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Historia 171638 — capítulo 4
Annabeth ya estaba lista para ir a la escuela y justo a tiempo para desayunar y tomar el autobús, una ducha rápida, un pan de pantalones jeans azules, una camiseta azul con amarillo, que se parecía mucho a las camisetas de la selección de Brasil y el cabello atado en una cola de caballo alta, con algunos mechones salvajes saliendo por los costados y bordeando su rostro, tenía la cara lavada por completo, desprovista de todo tipo de maquillaje, como casi todas las mañanas.
Annabeth se preparaba para ir a la escuela, no a una pasarela, como parecían creer la mayoría de las chicas que asistían al mismo instituto que ella.
Además, para ella, las mujeres no valían por lo bonita que se veían, aunque eso era lo que los muchachos pensaban, sobre todo ese niño tonto y mimado de Perseus Jackson…
Pensar en Percy le provoco una mueca de desagrado, sobre todo porque el día anterior bien podría catalogarse como uno de los peores días que había vivido desde la partida de su madre, y vaya que habían días dignos de competir en su vida, pero bueno, el día anterior había empezado mal desde el inicio.
Había costado mucho explicarle a su padre lo que había ocurrido con la bicicleta pero el Sr. Chase ya estaba habituado a las noticias pésimas y le explicó, con todo el cuidado del mundo, que no podría comprarle otra bicicleta en un muy buen tiempo, al menos no hasta que encontrara un trabajo estable, cosa que la rubia ya sabía desde el momento en el que Silena casi la arrollo.
Annabeth le dijo de todas las maneras posibles, que aquello no importaba, que eran cosas materiales y que podría vivir sin ellas, pero su padre no borro la mirada dolida por poder darle a su hija algo tan elemental.
La chica tomo la mochila y al muñeco, que afortunadamente había secado luego de horas de pasar la secadora sobre su cuerpecito y salió por la puerta, caminando tranquilamente hasta la parada del autobús.
Tarareaba una canción de The Beatles cuando vio el convertible azul detenerse junto a ella.
¡Lo que faltaba!
Percy presiono un botón del control en su lado del vehículo y la ventanilla del pasajero bajo por completo en segundos, traía puestas unas gafas de sol ultra deportivas de montura metálica plateada que hizo que Annabeth olvidara porque se suponía debía odiarlo.
-Sube al auto, te llevare…
-Como a un caso de caridad…- comentó la chica, obligándose a mantener la barbilla levantada en postura insolente.
Percy se quito las gafas para mirarla y soltó un suspiro.
-Vale, lo siento, ayer estuve muy pesado contigo, pero debemos hablar sobre el proyecto y…
-Luke-interrumpió ella- El proyecto, se llama Luke.
Percy rodó los ojos.
-Lucas, para mí- dijo él- Fue bastante cruel ponerle ese nombre, listilla.
Annabeth no pudo evitar reír.
-Al Sr. D. le encantó.
-Apuesto a que sí-Percy suspiro- Ya que tuviste tu venganza, ¿Aceptas ir conmigo?
Ella lo miro indecisa durante unos minutos, pero luego, aun mientras su mente le decía que era mala idea, se subió al convertible de Perseus Jackson, por segunda vez.
-Vale y ¿Cómo durmió el pequeñín?- preguntó el chico en broma.
Annabeth sonrió.
-Como un muñeco de trapo, creo que el viaje de regreso hizo que se cansara.
Para su sorpresa Percy le festejó el chiste con una breve risa.
-Vale, listilla-dijo mientras ajustaba el espejo retrovisor- ¿Cómo resolveremos el asunto este del proyecto?
Perfecto, pensó Annabeth, ahora podría hacer su propuesta.
-De acuerdo, bien, esto es lo que he estado pensando…-miro por el rabillo del ojo.
Percy estaba concentrado en la ruta a seguir nuevamente.
-Te escucho.
-Dado que tu cronograma de actividades es mucho mas ajustado que el mío…
-Muchísimo…-la interrumpió él.
Annabeth rodó los ojos.
-Vale, muchísimo, como sea, el hecho es que yo podría hacer todo el trabajo, es decir redactas el informe por completo y solo necesitaría las fotos que debemos adherir y es ahí donde tú entras…solo necesitaría que te prestaras para sacar algunas fotos súper tiernas y sugerentes con Luke.
-Lucas…-dijo él, sin dejar entrever sus emociones.
-Lucas-cedió la rubia poniendo los ojos en blanco- ¿Qué piensas?.
-Ósea que crees que no si lo hago yo, ¿Podría salir mal?.
-No me refería a eso…
-Pues eso parecía.
-Deja de ser tan combativo, esto te beneficiará a ti.
-¿Eso es lo que te preocupa?-cuestionó el con la voz suave como el humo- ¿O solo es tu propio beneficio?
Annabeth echó la cabeza hacía atrás frustrada.
-¿Para eso me pediste que subiera? ¿Para atacarme sin parar?
-¿Atacarte? Oh, cariño, estaba siendo lo más amable que podía, si eso fue atacarte, no me quiero imaginar que pasaría si me vieras hacerlo de verdad…
¿De verdad había estado enamorada de este tipo?, se preguntó Annabeth mirándolo, mientras llegaban a la escuela y Percy estacionaba con facilidad su convertible.
-Vale, entonces, chico listo, ¿Cómo haremos esto?
-Fácil, cada uno escribirá la mitad del informe, sacaremos fotos por separado, te lo llevas unos días tú, otros yo y listo.
-Pero se supone que la actividad consiste en actuar como una familia, no dos padres solteros…
-Si no estoy mal, tú pensabas actuar como una madre abandonada.
-Pero pensaba hacerme cargo de aquello.
-Entonces no veo el problema en que actuemos como padres divorciados si ambos estábamos de acuerdo en hacernos cargo de aquello.
-Pero yo pensaba hacer el proyecto como si en realidad si estuviéramos juntos.
-¿Mentir? Oh, señorita Chase, pensé que usted nunca violaba el manual especializado de los códigos de honor de nuestra amaba institución.
-¡Eso ni siquiera existe!- rugió Annabeth.
-Claro que existe- dijo Percy- esta en la vitrina de los trofeos, justo abajo del último que gane yo-comentó burlón.
-¿Ese grande de plata que no es ni dos terceras partes del enorme de oro que se llevo el chico de North Eastern?- dijo Annabeth con aparente tono inocente.
Percy se rio para su consternación.
-Touché- comentó- Bien jugado señorita Chase.
-Tengo mis momentos- respondió la chica saliendo del auto, con tono seco.
Había intentado fastidiarlo no divertirlo, pero eso era imposible cuando el chico tenía un ego más grande que su capacidad de derretir con la mirada, que era de por si, era una habilidad desarrollada en extremo en él.
Percy despego sus gafas de su rostro y las guardo en la guantera antes de salir.
-Bien, te diré lo que haremos- comenzó, presionando el botón de la llave que activaba la alarma del coche-Cada uno de nosotros hará la mitad del trabajo, sacaremos unas cuantas fotos por nuestra cuenta y el fin de semana pasare a buscarte en el coche para ir a una premeditada sesión de fotos, ¿De acuerdo?
Annabeth lo pensó detenidamente, necesitaba mantener la calificación perfecta que poseía en cada clase, pero bien sabía que aunque Percy pasaba la mayor cantidad de tiempo bajo el agua entrenando, tampoco era un bobo o descuidado, el chico tenía calificaciones aceptables, que tendían de los bueno al muy bueno, claro que alejadísimas de las perfectas de Annabeth y, porque no, de Malcolm, el chico que seguía a Annabeth en promedio final, muy de cerca.
¿Podría realmente confiar en la capacidad de Percy? ¿Sabiendo todo lo que había en juego?, se cuestionó.
-Vale-dijo al fin, considerando que si se negaba, ambos iniciarían la tercera guerra mundial y Annabeth no estaba de humor para aquello- Dos semanas, la primera yo, la segunda tú y este fin de semana las fotos, de acuerdo…
Percy sonrió sin mucho afecto.
-Vale, ahora trae a esa cosita linda para que me despida- dijo en tono burlón.
Annabeth rodó los ojos y camino por su delante tratando de ignorarlo, con la risita infantil de Percy tras ella.
Cerro los ojos mientras atravesaba la puerta de entrada, pensando en que aunque Perseus Jackson seguía siendo igual de desagradable con ella, su corazón había dado un par de vuelcos con sus sonrisas, sus bromas y sus adorables ojos verde-mar.
Hay chicas que son estúpidas hasta para respirar, se lamentó, y en el amor, ella era una de esas.