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Historia 171638 — capítulo 20
Annabeth nunca había sentido tantas emociones encontradas, e incluso, nunca sabría como fue capaz de responder de la forma en la respondió a ese beso.
Percy no fue mucho menos. Apoyó a la rubia contra la pared de la piscina, y mientras uno de sus brazos rodeaba la cintura de Annabeth, la otra se agarraba el borde. Sus labios colisionaban una y otra vez, dejando en segundo plano la necesidad de sus pulmones por el oxígeno.
Un beso…luego otro, y así seguía la sucesión, o al menos hubiera seguido, si ciertos pasos no hubieran obligado al par de jóvenes a volver a la realidad.
Unos segundos antes de que un vaporoso vestido color jade entrara en el lugar, Percy había logrado recorrerlos a ambos hasta el extremo más cercano, tras uno de los podios de salida, y con una mirada de común entendimiento, cubrió la boca de Annabeth, tras esta tomar aire, y hundió sus cuerpos por completo.
-¿Percy?-Rachel miró alrededor, dando solo unos pocos pasos en el interior. Su voz denotaba preocupación y llevaba los zapatos de tacón colgando de la mano derecha.- ¿Percy?-volvió a probar, pero el silencio no se perturbó para darle respuesta.
La muchacha dejó escapar un suspiro y volteando, salió nuevamente por la puerta principal.
Percy se impulsó con fuerza, asentando los pies en el fondo de la alberca y emergiendo con la muchacha pegada a su pecho.
Annabeth tenía los labios azules pro la falta de oxígeno. Oda a la respiración boca a boca, pensó el muchacho de ojos verde mar y estuvo a punto de unir sus labios nuevamente, cuando ella lo apartó.
-Esto está mal…muy mal.
-Pero con un demonio que se siente bien.- el chico dibujó una sonrisa triste, demasiado consiente de que el encantamiento había pasado y debían volver a ser ellos mismos.
-Puedes…emm…ya sabes, sacarnos de aquí…
Annabeth se sonrojó de forma intensa, y rehuyó su mirada.
-Oh…sí, sí, claro…-Vaya, nunca había estado tan aturdido desde que se había pegado una violenta hostia a consecuencia de una mala caída desde el podio departida.- Rodea mi cuello con los brazos…-le pidió, y ella volvió con sorpresa hacía él.- Es para transportarte más fácil, listilla.- acotó enseguida, mientras, incluso ante su propia sorpresa, se sonrojaba también.
-Ya, vale…-la rubia soltó un pesado suspiro y se sostuvo con fuerza al cuello del muchacho, mientras volteaba y quedaba en su espalda, tratando de ralentizar los latidos de su corazón.
Percy nadó, con bastante dificultad, hasta la orilla más baja, debido a toda la ropa mojada que traían encima y a la cercanía de Annabeth, una vez allí, volvió a asentar los pies, y sostenerla por la cintura, para ayudarla a salir.
Annabeth exprimió su cabello, quitando el exceso de agua y trató de acomodar su vestido, presa de una vergüenza incalculable. Percy sintió que se le secaba la garganta al observar las prendas ajustarse a las curvas de Annabeth y una vez más, sintió como un golpe al estómago, como si por primera vez realmente observara a la que era su amiga.
Ella sin embargo, trató de fingir que él no existía, que no estaban allí, que no habían caído, que sus labios no habían colisionado y que sus sentidos y sentimientos estaban más que a flor de piel. Maldito Perseus Jackson y su jodido doctorado en besos submarinos.
Giró sobre sus talones y sin dirigirle palabra, se dispuso a avanzar hasta la salida. Él le tomó por el brazo y la acercó.
No, no, no otro beso, por favor no.
-Debes cambiarte, no es una buena idea que vayas aquí…
-Nico ha de estar esperándome, creerá que lo dejé plantado.
-Ya, y Rachel seguro que no.- dijo él, observándola demasiado serio al oír la mención del Ganster Italiano.-
Annabeth batió el cabello al oír su réplica y le dirigió una mirada febril, que hubiera hecho temblar a quien sea. Percy no se quedó atrás y probó la suya propia, que usaba casualmente con los chicos nuevos en el equipo de natación que pregonaban ser la rencarnación de Mark Spitz, y parecía decir: "Adelante, novato, veamos quien hace tragar agua a quien"
-Tú empezaste, Jackson, no me hagas recordártelo, ¿Acaso tiene memoria selectiva?
-¿Por qué siempre comienzas con tus términos de doctora de Harvard?- espetó él.- A veces es algo aburrido, rubia, se supone que tu color de cabello las hace tontas.
Tormentas, sus ojos parecían un par de tormentas, próximas a destrozar a su víctima y su víctima no era otra que él. Percy no pudo evitar encontrar algo excitante ese brillo diabólico.
-Vuelve a decir algo como eso, Jackson y me encargaré de que no tengas hijos, ni ahora, ni en un futuro, y creo que de por sí, tu vida íntima tampoco se verá tan favorecida- amenazó.
Percy soltó una carcajada.
Y la carcajada se cortó cuando la rubia estrelló la rodilla contra su entrepierna.
El chico se dobló en dos y cayó de rodillas, con una mueca de dolor genuino. Maldita fiera.
Jason no solía preocuparse demasiado por lo que sus amigos hacían, pero Piper vaya que sí. La castaña no dejaba de mencionar el nombre de Perce y Annabeth cada dos por tres, y a esto se le habían sumado ya Leo y Hazel.
Joder, ¿Qué no podían dejar a ese par hacer sus vidas y ya? Es decir, sí, era extraño que tanto Nico Di Angelo, como Rachel, buscaran a sus parejas de baile, que casualmente habían desaparecido a la par, pero venga ya… ¿Qué pensaban? ¿Qué esos dos andaban en algo? ¡Bah! Jason hubiera sido el primero en enterarse de algo así, y en realidad, era algo ridículo el sólo pensarlo. A penas de llevaban bien desde ese año, y más por obra suya que por alguno de ellos.
-Jason…por favor- insistió Pipes, mientras jalaba a penas un poco el saco oscuro del muchacho.
El rubio resopló.
-Vale, vale, iré a buscarlos, pero juro que no prometo nada, seguro que Annabeth tuvo que regresar a su casa y como Percy le debía un favor, aprovechó que Rachel andaba con Silena y Drew para darse una escapada y llevarla, ahora volverá.
-Pero si eso fuera así, Annabeth se lo hubiera dicho al chico bon…digo, a su pareja.
Jason alzó una ceja.
-Vamos, Pipes, a ti te gusta la industria nacional, no lo británico.- ella le recompensó aquello con una sonrisa y un beso ligera en la comisura izquierda.
-Ahora ve, por favor.
-Ya, ya, ya voy.