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Historia 171638 — capítulo 13

Un paso más, vamos, sólo un paso más, una sonrisa encantadora, lo justo para decir "No puedes negarte a esto", una pose un tanto arrogante, un pie ligeramente más adelante, las gafas de sol en el cuello de la camisa y las palabras mágicas, "¿Quieres salir conmigo mañana por la tarde?" luego ella sonreiría de esa forma tierna, ladearía su cabeza y diría, "Claro, pasa por mí a las 4"

Percy repasó el plan en su cabeza una vez más, ajustó mejor el maletín de natación que colgaba sobre su hombro, paso la mano por su cabello ordenándolo, se quitó las gafas y las dejó colgando sobre el cuello en V de la playera del equipo de natación que llevaba, con el gran "Jackson" en el lado izquierdo, observó desde el pilar que lo ocultaba, como Rachel se acercaba por su infaltable paquete de galletas de avena y fresa e inspirando profundo, se dispuso a interceptarla, pero no había llegado muy lejos, cuando una mano lo tomo por el hombro y lo arrastró hacía la sombra de un árbol.

-¡Ey! Terminator, no vas a pedirle una cita a Sandy de Grease, vas a pedírsela a Rachel-Annabeth negó de forma exasperada y subiendo su mano hacía el cabello del chico, lo desordenó de forma casual, retirándola luego y despegando sus dedos con una mueca- No puedo creer que usarás gel…

Percy se sonrojó.

-En mi defensa…vale, estaba nervioso y no sabía que hacer.

-Para eso estoy yo, primero-tomo sus gafas de sol y se las colocó- Estas se quedan conmigo…

-No, las gafas dan personalidad…

-Ya tienes de sobra, como para necesitar trucos como este, ahora…nada de hacerte el chico cool, ni de hacerle pensar que estas haciéndole un favor por querer salir con ella, debes ser agradable, un poco tímido, sonríe de forma dulce, nada arrogante y salúdala con un beso en la mejilla, ¿De acuerdo?-Annabeth enarcó una ceja.

-Sí, mamá-el chico dejó escapar una sonrisa divertida-Gracias por esto, Annabeth, eres genial.

La rubia sólo sonrío de forma tímida y aún más cuando él se inclino y beso su mejilla con ternura, dio una última respiración y miro hacía donde Rachel pagaba sus galletas, Annabeth observó como el rostro de Percy se iluminaba al ver a la pelirroja y una pequeña sonrisa ya se instalaba en sus comisuras.

Le dio un leve empujón con la cadera en dirección al quiosco.

-Mucha suerte, Sesos de alga, aunque dudo que la vayas a necesitar.

Fue lo último que le dijo, pues el chico había comenzado ya a caminar al lugar, se lo veía nervioso como a nadie, llevó las manos a los bolsillos delanteros, haciendo que la tira del maletín bailara de forma cómica sobre su hombro derecho y agachó un poco la mirada.

Annabeth se mantuvo inmóvil observando como él sonreía, a la par de Rachel y se inclina besando su mejilla, con un toque de adoración que había faltado en el beso que él acababa de darle a ella.

Suspiro de forma pesada, y apoyó la espalda sobre el tronco. Estaba siendo una idiota, porque ella había sido la de la idea, pero aun así…no podía evitar que el corazón se le apretujara cuando notaba la forma que tenía Percy de mirarla.

Trató de convencerse de forma inútil que esa sensación desagradable en la boca del estómago se debía a la hamburguesa que su padre le había obligado a comer la noche anterior, pero bien sabía que no, se debía a que el único chico en el que había pensado en toda su vida, ahora estaba yendo a buscar a la única chica en la que él había pensado, y esa…no era ella.

Percy sentía las manos tan sudadas que se las pasó al menos dos veces por los pantalones antes de acercarse, Rachel estaba tan hermosa como siempre, con los rizos rojos sueltos enmarcando su rostro, y su mejilla con unas cuantas migajas de galleta de avena y frutilla, que el limpio con su beso de saludo.

-Lindo día, ¿Eh?- dijo de pronto, balanceándose sobre los tobillos de forma nerviosa, sin saber muy bien como comenzar.

-Así es- comentó ella divertida- Genial en verdad.

-Sí, el clima es perfecto- asintió con la cabeza.

Dioses, ¿De verdad le estaba hablando sobre el clima? ¿Cuántos años tenía…ochenta? Se preguntó.

-Vale, me imagino que eso hizo a práctica más interesante, ¿Cierto?-preguntó ella de forma amable, sin mostrar el mínimo rastro de aburrimiento por lo trivial de la charla. Percy la amó más por ello.

-Claro que sí, aunque siempre es bueno relajarse un poco.

-Estoy de acuerdo con ello, aunque no pareces hacerlo mucho, no te he visto en ninguna de las fiestas que han dado últimamente.

-Sí, no soy mucho de ir a fiestas, ¿Sabes?

-¿Ah, no? Bueno en realidad tampoco me gusta mucho aquello, pero Silena y Drew lo aman-se encogió de hombros-

-¿Y que te gusta?- Percy sintió los nervios volver a aflorar dentro suyo.

-No lo sé, las salidas tranquilas, un día de campo…

-¡Perfecto!- dijo él al momento- Este sábado, ¿Te parece?-preguntó con un deje ansioso, que hizo que sus mejillas se tiñeran de rojo intenso durante unos instantes, mientras aguardaba la respuesta.

Rachel pareció desconcertada unos minutos, hasta que se hizo a la idea, entonces le regaló la sonrisa más brillante que pudo y asintió.

-Me parece perfecto…

-¡Rachel! ¡Ven, tenemos que irnos!-Gritó Silena tras ella.

-¡Hola Percy!-saludó Drew con la mano de forma coqueta.

Rachel llevó la vista a sus amigas, mientras el chico les dedicó un asentimiento con la cabeza en forma de saludo.

-¿Entonces el sábado?-la chica volvió sus ojos esmeralda a él.

-El sábado- afirmó Percy y observó el balanceo de sus caderas mientras volteaba y se marchaba caminando junto a sus amigas- el sábado-repitió feliz y volviendo él mismo sobre sus pasos, interceptó a Annabeth a medio camino-¡El sábado!- le gritó al acercarse- ¡El sábado!

Annabeth lo miró entre divertida y confundida.

Percy corrió los últimos metros que los separaban y tomándola por la cintura, la levanto y comenzó a girar como un niño pequeño, sobre su propio eje.

-¡Me dijo que sí, Annie! ¡Me dijo que sí!- repetía feliz, mientras la chica reía por su conducta infantil y aferraba los brazos a su cuello.

-¡Bájame, me harás caer!- pero él no la escuchaba, demasiado emocionado como estaba- ¡Percy! ¡Sesos de Alga! ¡Jackson!

-¡Me dijo que sí! ¡Dios, que sí!- cuando al fin su energía se dio por acabada, la dejo en el suelo, tambaleándose ambos por el vértigo y sin poder evitarlo, mareados cayeron al césped juntos, ignorando las miradas extrañadas de los que pasaban cerca suyo.

Annabeth rio unos segundos más antes de volver su rostro hacia el cuerpo de Percy, tendido a su lado.

-Estas loco…¿Lo sabes, cierto?- él asintió.

-Y también feliz, dios nos libre de los cabeza de chorlitos felices y enamorados.

-Amén.

Tres semanas después de que Rachel dijera que sí, Annabeth observaba su reloj pulsera en la parada del autobús, mientras levantaba de poco en poco el rostro y dirigía la mirada a ambos lados de la calle, pensando en donde se había metido Percy esta vez.

Dio un suspiro tras el cuarto intento, pero el automóvil azul no aparecía por ningún lado.

Negando con la cabeza de forma cansada, ajusto la correa de la mochila que llevaba en la espalda y echó a andar a la escuela.

Rachel y él eran el nuevo centro de atracción, la pareja más comentada de la escuela y parecían haberse magnetizado, no había un instante del día que Annabeth no los viera cogidos de la mano, con Drew y Silena al lado, claro, caminando por allí, o dándose uno que otro beso.

Al menos Percy tenía la decencia de levantar la mano cuando ella pasaba y darle un saludo corto, o le enviaba un mensaje de texto por la noche, hablando sobre lo que sea que él y Rachel habían conversado.

Annabeth debería haber esperado todo eso desde antes, pero de alguna forma, dolía ver como la había dejado de lado con tanta facilidad, así que trataba de obviar ese hecho sobrecargándose de tareas extra, trabajos grupales que terminaba realizando sola y devorando todos los libros que tenía a mano.

Era extraño como había pasado de ser la razón del odio de Perseus Jackson a su mejor amiga en tan poco tiempo, aunque era más extraño como de ser su mejor amiga, había pasado a ser una chica más de la escuela nuevamente.

Cuando llegó a la intersección principal una bocina resonó en la distancia y Annabeth levantó la vista esperanzada, y allí estaba, el convertible azul de Percy, con Rachel Elizabeth Dare a su lado y sus dos mejores amigas sentadas en el asiento trasero.

Annabeth se detuvo un segundo, cuando vio que el chico dirigía su mirada a ella, saludaba con la mano y volvía a arrancar.

Lo había olvidado.

Percy había prometido pasar por ella aquél día, para compensar los días que él había estado demasiado ocupado con su nueva novia como para dedicarle algún tiempo a su amiga, aunque Annabeth no debería haberle creído…después de todo, era la tercera vez dentro de esas tres semanas, que Percy olvidaba una de sus promesas.

Un vistazo rápido al reloj le indicaba que ya era tarde, no, corrección, muy tarde, pero extrañamente eso parecía importarle poco ese día, así que echo a andar nuevamente sin prisa por la calle.

El rugido de una motocicleta llegó a ella, cosa extraña en un barrio de Elite como lo era aquel, así que volvió la cabeza justo el tiempo necesario para ver la misma detenerse a su lado.

El chico que iba montado en ella llevaba una chaqueta de cuero negro para nada estereotipada, un par de pantalones oscuros también, zapatillas acordes, y despedía ese aire de chico malo, elegante y refinado que sólo ves en las películas.

Se quitó el casco oscuro, llevó una mano a su cabello y lo revolvió un poco, dándole un aspecto despreocupado, mostró una piel pálida, dos ojos oscuros que parecían decir "Sal de mi camino" y unos labios finos, su anillo en forma de calavera brilló con el reflejo del sol.

-¿Sabes si hay una escuela privada por aquí?- preguntó, con un pequeño acento extranjero que bien podía hacer derretir los huesos de cualquiera.

-Sólo una cerca y queda a unas pocas calles, supongo que te refieres a esa…

-Me imagino que sí, ¿Vas ahí también?

Annabeth asintió con la cabeza.

-Sí, de hecho ahora mismo voy en camino.

El sonrío de lado.

-Entonces puedo llevarte y de paso me indicas donde es, ¿Te parece?

-No suelo subirme a motocicletas de extraños.

-Y yo no suelo dejar que extrañas se suban a motocicleta, supongo que con una presentación bastará para que ambos cambiemos eso.

-Supongo que sí-comentó la rubia de forma divertida, extendiendo su mano hacia él- Annabeth Chase.

-Nicolas Di Angelo- contestó él, estrechándola suavemente- Un placer y ahora…-tendió su casco hacía la rubia- Ponte esto y deja atrás los prejucios, juro por lo sagrado que si te aferras a mí de forma adecuada, no voy a hacer que nos matemos.

Annabeth observó el caso unos segundos antes de tomarlo.

-Vale, pero recuerda que me has dado tu palabra- dijo extendiendo un dedo hacía él de forma acusadora y colocándose el casco sobre el cabello rubio, se subió a la motocicleta y paso sus brazos por la cintura del chico.

-Señor, sí señor- comentó Nico de forma divertida y sardónica, movió la muñeca de forma grácil y arrancó.