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Historia 171638 — capítulo 11

Percy le dirigió una mirada larga y penetrante, tratando de intimidarla y ahorrarse muchos por problemas, pero Annabeth se mantenía firme en su lugar.

El ambiente relajado y risueño había desaparecido de repente, dejando en su lugar uno caldeado y agobiante, como si se tratara de los minutos previos a una explosión y tal vez, se debía a que era eso mismo.

El desagrado de Percy por Annabeth era bastante palpable en los años que se los llevara tratando, incluso Jason, que se podía considerar amigo de ambos, había sabido que no sería tan buena idea incluirlos a ambos en una invitación de cualquier tipo pero…¡Joder! Lo había hecho porque Annabeth necesitaba salir un poco de esa burbuja donde solía recluirse y porque, pensaba, después de que se habían llevado, aparentemente mejor, tal vez una salida en grupo ayudaría a derribar esas paredes que Percy había interpuesto.

Pero ahora, con ambos en una situación tan delicada, el rubio solo podía estrujar sus manos con algo de fuerza y nerviosismo, esperando que su habitación no se convirtiera en una "Escena Del Crimen" aunque tampoco podía predecir quien terminaría matando a quien.

-Entonces…-Annabeth enarcó una ceja esperando la respuesta-¿Por qué me odias?

-No es que te odie…

-¡Por favor!-rezongó Annabeth- Cualquiera con un par de ojos buenos o incluso con un buen oído puede darse cuenta de eso…

Percy rodó los ojos.

-¿Me vas a dejar responde, o no?

Annabeth se mordió la lengua.

-Vale, ahora sí…no es que te odie, solo que no tenemos en común muchos detalles y…

-¿Y qué?-Annabeth lo interrumpió, abriendo los ojos como platos- ¡La mitad de los que están en esta habitación tampoco tienen muchas cosas en común, pero a ellos no los has tratado como basura antes!

-¡No te he tratado así!-pero para sorpresa de todos, el rojizo color que invadió las mejillas de Percy, no parecía tener nada que ver con el enfado, sino la vergüenza.

-¡Sí, sí lo has hecho! Para empezar, la manera en la que te comportas siempre, tu mirada como si yo fuera la peor cosa que debiste haber visto en tu vida…

-Estas exagerando…

-¡¿Exagerando?!- Annabeth estalló- ¡Es así desde que te conozco! Es como si un día me hubieras visto y hubieras decidido que las rubias no te caemos bien y ya…joder, enserio, Perseus, ¿Qué te hice?

-Nada…

-Siempre haces broma sobre mí…

-Las hago sobre todo el mundo…

-Pero las que tienen que ver conmigo son particularmente desagradables, como ese jodido rumor…

-Yo no inventé ese rumor…

-Pero lo ampliaste, ¡Joder, Sí lo hiciste!

Percy dejo escapar un suspiro.

-Esas actuando como paranoica, no hay nada especial en ti para mi, no puedo odiarte si ni siquiera…

-Pero lo haces…

-Que no.

-Pero tu me…

Percy llevó las manos a su cabeza, enterrándolas en su cabello.

-¡¿Que yo te odio?! ¡Pues es eso, Te odio!-le grito al rostro.

Annabeth comprimió los labios, mientras sus ojos se cristalizaban, no sabía si había estado buscando justamente eso, pero si lo había hecho…pues que boba había sido.

Se puso en pie en dos segundos y cruzó el cuarto en un par de zancadas, ninguno de los presentes movió un musculo, demasiado atónitos como estaban por la discusión, hasta que se oyó el golpe seco de la puerta que la rubia había azotado en su gran salida.

-Annabeth…

Percy dejó escapar una desagradable maldición entre dientes y la siguió.

Annabeth había logrado cruzar la mitad del patio delantero, cuando sintió los dedos de Percy cerrarse en torno de su muñeca, volteándola con algo de brusquedad.

La chica batió el brazo librándose del agarre.

-Déjame…

-No, primero vamos a hablar.

-¿Para qué? Ya me dijiste lo que sientes exactamente y por el contrario de lo que te parezca, no me interesa compartir con alguien que tiene tanto desagrado por mí.

-No es eso…escúchame, ¿Vale? No quise ser grosero pero me presionaste…

-A decir exactamente la verdad, y lo hiciste, me odias, no tengo la menor idea de porque, pero lo haces, entonces dejemos las cosas allí…

-No.

Annabeth suspiró.

-¿Por qué te importa tanto? Me has odiado por…¿Cuánto? ¿Nueve años? Entonces para que arreglar las cosas ahora…

-Porque, si no te has dado cuenta, hay como seis chicos allí arriba que esperan que lo arreglemos, seremos compañeros por lo que queda de este año y parte del que viene, ya es hora de arreglar las cosas, ¿No? Créeme que no tengo intenciones de comerme el sermón que Jason debe estar preparando en su cabeza para cuando ponga un pie en esa casa nuevamente…

-Ese no es mi problema.

-¿Crees que él no hablará contigo? Siempre se mete en cosas donde no lo llaman y esta es una de esas…

-Pues yo no soy la del problema aquí.

-¡Oh, vamos, Annabeth! Tú me odias tanto como yo a ti.

-Te equivocas…

-¡Claro que sí! Desde que éramos pequeños me evitabas, te apartabas todo el tiempo de mi y arrastrabas contigo a…a…a esa chica Dare.

Las mejillas de Annabeth ardieron. Aquello era cierto, pero si ella se apartaba todo el tiempo de él, no era porque le desagradara, ni lo odiara, era porque había estado enamorada de él desde niña y la intimidaba su sola presencia.

-No era así.

-Claro que era así, tú te alejabas de donde sea que yo fuera y no sólo eso, te asegurabas que Rachel también se apartara.

-Yo no hacía eso, ella me seguía, no era a propósito.

-Como sea-dijo el chico exasperado-Me di cuenta de eso, me fastidió de sobremanera, porque yo no te había hecho nada, ¡Joder! Apenas sí te había saludado y me volviste una pared para ti y Rachel…

Annabeth lo observó con fijeza, pernotando algo a lo que no había prestado atención en su corto parloteo. Percy había mencionado como tres o cuatro veces a Rachel y todo en menos de dos minutos.

-Es por eso…-dijo abriendo los ojos ligeramente sorprendida.

-¿Por eso qué?-preguntó el chico a la defensiva, frunciendo el entrecejo.

-Por eso me odias tanto, piensas que he apartado a Rachel a propósito…¡A ti! ¡A ti te gusta Rachel!-Annabeth se sintió aturdida ante sus propias palabras, mientras la sangre le rehuía del rostro.

Percy se sonrojó, por primera vez en toda su vida y Annabeth supo que había dado en el blanco.

-Yo…yo no…estas equivo…

-¡Claro que no!-lo interrumpió ella- Admítelo, Jackson, te gustaba Rachel…por eso me odias tanto, porque piensas que la aparté de ti y no te di la posibilidad de acercártele.

-Que estupidez más grande…-el chico volteó dándole la espalda, mientras trataba de dominarse.  

-Entonces…¿Por qué me odias?- cuestionó la rubia- Admítelo, Percy, es por eso…yo no te he hecho nada para merecer ese odio.

-Estas sacando conclusiones precipitadas y absu…

Annabeth negó con la cabeza y volvió el cuerpo, caminando nuevamente.

-Vale, si no quieres decirlo no lo hagas, ya no importa, dejemos las cosas en que me odias y ya…

Percy la observó por sobre su hombro y llamándose estúpido en todos los jodidos idiomas que sabía, los cuales no eran muchos, habló.

-Vale, tienes razón…pero no solo me gusta, estoy enamorado de ella.

Los pies de Annabeth frenaron en seco, mientras sus ojos empezaban a escocer y mordía sus labios con fuerza, tratando de serenarse. Aquello no debía importarle, pero se trataba de Rachel…la única mejor amiga que había conocido y se trataba de Percy…el único chico le había importado de alguna manera, al único que irónicamente había amado…o aún amaba.

-Sí, es por eso que te odie tanto, yo era un chico tímido de pequeño, ¿Sabes? Y…bueno, la primera vez que vi a Dare, con su cabello rojo chillón y sus ojos verdes, no lo sé…creo que esa clase de cosas nunca se saben-el chico bajo la cabeza.

Espalda a espalda, ambos en sus mundos, Annabeth se mantuvo en silencio, deseando y a la vez no que él continuara.

-Mira, yo quería hablarle, acercarme a ella…pero allí estabas siempre tú, tomada de su mano, enganchadas del brazo, apartándola de mí todo el tiempo, no podía ni decirle hola, porque tú corrías y ella corría tras de ti.

-Yo…-Annabeth trató de reponerse del nudo que le atenazaba la garganta para hablar- Yo no quería eso…yo…

-No importa, lo hiciste, no sé si fue a propósito o no, cuando crecimos, ya era tan inalcanzable y ahora…

-¿Y ahora qué? Me he apartado de ella hace mucho tiempo, Jackson, no había excusas para que tú no pudieras acercártele…

-Lo sé, pero tenía miedo, ¿Sabes? Pensaba que ella también me detestaba como tú, luego empezaron a aparecer otras chicas, ninguna como ella, yo empecé a salir con esas chicas, pero Dare siempre ha estado allí, creo que nunca me he acercado a ella de ese modo porque no quiero hacerlo y perder esa oportunidad-soltó un suspiro y caminó hasta un gran árbol al costado, apoyó la espalda en el tronco y sentándose sobre la hierba, esperó hasta que Annabeth se le unió.

La rubia atrajo las rodillas al pecho y las rodeó con sus brazos.

-Ella no te odiaba, ni yo…es sólo que…no lo sé-apoyó la cabeza entre las rodillas ocultándola- Lo siento.

Percy sonrío a medias.

-Ya no importa, es decir…no lo sé, siempre he creído que las personas que tienen que estar juntas, terminan estándolo…tal vez Dare y yo no debamos estar juntos…

-Serían una gran pareja-contestó Annabeth sin levantar la cabeza- Pero aún puedes hacer algo…

-Yo no le gusto…

-¿Cómo lo sabes? Rachel siempre hablaba bien de ti…

-¿Enserio?- Percy tomó una piedrecilla entre sus manos y jugueteó un poco con ella- Creo que ahora es más difícil acercarme a ella, con esas chicas rapiñas alrededor.

-Ella sigue siendo la misma…

-Aun así parece difícil, no la conozco lo suficiente para intentarlo.

 Annabeth se odió por lo que estaba por decir, pero era lo correcto así que obligó a sus labios pronunciar las palabras.

-Sí quieres, puedo ayudarte, nadie la conoce como yo y así…tal vez, dejes de odiarme, ¿Qué dices?