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Historia 171638 — capítulo 3
A esa hora de la tarde, era normal encontrarse con la alberca totalmente desierta, incluyendo los vestuarios, duchas y demás, excepto claro, por Perseus Jackson, que siempre se quedaba una o dos horas demás entrenando en solitario.
Se había quitado el gorro de la cabeza, solo quedándose con los lentes puestos, daba brazadas regulares, el cabello se le pegaba al rostro, respirando cada seis brazadas, estirando los brazos un poco más cada vez y doblando los codos en los momentos justos para un mejor desliz.
Annabeth se quedo parada en la puerta durante unos minutos sin decirle nada, con su proyecto en manos, observando el cuerpo de Percy deslizarse en el agua, como si hubiera nacido para aquello.
Se lo veía tan relajado, tan… ¿Feliz? ¿Esa era la palabra?
-¿Qué haces aquí?- escuchó de pronto y volteo la cabeza para ver al muchacho salir del agua.
Había estado tan ocupada en sus pensamientos que ni lo había notado detenerse.
-Yo…yo…estaba…
Percy camino despacio hasta ella, mientras bajaba sus lentes al cuello y se pasaba una toalla por el cabello para secarlo un poco, se veían tan guapo, que Annabeth casi olvidó porque estaba allí.
-Sigo esperando.
-¿Cómo yo hace unas dos horas atrás?-chasqueo la lengua y le mostro el muñeco rubio que llevaba en las manos- Felicidades, Sr. Jackson, es un niño…
Percy le miro indiferente.
-Gran cosa, es solo un proyecto, además, bien podías haberlo recogido tú sola.
-Como hice-señalo Annabeth- dos horas después, porque se suponía que debíamos ir en pareja, pero no, tú fuiste el único en no asistir y el Sr. D. me ha dado al muñeco por mera lastima…
-Bueno, ya lo tienes, ¿No?- el chico dio un suspiro y, con la toalla apoyada en su cuello, él se movió atravez de ella entrando a los vestuarios.
Annabeth se quedo plantada allí con los ojos abiertos y sin dudarlo un segundo salió tras él, sin importarle entrar en las duchas, mientras Perseus se desvestía.
-¡Estas loca!-le gritó él, deteniendo sus manos y subiéndose los pantalones de natación-¡Me estoy cambiando!
-No-dijo ella, sin prestarle atención-Estoy molesta, se suponía que tenías que ir y yo…
-Y tú ya tienes el jodido muñeco…
-El asunto es que yo tuve que…-Annabeth paro en seco- ¿No te importa, verdad?
-Bingo- dijo el chico entrando a la ducha con los pantalones de natación aún puestos.
-El hecho es que perdí el autobús- dijo al fin, con la voz más calmada- y afuera esta por largarse una lluvia torrencial, casi es de noche y todo por tu culpa…
-Llama a tu chofer-fue la única respuesta del muchacho, mientras se pasaba el champo por el cabello.
Annabeth miro mientras el agua se deslizaba por el cuerpo del chico y se dio cuenta que perdía su tiempo.
Debería haberle dicho que no tenía chofer, así como tampoco tenía dinero, pero al parecer Percy era de la gran cantidad de chics que aún no se había dado cuenta de la situación financiera de su familia y ella no pensaba sacarlo de su error.
-Supongo que eso hare- salió del vestuario con la cabeza agachada y camino hacía su casillero para guardar algunas cosas, que sabía no sobrevivirían si la lluvia la encontraba a medio camino.
Iría caminando, no había otra forma.
Percy se dio su tiempo para cambiarse y salir a buscar su auto, mientras la lluvia comenzaba.
Normalmente Jason y él iban juntos y luego, cerca de la hora del almuerzo, el asistente de su padre le llevaba el auto a Percy para que pudiera irse de allí luego de su acostumbrada práctica solitaria, cuando no había casi nadie en la escuela.
Sonrió al ver el convertible azul que había sido su regalo de dieciséis años estacionado tan cerca, se puso la capucha del canguro deportivo que llevaba y corrió hasta el automóvil, entro sin problemas y ajusto los espejos, mientras encendía los limpia-parabrisas.
Aquél día había sido bastante malo, pero el solo recuerdo de haber logrado fastidiar a la listilla de Annabeth Chase, mejoraba toda la situación, aunque se sentía extraño por no haber asistido a la entrega de su proyecto, claro que no sabía nada sobre ellos, pero debió de haber supuesto que el Sr. D. les pondría condiciones semejantes.
Condujo por la salida principal, amaba esa clase de días lluviosos que son ideales para escuchar música o ver una película con un gran tazón de palomitas y un sillón reconfortarble, las calles estaban un poco silenciosas a esa hora y el cielo comenzaba a oscurecer, cuando vio la figura de una chica moverse por un costado de la acera.
Desde donde Percy estaba, solo se podía ver la ropa empapada pegándose a un cuerpo perfectamente bien delineado, de cabello rubio un poco oscuro por la lluvia y una mochila…exactamente igual a la de listilla.
Aceleró un poco para ver si estaba en lo correcto y no necesito mucho tiempo para darse cuenta de que sí, era Annabeth la que iba caminando bajo las gotas del agua, temblando por el frio. Que chica más estúpida, pensó.
Entrecerró los ojos y planeó pasar rozando a su lado y salpicándola con el agua que se estancaba al borde de la calle, pero cuando estuvo dispuesto a hacerlo, en lugar de cumplir con lo cometido, se detuvo a su lado y abrió la ventanilla.
-¿No vino tu chofer?- se burló.
Ella lo miro sorprendida un momento y luego volteó el rostro hacía el frente, siguiendo su camino.
Abrazaba a su pecho el muñeco que se suponía era suyo también y aquello le genero algo extraño a Percy. Se sintió como un maldito padre que abandona a su familia y la odio más por ello.
Avanzo un poco más, aprovechando que no tenía a nadie detrás y siguió el paso de la chica.
-Entonces…-dijo- Te dejaron plantada, ¿Eh? Vaya mala suerte…
-¿No tienes nada mejor que hacer, Jackson?- le respondió la chica, tenía la tez un poco pálida y el cabello rubio se le pegaba al rostro.
-La verdad que sí, pero llevas a mi hijo en tus brazos, Chase-comentó él con una sonrisa burlona.
La chica se detuvo y lo miro ofendida.
-¡Vale, pues llévate al muñeco y déjame en paz!- le grito y lanzo el monigote a través de la ventanilla abierta del automóvil, Percy logro moverse a tiempo y el pobre muñeco cayo en el asiento de al lado.
Percy soltó una risita. Que divertido era molestar a esa chica y hacerla enfadar, dijo para sus adentros.
Annabeth continúo su camino y esta vez acelero el paso.
Percy miro al muñeco con una sonrisita aún, la pequeña cosa tenía el cabello rubio y un par de ojos verde-mar, lo cual era bastante gracioso, porque si daba la impresión de ser hijo suyo y de Annabeth.
Volvió la cabeza a la muchacha y vio que ya estaba bastante lejos, aunque, por lo que sabía, le quedaban sus buenos minutos de caminata antes de llegar a su casa.
Se suponía que para que él llegara a la suya debería haber doblado en la siguiente intersección, pero se sorprendió a si mismo, siguiendo el camino de Annabeth y volviéndose a detener a su lado.
-Ey, listilla-la llamó- sube al auto, yo te llevare.
Annabeth lo miro por el rabillo del ojo.
-Si, como no-escupió con ironía.
Percy no se dejo inmutar.
-Vamos, esta lloviendo y mi corazón caritativo no me permite hacer lo razonable de dejarte caminar así en medio de una noche lluviosa.
-Si lo pones así, pues no.
-Sube ya- ordenó rodando los ojos.
Annabeth giro la cabeza tratando de ignorarlo, pero lo único que logro ignorar fue un desnivel en la acera y dio de lleno al suelo cuando su pie se doblo al empezar a caminar.
-¡Maldición!- dijo la muchacha apoyando las manos en el mojado piso.
Percy también maldijo deteniendo el auto por completo y bajo enseguida de él.
-¿Estas bien?- le preguntó agachándose junto a ella.
-Por supuesto-respondió la rubia- yo solo…
Percy negó con la cabeza y tomándola por el codo la ayudo a ponerse de pie.
-No he dicho que sí- rezongo la muchacha mientras el chico la arrastraba a su convertible azul.
-No seas terca- le respondió, abrió la puerta del copiloto y cogió de su bolso de natación una toalla mullida que le paso a Annabeth- cúbrete con esto, te dará una hipotermia y siéntate allí.
Annabeth le obedeció más por inercia que por gusto y se reconforto al sentir el calor de la toalla contra su helado cuerpo, Percy rodeo el automóvil y se sentó tras el volante.
La chica tomo en sus manos el muñeco y se acomodó en el asiento del copiloto colocando su proyecto sobre las faldas y la mochila empapada también, bajo sus pies.
Percy la miro un momento.
-¿Dónde queda tu casa?- preguntó.
Annabeth le dio unas pocas indicaciones y el chico partió.
-Gracias-le dijo ella mirándolo por el rabillo del ojo.
-No debes agradecer nada, es parte de mi actividad social-se burló él.
Annabeth miro hacia la ventanilla sin responder nada.
-¿Cómo fue que el Sr. D. te dejo recoger el proyecto si debíamos ir en parejas?- preguntó Percy de pronto, doblando en la intersección que Annabeth había indicado.
-Le di pena tal vez- comentó la chica y empezó a juguetear con su collar de cuentas.
-Vale, muy efectivo… casi como a Jason esta mañana, ¿Es una costumbre tuya o te sale de manera natural?- le atacó él.
Annabeth se puso rígida en su asiento.
-Para el auto- escupió entre dientes.
-¿Qué pasa ahora?- dijo Percy como si nada.
-Para el auto-repitió ella.
-No te lo tomes tan personal- Percy ni se inmuto ante su tono.
-¡Para el jodido auto!- estalló la chica- ¡Para o juro que salto por la ventana!
Percy rodó los ojos y se acercó a la vereda, deteniéndose. Annabeth abrió la puerta y quitándose de encima la toalla, bajo enseguida. Dio tres respiraciones profundas antes de cerrarla y mirarlo a través de la ventanilla.
-Me voy caminando, muchas gracias, pero no gracias- dijo y luego añadió- El Sr. D. nos pidió elegir un nombre para el proyecto y como no estaba lo escogí yo misma, se llama Luke Jackson Chase, pero si no lo deseas bien podría quedarse con mi apellido y tú buscarte otra compañera. Volteo su cabello rubio y empezó a correr con el muñeco en la mano sin preocuparse de que la lluvia había intensificado, ni de haber casi dejado su mochila en el automóvil de Percy.
Él se quedó allí durante un minuto maso menos viéndola desaparecer, se había pasado de la raya y lo entendía, pero en ese momento algo mucho mayor le lleno el pecho.
¡Luke! ¡Le había puesto Luke a su hijo!