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Historia 171638 — capítulo 21

Jason no podía entender en que jodido momento, Percy había perdido la cabeza.

-Vale, la verdad no lo capto.

-¡Oh, joder! Pensé que no viviría para ver el momento en que dirías aquello, Jason- bromeó Percy, mientras apoyaba la espalda mojada sobre la base del trampolín de cinco metros.

-No es gracioso- dijo Annabeth, cruzada de brazos entre ambos muchachos.

-No te quejes, ya tuviste tu venganza dándome una patada en las pelo…-pero la mano dela rubia sobre sus labios evitó que dijera semejante sandez.

-En mi defensa, fue un rodillazo, Jackson.

-Ustedes dos están locos.- dijo Jason tras unos segundos de intercambiar la mirada de uno al otro como si de un partido de tenis se tratara.- A veces creo que los muchachos y yo debemos empezar a ahorrar para la fianza cuando uno de ustedes mate al otro.

-O quizá para internar a cierta rubia en un psiquiátrico, ya sabes, mejor es prevenir que lamentar.

Annabeth dio un pisotón al suelo, logrando que su cabello vibrara y las pequeñas gotas de exceso resbalaran de él y volaran directo al rostro de Percy.

-Vale, vale, como sea, ¿Qué se supone que hagamos ahora? No pueden volver así, creo incluso, que no pueden siquiera buscar un taxi así.- el rubio frunció el entrecejo de forma crítica, mientras Percy desabotonaba su camisa.

-¿Qué haces, Jackson? Nada quiere ver tus miserias…

-Ya quisieras que tu anoréxico italiano tuviera miserias como las mías.- contratacó él, dirigiendo sus ojos verde mar, como puñales de jade a la muchacha.

-¿Y quién dijo que no las tiene?-Annabeth se sorprendió al oír el veneno corroer sus palabras.

-¡Ya! ¡Joder!

-¡Joder tú!- respondieron al unísono, volviendo a la vez la vista a Jason, que estaba al borde de la exasperación.

-Al final creo que los ahorros para el psiquiátrico los gastaré yo.- refunfuñó.

-¿Ves lo que ocasionas, Perseus? Haces que la gente se vuelva loca…

-Sobre todo hago que tú te vuelvas loca.

Pero ese fue un error. Y bastante grave.

Ambos pares de ojos se encontraron, se midieron, y perdieron. Annabeth y Percy bajaron la mirada sonrojados, y soltaron un suspiro, como un par de jovenzuelos confundidos, que era en realidad, valga la redundancia, lo que eran.

Jason chasqueó con la lengua y alzó una de sus cejas.

-Y bien… ¿Alguna idea constructiva? Y por favor, traten de dejar de ladrarse y hablar como personas civilizadas. Percy, Rachel te está esperando.

-Maldición.- exclamó el muchacho, entre dientes.- Ya se, lleva a Annabeth hasta su casa, yo hablaré con Piper y la acercaré.

-Espera, yo debo despedirme de Nico…-Annabeth dio un paso hacía adelante.- ¿Por qué no te vas tú y yo me quedo?

-Fácil, es muy obvio que agobiado por una mala noche en la que mi novia me haya dejado plantado, yo haya venido aquí y haya caído, en consecuencia, debía cambiarme, tengo algo de ropa en mi casillero…por el contrario, tú no podrías ofrecer una excusa como esa.

-¿Excusa? ¿Para qué necesitaría una? Discutimos, y te lancé al agua, no hay más que eso.

-Tal vez para ti, que vez el mundo como rosas y caramelos…pero para el resto de arpías chismosas de afuera, ya habremos practicado todo el kamasutra acuático, e incluso nuevas posturas que adherirle.

Annabeth compuso una mueca desagradable.

-¿Tenías que ser tan explícito?- preguntó Jason, mientras lo observaba con una media sonrisa en el rostro.- Annie es una niña pura.

Percy puso los ojos en blanco. Se notaba que Jason nunca había besado a esa rubia, aunque, pensándolo bien, eso era algo bueno.

-Sabes que será así, Jason, sólo hazme ese favor y ya, es por su bien, yo le inventaré algo a su ganst…

-Se llama Nicolás.

-Su gánster que se llama Nicolás.- el pelinegro elevó la mirada, con una única ceja levantada y se encaminó hacía la entrada de los vestuarios, mientras se desprendía de la camisa.

Annabeth contuvo el aliento al observarlo, pero la impresión no duró mucho, puesto que Jason le tomó por el codo, y la condujo hacía la salida.

-Pon un protector de plástico a tu asiento, Jason, no queremos que esté empapado para mañana.- gritó Percy, al oír los pasos alejándose, al compás de los propios.

-¡Púdrete, Jackson!-recibió en respuesta, pero no de Jason.

Y con una pequeña sonrisa ladeada, se acercó a su casillero a por ropa nueva y decente.

Annabeth agradeció mucho el hecho de tener un amigo tan caballeroso como Jason Grace, porque estaba segura de que si fuera por él, ya habría agarrado un noventa porciento de enfermedades pulmonares, saliendo al frío de la noche sin protección y con el cuerpo empapado.

Se acurrucó dentro del inmenso saco plomo que el muchacho le había colocado sobre los hombros. Era curioso, ella no había pensado jamás que Jason tendría hombros tan anchos, lo que significaba que su ropa era bastante engañosa.

La ventanilla estaba cerrada, para evitar mayores complicaciones, pero el aire acondicionado ofrecía un ambiente agradable, mientras Jason conducía en silencio, meditando en todo lo que había ocurrido, sin embargo, esta situación no se extendió durante mucho tiempo, y para cuando se iban acercando a la casa que  Annabeth compartía con su padre, el muchacho al fin se decidió a hablar.

-¿Sabes que no deberías involucrarte con él, cierto?-su voz fue carente de esa alegría tan común suya.

Annabeth parpadeó.

-¿De que hablas?

-Oh, vamos, no nací ayer, Annie…tienes el maquillaje corrido, y puedo jurar que parte de ese brillo melón estaba impreso en los labios de Jackson y dudo mucho que hayan sido efecto de los de Rachel.

-Creo que estas imaginándote cosas donde no existen…

-¿Así? ¿Estas segura de aquello? Vamos, Annabeth, se lo que ocurre después de un beso, y aunque se asemeja a una simple discusión, esa mirada intensa que se dirigían tenía otro enfoque.

-¡Ja! Mirada intensa…-se burló.- Venga ya, Jason, conoces a Percy, ¿De verdad puedes creer que él se interese en besarme o mirarme de forma intensa?

-Sin lugar a dudas, no eres su tipo, pero creo que eso es lo que a chicos como Percy los descolocan.

-Está enamorado de Rachel, ella tampoco es su tipo común, así que estas desviando un poco las cosas, a mi modesto entender.

-A mí me parece que las estas desviando tú, lo que sólo hace que reafirme mis hipótesis.

-¡Pero si tú mismo lo has dicho! A tú parecer, cada uno interpreta la realidad de diferente forma, lo importante es que tanto Percy como yo, la interpretamos en aquella en la cual no saldría con él, ni aunque fuera el último hombre sobre la tierra.

-Eso decía Piper…

-¡Claro que no!-exclamó Annabeth indignada.- Piper y tú se gustaron desde el primer momento, recuerdo que Drew Tanaka armó la tercera guerra mundial para evitar que salieran, pero no, gracias a Dios…no, espera, en este caso debería citar a todas las mitologías y centrarme en algunos súper poderosos, como Zeus o Júpiter, ya sabes, sólo por si acaso…

-Estas desviándote de nuevo- Jason la miró, esta vez sí, con diversión.

El camino llegó a su fin y el muchacho aparcó justo en frente de la morada de los Chase. Se inclinó hacía la rubia y dejó un sonoro beso en su mejilla.

-Annabeth, sabes que mi hermana te adora, eres una de sus mejores amigas, y también mía, y de Piper, Frank, Hazel y Leo, suelo tomarme el papel de protector muy en serio, y no quiero que salgas lastimada, Percy es genial, un amigo con todas las letras, algo arrogante sí, pero es viene de la mano de su extrema popularidad, sin embargo…es un buen chico, pero a veces suele olvidar que las otras personas tienen sentimientos también. ¿Ten cuidado, si?

La joven asintió con una sonrisa leve, mientras abría la puerta del automóvil.

-Conserva el saco, me lo puedes devolver mañana.- acotó Jason, cuando ella estaba a punto de quitarse la prenda, y tras un asentimiento, la vio partir de vuelta a casa. Haciéndose una promesa interna de habar muy seriamente con Perseus Jackson.