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Historia 171638 — capítulo 2
-Un segundo menos, Jackson
Dijo el entrenador Hegde cuando la cabeza de Percy emergió del agua.
Dio un manotazo cargado de frustración a la superficie. Eso no estaba funcionando.
De seguro el nadador estrella de North Eastern ya habría reducido en tres segundos la marca que ambos compartían.
Salió de la alberca y recibió la toalla que Jason le lanzaba.
-Tranquilo, hombre, ya vas a conseguir reducirla al mínimo.
-¿Así? ¿Cuándo?- respondió mordaz, mientras se pasaba la toalla por el rostro y la dejaba colgando de su cuello, movió la cabeza sacudiendo el agua de su cabello que salpico, como era de esperarse, a Jason.
-Aun falta mucho para las nacionales, Percy, te ira genial, solo relájate…
Se dejo caer en la gradería a su lado y oculto el rostro entre las manos apoyadas en sus rodillas.
-Las nacionales son mi única oportunidad para vencer al rubiecillo ese, Jason….
-¡Ey!- exclamo el chico- Que yo también soy un rubiecillo
Percy sonrió a su pesar, Jason Grace había sido su mejor amigo desde que tenía memoria, debido a la cercana relación de sus padres.
-Pero tú no cuentas, porque tus cabellos dorados son producto del agua oxigenada- le contesto Percy.
-JA-JA muy gracioso-ironizó el muchacho-Luke Castellan no es invencible, Perce- dijo el rubio poniéndose serio de repente
-Pero lo ha parecido los últimos tres años- ironizó Percy esta vez
-Solo es un jodido hijo de…-dijo Jason- Es un chico con demasiada suerte-agrego calmado- además, ¡Vamos, Perce! Tú prácticamente naciste para estar bajo el agua, ni siquiera Castellan aguanta la respiración durante tanto tiempo.
-Y de mucho que me ha servido eso…
-¡Joder!- Jason dejo escapar una palabra un poco mas vulgar por lo bajo y se puso de pie- Vale, Acuaman, no vuelvo a tratar de levantarte tu autoestima nunca más, eres mas complicado que Pipes cuando se deprime, y hablando de mi, muy hermosa, novia, iré a ver donde esta.
Tomo su mochila de las graderías y camino con pasos largos y pausados a la salida, con sus perfectos movimientos de niño mimado, dirigiéndose a su perfecta vida.
Percy cogió su bolso y caminó hasta la duchas, por fortuna vacías.
Se suponía que estuviera en historia, pero no había tenido ganas de ver y escuchar al viejo pajarraco ese de la Señorita Butts, por lo que había cogido sus cosas e ido a practicar un rato, aunque ahora se arrepentía.
Luke Castellan había llegado desde Malibú como refuerzo para el equipo de natación de la escuela rival y cada año, desde entonces, Percy había tenido que tragarse todo su orgullo para subir al podio y recibir la medalla de plata, y había tenido que soportar al rubiecillo con una sonrisa burlona y con los ojos azules brillando de arrogancia.
Se dio una rápida ducha y se coloco la ropa nuevamente, dejo sus cosas de natación en el casillero que le correspondía y se preparo para la clase de Valores Sociales, que su escuela le obligaba a tomar.
Se puso la mochila al hombro y camino por los pasillos saludando distraídamente a todo aquél que lo reconocía, muchos para su pesar, y entro al salón sentándose en el habitual asiento ubicado en la parte trasera de lado izquierdo.
Al ver que el profesor no llegaba, se coloco los audífonos, un hábito que había cogido desde que inicio la temporada de competencias de natación hacía 4 años y no había perdido desde entonces.
Paso de The Beatles a Queen con un rápido movimiento sobre la pantalla táctil, recibiendo la canción en sus oídos mientras observaba la puerta abrir y a la chica de cabello rubio que lo había hecho enfadar aquella mañana, entrar agitada al salón.
Annabeth Chase, llevaba unos pantalones cortos y una camiseta naranja tan arrugados que parecía haber dormido con ellos puestos, su cabello se desparramaba sobre sus hombros y espalda de manera desordenada y sus ojos grises mostraban una preocupación única al pensar en llegar tarde a una clase.
Era la antítesis de las chicas del instituto en que el cual ambos estudiaban, considerando que todas ellas eran niñas de familias acomodadas, Annabeth, con su ropa arrugada y simple, contrastaba con el habitual desfile de Gucci, Chanel, Carolina Herrera y todo el resto de diseñadoras o diseñadores famosos.
Pero eso no la hacía mejor persona, pensó Percy, mirándola con desaprobación, cuando sonrió al ver que el profesor se había retrasado y se sentó en el primer asiento frente al escritorio.
Chupamedias, fue lo último que pensó, antes de que el viejo Sr. D. entrara al aula.
El Sr. D. entró al salón con su habitual humor, como si alguno de sus estudiantes hubiera golpeado en el estomago a su abuela y tras un breve saludo se sentó tras su viejo escritorio de caoba que tenía casi, la misma edad que él, para que se den una idea de cuan viejo debía de ser el mueble.
-Hoy les daré un proyecto en parejas- dijo de pronto
Abrió el cajón de su escritorio y tomo de él, un muñeco bastante menudo envuelto en mantas cual si fuera un bebé.
Observo a todos con una sonrisa maliciosa como decidiendo quien iba a ser el primero sufrir.
Al parece Percy se perfilo como una buena victima.
-Chase, Jackson-llamó- Ya que ustedes dos suelen llevarse de maravilla-comentó irónico- Y nuestra querida estrella del equipo de natación necesita subir sus promedios parciales antes del verano-le dedicó a Percy una mirada notoriamente burlona y prosiguió- Ustedes dos harán equipo juntos. El resto han de elegir a sus parejas, los muñecos los recogerán al finalizar el día en mi oficina, creo que sus pequeñas mentes ya descifraron cual es la tarea en sí, por lo tanto, dudo que necesiten que lo explique, verdad?- cuestionó enarcando una ceja
-Podremos elegir nosotros mismos los nombres que deseemos, Sr. D.?- pregunto Drew con su voz de repipi.
El Sr. D. rodó los ojos cansado.
-Vale, ustedes pueden hacer lo que se les venga en gana, solo necesito que al transcurrir dos semanas, me presenten el informe del proyecto, con fotografías adjuntadas y la opinión personal de cada uno sobre la experiencia.
Annabeth llevó las manos a su rostro con angustia.
Dos semanas teniendo que ver la mirada de enfado de Percy hacía ella.
Se apostaría cualquier cosa a que serian las dos peores semanas de su corta y miserable vida y miren que había mucho con lo cual compararla.
Ella se ofrecería a hacer todo el trabajo sola, se le ocurrió de pronto, solo le pediría a Percy que se sacaran unas cuantas fotos junto a su proyecto para adjuntarlas y eso sería todo-
Solo esperaba que Niño-Bonito-Jackson no fuera un necio y aceptara, además, aquello les facilitaría la vida a ambos.
Percy hervía en rabia.
Apenas si soportaba ver a la listilla de Annabeth en las clases que pasaban juntos y ahora tendría que hacerlo por dos semanas. ¡Santo Dios! ¡Encima debería fingir haber tenido un hijo con ella!
Al menos era bonita, pensó con amargura, aunque sacudió la cabeza enseguida.
No, no era bonita, era odiosa, molestosa, engreída, ¡Sí! ¡Todo eso y mucho más!
Debería haberse faltado a aquella clase también, así no tendría que soportar ese tormento, pero no podía, pensó, eso sería abusar de las ventajas de ser, como había dicho el Sr. D., la estrella del equipo de natación.
El entrenador Hegde había conseguido un permiso especial y le dejaban faltar a una o dos clases en la semana para practicas deportivas adicionales, pero aquello no estaba bien y él lo sabía.
La clase paso en un abrir y cerrar de ojos, sin mayores complicaciones, aunque el mal humor no se le fue ni un segundo, cuando la campana sonó, anunciando la ansiada libertad, salió del salón lo más rápido que pudo y camino derechito a la piscina.
Necesitaba relajarse.
Si Perseus Jackson se hubiera dignado a esperar dos segundos, pensó Annabeth, antes de salir disparado por la puerta del salón, habría escuchado al Sr. D. advertir que ambos debían de ir a recoger el proyecto, juntos, al final del día.
Así que cuando la hora llegó, Annabeth se quedo parada como idiota frente a la oficina del Sr. D., esperando por un Percy que al parecer no tenía ni intenciones de ir.
No lo había visto el resto del día y menos durante los recesos o el almuerzo, a pesar que compartían una clase mas juntos, a la cual tampoco había asistido, así que no había podido comunicarle la orden del maestro, pero de todas maneras había guardado la vaga ilusión, de que él acudiera por voluntad propia.
¡También era su hijo, joder!
Observo fastidiada como todos salían en parejas cogiendo al muñeco en brazos y aunque ella solo tenía 16 años, se sintió como una vieja madre solterona y abandonada.
El autobús escolar había partido lo que significaba que tendría que caminar hasta su casa y ya había pasado hora y media sentada fuera de la oficina sin indicios de que Niño-Bonito-Jackson apareciera, cuando se decidió a entrar sola a la oficina.
-Señorita Chase- dijo el maestro mirándola fijamente- Ya se había tardado, debo suponer que su compañero esta en camino, verdad?
-De hecho…-Annabeth sintió los nervios aflorar- él pues…parece que lo ha olvidado…
El Sr. D. rio por lo bajo.
-De acuerdo-dijo al fin- me suponía que ocurriría esto, así que tome- cogió de la encimera un viejo muñeco con el cabello rubio y se lo paso- necesito el nombre del proyecto, señorita Chase, o es que tampoco se pusieron de acuerdo para él?- pregunto enarcando una ceja.
Annabeth se lo pensó por un momento.
-Luke- dijo al fin con una sonrisa juguetona.
Venganza.
Sí Percy Jackson quería comportarse como un grosero con ella, ella no iba a desaprovechar las oportunidades de devolvérsela.
Tal vez estuviera enamorada, pero no era boba.