el estilista en un susurro - Y a ti te resultará muy fácil elaborarlo Sevy…¡Snape! ya que eres un experto elaborando pociones. Bien, se pone a hervir en un caldero un litro de agua junto con media taza de cáscaras de naranja y media taza de cáscaras de limón para hacer un concentrado, luego se retira el caldero del fuego y se deja reposar el contenido, después de un rato se debe colar para retirar las cáscaras, luego se añaden cincuenta gramos de jabón neutro rallado para que se disuelva y de ser necesario, es decir, si no se disuelv,e se vuelve a colocar el caldero en el fuego para que hierva y finalmente, luego de retirar del fuego, se le añaden un chorrito de jugo de limón y de naranja.
-
¡Wow! Genial ¿Lo ves cariño? Boris acaba de compartir su receta especial con nosotros.
-
Se lo agradezco señor Costner - Respondió escuetamente Severus mientras el estilista aplicaba el champú sobre sus cabellos masajeando con delicadeza su cuero cabelludo. No podía negar que Boris trabajaba de manera estupenda, era muy cuidadoso, tanto así que lo relajaba y el resultado era impecable, aunque jamás lo admitiría.
Diez minutos después, Boris con un movimiento de su varita, hizo desaparecer el champú para aplicarle un acondicionador especial para hidratar las fibras sin dejarlas grasosas.
-
Cuando vayas a aplicarte un acondicionador, recuerda hacerlo úicamente en los largos y las puntas del cabello, jamás en la raíz y por nada del mundo frotes el cuero cabelludo, de esa forma sólo lograrás estimular las glándulas sebáceas ¿De acuerdo?
-
Si - Respondió Snape con voz monocorde mientras Boris masajeaba las fibras.
-
Ahora te aplicaré un tónico especial con esencia de jazmines.
Unos diez minutos más tarde, el estilista se encontraba secando el cabello de Snape con la ayuda de una ráfaga de aire caliente que salía de su varita mientras lo cepillaba para darle forma.
-
¿Lo ves? - Inquirió Boris con voz chillona y graciosa - ¿Qué te dije Emi? Serás la novia más envidiada, su cabello está limpio, libre de grasa, hidratado, suave y hasta perfumado.
-
Tienes razón Boris - Contestó la cantante acariciando el cabello de su prometido, luego aspiró y añadió - ¡Hmmm! Y huele a jazmines.
-
Gracias Costner.
-
De nada corazón… ¡ahhh! quiero decir Snape, ahora iré por las chicas y la señora Smith, debo darme prisa, Emi te dejaré de última porque serás mi obra maestra.
Ella asintió y entonces Boris se fue rumbo escaleras arriba, Severus se retiró a una de las habitaciones que le había sido asignada en la mansión para que se diera un baño y se colocara la túnica de gala mientras que Emily decidió ir a ayudar a su madre en la organización.
Un par de horas más tarde, la cantante contemplaba en el espejo de su habitación el resultado del trabajo de su amigo y estilista…
Su bellísimo cabello rubio había sido modelado en delicadas ondas que le daban apariencia de rayos de sol, su rostro ya precioso estaba maquillado de forma regia y elegante, Boris le dio un poco de color a sus mejillas, resaltó el azul de su mirada usando delineador negro pero utilizó una sombra delicada y clara sobre los parpados y le dio mucho protagonismo a los labios utilizando un color carmín con lo cual la boca de Emily parecía un botón de rosa.
-
¡A prueba de besos! - Exclamó Boris al verla - Como ves, no se correrá cuando beses a Snape.
-
¡Cielos! Como siempre hiciste un trabajo estupendo Boris - Dijo Gloria admirando a su amiga - Pero creo que ya es hora de que comencemos a ayudarte a vestir Emily.
-
Si, ya están llegando los invitados - Contestó Hermione mirando por la ventana de la habitación desde donde se apreciaba a la gente que emergía del interior de la casa (Salían por la chimenea del vestíbulo) y posteriormente salían a las mesas del jardín - ¡Ohh! Yo debo retirarme a casa para buscar a mis padres Emily, ya sabes que son muggles y no saben usar la red flu.
-
Yo también - Soltó Espina sobresaltándose - Mamá y papá deben estar esperándome desde hace horas.
-
Si, váyanse, no los hagan esperar más tiempo - Respondió Emily con emoción - ¡Ah! y cuando lleguen, Espina recuerda encantar a tus padres y a los de Hermione para que puedan ver la casa porque recuerden que posee encantamientos antimuggles.
-
Esta bien, volveremos enseguida - Respondió Hermione sonriente - Emi, luces hermosa… bueno como siempre, muchas gracias por invitar también a mis padres.
-
No hay de qué linda - Contestó su amiga - Ya sabes que los muggles siempre han sido de mi agrado y si son los padres de mis amigas con mayor razón.
Justo cuando Hermione y Espina salieron de la habitación, entró la señora Smith, ya elegantemente vestida, peinada y maquillada.
-
Que hermosa te ves mamá - Dijo Emily al verla entrar.
-
Gracias mi sol, pero serás tú quien brille con tu belleza esta noche. He venido a ayudarte con el vestido hija, tu padre y tu abuela Iridezza están abajo recibiendo a los invitados, ya llegaron el ministro Scrimgeour y su esposa, también el ex ministro Fudge, algunos alumnos de Hogwarts, el director de la revista *El Quisquilloso,*Xenophilus Lovegood junto a su hija, también ese tipo… el del Caldero Chorreante…
-
Tom mamá - La corrigió Emily.
-
Está bien, él, también llegó Rosmerta de Las Tres Escobas ¡ahhh! y los Weasley - Dijo mirando a Ginny- Vinieron con el famoso Harry Potter y una chica francesa.
-
Fleur - Respondió Ginny entornando los ojos.
-
Los padres de ustedes también están aquí chicas - Añadió la señora Smith señalando a Gloria y a Sasha respectivamente.
La señora Smith se encaminó hacia un maniquí donde reposaba el precioso vestido de Emily mientras Sasha y Ginny cerraban las cortinas de la habitación.
-
La verdad es que Mastrantonio al igual que su… amigo Boris ha hecho un trabajo excepcional Emily - Soltó la mujer escrutando el vestido antes de sacarlo del maniquí - Chicas, ayúdenme por favor.
-
Déjame desatarle el corsé - Dijo Emily mientras se ponía manos a la obra. Sasha, Gloria y Ginny ayudaron a levantarlo.
Entre todas ayudaron a Emily a colocarse el armador y posteriormente a colocarse el resto del vestido que pesaba un poco a causa de su abundante tela, pero era una verdadera preciosidad, hasta Emily quedó boquiabierta al contemplarse frente al espejo. Por último, la señora Smith decidió complementar el atuendo con una preciosa diadema que su madre y ella misma alguna vez usaron el día de sus respectivas bodas. Una diadema que el señor Thomas Walter Felton, padre de la señora Smith, había mandado a forjar a unos duendes para obsequiársela a la bella Iridezza para que ella la usara el día de su boda.
-
Emily, señora Smith, las esperamos abajo - Dijo Gloria mientras Ginny, Nymphadora y Sasha la seguían - De seguro ya llegaron los demás invitados incluyendo los padres de Hermione y Espina.
-
Está bien Gloria, muchas gracias - Respondió la señora Smith con una sonrisa cariñosa.
La mujer tomó la diadema para colocarla junto con el velo sobre la cabeza de su hija mientras sus preciosos ojos azules comenzaban a inundarse con lágrimas de alegría y nostalgia.
-
Ya te me casas hija, mi princesa, mi única niña - Dijo mientras la abrazaba con muco amor.
-
¡Mamá! - Exclamó Emily abrazándola también - Vas a hacerme llorar a mí también.
-
Perdóname por alejarte de mí, me perdí tantas cosas de ti.
-
¡Shhhhh! Ya no recuerdes el pasado madre, ya los perdoné a papá y a ti por eso, además, yo también tengo responsabilidad por ser tan grosera y tan impulsiva… te amo mami - Añadió luego secándose las lágrimas - Los amo tanto a papi y a ti.
-
Sé que serás muy feliz mi cielo, a donde quiera que Snape te lleve serás feliz porque él realmente te ama.
-
Lo sé mamá y me alegra que tú también lo sepas.
El nuevo abrazo entre ambas fue interrumpido por el señor Smith que luego de tocar la puerta entró en la habitación de su hija.
-
¡Cielos! Pero… ¡Que preciosa te ves mi ángel! - Exclamó al admirar a su hija - Tal cual como tu madre el día de nuestra boda, no puedo creer que mi dulce muñequita vaya a casarse.
-
¡Papi!- Exclamó ella abrazándolo, la señora Smith se unió también a aquel abrazo familiar, esa estampa era digna de un hermoso retrato familiar - Los amo tanto.
-
Y nosotros a ti mi cielo, eres el mejor y más valioso tesoro que poseemos tu madre y yo.
Luego de un rato de permanecer abrazados, el señor Smith hurgó dentro de uno de los bolsillos de su túnica y al comprobar la hora en su reloj de oro de bolsillo exclamó:
-
Creo que ya es hora mi niña, ya llegaron todos los invitados, gente del ministerio, el profesor Dumbledore, los profesores del colegio, Sirius Black, Remus Lupin… Incluso ya están aquí las celebridades que invitaste, Viktor Krum es uno y estos chicos… ¿Cómo se llaman los melenudos esos?... dos de ellos son novios de tus amigas de la banda.
-
Los Iron´s Wizards - Lo corrigió su hija.
-
Si, ellos, también llegó Celestina Warbeck y… el señor Robinson ¡Ahhh! También llegó hace poco una banda de chicas extranjeras acompañadas de su madre.
-
¡Las Melódicas!- Exclamó Emily con emoción.
-
Si, ellas son - Respondió el señor Smith.
-
¡Oye papi!… ¿Vinieron Narcisa y Draco?
-
Si, debo confesar que no pensé que se atreverían a venir pero… si lo hicieron.
-
Papá, ya sabes que yo a ellos no les guardo rencor por lo que hizo el crápula ese, ellos no tienen absolutamente nada que ver con eso, sólo pagaron parte de las consecuencias y… por favor, les agradezco que no sean groseros con ellos.
-
Descuida hija, Narcisa es… mi amiga y no voy a hacerle un desaire - Respondió la señora Smith.
-
Lo mismo digo yo - Añadió su padre - Pero mi madre también está allá abajo y ya sabes cómo es la gran Gertrude Smith.
Todo estaba preparado, los invitados estaban presentes y cómodamente ubicados en sus mesas, recibiendo la mejor atención y deleitados por la fina música de cámara que emergía de una orquesta que pese a que había sido contratada por el señor Smith era muy bien dirigida por el prodigioso y talentoso profesor Musbick. Hermione y sus maravillados padres permanecían muy cerca de los Weasley.
-
Sí que fue extraño entrar en nuestra chimenea, emerger a la nada y de pronto ¡Puff! Tu amiga estaba frente a nosotros apuntándonos con su varita y segundos más tarde estaba toda esa sala lujosa - Comentó el señor Granger.
-
Son los encantamientos antimuggles papi - Explicó Hermione.
-
¿Antimuggles? - Repitió su padre - Es decir… ¿No querían que viniéramos?
-
No es eso papá, algunos magos protegen sus casas para que los muggles no puedan verlas debido a que hay mucha magia en ella, a veces criaturas mágicas y otros elementos que delatarían su condición, ya conoces lo del estatuto.
-
Además William - Añadió la madre de Hermione - Si no nos hubiesen querido invitar no lo habrían hecho.
-
Exactamente - Terció Hermione - Y además Emily adora a los muggles.
-
¡Cielos Hermione! Y… ¿Qué son esas criaturas tan graciosas y a la vez tan feas?- Inquirió el señor Granger mirando con curiosidad y a la vez con recelo a los elfos domésticos que iban de un lado a otro con sendas bandejas en sus manos - ¡Míralos Anastasia!
-
Son elfos domésticos papá, ya saben… esas criaturas sobre las cuales les he hablado.
-
¡Claro! - Respondió la señora Granger chasqueando los dedos - Por los cuales fundaste la P.E.D.D.O ¿No es así?
-
Aja, pero afortunadamente estos ya no son esclavos, Emily los liberó a todos, por eso están vestidos y además elegantemente.
-
De lo contrario, es decir, ¿Los elfos esclavizados andan desnudos? - Preguntó su padre.
-
Algo así - Respondió Hermione con un dejo de tristeza - Se cubren con viejos sacos o fundas de almohadas porque sus amos no les permiten tocar las prendas.
-
Eso es terrible - Dijo el señor Granger - Es una buena labor la que estás realizando hija, estoy orgulloso de ti.
-
Y yo también - Contestó la señora Granger, luego, después de detallar muy bien a las criaturas añadió - ¡Mira William! no sé a ti pero a mí me recuerdan a E.T, el extraterrestre de la famosa película de los ochenta.
-
Tienes razón querida, a mí también - Contestó su esposo riendo.
Los padres de Espina miraban a los elfos con recelo e incluso con miedo hasta que su hija les explicó que no les harían daño.
-
Pero… son como pequeños monstruitos Britaney - Dijo su madre.
-
Claro que no mamá, sólo son criaturas inofensivas, aunque si conocieran a Kreacher… y por favor no me llames Britaney.
-
Pero ese es tu nombre de pila hija - Terció su padre riendo - Sólo te llamas "Espina" en los escenarios.
-
Mis amigas me llaman Espina todo el tiempo.
-
Y yo también - Añadió Sirius que regresaba a la mesa con sus suegros y su chica luego de buscar unas copas con vino de elfo.
-
Eso es porque quizá eres tan excéntrico como ella - Respondió la señora Richardson riendo.
-
¡Vengan aquí! - Exclamó Fred haciéndole señas a Irene, la chica metamorfomaga perteneciente a la banda latina Las Melódicas.
-
Mira mamá, nos llaman.
La señora Galasanz y sus hijas se encaminaron hacia donde se encontraban los Weasley.
-
Ellas son Las Melódicasmamá
-
Las presentó Ron.
-
Y ella es Seven - La presentó Harry - No sabía que tú también vendrías.
-
Emily también me invitó a mí - Respondió la muchacha muy feliz.
-
Es un placer conocerlas - Dijo la señora Weasley asintiendo.
-
El placer es todo nuestro - Respondió la señora Galasanz - No podíamos perdernos esta boda por nada del mundo.
A lo lejos, ya ubicado en el improvisado altar se encontraba Severus Snape junto al párroco y Albus Dumbledore que cumplía el rol de padrino de la boda. No hacía mucho tiempo que había salido del interior de la mansión a recibir a los invitados pero a él le parecía una eternidad, no soportaba a todo esa gente allí reunida, muchos de ellos, magos y brujas almidonados, amigos de los señores Smith que lo miraban por encima de sus hombros con las narices alzadas, quizá preguntándose cómo demonios habían permitido que su única hija se casara con un mestizo, otros como el señor Lovegood en apariencia tan chiflado como su hija no dejaba de tomar fotos por todo el lugar, incluyéndolo a él. Como detestaba llamar la atención pero no podía negar que también se encontraba emocionado nada más al pensar que ya faltaba realmente poco para que Emily se convirtiera en su esposa.
Las elegantes mesas con manteles dorados, adornadas con unos bellísimos cisnes como centros de mesa, estaban distribuidas a cada lado de una alfombra roja que terminaba en el improvisado altar en el cual había también un arco de flores y que era donde se encontraba Snape.
Él echó una mirada a la alfombra roja y siguió su curso hacia el interior de la mansión sin encontrar rastros de Emily y su padre, sólo observó, casi con asombro, como unas bellísimas mujeres con trajes tan dorados como sus cabellos aparecieron de la nada.
-
¡Son Veelas! Auténticas Veelas - Exclamó con admiración Seamus Finnigan que por supuesto se encontraba presente en la ceremonia.
-
Esto es sin duda alguna un error, ninguna criatura debería aparecerse aquí dentro - Espetó Alastor Moody molesto.
-
No seas dramático Ojoloco, son parientes de Emily y la señora Smith, las Veelas del bosque - Respondió Nymphadora.
-
Si, pero de todos modos, arreglaré el asunto, no permitiré que se aparezca ninguna otra criatura, había colocado encantamientos anti aparición para magos y brujas comunes, me olvidé por completo de las demás criaturas mágicas, eso es un error imperdonable.
Las Veelas, acompañadas de su matriarca Marabella, se unieron a Iridezza mientras la señora Smith, que emergía de la mansión, las recibía con los brazos abiertos y una sonrisa.
- Ya deja esa inseguridad hijo - Espetó Dumbledore dándole con el codo en las costillas a Snape - Ya verás que muy pronto ella saldrá a tu encuentro, tengo entendido que las novias siempre se tardan un poquito, vamos, sonríe.
Él miró al director con una ceja alzada.
- Sé que ella vendrá en cualquier momento Albus.
Y justo en ese instante, una exclamación le hizo saltar el corazón de júbilo al tiempo que los invitados comenzaban a aplaudir y Xenophilus Lovegood a disparar flashes con su cámara mágica.
- ¡Allá viene la novia! - Dijo la profesora McGonagall muy emocionada mientras se levantaba del asiento de la mesa que compartía con Hagrid, Sybill Trelawney, Flitwick, Gerard Musbick (el amado profesor de música) Sinistra, Vector, Charity Burbage y el nuevo miembro del profesorado, aunque ya había trabajado antes en Hogwarts, el profesor Slughorn.
Por la alfombra roja y del brazo del señor Smith, caminaba Emily. Severus simplemente no podía apartar sus ojos de ella, era como una aparición, siempre había lucido hermosa, no en vano los genes de su raza le habían prodigado semejantes dones y gracias, pero ahora, así, vestida de novia, lucía como una maravillosa aparición, una Veela autentica que nada tenía que envidiarle a las que acababan de llegar. Sus cabellos dorados parecían una cascada de oro puro y aquella sonrisa parecía pintada por las manos del mismo Dios, su vestido vaporoso que parecía hecho de nubes y la diadema sobre su cabeza le daban un aire de princesa que él encontró adorable, sus ojos alegres y tan azules como el cielo que ya en ese momento comenzaba a teñirse de rojo a causa del atardecer no se apartaban de él a pesar de toda esa gente que la aplaudía, y aquellos labios tan rojos como un botón de rosa no dejaban de tentar para ser besados.
El corazón del pocionista dio un vuelco dentro de su pecho al escuchar la marcha nupcial que el profesor Musbick dirigía en la orquesta que los señores Smith habían contratado y que se encontraba bajo un toldo a la derecha del altar, aquella música, aquella bendita música que jamás creyó que sonaría para él inundaba todo el lugar mientras Emily Smith, su Emily caminaba decididamente por aquella alfombra roja del brazo de su orgulloso padre.
-
¿Lo ves hijo? Te lo dije - Expresó el profesor Dumbledore sacándolo del ensueño en el que estaba inmerso tan sólo con mirar a su prometida.
-
¡Hola querido! ya estoy aquí - Dijo la melodiosa voz de Emily al llegar - ¡Hola abuelito! me alegra tanto que estés aquí.
-
¡Hola mi niña! no podía perderme por nada del mundo este día.
-
Bien, ya estamos aquí Snape - Terció el señor Smith - Te entrego el más grande y preciado tesoro que mi esposa y yo poseemos, ya sabes cuánto la amamos a pesar de todo lo que hemos vivido en el pasado. Sé que la amas y la respetas, por eso te la entrego con los ojos cerrados pero por favor prométeme que la cuidarás y no dejarás que algo malo le suceda, sobre todo en estos días.
-
Descuide señor Smith, la cuidaré con mi vida de ser necesario - Respondió Severus tomando la suave mano de su prometida que el señor Smith le ofrecía - Como bien usted dijo, la amo.
-
Bien, ahora creo que ha llegado el momento más esperado por los invitados y sobre todo por los novios, el momento de intercambiar sus votos - Anunció el párroco mientras Emily y Severus se miraban el uno al otro con una sonrisa.