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Historia 171638 — capítulo 10
Annabeth nunca había estado en la habitación de Jason.
No, no, no…aquello no era justo, porque la palabra "Habitación" era muy pobre para describir el lugar donde Jason dormía.
Las paredes forradas de una alfombra azul oscuro, con cuadros de equipos de soccer y los intelectuales de la época, el piso contrastando con blanco inmaculado, cubrían solo el pequeño regazo donde estaba la gran cama blanca, los muebles tenían aspecto futurista y había un área que tenía ventanales en lugar del techo simple y sencillo, por otra parte, las ventanas altas dejaban ver el jardín de la familia Grace, una mini salita de muebles azules estaban a la entrada, con una pantalla plana, en medio, un minibar en la esquina, y todo en perfecto orden.
Annabeth había estado en lujosas suites cuando era niña y aquello parecía ser la suite presidencial para un chico de 17 años.
-Eh, venga chicos-dijo el rubio, mientras se inclina sobre un mueble y tomaba algo entre las manos, una caja de cartón rectangular, con dibujos divertidos sobre la tapa y la dejaba en medio de una alfombra en el centro de la habitación.
Uno a uno fue tomando lugar, alternándose en chica, chico, y nuevamente chica y aunque Annabeth no deseaba sentarse nuevamente junto a Percy, fue mucho peor terminar sentada frente a él.
Jason abrió la caja a su lado con una sonrisa ladeada y saco una botella de la misma. Annabeth tragó saliva y rogó a todos los dioses de las diferentes religiones no tener que besar a Percy de esa forma.
-¿Va…va…vamos a jugar a la botella?-dijo casi en un susurro.
Frank la miro divertido y negó de forma imperceptible con la cabeza.
-No te preocupes, Annie, no se trata del juego normal-río- es bastante más simple…la base de la botella pregunta y el pico responde…-explicó.
-Y si no deseas responder, debes beber un trago- acoto Will, mientras se levantaba y se acercaba al minibar a sacar una pequeña botella de un licor de color azul bastante peculiar.
Annabeth abrió los ojos de par en par y miro a Jason con incredulidad.
-¡Ey!-se defendió él- No tiene casi nada de alcohol y es refrescante…
Percy los miró ceñudo.
-Estoy en etapa de entrenamiento y no pue…
-¡Oh, vamos Perce!-dijo Will- Hasta los atletas elite necesitan algo de relajación.
-Además-acotó Piper- No hay problema con eso, los únicos que beben son los que no responden a la pregunta, así que…mientras respondas no habrá porque beber-explicó.
-¡Esa es mi chica!-Jason le dio un sonoro beso en la mejilla.
Tanto Annabeth como Percy se dijeron mentalmente que eso era verdad, siempre y cuando respondieran no habría necesidad de beber nada y esa seria su estrategia en el juego.
Leo reía a más no poder, cuando trajeron los pequeños vasitos de coctel y pusieron uno delante de cada uno, sirvieron la bebida y colocaron la botella.
-¿Quién nos hará el honor de empezar?-preguntó Jason., el perfecto Jason, que uno nunca pensaría que sería capaz de involucrarse en un juego tan…tan…tan libertino como era ese juego.
-Yo voto por Annabeth-dijo Will con una sonrisa traviesa.
-¿Yo? No, por supuesto que no…
-Haber, haber, haber…vivimos en un país demócrata, así que todo se basa en la opinión de la mayoría-comentó Jason, claramente divertido- ¿Quién vota porque empiece Annabeth?
Para su consternación, la rubia vio como todos, excepto Percy, que seguía con la mirada ceñuda, levantaban la mano.
Annabeth respiró hondo y apoyó la mano sobre la botella, con un leve movimiento de muñeca la hizo girar y esta dio unas vueltas antes de detenerse con la punta dirigida hacía Leo y la base centrada en Jason.
El rubio enarco una ceja, divertido.
-Dinos, León-soltó una risita burlona-¿Cuándo fue tu primera vez?
Leo abrió los ojos sorprendido.
-¿Quieres decir…emm…esa...esa primera vez?
Jason asintió, intercambiando una mirada divertida con Will por el rabillo del ojo.
-Vamos, hombre, responde…
-O…-interrumpió Will- Podrías ayudarnos a saber…sí es que ese licor se ve tan delicioso como aparenta.
Leo trago saliva mirando a Calypso y cogió el pequeño vaso, vaciándolo de un trago.
La concurrencia aplaudió divertida. Jason negó con la cabeza mientras veía el rostro del chico contraerse al sentir el sabor.
-Vale, chico, ¿Y todo por no querer decir cuando condujiste por primera vez?
Leo abrió los ojos como platos.
-¡Estas de broma!-dijo perplejo- Pero…pero…pero tú te referías a…a…-tartamudeo.
-A la primera vez que conduces un automóvil por supuesto-acotó Percy, con una sonrisa traviesa y un brillo malicioso en sus ojos verde mar- Ya sabes, aquella mágica ocasión en la que un chico siente el rugido del motor y las manos temblando sobre el volante…o… ¿Qué creías que Jason quería decir, Leo?
Annabeth no pudo evitar que una risa discreta se escapara de sus labios.
-¿Al menos sabía bien?-preguntó Piper.
Leo se puso rojo escarlata y negó con la cabeza.
-¿A quién le toca ahora?-preguntó Hazel, con las comisuras curvadas-
-A Leo por supuesto-dijo Frank- La última persona en responder…o no-soltó una risita- Debe ser la que gire la botella.
Leo colocó la mano sobre la botella y la hizo girar.
Siguieron con el juego durante varios minutos, riendo de forma descontrolada con las preguntas de Will, Leo, Jason y Percy, que tenían un especial talento para hacer preguntas de doble sentido.
Varios de ellos tomaron unas cuantas copas, para evitar las preguntas más incomodas, excepto Percy y Annabeth, que salteaban con ingenio aquellas, la rubia por su parte, había hecho preguntas simples y fuera de peligro, para evitar a su vez que cuando le tocara responder, le hicieran preguntas de la tanda de la hecha hacía Leo.
-Bien, Pipes-dijo Percy con una media sonrisa- Si tuvieras que asesinar a alguien…¿A quién sería, por qué y cómo esconderías el cuerpo?
Jason sonrío de forma amplia.
-Tramposo…esas son tres preguntas diferentes.
-Pero han sido lanzadas en una sola-se defendió Percy- O prefieres que le pregunte que besos le gustaron más…¿Si los tuyos o los míos?
Percy agachó la cabeza riendo para esquivar el almohadón que Jason había arrojado a su rostro.
-Haber…haber-dijo Piper divertida- Creo que si tuviera que asesinar a alguien, y no es que lo desee ni nada, pero ya que Percy pregunta, supongo que…-miró de soslayo a Katie, Hazel y Calypso y las tres contestaron a la vez.
-Drew Tanaka.
Todos soltaron joviales risas.
-Vale, sí, sería a Drew, creo que porque es odiosa la manera en la que mira a las demás chicas, como evaluando si merecieran o no pertenecer a la escuela…
-…Sin mencionar que coquetea conmigo…-añadió Jason.
-Eso también-Piper beso su mejilla- Pero principalmente es porque me choca la forma de actuar de una persona que cree que los miles de dólares que lleve en ropa encima, es más importante que lo que esta dentro de su cabeza.
-Amen-Leo apoyó- Aunque debe de tener al menos un par de neuronas, Pipes, sino no podría recordar tantos jodidos nombres de colores, azul, azul turquesa, azul cielo casi de noche, azul cielo casi de día, azul pastel, azul claro, azul más claro que el azul claro…
Leo negó con las manos en la cabeza, haciendo que todos volvieran a reír.
-Y con respecto a la última pregunta, creo que la enterraría bajo una tienda de cosméticos o ropa de marca, así se retorcería en la tumba sintiendo el aroma de sus perfumes caros y horrorosos y los frascos de esmalte de uñas sin poder usarlos…
-¡Bien pensado!-Aplaudió Calypso.
-Yo la enterraría bajo una biblioteca-dijo Annabeth de forma distraída- Para que al menos haya estado cerca de una antes de morir…
-Tal vez la tierra le permitiría aprender por ósmosis- acotó Percy.
Otra serie de risitas. Annabeth pensó que nunca se lo había pasado tan bien.
-Pipes, creo que es tu turno…
La chica hizo girar la botella con una delicado movimiento de su muñeca, en perfecta elegancia, esta giro, todos contuvieron el aliento unos segundos, con la mirada absorta en la botella, mientras la punta y la base los apuntaba a uno a la vez, hasta detenerse por completo.
Annabeth levantó la vista hasta un par de ojos verde-mar.
Tragó saliva y busco en su mente preguntas.
Estaba decidiendo si usaría la de ¿Cuál es tu medallista olímpico favorito? O ¿Cuántas medallas has ganado en la última temporada de natación? Cuando ella misma se sorprendió por las palabras que se escaparon de su boca.
-¿Por qué me odias?
Todos se quedaron en silencio, un silencio incómodo y pesado.
Will se apresuró a servir la copa delante de Percy, el chico lo frenó levantando su mano.
-Déjame, voy a responder…