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Historia 171638 — capítulo 1

Eran cerca de las siete con treinta de la mañana y la alarma no había sonado a tiempo, así que, una vez más, aunque de una forma totalmente distinta a la de ayer, el día de Annabeth había comenzado mal.

Salto de la cama espantada y corrió al cuarto de baño, se cepillo los dientes blancos y tomando un peine de púa ancha lo paso sobre sus rizos dorados, algo opacos al no darse la habitual ducha, tomo unos pantalones cortos y una camiseta naranja del cesto de ropa casi-sucia que de seguro se había puesto hace dos días, porque buscar algo que ponerse demoraría mucho y tomando la mochila a un costado de su cama bajo a toda prisa las gradas de su casa.

-¡El desayuno, Annabeth!- gritó su padre desde la cocina.

-¡Voy tarde!- dijo ella saliendo por la puerta.

Ya era demasiado tarde para siquiera pensar en alcanzar el autobús escolar, así que la única opción era correr hasta su bicicleta y conducir, rogando que sus piernas tuvieran el aguante suficiente para unos 15 minutos de intensa velocidad.

Ajusto las correas de su mochila y monto la bicicleta, mientras miraba nerviosamente el reloj-pulsera en su muñeca.

7:40 am.

En menos de veinte minutos debería estar en el salón, ese día había examen de matemáticas grupal y no tenía ninguna intención de llegar tarde y terminar con los bobos del aula, lo que le aseguraría el tan temido, cero, del que había rehuido de por vida.

Mientras conducía como alma que lleva el diablo, por su lado escucho la bocina del convertible rosa de Silena Beauregard, que estaba estacionado fuera de la mansión de los Dare, Annabeth freno la bici en la intersección para no ser atropellada por otro autobús de una escuela distinta, no pasaron ni dos segundos cuando una pelirroja, notablemente hermosa y vestida con una minifalda y blusa de ultima moda salió de la gran casa.

Rachel Elizabeth Dare, levanto la mano al verla pasar con un saludo afectuoso, que obvió rápidamente al tener la mirada azul de Silena sobre ella, a su lado, la hermana menor de Silena, Drew, soltó una risita burlona.

-Rachel- llamó- se nos hace tarde…

La pelirroja acelero el paso mientras se ponía un par de gafas de sol que le venían perfecto sobre sus verdes ojos, abrió la puerta del convertible con elegancia y se sentó tras ambas chicas, sonriendo de esa manera hueca que Annabeth tanto odiaba.

Extrañaba tener a Rachel solo para ella, como había sido cuando eran pequeñas, mejores amigas… y sus padres gozaban de la misma posición económica, pensó con tristeza.

Movió la cabeza apartando los pensamientos y anclo los pies a los pedales para volver al camino, pero antes de avanzar mucho, el convertible rosa de Silena se le atravesó golpeando la parte delantera de su bicicleta, lo suficiente para hacerle perder el equilibro y caer a un lado, mientras el automóvil seguía intacto.

-Ops- dijo Silena con una risita maliciosa- lo siento cielo, no suelo ver a personas con atuendos tan pobres y opacos- y sin mas partió a toda prisa, con las carcajadas de Drew como único rastro y la mirada verde apenada de Rachel que se ocultaba tras sus gafas.

Al menos su vieja amiga no había cambiado tanto.

Annabeth dejo escapar un gemido al tratar de moverse, al menos la caída no le había golpeado la cabeza, pensó y se puso en pie con los músculos adoloridos, vio su bicicleta con la delantera algo torcida, dejándola inservible por el momento y soltó una maldición.

Su reloj pulsera le anuncio que faltaban cinco minutos, lo que significaba que llegaría tarde aquel día. ¡Vaya jodido asco!, pensó con hastío.

Tomo su mochila y pateo la bicicleta frustrada.

-¡Ey, Chase!- escuchó tras suyo -¿Necesitas un aventón?

Volteo rápidamente y vio el Ferrari Spyder rojo detenerse frente a ella, con sus tres ocupantes dentro, en el volante como siempre estaba Jason Grace, presidente de la Sociedad de Alumnos y a su vez del Club de Debate, junto a este, su fiel copiloto, Will Solace, que bien podría considerarse la estrella de rock de la escuela, ya que era el vocalista de una de las mejores bandas de la ciudad, y sentando solo en la parte trasera, por supuesto, el infaltable Perseus Jackson.

-Jason…-dijo ella como saludo, mirando al chico rubio, de ojos azules.

Jason Grace era el hermano menor de otra de las viejas amigas de Annabeth, aunque en realidad ambos tenían la misma edad, había sido Thalia Grace, que ahora estudiaba en la Universidad de New York, la que los había presentado, buscando que Annabeth ayudara a su hermano en sus calificaciones cuando estas hubieron bajado, claro que esa había sido una tarea difícil, pero lo había logrado y desde entonces, ella y Jason compartían una pequeña amistad, que casi nunca pasaba de unas pocas conversaciones ocasionales por los pasillos, ya que el rubio, así como sus otros dos amigos, pertenecían a ese selecto grupo V.I.P. que dominaba la escuela. ¡Dios no quisiera que la novia de Jason se enterara que hablaba con una pobre campesina como Annabeth!

-Entonces, Annie, ¿Quieres que te acerquemos?

-Eh…bueno…- Annabeth miro hacia su bicicleta inservible y luego su reloj con nerviosismo- vale- suspiro al fin, mirando el asiento de Will con anhelo.

Rogaba a todo lo que conocía que Jason le pidiera al chico moverse atrás para dejarle el lugar, porque lo ultimo que deseaba era estar sentada cerca de…

-Eso creí- Jason le sonrió, con esas sonrisas encantadoras por las que era conocido y volteo la cabeza hacia su amigo- ¡Ey, Perce! Mueve un poco, ¿Vale? Dale a Annie algo de espacio.

Justo lo que Annabeth no quería.

El chico no dijo palabra mientras se movía a un lado y Annabeth se sentaba junto a él.

Annabeth empezó a sentir los nervios aflorar, y sus manos comenzaron a sudar, como siempre que tenía a ese chico cerca.

Perseus Jackson, capitán del equipo de natación, mejor amigo de Jason y entre ambos se disputaban el titulo del chico mas guapo del instituto, claro que ambos eran bastante diferentes, Perseus, Percy o Perce para los amigos, tenía el cabello negro y un poco mas largo, y unos serenos ojos verde-mar, la piel algo bronceada y estatura promedio, que contrastaban con el cabello rubio corto y ojos azul-cielo de Jason.

Annabeth nunca había hablado de forma directa con él, tal como ahora, el chico apenas si notaba su existencia y cuando lo hacía solo la miraba con fría indiferencia.

Annabeth sin embargo, lo había observado desde aquel primer día de clases, cuando ambos eran poco más que chiquillos y tenían la misma posición social, aunque siempre lo vio como algo inalcanzable y nunca trato de hacer nada para cambiar la situación, cuando hubieron crecido y los padres de Annabeth perdido su posición económica favorable, pues las brechas que los separaban solo se ampliaron mas.

Percy había pasado de ser el chico guapo imposible a ser el chico guapo y rico imposible. Vaya suerte, ¿Verdad?

Como siempre que estaban juntos, Percy dedico su tiempo a ocuparse de todo, menos de prestarle un poco de atención, cogió su teléfono, se coloco los audífonos y tarareo una canción de The Beatles, que sin saberlo, era la favorita de Annabeth.

-Thalia te manda saludos, Annie-le dijo Jason, mirándola a través del espejo retrovisor- dice que se la ha pasado genial durante su primer semestre y que espera alguna llamada tuya.

-Eh estado ocupada últimamente, pero en cuanto llegue a casa la llamare, muchas gracias Jason.

-Demasiado ocupa, ¿Eh?-inquirió el rubio con una sonrisita traviesa- ¿Algún novio tal vez?

Annabeth dejo escapar una risa sincera.

-¡Oh! ¡Vamos Jason! Tú me conoces, ¿Crees realmente que tengo un novio secreto?

Jason río y Will también, Annabeth miro por el rabillo del ojo a su compañero de asiento. Él también sonreía, pero a la pantalla de su móvil, con los auriculares puestos aún.

De seguro el mensaje de alguna amiguilla suya.

-Entonces, Annie, ¿Qué te ha mantenido ocupada?

Estudio. Debió haber dicho, pero hubiera sonado demasiado nerd, así que se mantuvo callada, aunque de todas maneras, Will lo recalcó.

-El examen de matemáticas grupal de hoy, ¿Tal vez?

Annabeth llevo los ojos al reloj pulsera.

8:00 am.

Aun quedaban unos minutos de camino, así que dejo escapar un suspiro de resignación, apoyando la frente en el respaldo para la cabeza del asiento de Will.

Cuando entraron al salón, el examen ya había empezado hacía diez minutos.

El profesor les apunto los asientos del fondo y le paso a Annabeth la hoja de la prueba, Jason y Will sonreían abiertamente ante la perspectiva de formar un grupo juntos y a Percy, como siempre le era indiferente la situación.

Annabeth termino sentada frente a Percy, y aunque le daba nervios, la situación también le era divertida por momentos, haber si ahora el chico se dignaba al menos a saludarla teniéndola en frente toda la hora.

-Annie, ¿Qué tan difícil esta la prueba?- pregunto Jason mientras se apoyaba sobre la mesa en actitud aburrida.

Will miraba por la ventana y hacia claros esfuerzos por desentenderse del examen, como Annabeth esperaba que hiciera, sin embargo no esperaba que Niño-Bonito-Jackson, le arrancara la prueba de las manos literalmente.

-Veamos-dijo y entrecerrando los ojos examino la prueba- No esta difícil- dijo al fin- dos incisos cada uno y lo acabamos en mitad del tiempo.

-Pues vale-dijo Will de repente interesado-no quería hacer esto, chavales, pero bueno, mi caballerosidad me obliga…-junto las manos entrelazando los dedos y los estiro frente a suyo, haciendo que sus nudillos sonaran- No se nada- declaro de pronto, y Annabeth no pudo evitar reírse por su sinceridad.

Percy le dirigió una mirada intimidante y la risa se le atraganto en la garganta.

¡Que insufrible!

-Pues entonces haz lo que puedas- declaro el chico y Annabeth lo miro con los ojos como platos.

-¡Oye, no! Yo hare su parte- ofreció.

-Es un examen grupal- le contestó el muchacho- Un grupo, se compone de todos sus miembros…

-Pero se apoya además, cuando uno no puede…-dijo Annabeth, obligándose a olvidar esos ojos verde-mar por un momento- Todos colaboran y…

-Solo te importa tu calificación perfecta- Percy rodó los ojos- Pero vale, haz su parte, enséñale a ser irresponsable…

-¡Calmados! ¡Calmados!- dijo Jason, mirándolos a ambos- Seguiremos la idea de Percy y pues, Annie, yo te ayudare con uno de los problemas de Will y tu el otro, ¿De Acuerdo? Si seguimos con esta pelea no haremos nada y el tiempo va a acabar pronto-sonrió y le dio un golpe en la cabeza a Will- Y tú, bobo, estudia para la siguiente…

Percy le dirigió a Annabeth una última mirada de enfado y llevo sus ojos a la prueba, copiando los incisos que le correspondían hacer.

Annabeth sintió el corazón encogérsele en el pecho y se recordó que no había motivo por el cual sentirse mal, ya le caía mal a Percy antes, así que la situación no había cambiado mucho en realidad.