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Historia 171229 — capítulo 3

Era el primer fin de semana del curso y los alumnos, aprovechaban aquel soleado día para jugar al Quiddttch o pasear por los jardines del colegio. Todos, menos Harry, Ron y Hermione que se habían quedado en la biblioteca para terminar sus deberes y al parecer eran los únicos.

No les hacía mucha gracia la situación, pero no tenían otra alternativa.

El profesor Snape había castigado a Harry y Ron por defender a su amiga y era el único momento libre que tenían. En cambio Hermione, que podía elegir, se había quedado con sus amigos para hacerles compañía y ayudarlos en lo que podía.

Mientras ellos escribían una redacción para la profesora McGonagall, Hermione con la excusa de buscar un libro se paseo por las estanterías.

No paraba de darle vueltas a lo ocurrido en los lavabos. Hizo un gran esfuerzo por recordar, y entonces se imagino de nuevo a Malfoy, asustandola mediante amenazas y a ella  misma nerviosa, retrocediendo un poco.

 Cerro un poco los ojos, como si buscara un recuerdo en su mente demasiado profundo, demasiado doloroso. Recordó vagamente como había alzado la varita ante los  profundos ojos de Malfoy. Y pudo ver, como la expresión del chico: fría, distante cambiaba convirtiéndose en una sonrisa burlona.

La chica se había tapado los ojos con las manos, deseando así mantener ese recuerdo. Aunque fuera unos segundos. Ahora la imagen estaba desdibujada y cambiaba a su antojo. Veía a Malfoy sonriente mientras sus labios se movían, pero sin decir nada.

-Hermione, ¿Dónde te has metido?- pregunto de pronto Ron.

La chica se sobresaltó, pero rápidamente cogió un libro de la estantería más cercana y volvió con sus amigos.

-Pasa del tema. Olvídate...Malfoy te odia y tú también a él. Y no hay nada, absolutamente nada  que pueda hacer que eso cambie- se repitió Hermione mientras volvía a sentarse.

-Últimamente estas muy rara Hermione- comento Ron.- Parece que estas en las nubes ¿Te pasa algo?

-No.... Nada. Es que estoy un poco cansada. Con tantos deberes, no consigo dormir muy bien- se justificó.

-Te entiendo. A mi aun me quedan un montón de cosas por terminar. Estos profesores no hacen más que mandarnos deberes, como si no tuviésemos suficiente con nuestros propios problemas..-dijo Harry malhumorado.-Entre castigos y los entrenamientos de Quiditch voy a estallar.

Se pasaron la mañana entera, terminando los deberes y despotricando contra los profesores.

Al fin llegó la hora de comer, y los tres amigos que tenían muchísimo hambre, por poco olvidan recoger sus cosas.

Ron se llenó el plato hasta arriba, y mientras deshuesaba una pata de pollo comenzó a hablar:

-Cuando vayas a Honeydukes…¿Podrías traerme un par de cosas?

La chica asintió y Ron siguió hablando.

-¡Perfecto¡ es que todo lo que compre en la tienda de Fred y George se me ha terminado. Lo último fue el frasco de Whisky de Fuego ¿Una pasada, verdad? …- Hermione sintió un pequeño escalofrió al recordarlo.- Y como no creo que volvamos en un tiempo…

-Bueno y ¿Qué quieres que te traiga?-pregunto Hermione.

-Pues…dos ranas de chocolate, una varita de regaliz .Eh…-dijo pensativo.-Diablillos de pimienta, Caramelos que estallan, Migas fritas, Bombones explosivos y….- cerro los ojos escudriñándose la cabeza y entonces exclamo.- ¡Oh se me olvidaba¡ también una caja de Grageas de todos los sabores.

Hermione miro ceñuda a Ron y le pregunto a Harry.

-Y tu Harry ¿Quieres que te traiga algo?, Bueno…si Ron no acaba con todos los productos de la tienda-bromeo la chica. Harry negó con la cabeza divertido, mientras Ron se ruborizaba un poco.

Los platos desaparecieron al cabo de unos minutos, y en su lugar aparecieron unos deliciosos postres. Hermione cogió un pastel que tenía muy buena pinta y se lo llevo a la boca. Estaba delicioso. Poco a poco, el comedor fue vaciándose hasta que solo quedaron un par de personas rezagadas.

-¿Qué hora es?- pregunto Harry preocupado.

-Acaban de dar las 4- respondió la chica.

-¡Oh no, el castigo¡- exclamo Ron.- Démonos prisa Harry. Como lleguemos tarde Snape nos arrancara la cabeza.

Los chicos se despidieron de su amiga, y se alejaron corriendo del Gran Comedor. Como ya hacia un rato que había terminado de comer Hermione, decidió que lo mejor sería subir a su habitación.

Dentro de un par de horas seria la excursión a Hogsmeade y aunque estaba muy contenta de volver, la daba mucha pena que sus amigos se la perdieran.