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Historia 171229 — capítulo 4

La calle principal de Hogsmeade, estaba rebosante de alumnos que miraban sonrientes a su alrededor. Los mas pequeños comenzaron a pasearse curiosos por las tiendas, mientras que los de mayor curso iban directamente a las tres escobas para tomarse una deliciosa cerveza de mantequilla. 

Hermione lucia también una amplia sonrisa. Aquel lugar la inspiraba mucha tranquilidad y eso era justo lo que necesitaba. Pensó en tomarse algo refrescante, pero entonces recordó el encargo de Ron y decidió ir primero a la tienda de Honeydukes.

Entro en el establecimiento y distinguió varias  caras conocidas. Saludo a Neville que miraba con hambre unas deliciosas tortas con forma de caldero. También vio a Lavender y a su amiga Parvati que hablaban en voz baja algo apartadas del resto. Cogió un montón de chucherías y salio de la tienda llevando una gran bolsa, mientras unos alumnos de tercero la miraban con envidia.

El cielo parecía estar cambiando poco a poco, y ahora se veía más oscuro. Hermione pensó que pronto anochecería así que decidió ir directamente a las tres escobas. 

Al tiempo que andaba y sin poder evitarlo, volvió a pensar en Malfoy. Desde el incidente en los lavabos, no había vuelto a discutir con él. Solo se veían en las clases que tenían en común y  Hermione se sentía demasiado avergonzada como para poder mirarle a la cara.

Iba ella pensando en esas cosas cuando de repente un ruido la sobresalto. Giro la cabeza en busca del causante pero no vio nada raro. La calle seguía igual de desierta que hacía unos segundos y tan solo se escuchaba el lejano sonido de voces, que suponía eran de sus propios compañeros.

Siguió adelante, pero de nuevo ,se volvió a escuchar el mismo sonido seguido de unos pasos. Y esta vez, la cosa no se quedo ahí. Aparecieron de la nada, dos figuras que corrían atropelladamente. Hermione se escondió un poco para no ser descubierta y los miro detenidamente.

Eran bastante corpulentos, pero muy torpes, lo que hacia imposible su carrera hacia vete tu a saber donde. Se pararon a respirar, y Hermione se dio cuenta por fin de quienes eran. Ni mas ni menos, que Vicent Crabbe y Gregory Goyle, los mejores amigos de Draco que a su lado , parecían mas bien sus guardaespaldas.

Los ojos de la chica miraban hacia la oscuridad, esperando encontrar de un momento a otro al joven de pelo rubio y piel pálida, que tanto temía ver, Draco Malfoy. Pero entonces, Crabbe y Goyle siguieron su camino y desaparecieron por una esquina de la calle.

Hermione estaba algo confusa y se preguntaba en su cabeza una y otra vez , que hacían Crabbe y Goyle solos sin su jefe Malfoy , y además corriendo de esa manera , como si escapasen de algo o de alguien.

Espero unos minutos, por si ocurría algo mas y luego desistió. Su cabeza la decía que era una tontería preocuparse, que lo mas seguro seria que estuvieran corriendo porque Malfoy les esperaba, o porque habían visto algo raro, Crabbe y Goyle no eran conocidos por ser lo que se dice valientes. Pero había algo en todo eso que no encajaba y a Hermione le pudo la curiosidad. Así que mirando con cuidado a los dos lados de la calle , fue corriendo hacia el lugar de donde habían venido corriendo Crabbe y Goyle.

Anduvo durante unos minutos por lo que parecía una calle interminable hasta que llego hasta una urbanización de casas desiertas.

El cielo se tornó de un intenso color azul oscuro, dando al lugar un toque misterioso. Hermione se fijo un poco mas, y vio que todas las casitas  eran completamente iguales, de dos o tres plantas, con amplias ventanas, un pequeño jardín exterior y una gran puerta de roble. Le recordó un poco a su casa en el mundo no- mágico. Aunque con pequeñas diferencias.

Estas parecían no haber sido abiertas en mucho tiempo, una gran capa de polvo cubría los tejados, y la hierba estaba completamente seca y en algunas partes hasta llegaba a cubrir las ventanas.

Una voz rompió sus pensamientos. A su derecha aparecieron dos personas, que discutían abiertamente sin hacer el menor caso a la joven de pelo castaño que los miraba sorprendida. Gracias a eso, le dio tiempo a esconderse tras una pared y pudo oír su conversación.

  • !El te ha brindado una excelente oportunidad, ¿Y tu pretendes agradecérselo de ese modo?¡- pregunto encolerizado, abriendo mucho sus ojos azules, que parecían a punto de explotar de furia.

Draco bajo la cabeza avergonzado.

-No era esa mi intención, padre. Yo nunca haría algo que pudiera avergonzar a mi familia- dijo con voz inexpresiva.

Lucius trato de tranquilizarse y mirando a su hijo, con una expresión fría le dijo mas calmado:

-Entonces hazlo, obedece todo lo que el te diga, y no me avergonzaras jamas. Pero como se te ocurra volver a rechistar portándote  como un mocoso pagaras las consecuencias- continuo algo mas duro-. Recuerda quien eres Draco. Ante todo eres un Malfoy, y hay varias cosas que se esperan de un Malfoy que debes cumplir.

Y dicho esto, se desapareció, dejando a Draco completamente avergonzado y con muy mal aspecto. Estuvo así durante unos segundos, sin moverse y apoyado en la fría pared. Hasta que movió la cabeza, en la misma dirección en la que se encontraba Hermione...