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Historia 171782 — capítulo 18
|Capitulo Dieciocho|
Terminamos de ver la película, y todos aplaudimos. Era buena, en verdad, pero yo me había quedado en brazos de Josh, y fue lo único que me importó. Creo que no me acuerdo ni la mitad de la película.
Tania, Huilen, Niall y Justin se levantaron, y se fueron, pero Josh no me dejó levantarme. Cuando la sala quedó vacía, el se levantó, y antes de que yo lo imitara, me tomo en sus brazos.
—Josh…—murmuré, y él me cayó con uno de sus besos.
Salió conmigo en su espalda, y sonrió cuando todos nos vieron con nostalgia. Tania sonrió, y bajó la mirada; claro, la última vez que me vieron así, Katherine y Ian estaban con nosotros.
—Sheyla…—murmuré, y bajé de la espalda de Josh, yendo a abrazar a Tania. La rodee con los brazos, y ella me respondió— Sheyla, vamos, no llores, Katherine te golpearía si te viera.
—Lo sé, Mare, lo sé— murmuró, y se separó. Limpió las pocas lágrimas que habían salido, y rió— Ya me imagino que está jugando con su taco de punta afilada.
Ambas rompimos en carcajadas, y Huilen también, ya que nos escucho. Los chicos nos miraron confundidos, y nosotras seguíamos llorando de la risa. Es que, teníamos razón; Kath amaba los zapatos, y bueno, si tuviera un arma que ella siempre quisiera; un taco de punta afilada.
—Vaya, vaya… ¿Pero que tenemos aquí? — aquella voz me sonaba tan familiar, que no tuve que voltear para saber que era aquella pelirroja. Lucile. Yo no voltee, para que no me reconociera— Vale, ¿el rubio te dio duro, Tania? Vaya puta que eres…
Antes de que prosiguiera, me voltee, y por fin en mi vida, le di un buen puñetazo en el rostro. Ella se tomó la nariz, y cayó de trasero al suelo.
—Un insulto más, Lucile, uno solo— le señalé, y ella me miraba impresionada, con su nariz sangrando— Y te dejo a ti en cirugía.
Ella se levantó, y escupió sangre al suelo.
—Vaya, me parece que rueditas, ya no necesita de la silla— ella dio un paso hacia mí, y me miro desafiante— Vamos, anímate a golpearme otra vez…
—Si tu dices…—comenté, y golpeé su estomago con mi rodilla, y su ojo con mi puño. Ella volvió a caer, y a lo lejos vi a dos guardias de seguridad acercarse.
—Corran, corran, corran— murmuró Huilen, y todos comenzamos a correr. Salimos afuera, y todos nos subimos al auto de Justin. Como no todos entrabamos con comodidad, yo tuve que ir en las piernas de Josh.
Justin arrancó, haciendo que las ruedas chillen, y salimos disparados de donde estábamos. Reí al ver a Lucile saliendo del cine, con su ojo marcado con mi puño, y su mano en su nariz.
Se lo tenía bien merecido.
— ¡Joder! — Exclamó Tania, y rió— ¡Nunca creí que harías eso!
—Yo tampoco— acordé con Tania. Nunca creí que golpearía a alguien de esa manera, pero estaba furiosa.
—Vaya, recuérdame no meterme contigo— dijo Niall, y reí. Josh besó mi mejilla, mientras que sonreía— Ya entendí, Hutcherson, es toda tuya. Yo ya tengo a mi Hutcherson
Josh sonrió y Tania también lo hiso.
Por alguna razón, el auto estacionó frente al lugar que hace mucho tiempo no venía. El parque donde Josh y yo siempre salíamos.
Sonreí, y baje rápidamente del auto, corriendo a los juegos. Sé que Josh fue el único que bajarse del auto, ya que cuando voltee, el auto no estaba y el corría hacia mí.
Subí el tobogán donde me subí hace unos meses, y él se posicionó en donde lo hiso la última vez.
—Vamos, deslízate, yo te atrapo— sonreí, ya que eso mismo había dicho antes. Y me deslicé.
— ¡SI! — Exclamé feliz, y baile de felicidad— ¡Volví a ganarte, Justin! —No vale, aun tienes tu suerte de principiante— se quejó el. Yo reí sarcásticamente.
—Oh vamos, mariquita. Eres un mal perdedor— le dije, y el rió en carcajadas, cuando empecé a bailar sobre la mesa— ¡Oh si! ¡Gane!
— ¿Bonita?— preguntó Josh, entrando a la casa, mirándome bailar. Rápidamente me bajé de la mesa, y sonreí inocente.
—Hola, campeón— Justin estaba llorando de la risa, y Josh me miraba confuso. No pude más, y me uní a las risas de Justin.
—Vale, haré como que no vi nada— dijo Josh, y cerró la puerta de entrada. Tomo mi mentón, y robó un beso de mis labios— Tania y Niall se han quedado viendo unas cosas para el niño, ah y Justin— Josh miró a Justin— Ella te está esperando en tu casa, dijo que tenían que "hablar".
Justin se levantó rápidamente, y salió corriendo de la casa, dando un portazo.
Josh hiso una mueca confuso, y miró hacia todos lados, como si buscase a alguien.
—Vale, ¿la casa esta sola? — preguntó Josh, tomándome de la cintura, mientras que aun miraba para todos lados. Sonreí, y besé castamente su cuello. El gimió— Vale, tomare eso como un "Si".
Reí, y él me alzó en brazos, tocando nuestras narices, mientras que sonreíamos como idiotas. El caminó hasta el sofá, y me tiró allí, poniéndose sobre mí. Con su nariz, acarició mi mejilla con su nariz, y rio cuando yo reí, ya que me causaban cosquillas.
—Ya han pasado tres semanas, y sigo sin creer que estás aquí— murmuró, y apoyó todo su peso en mí. No me importó, además, el me ha cargado casi mitad de año.
Acaricié su cabello, y bese su cabeza con cariño. El sonrió, y apoyó su cabeza en mi pecho.
—Pues créelo, porque no me voy a ir, lo prometo— le dije, y lo sentí tensarse.
—Tu última promesa de no alejarme de ti, no se cumplió— susurró, y entendí lo que le sucedía. Tenía miedo de perderme otra vez.
Me arrastre por debajo de su cuerpo, y quedé en la altura, en que ambos nos mirábamos frente a frente. Acaricie su mejilla, y remojé mis labios, concentrada.
—Esta promesa, no se va a romper— murmuré, y besé sus labios. El siguió mi beso, y nada más; el solo siguió besándome.
Rodeo mi cadera con sus brazos, y cayó a mi lado, poniéndome de un lado del sofá, aun besándolo a él. Rodeé su cuello con mis brazos, y profundice el beso, hundiéndome en su boca.
El gimió, y mordió mi labio inferior, haciendo que ambos riamos. Pero la risa eran de dos estúpidos enamorados, que no saben que hacer en un momento tan bonito.
El se separó de mí, en busca de aire, y me abrazó demasiado fuerte, aferrándome a él.
— ¿Lo prometes, por mi? — preguntó él, y sonreí. Me subí a mirarlo, y bese sus labios en un casto beso.
—Lo prometo, por ti— el sonrió, y beso mi frente. Estiro su mano, y tomo el control de la televisión. La encendió, y me giró, dándole la espalda, pero me abrazaba por la cintura igual.
Puse mi brazo sobre el de él, y Josh cambiaba de canal, buscando algo divertido.
Una canción resonó en los parlantes de aquella televisión, una hermosa canción lenta.
El se levantó de inmediato, y me estiró la mano a mí.
— ¿Bailas? — preguntó con su sonrisa hermosa. Reí, y tome su mano, haciendo que él, de un tirón, me ponga entre sus brazos.
Una de sus manos quedó en mi cadera, otra tomó mi mano, mientras que mi mano sobrante, fue dirigida a su nuca. El comenzó a abalanzarse, de un lado al otro. Nuestros pechos chocaban, y nuestros pies daban pequeñas pisadas a cada lado. Me separó un poco de él, y me hiso dar una vuelta, hasta estar otra vez en la misma posición que antes, como antes.
Acomodé la tira de mi vestido, y me miré en el espejo. El rojo chillón me quedaba bien, y la falda abierta hasta por arriba de las rodillas, me hace delgada y bonita. Me fijé en mis tacones negros, y sonreí al ver los pequeños dos moños en las puntas.
Estábamos yendo a la fiesta de egresados, que se atrasó, ya que los últimos días, han llovido demasiado.
—Estás hermosa…—dijo Huilen al verme, y sonrió. Escuché un ladrido, y Sammy apareció a su lado. Exclamé feliz, y me agaché a acariciarlo— Creo que ya te extrañaba.
Reí, y acaricie la barbilla de este. Volví a levantarme, y vi a Tania salir con un vestido negro, escotado en la espada, sin mangas, y que hacía que no se note mucho su vientre. Le llegaba por arriba de las rodillas, y tenía un listón en la cintura.
—Y ustedes también…— Huilen llevaba un vestido azul, de una manga, apretado a su figura, haciéndole lucir sus pequeñas curvas. Ambas chicas llevaban tacones negros, y sus cabellos estaban sueltos.
Reí, y escuché el claxon de un auto afuera.
—Los chicos ya deben estar afuera— Huilen tomo su pequeña cartera, y se despidió con un beso volador. Tania se colocó desodorante, y besó mi frente antes de bajar.
Suspire, y tome mi chaqueta de cuero negro por las dudas, dirigiéndome a la puerta principal.
Los tres chicos, Josh, Justin y Niall, lucían con hermosos smokings. Y para mí, ninguno se comparaba al de Josh.
El se fijaba en una pequeña caja que tenía en sus manos, pero cuando me miró, sus ojos brillaron y sonrió de forma… perfecta.
—Estas… perfecta, bonita— comentó cuando llegué a su lado. Tomo mi mano, e hiso darme una vuelta, dando a lucir mi rojo vestido. Me tomo de la cintura, y me apegó a su cuerpo— Ni siquiera con tacos me alcanzas…
—Yo también te amo— le dije sarcástica, y él me beso en los labios. Sonrió, y me entregó la pequeña caja. La tome, y sonreí nerviosa mientras que la abría.
El mareó de las pequeñas cadenitas eran de color dorado, y en cada tres centímetros o dos, rosas azules lo decoraban, con rojo y rosa también.
—Josh…es hermoso— el tomó la pequeña pulsera, y tomo mi mano, colocándola en ella— ¿Por qué siempre tu me compras cosas, y no me dejas hacerte yo un regalo?
—Porque, para mí, tú eres mi mejor regalo— susurró, y tomo mi mano, guiándome hacia afuera— Vamos, se hace tarde, bonita
La música sonaba fuerte, y ya estábamos bailando desde más de la medianoche. Y en eso, nadie se cansaba… excepto Tania, Tania se durmió en uno de los sillones, en brazos de Niall.
Connor, el hermano de Tania y Josh, ha venido con una chica. Creo que su nombre era Maru, no tengo ni la menor idea, pero estaba ya ebria junto a su novio, bailando a morir, y bien pegaditos. Era rubia, y ojos claros. Delgada, y venia con un lindo vestido blanco, con tacos grises.
Y algo que me causo gracia, fue cuando grito "Fiesta loca" con voz ebria.
Me serví bebida, y la tome de un trago. Amaba los refrescos fríos cuando yo tenía calor.
Josh hiso lo mismo. Ya no llevaba ni su moño, ni su chaqueta. Sonreí.
— ¿Cansada? — preguntó, y asentí. Beso mi frente sudorosa y tomo mi mano guiándome hacia afuera. El se sentó en una de las sillas que se encontraban, y yo en otra frente a él.
—Mira, bonita…— el tomo mis manos con fuerza, y miró hacia abajo, sonriendo— Yo… no se que palabras usar exactamente, así que te hice una pequeña carta— tomó un sobre del bolsillo de su pantalón y me lo tendió. Lo tomé, y lo abrí, dejándome en mano un pequeño papel doblado en dos. Lo abrí, y comencé a leer.
—"Bonita:… —comencé, y el rió nervioso—… No sé cómo agradecerte que estés conmigo. Eres lo que me hace sonreír cada día, lo que me hace recordar que la vida sigue, no importa el físico— sonreí— Tu eres como una estrella brillante, en un cielo oscuro y solitario. Pero estás allí, sin importar que, y sigues brillando como siempre— mis ojos se cristalizaron. Adiós maquillaje— Vales demasiado, eres una bonita estrella, que enamora con su personalidad y originalidad. Sigo agradeciendo que estés conmigo, e ilumines mi camino— una lágrima rodo—
Sé que es muy cursi…—reí—… lo sé, pero eres lo que más soñé encontrar. Y agradezco haberlo hecho. Me has hecho reír como nunca, y amar a una persona, tan infinitamente, que creía imposible que ocurriese.— otra lágrima rodo— No sé cómo diablos explicarte que lo eres todo para mi, en una simple y pequeña carta. Así que solo quiero que sepas, que te amo, y que eres lo más preciado que tengo en la vida— lo miré, y lo continué relatando, como si lo hubiese leído— Con amor, Josh Hutcherson"
El sonrió, y yo lo abracé con fuerza. El me respondió el abrazo, y me alzó en su regazo, aferrándome a él. Tome su rostro en mis manos.
—Te amo, Josh Hutcherson, te amo— le dije, y lo besé. El siguió mi beso, y sonrió cuando nos separamos.
—La carta aun no termina…— el volteó la carta, y la entrego. Y leí, nuevamente, en voz alta.
—"Tal vez es mucho pedir, pero… ¿Serías mi bonita, para siempre?" — lo miré confusa, y me fijé que sus dedos estaban cruzados. Y comprendí todo.
Me estaba pidiendo matrimonio.
Más lágrimas brotaron, y el sonrió. Tome su rostro otra vez, y lo bese tantos beses, que dudo que haya respirado cada vez que nos separábamos por centésimos.
—Si, Josh, si quiero— murmuré en sus labios, y lo escuché gemir. Me abrazó con más fuerza.
—Gracias, bonita, gracias por dejarme amarte— dijo, mirándome a los ojos, y limpiándome las lágrimas. Sonreí.
—No, gracias a ti, Josh— acaricié su mejilla, y bese sus labios una vez más— Gracias por dejarme amarte por como soy.