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El Pocionista y la Cantante — capítulo 8
Era un momento de ensueño, la tenue luz teñida de rojo del ocaso acompañada por los pequeños destellos que despedían las hadas que revoloteaban por el jardín como ornamento de la ceremonia, y la lluvia de pétalos rosados que la señora Smith había conjurado con su varita, eran elementos que servían de inspiración. Los ojos azules de Emily cargados de tanta ilusión se clavaban en los de Severus, negros como túneles que reflejaban la misma alegría de su novia.
Todos los invitados tomaron asiento para contemplar en silencio el intercambio de votos, pero antes, Emily no pudo evitar echarle un vistazo a la vestimenta de su novio, lucía una elegantísima túnica negra que lo hacía lucir regio, su largo cabello que había sido tratado por las prodigiosas y profesionales manos de Boris Costner, lucía sedoso y suave. Emily despegó una de las manos de su ramo de flores para comprobar la textura y al hacerlo, Severus cerró los ojos exhalando un suspiro, adoraba el contacto con las manos suaves de su novia.
-
Te ves tan guapo - Expresó ella mirándolo con embeleso.
-
Tú luces tan hermosa… siempre has lucido hermosa pero…
-
¿Están listos? - Inquirió el párroco después de carraspear su garganta para llamar la atención de los novios.
-
Si… descuide - Respondió Severus un tanto incómodo.
Mientras el hombre daba un pequeño discurso acerca del amor y su verdadero propósito, el bienestar del ser amado y el compromiso de permanecer junto a él en las buenas y en las malas, Snape sólo podía visualizarse a sí mismo asesinando a Dumbledore mientras Emily le reprochaba por ello y entonces el corazón le dio un vuelco al escuchar que el individuo frente a ellos le preguntaba a su prometida si quería pasar junto a él el resto de su vida, aun a sabiendas de que "la machista ley conyugal mágica" como ella la llamaba, declaraba que las mujeres automáticamente pasaban a pertenecerle a sus maridos al dar su respuesta afirmativa. Ella era una mujer feminista y determinante pero Snape sabía que la respuesta que en ese momento emergía de sus tentadores labios escarlata procedía de su amor y de la convicción de que él también la amaba.
-
Si, acepto por supuesto
-
Dijo la chica con una alegría inocultable - Lo acepto.
-
¿Y tú, Severus Prince Snape, aceptas a Emily Rose Smith como tu esposa, para amarla y respetarla en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la alegría y en la tristeza por el resto de tu vida hasta que la muerte los separe?
Su rostro cetrino comenzó a adquirir una visible palidez y sus labios delgados no fueron capaces de pronunciar palabra alguna… ¿Estaría correcto lo que estaba a punto de hacer? ¿Sería capaz de convertir a Emily en su esposa aun y cuando más adelante ella terminara odiándolo? Quizá en un futuro no muy lejano, como su esposa, ella tendría que departir junto a los mortífagos que tanto odiaba.
-¿Qué sucede cariño? - Inquirió Emily sonriendo un tanto nerviosa.
-
Que no se le ocurra dejarla allí y salir huyendo - Espetó Harry muy decidido junto a Ron y Hermione.
-
¿Cómo rayos se te ocurre que él podría hacerle algo así? - Inquirió su amiga echándole una mirada e indignación.
-
¿Entonces por qué no responde? - Preguntó Ron.
-
No lo sé - Respondió Hermione comenzando a ponerse nerviosa.
-
¿Y bien? - Inquirió el párroco encargado de la ceremonia mientras, a su lado, un escribano del ministerio de magia permanecía con una pluma a centímetros de un pergamino que tenía sobre un pisapapeles mientras miraba alternativamente a Severus y a Emily, dispuesto a escribir la respuesta del novio en el acta que estaba redactando - ¿Desea que vuelva a repetirle la pregunta señor Snape?
En aquel momento, los ojos negros de Severus, incapaces de mirar a su, buscaron con desesperación los de Dumbledore que para su sorpresa lucían tranquilos. El viejo sonrió y con la mirada señaló a Emily que lucía impaciente.
- No hace falta - Respondió Severus esbozando una escueta sonrisa mientras miraba a Emily - Ella ya conoce la respuesta, la recibo y la acepto hasta más allá de la muerte.
El corazón de Emily dio un vuelco dentro de su pecho al escuchar aquellas determinantes palabras, por un momento creyó que Severus la dejaría allí plantada frente a todos, incapaz de corresponder a su amor, pero ahora que había escuchado su respuesta, se sentía como una tonta ¿Cómo demonios se le ocurrió pensar que él podría dejarla frente a todos? Ella estaba absolutamente segura de su amor.
- Entonces, no se hable más - Respondió el párroco esbozando una sonrisa de alivio mientras miraba al escribano que comenzaba a plasmar la respuesta sobre el pergamino, los señores Smith también respiraron aliviados - Los declaro marido y mujer, puede usted besar a su novia.
La señora Smith, entonces sonriente y aliviada, tomó el ramo de flores que su hija le cedió ya que ella quería refugiarse en los brazos de su ahora marido. Severus la estrechó con delicadeza mientras le prodigaba una escueta sonrisa, para él en ese momento no existía nadie más en aquel enorme jardín, todos los invitados se habían vuelto invisibles e inaudibles pese al bullicio que habían formado con sus aplausos, para él sólo existía aquella preciosa criatura que sujetaba frente a él… al diablo con Voldemort, únicamente importaba lo que acababa de suceder. Emily Rose Smith ya era oficialmente su esposa.
La estrechó un poco más mientras cerraba los ojos y entonces sintió el roce de sus labios… aquella experiencia bendita que podía resumir en una sola palabra "Maravillosa" era como caminar descalzo sobre una nube, o recibir un suave aliento divino y celestial… ¡No! definitivamente no podía describirlo, tan sólo vivirlo.
Ambos sintieron entonces como una lluvia de estrellas caía sobre ellos, seguida por un delgado hilo cálido que se cernía entorno a los dos mientras permanecían aún abrazados después de aquel preciado beso, comprendiendo así que provenía de la varita del mago que acababa de casarlos.
- ¡Un aplauso para el señor y la señora Snape! - Solicitó el escribano con una sonrisa mientras los invitados nuevamente se deshacían en vítores.
El delgado e ígneo haz de luz, fue desapareciendo lentamente, desatándolos físicamente al fin, pero dejándolos fuertemente atados de por vida, posteriormente el mago escribano les ofreció el acta recién redactada para que estamparan su rúbrica y a continuación hizo lo mismo con los señores Smith y el profesor Dumbledore que servirían de testigos.
-
Así que… supongo que ya no hay nada que hacer ¿No es así?... - Inquirió Gertrude Smith mientras su hijo firmaba el acta - ¿Cómo te puedes prestar para esto Jacob? No te crié para emparentar con sangre sucias.
-
Madre, ¡Por Merlín, ya basta! ¿Para qué viniste?
-
Tal vez para asegurarme con mis propios ojos de que eres incapaz de rescatar a tu única hija de los brazos de ese impuro seductor de mujeres incautas.
-
Gertrude, ¡Por Dios! - Espetó la señora Smith armándose de paciencia mientras se tomaba el entrecejo con la mano derecha - Ella lo ama, sólo mírala, y bueno… ahora, él es su marido te guste o no.
-
Para nuestra desgracia lo es - Espetó la mujer abanicándose enérgicamente con su estrambótico abanico de plumas de pavo real.
Pronto, los novios fueron rodeados por todos los invitados que no dejaban de felicitarlos mientras Severus rogaba porque todo aquello acabara al fin y pudiera quedarse a solas con su esposa, cuanto detestaba estar rodeado de gente y llamar la atención.
-
Bien, ya no hay absolutamente nada que hacer, la pobre Emily se puso al fin la soga al cuello y acaba de unir su vida para siempre a la de un mortífago - Espetó Sirius con tristeza.
-
Ya deja de decir estupideces Sirius - Lo reprendió Espina a su lado mientras esperaba su turno para felicitar a la feliz pareja - Me consta que Snape la ama, y a ti también, ¿Recuerdas como andaba el pobre cuando Emily fue mordida por la serpiente?
-
Si, puede que la ame pero eso sólo durará hasta que su amo comience a exigirle más fidelidad, siempre lo he dicho cariño, quien ha sido mortífago jamás dejará de serlo.
-
¡Felicidades mi niña! - Expresó Dumbledore cuando al fin tuvo oportunidad - Ya eres la señora Snape, mi sueño al fin se ha cumplido.
-
¡Ohhh abuelito! Eres un viejo romántico - Expresó Emily abrazándolo con ternura - ¡Cielos! ¿Qué te pasó en la mano? - Inquirió posteriormente al soltarlo y darse cuenta al fin de ese detalle.
-
No es nada hija, descuida, nada más fue un encantamiento que me salió mal, no te preocupes - Dijo el anciano restándole importancia al asunto mientras Severus sentía una sensación desagradable.
Emily contempló por unos segundos aquella mano mientras se preguntaba si aquello podía ser posible ¿Albus Dumbledore se había equivocado a la hora de ejecutar un conjuro?.. No sonaba algo muy razonable pero después de todo el anciano y sabio director sólo era un ser humano que bien podría equivocarse. Sus cavilaciones fueron interrumpidas por la profesora McGonagall, Hagrid y Tom, el tabernero del Caldero Chorreante que fueron a expresarles sus más sinceros deseos, unos segundos después fue Hermione quien les dio sus felicitaciones.
-
¡Felicidades Emily!, ¡felicidades profesor Snape! estoy tan contenta por ustedes, espero que sean muy felices juntos.
-
Muchas gracias Hermione
-
Respondió Emily al abrazarla.
-
Gracias señorita Granger - Fue la escueta respuesta del profesor de Pociones.
Harry y Ron también saludaron de manera calurosa a su amiga y de manera más fría a Snape. Posteriormente Emily divisó a un par de personas también muy queridas…
-
Felicidades a los dos, Emily luces bellísima.
-
Muchas gracias Draco - Respondió Emily con sinceridad al estrecharlo en sus brazos - Gracias Narcisa y gracias también por venir.
-
Gracias - Añadió Severus.
-
Fue una ceremonia preciosa
-
Soltó la madre de Draco mirando de soslayo a madame Smith, la abuela de Emily que la fulminaba con la mirada mientras le hacía comentarios a su nuera.
-
Allí está esa mujer Greta ¡Por Merlín! No tiene vergüenza de presentarse aquí con su hijo cuando su marido está preso en Azkaban por mortífago.
La señora Smith, completamente harta ya, dejó a su suegra hablando sola para ir a recibir con un abrazo a la señora Malfoy y a Draco.
-
Al fin te casaste Emi… y tú Snape, por un segundo creí que saldrías huyendo - Espetó Gloria riendo mientras se acercaba a la pareja en compañía de Sasha y Espina.
-
Jamás haría una cosa así Cliffton - Respondió Snape con seriedad.
-
Si, imaginé que sólo te habías puesto nervioso - Añadió Sasha.
-
Como sea, es hora de que comience la fiesta - Espetó Espina soltando chispas rojas con la varita mientras Xenophilus Lovegood les tomaba una fotografía.
La fiesta había comenzado oficialmente después de la ceremonia. Los novios se encaminaron hacia la pista de baile mientras la orquesta ejecutaba un vals vienés, ambos realizarían su primer baile como esposos. A Severus no le agradaba bailar pese a que lo hacía muy bien y mucho menos frente a toda esa gente que lo miraban pero ¿Qué podía hacer? Era su boda, no tenía otra opción, sin embrago, la idea de estrechar a Emily entre sus brazos era un magnifico aliciente y no pudo evitar recordar cuando bailó junto a ella en el baile de navidad de Hogwarts.
Después del baile, la pareja ocupó su lugar en la mesa de la familia Smith mientras eran servidos por los elfos y la gran Celestina Warbeck les dedicaba uno de sus éxitos: *"Un caldero de amor caliente e intenso"*aunque la letra de la canción escandalizó e hizo ruborizar a madame Smith que a su vez no dejaba de mirar con desprecio al pocionista, él la miraba como si ella no existiera, de hecho cuando el señor Smith se la presentó, la trató con frialdad, exactamente como ella se dirigía a él, sentía el desprecio de la mujer brotar por cada poro de su piel, pero aquello no le importaba en lo más mínimo.
Muchos faroles dorados comenzaban a brillar en la oscuridad para iluminar el enorme jardín mientras decenas de elfos domésticos y camareros iban de un lado al otro llevando charolas con champaña, vino de elfo, hidromiel y whiskey de fuego. La gran Celestina entonaba su canción mirando a la pareja protagonista del evento…
-
¡Ohhh Arthur! ¿Recuerdas esa canción? Me recuerda cuando éramos novios.
-
Por supuesto que si flancito mío - Respondió el señor Weasley abrazando a su esposa después de darle un efímero beso en los labios.
-
¡iuck! - Exclamó Fred esbozando una mueca de asco tras contemplar a sus padres - Ya se están poniendo románticos.
-
Creo que se han desinhibido un poco a causa del vino de elfo - Respondió George.
-
¡Ustedes son unos tontos!
-
Exclamó Ginny - ¿Qué tiene de malo que se besen? Se ven tan lindos.
-
Nuestra Emily se casó - Exclamó Hagrid gimoteando y limpiándose las lágrimas con un pañuelo que más bien parecía un mantel - ¡Que hermosa boda!
Harry y Ron rieron mientras negaban con la cabeza pues al igual que Hagrid, Hermione también tenía los ojos húmedos, posteriormente Ojoloco Moody pasó renqueando y rezongando junto a ellos mientras Nymphadora y Remus trotaban detrás de él para tratar de alcanzarlo.
-
¡Estúpidos periodistas! ¿Creían que iban a burlar mis sortilegios protectores? ¡Ja! Me gustaría que volvieran a intentarlo.
-
Estoy absolutamente segura de que no lo harán - Respondió Nymphadora mientras intentaba no echarse a reír - ¿Viste cómo se derritió la cámara de ese hombre en su manos mientras intentaba tomar fotografías a través de la verja?
-
Desde luego, así como la verja comenzó a crecer de manera descomunal cuando algunos Macbethers y paparazzis intentaban encaramarse, Ojoloco es brillante, absolutamente brillante - Dijo Remus.
-
Ni que lo digas - Espetó su esposa - Además, colocó encantamientos para revelar la verdadera identidad de posibles animagos que puedan intentar irrumpir.
-
Así que ojala que a Skeeter ni se le ocurra volar por aquí - Soltó Moody deteniéndose en seco mientras se volvía para mirar a la pareja, dándole a entender que había escuchado su conversación.
-
Y esa fue la gran Celestina Warbeck - Dijo la voz del maestro de ceremonias que los señores Smith habían contratado para la ocasión - Pero ahora, tenemos otra sorpresa para los novios, pasen por aquí chicas, Las melódicas quieren regalarles un poco de su música.
La banda latina desfiló a través de la alfombra roja que antes conducía hacia el improvisado altar y que ahora terminaba en un lujoso escenario para dedicarles un tema especial que la simpática Cecilia Galasanz, madre y manager de la banda, había compuesto especialmente para los novios.
La delicada mano derecha de Emily buscó instintivamente la mano de Severus y la estrechó con ternura mientras él sentía que una corriente eléctrica lo invadía por completo.
-
¡Que gesto más hermoso! ¿No lo crees cielo? - Expresó Emily con una sonrisa.
-
Si, y se lo agradezco - Respondió su marido.
Cuando la banda terminó de tocar y los novios agradecieron su actuación, Iridezza junto con el clan Veela y su matriarca Marabella decidieron bailar en el escenario en honor a los agasajados, sus cabellos dorados ondeaban en el aire mientras ellas se movían al son de la flauta que ejecutaba el profesor Musbick mientras las veía con expresión atontada. El exquisito perfume que despedían las preciosas criaturas invadía el lugar y hasta Severus tuvo que sacudir su cabeza para deshacerse de la sonrisa insulsa que comenzaba dibujarse en sus delgados labios.
-
¡Que bellas son! - Expresó el padre de Hermione mientras la señora Granger lo miraba sorprendida por el atrevimiento - ¿Debería bailar con ellas? Sí, eso es lo que haré y quizá deba también dar una voltereta en el aire para llamar su atención.
-
William ¡Por Dios! Compórtate ¿Qué rayos estás diciendo?
-
Mamá, no es su culpa - Lo defendió Hermione mientras su padre le hacía señas con la mano a la señora Granger para que guardara silencio - Es el efecto que provocan las Veelas al danzar y soltar los encantamientos típicos de su especie.
-
¡No las miren demasiado chicos! - Advirtió el señor Weasley al ver que Harry, los gemelos y Ron se habían subido a sus propias mesas para tratar de llamar la atención de las bailarinas.
-
Bill, mígame sólo a mí - Solicitó Fleur nerviosa - Danza conmigo si quiegues.
-
Son tan hermosas, tengo que oler su perfume de cerca, tengo que besarlas… sí, eso haré, las besaré a todas - Dijo Draco con una sonrisa tonta en sus labios mientras intentaba avanzar hacia el escenario, pero su madre lo detuvo en el acto sujetándolo por la túnica.
-
¡Draco! ¿A dónde crees que vas? No se te ocurra molestar a la señora Felton.
-
¿Te refieres a la abuela de Emily? - Inquirió Draco todavía con la estúpida sonrisa en los labios
-
¿Y qué tal las demás? ¿A ellas si puedo besarlas?
-
Hijo, no hagas un escándalo, ya tenemos suficiente con…
-
Tienes razón madre, descuida - Respondió Draco sacudiendo la cabeza, luego sonrió al comprobar que Crabbe, Goyle y Zabini tenían la misma expresión atontada que él tenía, pero su sonrisa se desvaneció al comprobar que Pansy desde la mesa de los Parkinson lo fulminaba con la mirada.
-
Ve con ella antes de que se enoje más - Dijo Narcisa intentando no reír.
Él asintió y avanzó hasta Pansy.
-
Cielo yo…
-
Si, no digas más, son Veelas ¿No? Es natural que actúes como un idiota.
-
Estás celosa - Canturreó el rubio mirándola con suspicacia.
-
Mira nada más lo que está haciendo tu madre Greta, es una desvergonzada ¿Cómo demonios se le ocurrió traer aquí al resto de esas criaturas para coquetear? - inquirió la madre del señor Smith mirando con desdén a las Veelas.
Al escuchar aquello, el rostro seráfico de la señora Smith fue adquiriendo un tono sombrío, de hecho, su rubio cabello se oscureció al menos dos tonos y su respiración se hizo entrecortada…
-
¡Cálmate cariño! - Solicitó el señor Smith conociendo muy bien cómo se ponía su esposa al enojarse
-
Madre, creo que ya ha sido suficiente.
-
¿Qué fue lo que dijiste abuela? - Inquirió Emily con la misma apariencia sombría de su madre, Severus no la había visto así ni siquiera cuando se disgustaba con Umbridge, suponía que el hecho de que alguien se refiriera a su querida Iridezza de aquella forma tan irrespetuosa, exacerbaba su hostil temperamento Veela - Ya me tienes harta, ¿Para qué carajo viniste?
-
¡Ten mucho cuidado de cómo me hablas Emily!
Pero la chica más bien no parecía hablar sino escupir las palabras a causa de la rabia que sentía.
-
Pese a cómo has sido siempre, te he respetado abuela, pero definitivamente no permitiré que continúes insultando a las personas que amo y mucho menos a mi querida Iridezza, deberías lavarte la boca con jabón antes de mencionar su nombre… dime, ¿Para qué rayos viniste?... ¡No! no me contestes, ya lo sé, viniste para luego criticar mi boda con la vieja cara de sapo mientras toman el té con el meñique alzado y comen pastelillos rosados ¿No es así? Pero… ¿Acaso ella te dijo lo que intentó hacer en Hogwarts?...
-
Emily ¡ya basta por favor! - Trató de contenerla Severus sabiendo lo que venía, pero ella no parecía dispuesta a detenerse.
-
Desde luego que no te lo iba a decir… pues te lo diré yo.
-
¡Emily!
-
Se le ofreció a Severus como una vil…
-
Jacob, Greta ¡hagan algo! - Solicitó madame Smith muy indignada y escandalizada.
-
Lo único que voy a hacer Gertrude - Dijo la señora Smith hablando con el mismo tono de su hija - Es pedirte que te marches de mi casa, sabes que siempre has sido bienvenida y que te he respetado y considerado más que mi suegra una amiga, pero no estoy dispuesta a que insultes a mi madre ni al resto de las Veelas, desciendo de ellas y exijo respeto - Luego miró a su marido
-
Disculpa cariño, sé que es tu madre pero no puedo tolerar que insulten a la mía.
-
No puedo creer lo que estoy oyendo - Dijo la anciana con una mano en el pecho - Jamás me habías tratado así Greta, siempre fuiste muy educada pese a ser hija de aquella criatura semi humana.
-
¡Ya basta! - Determinó la madre de Emily con tal furia que sus ojos azules se tornaron negros de repente, fue una suerte que los invitados estuvieran tan concentrados en la danza que no se percataron del percance - ¡Largo!
-
¡Jacob! - Exclamó madame Smith buscando apoyo en su hijo.
-
Lo lamento madre - Espetó el señor Smith con determinación - Pero te lo dije, te pedí que te comportaras y que no intentaras arruinar la boda de mi hija, te amo madre, pero qué bendita manía tienes de criticar a todo el mundo.
-
Tal parece que mis padres al fin están viendo reflejada su vieja conducta en mi "querida abuela" - Susurró Emily junto a Severus un poco más calmada.
-
Pues bien, si es lo que desean, me largaré de aquí, me dan vergüenza -Rezongó la anciana con altivez - Y tú muchacha alocada y grosera, espero que no te arrepientas cuando este mestizo te lleve a vivir a ese vertedero muggle.
-
Créeme que no lo haré - Respondió Emily riendo - Adoraré vivir allí, será todo un placer, es mucho mejor que tu jaula de oro con olor a bolas de naftalina por doquier.
-
Fue un placer conocerla
-
Añadió Snape con ironía haciendo una ligera reverencia con la cabeza.
La mujer desapareció al fin tras un leve "crack"
Luego de ovacionar la ejecución de las Veelas y el profesor Musbick, los novios abandonaron su puesto para ir a recorrer las mesas de los invitados y comprobar si se sentían a gusto aunque Severus prefirió quedarse junto a Charity Burbage conversando con ella. De pronto una joven que Emily no había visto nunca se acercó a ella con suma emoción y una cámara fotográfica en las manos…
-
Emily, sé que no me conoces, soy auror y estoy aquí para proteger el evento, pero nunca estuve con los que custodiaban Hogwarts porque recién obtuve mi certificado del curso de auror la semana pasada, por eso nunca te he visto en persona tan de cerca hasta ahora…mi nombre es Scarlett Johanson.
-
Estoy encantada de conocerte Scarlett - Respondió Emily abrazándola - ¡Felicidades! por tu aprobación en el curso.
-
Y ¡Felicidades! a ti también por tu boda con el murcie… ¡Perdón! Con el profesor Snape.
Emily rió ante el rubor en las mejillas de la muchacha que pareció un poco avergonzada tras su atrevimiento.
- Gracias y no te preocupes por llamarlo así jajaja, de hecho así solía llamarlo yo en mi época de estudiante.
Ambas rieron y posteriormente Emily procedió a tomarse una fotografía con la joven auror.
-
Esta vez, me han dicho que formaré parte del grupo que custodiará Hogwarts - Anunció Scarlett - Me lo dijo Alastor Moody, así que creo que nos veremos nuevamente en el castillo.
-
Será un placer encontrarte de nuevo por allá - Le respondió Emily.
-
Bueno, no te quito más tiempo, iré a recorrer el lugar como me corresponde, con eso aprovecho de conocer también al resto de Las Bujas de Mabeth, a Las melódicas y a los Iron´s Wizards ¡Oh por Merlín! Todo está lleno de celebridades.
La joven se alejó bastante emocionada mientras Emily la observaba con una sonrisa bonachona, Hermione se acercó entonces.
-
Emily, mis padres quieren saludarte - Soltó la castaña con emoción.
-
¡Ohhh claro! desde luego, yo también me muero por darles la bienvenida.
-
Sí que luces guapo amigo mío - Dijo Charity Burbage mirando de hito en hito el atuendo de su amigo
-
Y Emily desde luego no se queda atrás, su traje me recuerda el de…
-
Diana de gales - Respondió Severus con una escueta sonrisa.
-
Si, ¿Sabías que muchos magos y brujas toman a los muggles como inspiración aunque a veces lo nieguen?
-
Si, aunque te aseguro que Emily no niega en absoluto su atracción hacia los muggles - Respondió señalando a Emily con la cabeza, ella conversaba muy animada con los señores Granger, Hermione y el señor Weasley.
De pronto la risa de Charity atrajo su atención.
-
¿Qué sucede?
-
Es Slughorn - Respondió ella divertida - Está allí rodeado de las Veelas, es un viejo sinvergüenza… ¡Por cierto! ¿Es cierto que ahora volverá a ser profesor de Pociones? Eso fue lo que me dijo el profesor Dumbledore aunque me pidió que no se lo contara a los chicos.
-
Sí, es cierto.
-
¿Llamó al viejo Slughorn para que te suplantara durante tu luna de miel?
-
No, Emily y yo sólo estaremos unos días fuera del país pero regresaremos antes del primero de septiembre.
-
Entonces si él será el nuevo profesor de Pociones tú…
-
Estás mirando al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras - Completó él con aire fatuo.
-
¡Ohh Severus!, entonces debemos brindar por eso - Dijo su colega tomando un par de copas con champagne de hada que en ese momento le ofrecía uno de los camareros - Por tu logro y por la felicidad que tendrás junto a tu esposa, en serio, deseo que sean muy felices.
-
Gracias Charity - Contestó él después de chocar su copa con la de ella - Pero demás está decirte que los mocosos no deben saber lo de mi nombramiento hasta el primero de septiembre.
Más allá, Emily ahora conversaba con Draco mientras Narcisa conversaba con los señores Smith, al fondo Crabbe, Goyle, Zabini, Astoria, Dafne y Pansy lo esperaban en la mesa que ocupaban.
-
¿Por qué luces tan triste Draco?
-
Lamento si no tengo una cara mejor que ofrecer Emily pero… todo esto, lo de mi padre, los comentarios de la gente, es muy duro.
-
Ya sabes que los comentarios de la gente siempre me los pasé por… - Ella se interrumpió ante un acceso de risa que contagió también al muchacho que paulatinamente comenzó de nuevo a adquirir su expresión taciturna - Draco, un artista tiene que lidiar con los malos comentarios de la gente casi a diario, no somos galeones para caerles bien a todos, de hecho ¿qué crees que dirá la prensa mañana? Skeeter por ejemplo, intentará enlodar la imagen de Severus y la mía porque no le permitimos la entrada a la boda, otros hablarán bien pero son gajes del oficio.
-
Sabes que no soy un artista Emily.
-
¿Quién dice que no lo eres Draco? Por ahora no eres famoso, pero si eres un artista y lo has demostrado un montón de veces.
-
Ahora menos que nunca podré alcanzar mi sueño - Espetó él con la mirada perdida en los faroles dorados y brillantes que flotaban con suavidad por todo el jardín.
-
Ya te lo dije Draco, no dejes que te afecte el proceder de tu padre, tú no tienes la culpa, tú eres un chico inocente.
Al escuchar aquello, los ojos del muchacho comenzaron a humedecerse mientras la mano derecha buscaba por instinto su antebrazo izquierdo. La voz de Voldemort hacía eco en su cabeza, ordenándole una misión que devastaría por completo a la única amiga sincera que había tenido en todo el mundo, a esa chica que frente a él le ofrecía una sonrisa y que de un momento a otro había pasado a ser de su ídolo musical a la hermana que nunca tuvo, y unas cálidas lágrimas brotaron de sus ojos grises cuando sintió que ella lo estrechaba entre sus brazos con la misma dulzura de siempre, con la misma candidez y el mismo amor fraternal.
-
Espero que sean muy felices, de verdad lo deseo - Expresó el chico tratando de adoptar una postura solemne mientras se secaba las lágrimas con discimulo.
-
Muchas gracias hermanito, tú también lo serás.
Pero en ese momento, Espina, Sasha, Gloria y Nymphadora interrumpieron el conmovedor momento.
-
¡Chicos, vengan aquí! - Dijo Sasha llamando a los integrantes de Iron´s Wizards que en ese momento conversaban con algunas de las alumnas de Hogwarts invitadas a la fiesta, entre ellas Angelina, Katie, Alicia, Lavender y Cho - Los necesitamos.
-
Emily, ve por Severus, les tenemos una sorpresa - Anunció Nymphadora muy emocionada - No puedo creer que vaya a hacer esto.
Las dos bandas se unieron como tantas veces en el escenario mientras los novios volvían a tomar asiento, Los**Iron´s Wizardsy las Brujas de Macbeth(a excepción de Emily desde luego) tomaron sus instrumentos musicales mientras, para sorpresa de todos, Nymphadora Lupin se hacía con el micrófono mágico.
-
Es una pequeña retribución al bello gesto que tuviste en mi boda - Espetó la metamorfomaga con su voz amplificada mientras Luna Lovegood le tomaba fotografías y su padre hacía anotaciones en una libreta, los demás presentes comenzaron a rodear el escenario.
-
¡Que linda! Nymphadora posee una voz hermosa.
-
No creo que supere la tuya - Comentó Severus.
La metamorfomaga comenzó a entonar el mismo tema que Emily había interpretado en la boda de ella y Remus, el mismo que también había servido como impulso para que ella y el hombre lobo se animaran a decirse lo que cada uno sentía por el otro. Mientras las notas de La magia funciona y la voz de Tonks invadían el ambiente, Emily tomó a su esposo de la mano y después de insistirle un poco lo llevó a la pista donde bailaron ante el deleite de los presentes.
-
¡Quien fuera él! - Dijo Cormac McLaggen mirando a Snape con envidia.
-
¡Dios! Es tan hermosa - Lo secundó Seamus Finnigan con el rostro un poco colorado a causa del whiskey de fuego que había bebido pese a que los camareros y elfos tenían instrucciones de no ofrecerles esas bebidas fuertes a los menores de edad.
-
Que una criatura tan sublime y hermosa como ella se haya casado con ese murciélago es como lanzarle perlas a los cerdos - Añadió Dean Thomas negando con la cabeza.
-
¡Tarados! - Espetó Hermione furiosa abriéndose paso entre ellos mientras sujetaba a Ginny de la mano para acercarse al escenario.
-
Bueno… la verdad es que Granger, aunque no es de ascendencia Veela también está muy bien - Comentó McLaggen enarcando una ceja mientras esbozaba una sonrisa y la miraba alejarse.
Posteriormente los Iron's Wizards ejecutaron también temas de su autoría y cuando se retiraron del escenario y los novios se disponían a tomar una bebida para refrescarse, el celaje de Panda se dirigió hacia su dueña mientras lo que parecía una pequeña bola de pelos blanca con lentejuelas lo perseguía.
-
¿Qué sucede Pandita? - Inquirió Emily tomándolo en brazos mientras trataba de enderezarle el corbatín que le había colocado. El pobre animal tenía el pelaje erizado - ¡Ahhh! ya lo comprendo, No debes perseguirlo Fru Frú, él es tu amigo.
-
Me parece más bien que es un gato sensato, no le gustan los bichos raros - Soltó Snape mirando al perro que posaba sus patas en la falda de Emily insistiendo en tomar a Panda.
-
¡Déjala Fru Frú! ¡Santo Dios! Manchaste un poco su vestido - Espetó Boris acercándose a la pareja acompañado por Donatello Mastrantonio con una expresión de horror - Disculpa querida, ven aquí Fru Frú ¡mala! ¡Mala! ¡Mala!
Fru Frú fue a refugiarse en los brazos de su amo mientras Emily dejaba ahora a Panda en el suelo y este se marchaba corriendo.
-
Descuida Boris, sólo es una pequeña mancha de pasto - Respondió ella.
-
Lo arreglaré - Anunció Donatello alzando su varita para apuntar con ella la falda ampona del vestido de la artista - ¡Térgeo!
La mancha desapareció, y posteriormente, tras un nuevo conjuro se aseguró de que el vestido no volviera a mancharse.
-
Gracias Donatello.
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De nada - Respondió este con su marcado acento italiano - Ma… me parece que la tua mama te está buscando para que lances el ramo.
-
¡Ohhh cierto! Gracias.
En efecto, la señora Smith había convocado a todas las jóvenes solteras para que se hicieran con el preciado botín. Adolescentes y jóvenes casaderas se congregaron frente a la señora Smith.
-
¡Ay! ¡Me muero, me muero, me muero! - Exclamó Boris, loco de la emoción - Vamos a ver Doni, estás chicas se debatirán por el ramo - Dijo luego tomando la mano de Donatello para acercarse y ver mejor.
-
Ve tú también Espina, todas las señoritas están allí esperando el ramo - La exhortó Tonks - Allí están Sasha y Gloria.
-
El detalle es que yo… hace mucho que dejé de ser una señorita - Respondió Espina riendo con su acostumbrada jocosidad y posteriormente añadió sin dejar de reír contagiando también a Nymphadora - Y esas dos tampoco lo son.
-
Olvidaba que ahora eres una señora - Soltó Dora sin dejar de reír.
-
Hace muuuuucho tiempo - Respondió la baterista con picardía.
-
¿De qué hablan que las tiene tan risueñas? - Inquirió Sirius llegando en ese momento, abrazándolas a ambas.
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De nada - Respondió Tonks atragantándose con su propia saliva.
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Uno, dos y… - Coreó el tumulto de chicas mientras Emily, de espalda a ellas, balanceaba arriba y abajo su ramo de flores - ¡TRES!
El ramo al fin salió de las manos de su portadora describiendo un arco perfecto detrás de ella, pasó por encima de las chicas que intentaron en vano alcanzarlo y que incluso cayeron al suelo en su intento por tomarlo, al fin, fue a aterrizar en los brazos de la despreocupada profesora McGonagall que había estado observando la escena junto al profesor Dumbledore y sus demás colegas desde su mesa, cercana al tumulto de chicas.
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Minerva, lo has atrapado tú, eres la próxima en casarte - comentó el profesor Dumbledore mientras le colocaba una mano en el hombro.
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De haberlo sabido, ni siquiera me hubiese movido de aquí - Rezongó la profesora Trelawney regresando a la mesa con el ceño fruncido.
Charity y Hagrid no podían parar de reír ante la escena, la profesora McGonagall tenía el rostro colorado mientras todos la miraban y Colin Creeve insistía en tomarle fotografías.
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¿Lo ganó ella? - Dijo Boris muerto de risa - Y yo que creí que lo ganaría esta niña - Dijo colocándole una mano en el hombro a Ginny - Es que estuviste a punto de tomarlo.
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Yo también lo creí - Respondió Ginny muerta riendo también.
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*¡Madona mía!*Y de seguro tú querías tomarlo ¿No Boris? - Inquirió Donatello risueño.
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De hecho, yo lo tomé en la boda de Tonks pero… tuve que lanzarlo de nuevo porque yo no soy una señorita ¡Ooops! Quise decir… que sólo las mujeres debían competir - Respondió el estilista en medio de carcajadas.
Ya muy avanzada la noche, luego de cortar el delicioso pastel de bodas coronado por un par de figuritas que representaban a Severus y a Emily, los novios anunciaron que al fin se retiraban de la fiesta, no sin antes agradecer por supuesto a todos los invitados por haber asistido.
Los señores Smith despidieron a su hija con un gran abrazo cada uno, las pertenencias de la muchacha ya habían sido trasladadas a la casa de la calle de la Hilandera por arte de magia, de modo que simplemente hacía falta la presencia de los novios.
El corazón de Emily comenzó a latir con fuerza cuando Severus la tomó de la mano y la miró a los ojos…
- ¿Nos vamos? - Inquirió.
Ella asintió, echó una última mirada a sus padres y posteriormente preguntó:
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¿Usaremos la red flu?
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Será lo mejor - Respondió el señor Smith - Por cuestiones de seguridad, el ex auror Moody y los demás aseguran que aún hay muchísima gente congregada fuera de la casa, será mejor que usen la red flu.
-
Está bien papá, gracias por la hermosa fiesta que nos dieron tú y mamá, los amo.
-
Y nosotros a ti cielo - Respondió su padre tras un nuevo abrazo.
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Discúlpame por lo de la abuela.
-
Descuida hija - Respondió el señor Smith sonriendo mientras negaba con la cabeza - Tendré una conversación con ella luego, ya la conoces.
-
Te esperaré allá Emily
-
Soltó Snape después de acariciarla con delicadeza en la mejilla.
-
Esta bien cielo - Respondió la cantante.
-
Muchas gracias por todo señores Smith - Añadió luego haciendo una ligera reverencia para Jacob y posteriormente besando la mano de Greta.
-
No hay de qué Severus - Respondió el señor Smith - Recuerda tu promesa, cuida muy bien de mi hija.
-
Lo haré, no se preocupe señor Smith, lo haré.
Posteriormente, Snape ingresó en la enorme chimenea de la residencia, lanzó un pequeño puñado de polvos flu y se perdió de vista luego de anunciar su destino en voz alta.
La chica abrazó a su madre y luego, como impulsada por un resorte dio un respingo…
- ¡Esperen un momento! olvidé algo.
Tras decir aquello, echó a correr por la ornamentada escalera de mármol levantando su pomposo vestido para no tropezar, entró en su habitación y allí, sobre la cama halló lo que buscaba, la caja blanca con el listón rojo que su amiga Espina le había obsequiado la esperaba. Emily, con el corazón retumbando en su pecho, tanto por la emoción, la carrera y el nerviosismo sonrió al contemplarla y sin más bajó de nuevo los escalones, esta vez con más calma.
- ¿Qué es eso?- Inquirió su madre quien tenía los ojos húmedos y un poco enrojecidos, al parecer había estado llorando de emoción tras la boda.
Emily se ruborizó ante la pregunta de su madre, no se atrevía a revelar el contenido de la caja.
- Un regalo… el regalo de Espina - Dijo.
Greta Smith sacudió la cabeza sonriendo ante la respuesta de su hija, preguntó sólo por ver su reacción, pues ya había visto el contenido de la caja mientras su hija tomaba un baño.
- Que seas muy feliz mi niña, te amo.
Emily la abrazó nuevamente y también a su padre, después tomó un poco de polvos flu que él le ofreció, se introdujo en la chimenea y después de expresar su destino comenzó a girar sobre su propio eje al tiempo que miraba ante si cientos cientos de chimeneas, luego cerró los ojos para acabar con la sensación de mareo y los abrió cuando se detuvo el movimiento…
- ¡Vaya! - Exclamó Severus frente a ella ofreciéndole su mano caballerosamente para ayudarla a salir - Pensé que te habías arrepentido de venir a vivir a mi humilde hogar.
Ella sonrió, agachándose un poco para salir. La chimenea de aquella casa no era tan grande como la de la mansión de sus padres o como la de su casa en el West End.
-
No, eso jamás, es sólo que había olvidado esto - Dijo levantando la caja, posteriormente comenzó a sacudirse el hollín de su inmaculado vestido.
-
¿Y qué es si se puede saber?
-
Lo sabrás dentro de… un momento - Respondió ella un tanto ruborizada.
Snape sonrió ante la inocencia de su esposa, por su nerviosa respuesta y su actitud ya intuía lo que había en el interior de aquella caja sin siquiera abrirla.
- Pues… vamos arriba entonces - Le dijo ofreciéndole nuevamente su mano.
Ella asintió y cuando le dio la mano se sorprendió al notar que él la alzaba en sus brazos.
-
¿Qué haces? - Le preguntó ella con una sonrisa.
-
Ya sabes que soy muy tradicional Emily - Respondió Snape con la sonrisa que Emily tanto adoraba - Quiero que esta noche sea muy especial para ti…
Notas de autora: Lamento informarles que mi dispositivo de internet no funcionó como esperaba y que por lo tanto me veo en la imperiosa necesidad de volver a las andadas, es decir, al viejo y sobretodo estresante medio de tener que actualizar desde la casa de un familiar, vecino o un cyber café, muchas gracias por esperar este capitulo, trataré de actualizar el siguiente pronto pero desde ya les anuncio que no será fácil y que tal vez lo haga para enero del año próximo, un beso de su amiga agradecida por su apoyo
Hermaire J