← Historia 171638 · de
Historia 171638 — capítulo 8
-¡Ey! ¡Jackson!-lo llamó Clarisse La Rue, con una sonrisa cínica en el rostro- ¿Buscabas esto?
La chica sostenía por el pie el muñeco rubio de ojos verdes de Annabeth, y lo balanceaba divertida.
-Vaya tarea de niñas, ¿Eh? Debe ser extraño nadar con esta cosa todo el día, o es que… ¿Haces que Chase se ocupe de ella?- preguntó con ironía.
Percy apretó los dientes. Esa chica era insoportable, habían sido enemigos desde pequeños, siempre compitiendo por mostrar cual de los dos era más atlético, más fuerte, más apto, Percy brillando en individualidades y Clarisse llevando a todos sus equipos a la victoria, todos menos el equipo de soccer femenino, lo cual Percy disfrutaba enormemente, incluso había ido a ver cada partido de la temporada y aplaudido los goles del equipo contrario.
Clarisse, por su parte, se lo había devuelto yendo a sus competencias de natación y aplaudiendo a Castellan hasta que sus manos quedaban rojas como tomates, ¡Jesús! ¡Hasta había coqueteado con el rubio ese!, aunque claro, Castellan ya tenía bastantes admiradoras y mucho más bonitas que Clarisse.
-Dame el muñeco y dejémonos de payasadas, ¿Vale?
La chica rio.
-¿Qué pasa Jackson? ¿Por qué de tan mal humor?
-Por tener que ver tu presumida cara- dijo Percy rodando los ojos.
-El burro hablando de orejas…-dijo la chica entre dientes.
Percy no pudo evitar sonreír, al recordar las palabras de Annabeth hace un rato, aquello si que lo había divertido, es cierto que la rubia se había burlado de él, pero vale, había sido muy ingeniosa hasta en eso, y Percy gustaba de las chicas ingeniosas y sarcásticas, aunque en realidad las que le quitaban el aliento, eran las chicas súper tiernas como…
-Quita esa cara de bobo…-rezongo Clarisse y le arrojo a las manos el muñeco- Toma, no quiero seguir soportándote- y sin mas palabras, volteo hacia el lado contrario y se alejo de allí.
Percy tomo el muñeco entre sus manos y noto una fea mancha roja a un costado de su rostro, que de seguro no había sido hecha por Annabeth.
Mordió su labio inferior y frunció el ceño, pensando en lo que pasaría con Annabeth al ver al muñeco, intento inútilmente borrar la marca, pero parecía hecha con marcador permanente.
Resignado volvió a la alberca, pero justo cuando atravesaba la puerta, Annabeth salía por ella, chocaron, Percy la sujeto del brazo para que no se cayera, pero ella se apartó enseguida, como si él quemara.
-Ey…¿Qué sucede?- cuestionó el muchacho.
-Na…nada-tartamudeó Annabeth- Yo…yo solo- tomo el muñeco de los brazos de Percy y desvió la mirada- Gracias…- dijo para luego salir corriendo, con la mirada desconcertada de Percy, clavada en su espalda.
Annabeth tropezó un par de veces, pero afortunadamente no perdió el equilibro, hasta llegar a los baños mas próximos, entro a un cubículo y respiro profundamente.
Había visto a Percy con cientos de chicas, desde aventurillas de unas semanas, hasta novias formales, le había dolido cada beso publico, cada tomada de las manos, cada caricia que el daba y recibía a todas, menos a ella, pero nunca hubo sentido, ese dolor en el pecho que sentía ahora.
¿Así que le gustaba Rachel? No…para tener su foto en su casillero, sin ser su novia ni siquiera, era más que un gusto. Tal vez por eso le dolía tanto, porque siempre habían sido chicas bonitas y huecas y porque Annabeth sabía, que Rachel era más que una chica bonita y hueca, ella era dulce y amigable, graciosa, lo que Percy necesitaba en su vida y de seguro, si llegaban a estar juntos, dudaba que se separaran alguna vez.
Abrazo con fuerza el muñeco, tratando de calmarse, pero eso era un poco difícil, considerando su estado.
Rachel había sido una de sus mejores amigas, sino la mejor, hasta que Annabeth se había apartado lentamente de ella, cuando el problema financiero y familiar que llegó a vivir, apenas comenzaba.
Conocía como era la pelirroja, conocía con exactitud como era Perseus Jackson también, y aquello era lo que su corazón se negaba a reconocer. Que ambos serian la pareja perfecta.
Era una estupidez pensar en ello, se dijo, porque aunque ellos no estuvieran juntos, Percy tampoco se fijaría en ella…es verdad que había reído y se había preocupado algo, pero fue porque sentía lastima, no porque ella de verdad le gustase.
Enjuago las lagrimas que habían empezado a bajar por su rostro, y lanzo al basurero su playera manchada, si hubiera podido, hubiera quedado en brasier solo para evitar tener que ver de nuevo a Percy para devolverle la camiseta que llevaba.
Tenia ese mismo aroma fresco y algo embriagante a menta y cloro, que el chico poseía y aunque Annabeth primero había pensando en algún tipo de perfume, luego había recapitulado y comprendido que era así el aroma natural de Percy.
Dio una última respiración profunda para calmarse, y se levanto dispuesta a salir, le tocaba historia, por suerte, una de las materias que no pasaba con Percy, así que con tranquilidad, llegó hasta el salón.
Percy golpeo la pared con fuerza en su llegada.
-¡Bien hecho Jackson!- chilló el entrenador Hegde- ¡Cuatro segundos menos, muchacho! ¡¿Cómo rayos lo has hecho?!
Percy apoyó la frente en la pared recargándose y con las manos se agarró al borde, no tenía ni idea de como lo había hecho, incluso él estaba sorprendido.
-¡Genial, Perce!- gritó Jason, desde las graderías- ¡Vencerás a Luke la próxima vez, ya veras!
Percy sonrió, presa del agotamiento, y en cuanto hizo algunos metros para relajarse, apoyando nuevamente las manos en el borde de la piscina e impulsándose con las piernas, salió del agua.
Jason le paso la toalla azul y Percy la cogió en el aire.
-¿Planes para hoy?- consultó el muchacho.
-Película-sonrió Jason- en mi casa, con algunos más.
-Nada de niñas mimadas, ¿No?
Jason negó con la cabeza.
-Seremos bastante pocos, irán Piper, Will, Katie, Hazel, Frank, Leo y pues…tú si quieres-el rubio rio.
Percy asintió con la cabeza.
-Vale, me parece genial, oye… ¿Invitaras a tu amiguita?- preguntó.
-¿Annabeth? ¿Para que ustedes se maten entre sí? No creo que a mi madre le haga mucha gracia que su alfombra se llene de sangre.
Percy ladeo una sonrisa.
-Tranquilo, superman rubio-utilizó un viejo apodo de Jason, el cual se había ganado por la fuerza e ímpetu que ponía a todo lo que hacía, y sin mostrar un ápice de cansancio- Tu amiguita rubia y yo hicimos las pases…o eso creo.
Jason sonrió.
-Vale, en ese caso puede que la invite, Annie no sale mucho últimamente, además, creo que Pipes y ella podrían llevarse bien, Hazel y Katie también son bastante amables, y Annie necesita unos cuantos amigos más.
Percy asintió con la cabeza.
Tal vez así podría saber que era lo que había hecho que la chica prácticamente escapara de él esa mañana.
-¿Qué película veremos?
-Leo quiere una de terror, dice que así las chicas se asustan y es la oportunidad perfecta para abrazarlas- Percy rio.
-¿Y a quien se supone que abrace?- dijo aun entre risas, tanto suyas, como Jason que se unió a él- Will acaparará a Katie, Frank y Hazel ya salen y Piper solo esta a tu lado siempre.
-Creo que planeaba abrazarte a ti- bromeó Jason, mientras el chico hacía una mueca- Aunque ahora que ira Annabeth…pero lo dudo, Annie no es el tipo de Leo, creo que le conseguiré a alguien.
Percy entrecerró los ojos a su amigo.
-Vale y a mi me dejaras solo, ¿Eh?
-alguien debe hablar con Annabeth, y como tu fuiste el que me dijo que la invita…
-No te dije…
-De manera disimulada claro, vamos Perce, te conozco-rio- sé que algo traes entre manos, no te estoy acusando de nada, sé que no te gusta Annie, pero al menos quiero que sean amigos, ya han sido muchos años y a fin de cuentas, ella no tiene toda la culpa de aquello.
-Pero si gran parte…
-Y tu también le has complicado la vida en otras cuestiones, tal vez no amorosas, pero en realidad fue mas culpa de tu timidez hacia esa chica, que lo que Annie pudo haber hecho…
-Hoy la vi-sonrió Percy-Tan hermosa y dulce como siempre…
Jason puso una mano sobre el hombro de su amigo.
-Venga, chico enamorado, alista tus cosas, cámbiate y vámonos ya…tengo que llamar a Annie para invitarla y conseguirle una cita a Leo.
-No me hago responsable si la chica de Leo decide quedarse conmigo- sonrió Percy.
-Uy, tranquilo, Don modesto- le contesto Jason, rodando los ojos.
Annabeth se miro en el espejo un segundo.
Hacia mucho que no hacia esa clase de cosas, tanto que ya hasta había olvidado como se viste la gente para ir a hacer algo tan simple como ver una película.
Por supuesto que en el barrio en el que vivía, ver una película, o asistir a una fiesta de gala, era prácticamente la misma cosa, las chicas se pintaban el rostro como payasos para ambos eventos y usaban sus trajes de última moda, casual o de gala, con telas brillantes y de diseños intrincados.
Annabeth miro su desgastado jean celeste, sus zapatillas sencillas del mismo color, su blusa de tirantes melón y una chaqueta sencilla entallada de color beige, se peino el cabello suelto, como casi nunca lo llevaba, hacia un lado, dejando que un poco de este cayera sobre su ojo, se paso por los labios un brillo transparente y cogiendo las llaves de su casa y algunas monedas para cualquier cosa, su proyecto, el pequeño muñeco, salió en dirección a la casa de Jason.
No sabía muy bien porque había aceptado la invitación, tal vez porque era Jason y confiaba en él, o porque desea relajarse un poco, hacia mucho que no la invitaban a cosas tan sencillas como estas, tanto que ella había olvidado realmente como se sentía pasarla bien con chicos de su edad y no solo con libros viejos y desgastados de la biblioteca de la casa que conservaban.
Por fortuna la casa de Jason estaba a unos minutos de la suya, una gran mansión blanca, con jardines verdes, rosales bajo los ventanales y un aparcamiento para 4 autos, vio el convertible rojo de Jason, una camioneta de color vino tinto al lado, un pequeño auto lux plateado y por supuesto, un convertible deportivo azul.
Annabeth se detuvo.
¿Acaso no había pensado en eso al aceptar? Claro que Perseus Jackson estaría allí, era el mejor amigo de Jason.
Volteo para regresar a su casa, decidida a no ver al chico, al menos no aún, cuando la puerta se abrió de par en par y Jason la saludo desde la entrada.
-¡Ey, Annie! ¡Por aquí!
Ya era tarde, pensó Annabeth.
Compuso una sonrisa con los dientes apretados y camino vacilante hasta el muchacho.
Aquella iba a ser una pésima tarde.