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Historia 171782 — capítulo 9
|Capitulo Nueve|
Desperté, y vi a una Sarah feliz, saltando en mi lado, con un pastelito rosa (su color favorito), y una vela morada. — ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, Emma!—exclamó y se tiró, apoyando sus rodillas en mi cama. Me moví con mis brazos, y le sonreí— ¡PIDE UN DESEO, PIDE UN DESEO!
Tome el pastelito, carcajeándome, y ella aplaudió feliz. En el marco de la puerta, mis padres me miraban, sonriéndome. Cerré los ojos, y pensé mi deseo.
<<Deseo…>>
Soplé la vela al pedir el deseo, y mi familia aplaudió, riendo y gritando como un festejo. Mi padre me alzó en brazos, y me colocó en mi silla. Me empujó hasta la sala, y reí al ver todo.
Un cartel con un "¡FELIZ CUMPLEAÑOS, Emma!" Era colgado en el marco de la cocina, una torta celeste estaba en manos de Josh, con Tania, Katherine, Ian, Justin, Niall y Huilen a su lado.
— ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, Emma!— Exclamaron, y reí aún más fuerte. Adoro a esos chicos.
Tania fue la primera en acercarse, se agachó, y me abrazó.
—La enana ya cumple años— reí al verla al separarnos. Katherine y el resto se acercaron después, dejando sus regalos en una esquina a mi lado.
Josh fue el último en acercarse, se agachó, y me abrazó, aferrándome a él.
—Feliz cumpleaños, bonita— murmuró, y al separarse, me regalo un casto beso en los labios. Sonreí, aun tomándolo de sus mejillas. Nos separamos, y note a Sarah mirándome fulminante.
Sigo opinando que es una pequeña mocosa.
Josh me empujó hasta el sofá, donde me tomó en brazos, y me colocó en el sofá. Los demás vinieron con los regalos.
Katherine puso el suyo en mi regazo, primero.
— ¡Ábrelo! Sé que te encantara, ¡ábrelo! —chilló, y obedecí entre risas. Deshice del nudo de la caja, y lo abrí. Unos tacones rojos sangre chillones, y en su tacón de punta, unos diamantes falsos incrustados del mismo color de este— Es de parte de Niall y mía.
—Kath, son hermosos—murmuré, quitándole el papel que los cubría. Ella sonrió orgullosa, y los tomo para dejarlos a un lado—Gracias a ambos. Me encantan—sonreí.
— ¡Ahora el mío! ¡Ahora el mío! — dijo Tania, y colocó una gran caja frente a mi. La mire cautelosamente; ¿Qué me habrá dado? — Lamentablemente, Huilen ayudó.
—Oye, pagamos mitad y mitad, pulga—le dijo Huilen, y Tania bufo— Anda, ábrelo.
Desaté el moño, y quité la tapa. Otras cuatro pequeñas cajas se encontrabas. Quité una, y vi a un lado, cuatro libros en ella. Me había regalado cuatro sagas.
— ¡Por mi madre! —exclamé feliz, y vi a Tania y a Huilen chocar puño. Se estaban llevando mejor— En verdad, gracias chicas.
Asintieron, y lo dejaron a un lado. Justin y Ian me tendieron una bolsa. La tome, y desprendí la cinta que ataba la bolsa.
Una chaqueta de cuero negra, y botas de cordón de motociclista. Unos jeans gastados, y unos lentes Ray-Ban negros.
—Chicos, dios mío, me encanta el conjunto—río, y me pongo los lentes. Todos silban, y reímos— Muchas gracias, me encanta todo.
—Falta el de Josh—me dijo Tania, y Josh me tendió una cajita pequeña, y de terciopelo. Lo tome con delicadeza, y abrí de un lado la caja.
Una cadenita de plata, y como un dije, en letra cursiva y perfectamente culpida, escribía "Pretty", que significaría, "bonita".
—Josh…es….es…perfecto—murmuré feliz, y al cerrar la caja, lo apreté en mi pecho— Gracias, campeón.
Tome una de sus mejillas, y lo acerqué a mí. Uní mis labios a los suyos, y él respondió.
—Seis…—murmuro en el beso, y reí. Lo amo en verdad.
— ¡Mamá! ¡Ya me voy! — grité, y Tania me empujó hasta su auto. Llevaba puesto unos shorts de mezclilla, los tacones que Katherine me regaló, y una blusa holgada blanca, con una chaqueta roja. Y en especial, la cadenita que Josh me había regalado. Ya era de noche, me había pasado todo el día junto a ellos, y junto a mi familia, quien estaba feliz por mis amigos. Y ahora; saldría por primera vez a bailar.
Tania iba con unos pescadores de jean, unas zapatillas de lona, y una blusa negra de una manga caída.
Katherine vestía con un enterizo blanco, y una falda corta de largo plazo blanca, y una remera de tirantes amarilla, con sus tacones negros.
Huilen tenía unos shorts de lentejuelas negros, y un top azul, que dejaba su ombligo al aire, y unas zapatillas Vans.
Tania me dejó en el asiento delantero, e hiso a un lado la silla. Me colocó el cinturón, y dejó la silla, a un lado de la puerta principal. Katherine iba detrás, colocándose maquillaje en las mejillas.
Tania se subió al piloto, y arranco el motor.
—Los chicos nos esperan en la entrada— Tania sonrió, y arrancó el auto.
—Llegamos, pulgas—dijo Tania, y estacionó el auto, cerca de la entrada del salón donde se hacia la fiesta. Alguien abrió mi puerta. Unos jeans gastados, y zapatillas de lona, con una remera negra lisa, y una sudadera de a cuadros de diferentes tonos de azul.
—Hola, bonita— Josh me tomo en brazos, y me colgó en su espada, no sin antes regalarme un beso en la mejilla.
Justin, Niall y Ian también estaban allí, y cada uno ya estaba con la pareja que habían invitado.
El aire olía a sudor y alcohol, pero era lo que menos importaba. Había música, gente bailando, y otras haciendo sus cosas.
Pasaron varios minutos, y nos encontrábamos bailando, yo con Josh, y como pude, con las chicas, a quienes no les importo tenerme de su cuello, y bailando.
Josh me llevó hasta afuera, a un balcón, al verme cansada, y algo acalorada. Me sentó en una silla, y él en otra. Tomo mi mano, jugando con nuestros dedos.
— ¿Las estas pasando bien, bonita? —preguntó con timidez. Yo sonreí.
—La estoy pasando genial, campeón—le respondí, y el acercó aún más nuestras sillas. Me sonrió, y se fijó en que llevaba la cadenita que él me había dado.
—Te queda hermoso…—murmuró, tocando el dije de mi cadenita.
—Me encantó en verdad, campeón, lo amo…— me acerqué a él, y uní nuestros labios, haciendo una suave danza entre ellos. Me tomo por la cadera, y sonrió al sentirme ponerme tensa—…lo amo como a ti.
Y se separó. Confundido, y de reacción inexplicable. Me miró fijo, y tuve el poco valor de seguirle la mirada.
— ¿Qué has…?—tomo un aire muy profundo—… ¿Qué has dicho, Emma?
La había arruinado. No me había llamado "bonita", como siempre lo hacía, me había llamado con un simple "Emma". Pero no me iba a acobardar otra vez. Era ahora o nunca.
—Que…—tome una bocanada de aire, y abrí mi corazón—… Que te amo, que me enamoré de ti, que te agradezco todo lo que has hecho por mí, que te necesito, que te adoro, que te admiro por tener ese corazón, que te amo por quien eres…
Y me interrumpió, con un simple y dulce beso, de cómo solo él sabe darme, y hacerme sentir que estoy en mi sueño, y que algún día voy a despertar, pero sé que no lo es.
Sé que Josh es real, y que me ama con realidad.
Desde que me confesé, Josh había quedado callado y algo serio; y me daba miedo, por pensar que tal vez la había arruinado. Tania y Katherine se habían ido, y Niall y Ian también. Creo que mañana tendré una charla con ellas. Huilen estaba con Justin bailando bien apegaditos. Y yo estaba yendo a casa de Josh, porque quería hablar seriamente.
Josh abrió la puerta de su cuarto, y me dejo sentada en su cama. Se acercó a la puerta, y la cerró con pestillo. Eso me daba algo más de miedo.
—Repite lo que has dicho…—murmuró acercándose a mí. Se agachó, y tomo una de mis manos.
— ¿Qué cosa? — pregunté, confundida.
—Por favor, repítelo— murmuró y sonrió. Y comprendí todo. Encorvé mi espalda, y tome sus labios en los míos. Este beso era diferente; apasionado y decidido. Tomo mis mejillas, y yo me tome de sus brazos. El se fue levantando, y poniéndose sobre mí, entre mis piernas— Te lo ruego, repítelo.
—Te amo—obedecí— Te amo, Josh
Y volvió a mirarme fijo en los ojos. Pero era diferente, tenía un destello hermoso, que irradiaba su contorno. Dio un beso en mi cuello, y un escalofrió me recorrió. Pero ese fue el único, no dio otro.
—Otro…—murmuré divertida, pero él respondió entrecortado.
—Si te doy otro… dudo no poder detenerme— Y volví a comprender todo. El quería llegar al siguiente paso, cosa que nunca creí que alguien querría, pero él se la ha estado aguantando por mí. Y yo…
—No te detengas— murmuré, y lo bese otra vez. Él lo siguió, y me abrazo por la cadera, y yo rodee su cuello con mis brazos.
Deslicé mis manos, por dentro de su camisa, y la retire hacia atrás, dejándola en el suelo. El hiso el mismo gesto con mi chaqueta. Al quitar su remera, su cabello se despeino todo, y me hiso sonreír. Quitó mi blusa, y con cautela, beso donde estaba el dije.
—Te queda hermoso, ¿ya te lo dije? —preguntó y reí, pero callé cuando lo sentí bajo mi cuello, y dando unos castos besos en el. Gemí ante la idea, pero esta fue mi decisión; bajé mis manos, hasta la llave de su cinturón, y deshice el nudo que contiene. Bajé la bragueta de los jeans, y los deslicé hacia atrás, dejándome a la vista, unos boxers azules oscuros.
Sus dedos bajaron por mi vientre, y llegaron a mi short. Lo escuché tragar en seco al separarse de mi cuello, y quitar el botón de este, y deslizar el short entre mis piernas. Con delicadeza, quitó los tacones, y los dejo parados a un lado de su mesa de luz.
Me tomo en sus brazos, y nos metimos en las sabanas. Yo no desprendía mi mirada de la suya, por ninguna razón del mundo. Y él tampoco.
Volvió a besarme, y sus manos pasaron por mi espalda. Las mías volvieron a rodear su cuello. Sentí como mi sostén de encaje era algo más blando, y comprendí que lo había desabrochado.
El me abrazó con fuerza, y gemí en el contacto.
—Confía en mi, bonita— Y así hice, cuando él lo quitó, lo mire a los ojos, y noté una sonrisa en su rostro— ¿Ves? Eres hermosa.
Volví a besarlo, y bajé mis manos a su bóxer. El se tomo del respaldo de la cama, y apoyó su frente con la mía, cuando comencé a bajarlo. No miré mucho, no me gustaría hacerlo, pero tuve que ver un poco. El bajo una de sus manos, y en un gemido de su parte, quitó mis bragas.
Tomo mis piernas, y rodeo su cadera con ellas.
—Sí, quieres que me detenga, solo dil…—y lo interrumpí con un beso.
—No lo hagas—le respondí, y sonrió.
Me miro fijo a los ojos, y antes de hacer algo, murmuro.
—Te amo, bonita— le respondí de misma manera, y por primera vez, me entregué a alguien.