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Historia 171638 — capítulo 15
-Poseidón, por supuesto…
-Es una buena suposición, Sr. Jackson, pero… ¿Por qué ha planteado a Poseidón?
-Pues fácil, profesor, es un dios grandioso que proporciona muchas ventajas a la humanidad, el agua brinda alimento, transporte, entre otras cosas…
-Pero en la mitología Poseidón es un desalmado pervertido, casi el dios más promiscuo-comentó Annabeth interrumpiéndolo.
-La señorita Chase tiene razón.
-La señorita Chase siempre tiene razón- Drew rodó los ojos al fondo del salón, mientras su séquito soltaba una risita hacía Annabeth.
-¿O discúlpame, tienes alguna sugerencia?-la rubia volvió el rostro encendido. Como odiaba a aquella niña hueca y mimada.
-Afrodita, por supuesto, ¿Acaso no se supone que los dramas amorosos son el centro de entretenimiento siempre? Ósea un buen culebrón es mucho más entretenido que la guerra y esas cosas, además, siendo sinceros, es la única que muestra la importancia de la belleza- sonrío de forma coqueta y su mano hizo un arco perfecto, con las uñas esmaltadas de fucsia.
Pero el debate quedo sobre mesa con un pequeño golpeteo en la puerta del aula, el profesor caminó con una sonrisa divertida y abrió despacio, el resto observó una mano a través de la puerta que pasaba una hoja hacía el maestro, quien la reviso y asintió con la cabeza.
-Pasa y preséntate a la clase por favor…-pidió, volvió hacia el resto y los miro con seriedad- Al parecer tenemos un nuevo compañero, es del extranjero y espero que lo hagan sentir como en casa, después de todo, ustedes son su primera visión de este adorable país.
Todos guardaron silencio, expectantes, cuando la figura de Nico Di Angelo apareció por la puerta. Annabeth sonrío para sus adentros al oír a las muchachas contener la respiración, hasta ahora los únicos que provocaban ese tipo de reacciones eran Jason y Percy.
-Hablando de belleza…-comentó Drew por lo bajo, aunque no tanto, mordiendo de forma coqueta su labio inferior y apoyándose de forma sugestiva hacía adelante.
-¿Podría decirnos de donde viene, Sr….Di Angelo?-preguntó el maestro observando el apellido en la boleta.
-Italia, señor-contestó Nico con una pequeña sonrisita- y sí, soy Nico Di Angelo, Nicolás en realidad-su acento marcado consiguió otro suspiro de la platea femenina.
-¿Y por qué está aquí, Sr. Di Angelo? ¿Italia no era lo suficientemente genial?
-Seguro es de la mafia- Percy rodó los ojos mirando por la ventana, mientras soltaba el comentario entre los dientes, pero no lo suficientemente bajo para que el chico no lo oyera.
Nico lo miró con los ojos entrecerrados un momento, levantó una de sus manos, apuntándolo como si tuviera una pistola imaginaria, fingió un pequeño disparo.
-Bam-dijo y sonrío- Es posible, ¿Por qué no? Después de todo Italia es el país de la mafia, pero en realidad, mi padre nos ha traído aquí por negocios, limpios claro está-levanto las manos en gesto arrogante y la clase entera estalló en carcajadas.
-Vale, vale, calmados y volvamos a nuestro asunto, Sr. Di Angelo, espero que le agrade su nuevo hogar y pueda adaptarse a la escuela con facilidad, hay un asiento libre junto a la Señorita Chase…
Nico tomó sus cosas y caminó hasta el lugar indicado, guiñándole el ojo a Annabeth al pasar frente suyo, Percy dejó escapar un leve gruñido.
-Como íbamos diciendo, según su perspectiva, ¿Cuál es el Dios griego de mayor utilidad para los hombres? Sr. Di Angelo, ya que se incorpora a nuestra clase y viene de una región demasiado cercana a Grecia, ¿Podría darnos su opinión?
El chico suspiro y observó al maestro.
-Hades, por supuesto…
La clase entera se silencio. Nadie había mencionado nunca a ese Dios.
-¿El dios de la muerte?
-Y la fortuna, claro está, ¿No cree que establece un equilibrio? Es decir, la muerte es necesaria para la gente empiece a valorar la vida, porque si está última fuera eterna, señor, sería muy aburrida, el sentido de la vida como tal es que es una sola y tiene un límite, ese límite nos hace animarnos a tomar riesgos, a aceptar oportunidades, nos quita el miedo, la excusa de dejarlas pasar.
-Tiene lógica-apoyó Annabeth, con una sonrisa un tanto enigmática. Aquél muchacho si que era inteligente- Es decir, en síntesis Hades no es el que provoca la muerte, sólo la regula y ni siquiera él eligió encargarse de ese reino.
-Exacto-Nico sonrío levemente.
-Al parecer tenemos una pareja nueva en el salón-comento el maestro divertido, mientras todos hacían ruiditos graciosos de pareja, lanzando besos y unos cuantos suspiros- Tranquilos, chicos, tranquilos, me refería a una pareja filosófica, no hay necesidad de llevar todo al plano sentimental…
La multitud le festejó el chiste, algunos sobre exagerando, necesitados de una buena impresión, después de todo, pronto se venían los parciales y un guiño al maestro nunca estaba demás.
-¡Jackson! ¡Esto no es una alberca, tienes que empezar a correr!-gritó el entrenador al ver a Percy conversar de forma animada con un par de porristas.
-¡Que vaya a la portería, entrenador!-pidió Travis Stoll, volviendo el rostro al juego y recibiendo el balón con una parada de pie un tanto dificultosa- ¡Connor que vayas al centro, idiota!
-¡Jackson! Ya oíste, a la portería-pidió el entrenador.- ¡Stoll número 1, no vayas a por todas!-indicó a continuación- Grace, puedes ir al medio campo, ya es hora de que niño pez Jackson haga algo…
Percy rodó los ojos y pegó un leve trote hasta ponerse junto a Jason, que se sacaba apresurado los guantes de portero para pasárselos.
-¿Has visto como juega el itali…
-¿El gánster?- dijo Percy- Es gánster, dejen de darle importancia-exclamó entre dientes.
Jason soltó una risilla.
-Venga ya, señor No-me-gusta-que-otro-llame-la-atención-porque-yo-la-necesito-río.
Percy rodó los ojos con un bufido.
-Jason, cuando se abusa de esa clase de bromas, suelen ser muy aburridas.
-Vaya que estas de malhumor- dijo el rubio- Sólo concéntrate en no hacer el ridículo, pronto toca el cambio de horario y las chicas ocupan el campo, y el ita…el gánster, juega como los dioses, así que si viene cerca, achica…
-Fácil, ahora tú ve adelante y mete el balón en la red-contestó Percy interrumpiéndolo, mientras colocaba los guantes en sus manos.
-Te va a acabar, Perce, pero ya qué-y sin más partió hacía el área rival.
-Por favor-exclamó Percy irritado- Como si fuera difícil.
Pero vaya que lo fue.
Annabeth soltó una ligera risa por lo bajo, mientras observaba la corrida del chico nuevo, sorteando con agilidad la defensa, mientras su rostro se mostraba impasible, sin ningún cambio notable, como si aquello fuera tedioso y aburrido.
Percy lo vio venir tal vez al mismo tiempo y saliendo un poco de la línea de gol, se acercó, estirando su atlético cuerpo, pero de nada sirvió ante el golpe a la pelota que Nico pegó.
-¡GOOOOOOOL!-gritó Octavian, el portero rival, pegando saltitos bastante…femeninos, cuando la pelota se clavó en el ángulo derecho de la portería.
Annabeth supo en una milésima de segundo lo que iba a pasar…
3…2…1
-¡Qué no podían cubrirlo!-estalló Percy a los defensas de su equipo-¡Joder!
La rubia negó con la cabeza, entre decepcionada por su falta de tino, pero con una diminuta sonrisa, al ver a Nico pasar junto al furioso chico de ojos verdes, para sacar el balón de la red y volver al medio campo.
-Vaya que ese chico es genial-comentó Hazel a su lado.
-Jason está fulminando con la vista a Percy, de seguro le advirtió de nuevo-agregó Piper.
-Sí, de seguro lo hizo, y sí, ese chico es genial-sonrío Annabeth.
Nico volvió el rostro hacía el alambrado, donde un par de chicas más festejaban aún su gol, con suspiros de enamoradas, sus ojos se cruzaron con los tormentosos grises de Annabeth y guiño.
-Creo que le gustas-dijo Hazel con una risilla al ver el gesto.
-¡Oh, vamos! Eso no es posible- contestó la rubia con un leve sonrojo en las mejillas.
-Yo creo que sí, Annie tiene novio, Annie tiene novio, Annie tiene novio…-Canturreó Piper empujándola levemente con la cadera, haciendo que el efecto llegara a Hazel, quien lo devolvió enseguida- ¡Auch!
-Lo siento, se me fue un poco de fuerza demás-río Annabeth, con una mirada traviesa.
Sí, había sido un accidente de seguro.
En medio de la cuarta y quinta hora, Annabeth se dio cuenta demasiado tarde de que no debía pasar junto al casillero de Percy.
Sintió su mano sobre el antebrazo y aunque dio un leve quite para que la soltara, él se aferró y la giró hacía si mismo.
-¿Podemos hablar, o vas a seguir ignorándome?
-¿Disculpa?
-¿Puedes dejar de comportante como una niña?
-Bueno, es algo difícil, ¿Sabes? Ya que no tengo un pe…-Percy cubrió su boca con la palma. Vaya que la rubia estaba enfadada para usar ese leguaje-
-Déjame explicarme al menos, ¿Vale?-suspiro y fijó sus ojos en los de la chica.
-Tienes medio segundo-contestó ella.