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Historia 171782 — capítulo 8
|Capitulo Ocho|
Respire profundamente, y procese lo que él dijo. "Y a ella, no puedo decirle cuánto la amo."
Josh acaba de confesarme que me ama. Que me ama por como soy, que no le importa si estoy en una silla de ruedas, no sé si para siempre, pero me ama sin escalas.
— ¿En verdad? —logro articular, y el solo sonríe. Apoya su peso a un lado mío, y su rostro queda a pocos centímetros del mío.
— ¿En verdad, que? —su aliento chocó contra mi cuello. Me estremecí, y él lo noto, ya que sonrió triunfante.
— ¿En verdad me amas? —esta vez, lo mire a los ojos, cosa que fue un error, porque me perdí en ellos.
El volvió a posicionarse sobre mí, rozando nuestras narices. Apoyó su frente contra la mía, y cerró los ojos, respirando profundamente. Por alguna razón, cerré los ojos de igual manera, y mis manos, se unieron por detrás de su espalda. Con cautela, sus brazos pasaron por debajo de mi cintura.
Y me beso, otra vez.
Lento y placentero, en una dulce danza, donde ambos "bailarines" disfrutarían. No es feroz, es tierno y con cariño, quiero decir, con delicadeza, como si fuera tan frágil, que podría romperme fácilmente. Se separa unos centímetros, y da unos castos besos en los míos.
— ¿Esto responde a tu pregunta? — murmura, en uno de ellos. Rio, y el vuelve a ponerse a mi lado—Emma...
— ¿Si? —siento como me apega a él.
—Eres una celosa—comenta, y ríe. Yo solo golpeo su pecho.
Idiota. Idiota y sensual.
MI idiota sensual. Solo mío.
— ¡Tania! — exclama Katherine, mientras que me empujaba adentro de la casa de Tania, y encontrándose con una imagen… no normal.
Tania estaba rodeando el cuello de una chica, mientras que su mano hecha puño, se frotaba contra la cabeza de aquella chica, quien no podía verle el rostro.
—Suéltala— Dice Katherine. Tania apreta con más fuerza el cuello— ¡AHORA!
La chica fue soltada, y miro con rabia a Tania. Su pelo era de un castaño claro, por la espalda baja. Era de estatura mediana, como Tania, y delgada. Katherine bufó, y la chica miró hacia nuestra dirección.
Huilen estaba frente a Tania, y sus ojos eran verdes, completamente verdes.
— ¿Y tu? — pregunta Huilen, mirándome.
— ¿Y tu que? —pregunto de la misma manera, y Huilen ríe. Me mira de arriba hacia abajo, y se cruza de brazos.
—Tú eres Emma, ¿verdad? —Pregunta y asiento—Ahora veo porque te tiene pen…
Huilen queda en el piso, por el puño de Tania.
—Tania…—le reprocha Katherine, y yo rio.
—Se estaba pasando, con mi hermanita no eh—dice, y yo alzo los brazos para abrazarla. Ella se acerca, y lo hace. Se separa luego de unos minutos, y veo que Huilen está en el sofá ahora, y con Josh acomodándola.
—Mamá te matará si se entera…—dice, y me mira, dando un paso hacia atrás. Creo que no había notado mi presencia—Hola, bonita— dice, acercándose a mí.
—Hola, campeón…—y antes de que dijera, me roba un beso, haciendo que Tania y Katherine, nos miren con la boca abierta.
Moriré ahogada de preguntas y gritos.
Y así fue. Fui ahogada por las preguntas de Katherine, Tania y, extrañamente, Huilen, quien se disculpó luego por lo que estuvo a punto de decir.
Al mediodía, la madre de Tania y Josh nos invitó a comer, a Katherine y a mí. Comimos, charlamos, bromeamos. Connor también estaba allí, y nos hacía reír con sus estupideces, al igual que su hermano.
Josh. Josh, ¿Por qué diablos llegaste así, y me hiciste sonreír? Te agradezco tanto, todo, todo lo que has hecho por mí. Te admiro, te adoro…
— ¿Emma?— Tania me saca de mis pensamientos— ¿Estás bien?
—Oh, sí, me he perdido en pensamientos…—rio— ¿Pasó algo?
Tania se acerca a mi oído.
—Si quieres tirarte a mi hermano, por lo menos no te quedes mirándolo como idiota— dejo salir una carcajada, y todos se percatan de ello. Tapo mi boca, y dejo que mis mejillas se ruboricen. Siento la sonrisa de Josh.
— ¡PERMISO! ¡DISCULPEN! — Katherine gritaba, mientras se empujaba con la silla. Tania y yo íbamos detrás, ya que ella hacia un camino libre donde podíamos pasar.
—Kath, baja la voz, idiota—le masculló Tania, y Katherine volteó.
— ¿¡QUE!? — Tania empujo con su pie la silla, y Kath calló de ella. Dejé salir una carcajada, y Tania también lo hiso, pero cayó al ver quien ayudaba a Katherine a levantarse.
Un pelo rubio, algo pálido, y más oscuro en las raíces. Fijé en que llevaba el mismo color que Katherine, de pelo, y sus ojos, eran de un azul impresionante.
—Bonita patada, eh, ¿tu nombre? — preguntó aquel rubio, dirigiéndose a Tania, quien yacía en su mundo de imaginaciones. Chasquee los dedos frente a ella, ya que miraba al rubio con la boca semi-abierta.
—Tania, Tania Sheyla Hutcherson— se presentó, y el muchacho sonrió.
—Oh, yo soy Niall, primo de Katherine— Katherine logró sentarse en la silla nuevamente, y fulminó con la mirada a Tania, quien yacía mirándola con furia— Así que, una Hutcherson, ¿ah?
— ¿Tiene algo de malo? — pregunto, y él me mira, y se encoge de hombros.
—No— sonríe, negando con la cabeza, y mira mis piernas— Tu debes ser Emma, ¿cierto?
—Sí —sonrió— ¿Me conoces por Josh?
—Por Connor, en realidad— toca la campana, y el rubio bufa, cansado— Tengo que irme, un gusto en conocerlas, adiós Tania— el rubio se fue, y Katherine, contó los segundos con su mano, antes de que Tania le diga de todo.
— ¿¡PORQUE DEMONIOS NO ME HABIAS DICHO QUE TENIAS UN PRIMO BUENISIMO, MÁS QUE JUSTIN, EH!? — Katherine empujó con fuerza su silla, mientras que Tania la seguía— ¡Maldita perra!
Reí, y me empujé yo, pero fui detenida, porque alguien tomo mi mano. Voltee y vi a Josh, empujándose a mi lado. Se acercó, y robo un beso de mis labios.
—Hola, bonita—sonríe a centímetros de mi rostro— ¿Qué paso con mi hermana?
—Katherine tiene un primo, y Tania no sabía que…—me callé antes de seguir. Josh empezaría con una escena de celos, como lo hiso una vez con Justin, así que decidí ahorrarla— … ella no sabía de su existencia, solo eso.
—Oh, me alegra que le guste alguien que no sea Justin— me guiña un ojo, y toma mi mano, entrelazando nuestros dedos. Ambos, con la mano restante, comenzamos a empujarnos, riéndonos al no hacerlo al mismo tiempo, y casi caer.
Habían pasado tres meses desde que Josh se había declarado. Y además de ello, muchas cosas pasaron. Katherine y Ian, ahora, son pareja, desde hace unos días. Son felices, y siempre muestran afecto frente a nosotros.
Tania y Niall, dos pedazos de inútiles enamorados, que por cierto, ninguno sabe del sentimiento mutuo, pero; son muy parecidos de carácter. Y Tania se olvidó de la existencia de Justin.
Justin, se enamoró de Huilen, no sé de ella, pero él, lo tiene loco. Siempre que ella aparece, intenta acercarse a ella, lo más posible, y lo logra, pero; ve a decirle tu que te gusta Huilen.
Josh y yo, como siempre; riendo, jugando y queriéndonos. No sé por qué diablos no tengo el valor de ir, y decirle que lo amo. Hasta me sonroja la idea de cómo me mire al decírselo.
— ¡Ian! — exclamó chillona Katherine, mientras que era abrazada inesperadamente por Ian. Reí al ver como Tania asqueaba la cara, al verlos besarse desaforadamente.
—Asco—murmuró, y yo reí por lo bajo.
Estábamos en la cafetería de la escuela, almorzando. Y yo me encontraba feliz; mañana sería mi cumpleaños número 18. Y sería mayor de edad.
Una bandeja con un chocolate con nueces apareció frente a mí. Josh dejó pasar una pierna al otro lado del banco, y la otra quedo del otro lado. Sonrió, y besó mi mejilla.
—Para ti, bonita. Tu favorito—murmura, y apoya su mentón en mi hombro. Rio, y abro el chocolate. Veo a lo lejos, a Tania babearse por el—Bueno, ¿te importaría darle a mi hermana?
—Para nada, campeón— al abrir el chocolate, partí unos tres bloques, y lo lancé por el aire, para que Tania lo agarrara, pero, Niall ganó. Partió uno de esos bloques, y se lo mandó a la boca, y luego, les dio los dos restantes a Tania, que ya estaba ruborizada.
Partí otros tres bloques, y se los di a Josh, el los tomó, y mordió uno de los bloques. Hice lo mismo, tomando otros tres bloques.
Adoraba a estos chicos; me habían hecho reír, después de casi diez años, de estar cambiándome de instituto a instituto. Y lo que más añoraba; era quedarme en este año, con ellos, para siempre.
Unas risas histéricas suenan detrás de nuestra mesa. Volteo, y veo a Lucile, riendo con su sequito de "amigas", observándome a mí. Tania fue la primera en levantarse.
— ¿Sucede algo, Lucile? —preguntó Tania, con brusca voz.
—Sheyla…—murmuró Josh, pero solo yo logré escucharlo.
— ¡Pero si es Tania! ¿Sigues siendo anoréxica? Oh, mira a ese muchacho—su mirada se dirigió a Niall— ¿Te está dando de comer todas las noches? — eso fue el colmo. Que le diga anoréxica, ya es feo, pero que la tome como "puta", se armó la gorda.
—Escúchame bien, perra— hablé yo esta vez, volteando mi silla, y dirigiéndome a ella— Lávate la boca antes de hablar de Tania, que me parece, que tu has hecho más mamadas que cualquier zorra.
Todos me miraban con sorpresa. Nadie creía que una chica en silla de ruedas, sería capaz de decirle eso, a una chica, cuya reputación; era la más popular.
— ¿Disculpa? —Preguntó, incrédula— ¿Escuché bien?
—A menos que estés sorda, y creas que te dije gorda— contesté, y una de su sequito de amigas, se tapó la boca, para no dejar salir una carcajada.
—Eres una estúpida…—empezó ella.
—Y tu una perra, pero creo que ya lo saben todos— Y paso lo que menos creí que pasaría; ella estaba por golpearme, pero le había pateado el estómago; había movido una de mis piernas.
Me empujé con fuerza por los pasillos. No quería ver a nadie, y no tengo la menor idea porque. Escuché gritos llamando mi nombre, pero los ignoré. Giré en un pasillo, y me metí en el armario del conserje. Escuché los gritos frente a la puerta, y como seguían de lado. Raramente, yo estaba llorando. Creo que debe ser por la alegría de volver a mover una de mis piernas o que hayan creído que los había engañado, cosa que es mentira, pero igual
Unas manos tomaron las mías, que estaban apoyadas en la puerta, y una cabeza se apoyó en mi hombro.
— ¿Bonita? —se escuchó el murmullo de Josh a mis espaldas. Josh me volteo la silla, y lo vi agachado, y mirándome. ¿Cómo me encontró?— ¿Por qué lloras?
—Ni yo misma lo sé…—murmuré, y él me alzó en brazos. Se sentó en mi silla, y conmigo en su regazo.
—Espero que la silla no se quiebre, cualquier cosa, lo pago yo— eso hiso reírme; Josh podía ser hasta idiota en el momento menos oportuno. Y eso me encantaba— Vamos, cuenta porque lloras.
—Dudo que sea de felicidad, después de todo, moví una de mis piernas—sollocé y el besó mi mejilla— Y dudo también, porque creo que todos deben de pensar que los engañé acerca de mi estado.
Josh rio contra mi oído, y secó las pocas lágrimas que quedaban sin deslizar en mi mejilla. Acercó su rostro al mío, y dio un casto beso en mis labios.
—Creo que lloras de felicidad, y odias que te vean llorar— beso la punta de mi nariz, y yo sonreí como idiota— y sobre lo segundo, ellos serían demasiado idiotas para creer eso.
Rodee su cuello con mis brazos, y bese sus labios yo esta vez. Era una de las pocas veces que yo lo besaba. Y me encantaba sorprenderlo de esa manera.
Me separé de él, y sonrió.
—Ya van cuatro, bonita—murmuró, sonriendo. Acaricié un mechón de pelo de su nuca.
— ¿Cuatro, que? —pregunté, enredando mi dedo en su mechón.
—Cuatro veces que me has besado tú— Sonreí y deje un casto beso en sus labios— Cinco.
Reí, y lo abracé. Con Josh; no somos nada formal, quiero decir, no somos pareja. Se podría salir que salimos pero mentiría; salimos muy pocas veces, la mayoría del tiempo, siempre jugamos en aquel parque.
— ¡Emma MARE GREISEN! — Gritó Tania al verme— ¿¡DONDE DEMONIOS ESTABAS!? ¡CASI ME DAS UN INFARTO! Y tu Ryan, ¿¡NO SE TE PASO POR LA CABEZA QUE ME PREOCUPA Emma?
Reí, y ella corrió a abrazarme seguida de Katherine. Se agacharon, y me rodearon con sus brazos.
—Pedazo de Emma, ¡nos preocupaste! —Exclamó chillona Katherine— ¡Nunca vuelvas a hacer eso!
—Chicas, estoy bien, estaba con Josh— murmuré, y ellas me miraron picaras. Bufé— Sigo siendo virgen…
—Mas te vale; es tu último día de 17, no quiero que la pierdas siendo, aun, menor edad—dijo Tania, a lo cual reí.
Fuimos a la casa de Tania y Josh, y nos encontramos con Huilen comiendo nachos, cosa que después hubo una pelea porque Tania y Niall se los robaron para comerlos.
Hablamos de estupideces, cosa que siempre hacemos, y jugamos con snacks que había en la casa. Era realmente divertido estar con ellos.
Era divertido ser una de ellos.