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Historia 171686 — capítulo 6
Abatida por la repentina desaparición de sus mejores amigos, Hermione decide viajar al pasado para destruir de una vez por todas a Voldemort. Planea asesinarlo en su niñez, pero sus planes cambian enormemente cuando crea un giratiempo y éste sólo puede retroceder cincuenta y cuatro años.
Disclaimer: Harry Potter es propiedad de Rowling. Nada es mío salvo la trama del fanfic y algunos personajes.
Poderoso, altivo e inmortal
Capítulo VI- Sello de Unión
— ¿Y cómo te fue con Jacqueline, Harry? Apuesto que estupendo.
Hermione, con una sonrisa muy grande y burlona en su rostro, se sentó en el sofá de su sala de estar o recibidor. Era domingo y no tenían nada que hacer, así que había invitado a sus dos amigos a que conocieran sus aposentos.
—No me lo recuerdes —respondió él rápidamente mientras admiraba la sala, el despacho de Hermione era realmente grande pero a la vez acogedor, le gustaba ese ambiente—. Me interrogó sobre ti.
Ron, por su parte, abría las puertas para ver qué había tras ellas. Se encontró con una oficina, el cuarto de su amiga y otra habitación más.
—Aún así parece una buena chica Harry, quizá un poco tonta por indagarte así pero buena al fin y al cabo —Hermione apoyó sus pies en la mesa ratona que tenía enfrente, estirándose como un gato—. Y Ronald, deja de husmear por ahí y ven a sentarte. Siento el desorden pero no he tenido tiempo ni ganas de arreglarlo.
Ron silbó largamente mientras se tiraba al lado de Hermione, mirando hacia el techo y frotando sus manos debido al frío.
— ¿Cómo es que sobrevives aquí, Herms? ¡Yo me estoy congelando de pies a cabeza!
Hermione lo miró de reojo con una leve sonrisa.
—Magia, Ron, magia —Hermione se incorporó de su asiento con sus miradas siguiéndole. Se dirigió a un pequeño armario con hechizos protectores, los cuales deshizo con facilidad. De allí sacó su giratiempo y unos libros que cogió con algo de dificultad debido a su peso. Dejó los libros sobre la mesa y mantuvo su preciado artefacto colgando en el aire, sólo sostenido por la pequeña cadena de oro.
—Y esto es lo que me trajo aquí: como no consideré que se rompería, tenemos que buscar otra manera de volver a nuestra época. Pero antes de eso, debemos acabar con…
—Acabar con Voldemort —Harry tomó la cadena y admiró el reloj que había llevado a Hermione hasta allí—. Pero sabes que no lo podemos hacer aquí Hermione, no en pleno Hogwarts.
— ¿Tienes un plan? —Le preguntó Ron.
—No —respondió ella sentándose suavemente y sintiendo un leve dolor de cabeza debido al estrés—. No será muy fácil asesinarlo, por lo que he visto, es un maldito prodigio. No me esperaba menos —comentó sumida en sus pensamientos, recordando los pocos encuentros que habían tenido y lo profundos que habían sido, tanto en el sentido moral como, con su más sentido pésame, físico. No se atrevió a decirles aquello que había meditado sola, la otra opción que tenían aunque mucho más difícil de cumplir. Cambiar a Tom Riddle y hacer que se convirtiera en una persona "buena", por ahora no era una opción viable. Primero agotaría todas sus oportunidades habidas y por haber.
— ¿Por lo que has visto? —Le preguntó Harry viéndola directamente a los ojos, algo curioso. Ella confió en sus dotes de actuación, como tantas otras veces lo había hecho.
—En la clase del otro día, Harry —tragó grueso mientras desviaba la vista hacia Ron, que también la miraba atentamente—. Además, tiene a sus compañeros que hacen todo por él ¿no?
—Querrás decir lacayos —interrumpió Ron con fastidio—. Si Riddle les dice "Arrójense de un puente" lo harán, tenlo por seguro.
—Eso ya lo sabemos Ronald —respondió Hermione, señalando los libros que había dejado sobre la mesa—. Quiero que aprendan todos los hechizos que puedan y que los pongamos en práctica lo más antes posible.
Ambos tomaron los primeros que estaban a su alcance, reticentes. ¡Eran demasiados libros, y todos con trescientas páginas al parecer! No podrían hacerlo.
— ¡Estás loca si piensas que los memorizaremos tan rápido! ¡Apenas podré leer uno en unos meses!
—Tranquilo, Ron —lo animó ella con una gran sonrisa que demostraba lo mucho que lo había extrañado, en ocasiones—. La mayoría del texto es teoría; quién los creó, cuándo, eso no hace falta saberlo. Sólo para qué se utilizan y el conjuro obviamente, ¿de acuerdo?
Le palmeó la espalda fuertemente, admirando su cara pálida de la sorpresa y sus orejas un poco rojas. Abatido él bajo la cabeza.
—Pe-pero…
—Comiencen ya.
Y sólo con esa palabra, Hermione cortó todos los lamentos y penurias de Ron y ellos no se atrevieron a abrir la boca en todo el rato. Resumían lo que leían en un pergamino: Hermione les informó que luego se lo entregarían a ella para que los corrigiera, era algo así como un trabajo extracurricular en el que tendrían su ayuda y tutela.
—Iré a buscar la comida —informó ella siendo el mediodía, se incorporó de su sofá y se dirigió pronto a la salida de sus aposentos.
En el trayecto hacia las cocinas Hermione no dejó de pensar en todo lo que había sucedido en esos míseros días. Su llegada al colegio y el descubrimiento de que sus amigos habían ido a parar a esa época... la mutua atracción entre Tom y ella.
Hermione se sorprendió a sí misma con el rumbo de sus pensamientos. Inmediatamente descartó que ella estuviera atraída hacia Riddle, ¡no podía ser posible! Él se había abalanzado a besarle y ella nada más le había correspondido, pues cómo decir que no verdad...
—Maldito Riddle…
— ¿Pensando en mí, Granger?
Hermione se detuvo abruptamente, queriéndose tirar un Desmaius a sí misma. ¿Acaso el chico tenía que estar en TODAS partes? Y justo donde estaba ella, y eso no era para nada casualidad…
Tom pronto la alcanzó y se paró frente a ella con una leve sonrisa que ella consideró totalmente falsa. Hermione chasqueó la lengua con una molestia notable y él sonrió aún más, complacido por su acción.
— ¿Dónde vas? —preguntó él, siguiéndola de cerca a un paso bastante rápido. Hermione sólo quería esfumarse en ese instante, no queriendo sentir la presencia de Voldemort junto a ella.
—Donde no te incumbe Riddle, vete ya.
Al parecer a él sí le divertía bastante la situación, pues seguía con esa sonrisa completamente extraña para ella. ¿Acaso él planeaba hacerla caer en sus fauces, para luego devorarla o hacerla pedacitos, sólo por considerarla una amenaza?
Tom la seguía durante todo el camino sin articular palabra, ¡vaya que parecía un acosador!
—Señor Riddle, le restaré veinticinco puntos a su casa si sigue así…
—Pft, Señor Riddle —comenzó él dando unas pequeñas carcajadas. Hermione se torturó con esa imagen de él riéndose, de verdad parecía… ¡no, claro que no le parecía lindo!
—Llámame Tom —ordenó él deteniéndose frente a ella y lanzándole una mirada completamente seductora. Vaya que tenía talento…
—Está bien, Tom —añadió ella siguiéndole el juego para su sorpresa y acercándose a él, dejando sus rostros a pocos centímetros. Él al parecer estaba esperando alguna acción de ella y Hermione no quiso preguntarse cuál estaría pensando—. Vete bien a la mierda.
Ella lo pasó de largo, dejándolo estupefacto en ese mismo lugar. A Hermione le comenzó a doler un poco el hombro por el simple hecho de haberlo golpeado al pasar. Esa zona herida segundos después le ardió como si estuvieran quemándola viva. Profirió un quejido y buscó rastros de sangre pero no había nada, ¿qué mierda podría ser?
— ¡Aah!
Hermione cayó de rodillas al piso, sintiendo el mismo dolor que le habían provocado al hacerle esa marca que decía que ella era una Sangre Sucia…
— ¡Maldición, Granger! ¡¿Qué me has hecho?!
Respirando agitadamente, escuchó el grito de Riddle a lo lejos. Comenzó a mover las prendas de su hombro pensando en lo inverosímil que era la situación. A Riddle no podía estar pasándole lo mismo que a ella, ¿pero qué era? ¡Ella no había hecho nada, y él tampoco! ¿Qué era lo que les estaba ocurriendo?
Se alegró al ver que el dolor comenzaba a disminuir poco a poco, pero persistía. Aunque a ella ya no le importaba eso, pues se encontraba mirando absorta la marca que se había creado en su hombro. La reconocía pues la había leído acerca de ella alguna vez… y no lo podía creer.
Ese no podía ser un Sello de Unión.
Inmediatamente se incorporó ignorando el dolor persistente en su hombro. Apretaba la zona con rabia por debajo de su remera, aún sin querer creer la situación. Al darse la vuelta vio que Riddle estaba parado frente a ella con la misma cara de perros de siempre pero aún peor, al igual que ella él se sostenía el hombro con una mueca de dolor en su rostro y los ojos un poco rojizos.
Él quitó la mano de Hermione de su herida y apartó las prendas que volvían a su lugar. También lo tenía. Ella, Hermione Granger, su profesora y la persona que le atraía en demasía, tenía su mismo Sello de Unión. No sabía si eso era bueno o malo, pero sabía que esa situación era prácticamente irreversible, ¿por qué se había creado?
Delineó con sus dedos aquella marca que lo condenaría para siempre. Luego la miró a ella y vio su cara de sufrimiento.
—Duele, Riddle. Necesitamos curarnos.
Hermione le movió la mano de su Sello y se dispuso a ir hacia el séptimo piso para aclarar la situación y obviamente hacer que ese dolor latente dejase de torturarla. De paso se acomodó la túnica. No quería pensar cómo les explicaría eso a sus amigos, ¡se volverían prácticamente locos al saber que Tom no podía morir!
Frotó sus manos contra su cara agradeciendo que no hubiera muchos alumnos en las escaleras. Por suerte no se encontraba tan desarreglada y sólo le echaban un vistazo por ser profesora. Esperaba que Riddle fuera bastante atrás para no llamar la atención.
El camino fue bastante tenso y Hermione no dejaba de pensar como una máquina. Entonces, la única opción que tenían era la de cambiarlo, y para eso la utilizarían a ella por el lazo que ahora tenían… ¡Maldición! Todo sería mucho más difícil que en un principio…
Ya delante del cuadro de Barnabás el Chiflado, dijo la frase en su mente tres veces.
Un lugar para curarnos y pensar claramente, un lugar para curarnos y pensar claramente, un lugar para curarnos y pensar claramente…
Poco a poco la puerta fue apareciéndose. Riddle ya la había alcanzado y se había quedado observándola. Hermione le indicó que entrara con ella.
Todo estaba cubierto de un pasto que parecía recién cortado, era un jardín cerrado de estilo japonés. Hermione reconoció al instante que lo que había en los canteros eran plantas curativas de todos los tamaños, colores y usos. Había muchos estantes con diferentes tipos de pociones curativas y ungüentos, la sala también estaba decorada con muchas fuentes. Sin embargo, no se podía ver el sol y el alumbrado eran bastantes velas.
— ¿Y sabes qué poción usar Granger? No me deja de arder.
Hermione había escuchado acerca de un tipo de flor que tenía efectos desinflamatorios y que curaba cualquier tipo de quemadura en segundos. Si no recordaba mal, era la Flor de Digitalis…
Husmeando por todas las flores la reconoció, aunque ésta era una combinación de varios colores: azul, violeta, blanco y rosa.
Hizo una mueca notando que el dolor en su hombro había aumentado un poco, gracias a Merlín que estaba a punto de tratarla porque se sentía no dar más y no paraba de recordar su encuentro con la persona que le había hecho su cicatriz.
— Toma —Hermione le entregó la flor a Riddle, que estaba sentado en un banco que había al lado de una de las tantas fuentes. Él la miró y procedió a tomarla y examinarla.
— ¿Qué es esto? —Obviamente Tom desconfiaba bastante de su elección, sólo por no saber qué flor era esa. Se sentía bastante estúpido y eso no le gustaba.
—Flor de Digitalis, Riddle, sólo frótatelo en la herida y sanará.
Él algo reticente así lo hizo. No es que confiara en ella, sólo era el simple hecho de que ese Sello de Unión en el hombro le estaba doliendo como Merlín mandaba. Miró a Hermione una última vez antes de comenzar a aplastar la flor contra su hombro, sintiendo cómo ésta actuaba con más rapidez de la que pensaba. Había sentido sólo unas cosquillas y ningún dolor, se fijó y el color rojo del Sello había desaparecido por completo, dejando sólo unas líneas negras irregulares.
Mientras tanto, Hermione había hecho lo mismo en su hombro. Suspiró de satisfacción al sentir cómo el dolor se iba en tan sólo unos segundos, tan rápido como había llegado.
—Riddle, tenemos que sacarnos de ésta lo más rápido que podamos, ¿sí?
Silencio…
Hermione se enfureció.
— ¿Acaso quieres que hurgue en tu mente sin que puedas evitarlo? Sería bastante interesante saber qué es lo que escondes en esa cabeza, ¿no?
Tom se incorporó lentamente y se paró frente a ella, mirándola fijamente con una máscara de hielo. Hermione sólo escuchaba el correr del agua de las fuentes, lo cual la calmaba y no la hacía poner alerta, gran error.
Él la tomó del cuello fuertemente y la hundió en un violento beso en el cual la serpiente dominaba. Hermione sintió una corriente eléctrica inundarle todo el cuerpo, impulsándola a acercarse cada vez más a él.
Aunque segundos después, harta de la situación, Hermione lo mordió y lo empujó lejos, ahora el labio inferior de Riddle sangraba. Él sólo se relamió y procedió a hablarle.
— ¿No lo sientes?
— ¿Qué?
—Estamos destinados a estar juntos.
.
— ¡Lo hizo Riddle, yo lo sé! ¡Fue a propósito!
Ron casi corría por la habitación de lo nervioso que estaba. Harry estaba sentado al lado de Hermione inspeccionando aquél Sello de Unión del cual Hermione hablaba. Obviamente todo su plan estaba frustrado porque ahora Voldemort no podía ser asesinado, pues entonces tendrían que matar también a Hermione. Y eso era imposible.
—Por segunda vez Ron, no sé cuál es el causante pero Tom parecía no serlo... estaba tan impactado como yo.
— ¿Tom? ¿Así lo llamas, Tom? ¡Hermione, él ya está entrando en tu cabeza!
Y cuerpo, quiso añadir ella pensando en el beso de ese día y los anteriores. Miró a Harry quien fulminaba con la mirada a Ron.
—Hermione sabe lo que hace Ron, si te das cuenta ella ya vivió más que nosotros —Harry pasó su mirada a ella—. Confiamos en ti.
—En otras palabras, estás más vieja —añadió gracioso Ron, intentando calmarse y no pensar más en Voldemort. No le gustaba para nada que Hermione le dijera "Tom" a Voldemort... No era por ningún motivo en especial, pero reconocía abiertamente que no le gustaba para nada esa situación, ese lazo que tenían los dos no causaría más que problemas...
—¿Te duele? —Le preguntó Harry palpando suavemente la zona anteriormente herida. Hermione negó con la cabeza recordando las últimas palabras que le había dicho Riddle, inmediatamente se tensó. Al parecer su amigo lo notó y le preguntó qué le sucedía.
—Siento que ya no podamos asesinarlo, Harry... arruiné todo.
—Sabes que no es tu culpa Hermione, deja de torturarte con eso, ya se nos ocurrirá algo...
Hermione asintió levemente con la cabeza dudando de si contarles o no acerca del plan que había formulado, considerando ahora su condición y la relación que mantenía con Riddle. Obviamente ella se había acercado a él en menos de una semana todo lo que no se habían acercado Harry y Ron a Voldemort en nueve meses. Ella sería la que tenía que actuar y hacerle frente en toda la historia... Si lo que quería lograr en Riddle era un cambio, ella sería la adecuada...
Suspiró al ver a Ron acostarse en el sofá de enfrente dispuesto a dormirse. Su despacho se encontraba calmado y la presencia de aquellos dos hacía que ella estuviera feliz de haber acabado en ese tiempo.
De no ser así, jamás los habría encontrado.
.
Taan tan tan…
Este capítulo quedó realmente corto pero no lo quería mezclar con otras cosas que sucederán después y bueno… Hermione hace menos de una semana llegó a Hogwarts y Tom ya está loco por ella (literalmente)… suena medio inverosímil pero así son los fanfics, tampoco considero que sea apresurado.
Gracias a los comentarios de Sharlyn Ramos en Potterfics y Carmenotaku, Susan-black y PelusitaBlack, me alegran mucho :D
Saludos y recuerden que actualizo todos los sábados! Reviews :)