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Historia 171782 — capítulo 7

|Capitulo Siete|

Tania se levantó de la silla, y se metió a la oficina del policía Greg, cuando Katherine salió pálida. La miré, y ella se encogió de hombros al verme. —Tú ya no tienes que entrar— me intenta sonreír pero creo que se ve más preocupada que otra cosa—Iré a casa, mi mamá ya me espera con la chancleta.

Pasaron varios minutos, muchos. Y Josh estaba a mi lado, pero no me dirigía la palabra, solo me miraba de reojo de vez en cuando.

— ¿Pasa algo, campeón? — Josh tensó su mandíbula al haberlo llamado así. ¿Está enfadado conmigo? ¿Por qué? —Josh…

— ¿Qué diablos pensaban, Emma?—soltó, mirándome a mí, furioso.

— ¿Me estas culpando a mi? — pregunté, y el remojó sus labios, nervioso.

—Tu estabas con ellas…—lo interrumpo, ahogándome en mi enojo.

— ¿Y que quería que hicieras? ¿Qué me vaya corriendo? — pregunté irónica, a lo cual el me dio la respuesta más estúpida que pudo haberme dado.

—Sí, creo que podrías…—intenta seguir, pero recuerda mi estado. 

—Recuerda que no puedo caminar, Josh, que siempre tienen que empujarme, o cargarme, o arrastrarme— El rencor inunda mi alma. El ha notado lo dolida que estoy.

— Emma, no era mi intención…

—Vete al diablo, Josh— con mis brazos, me empujo hacia un costado, alejándome lo más posible de él. Me abrazo a mí misma, dándome calor ya que el aire acondicionado estaba demasiado alto.

Del rencor, deje que lágrimas salieran. Intente limpiarlas, pero eran reemplazadas por otras. Creí que Josh nunca llegaría a decirme eso, u olvidar mi estado, pero me equivoqué. Y lo que menos me agradó, fue su mirada de pena.

El me había mirado con pena, como todo el mundo.

Escucho una puerta abrirse, y cerrarse. Y lo que menos me agradó, fue su mirada de pena.

—¿Emma? Yo… ¿¡QUIEN DEMONIOS TE HISO LLORAR!? — Exclamó Tania, y se agachó a mi lado. Me abrazó, y acarició mi espalda, mientras que yo me relajaba, o eso intentaba— ¿Qué ha pasado? — Noté como Tania miraba a Josh— ¿Qué le has dicho?

—Me he pasado, solo eso…—lo escucho murmurar. Un sollozo escapa de mi garganta.

—Quiero irme, Tania, por favor... —rogué, y ella buscó algo en donde pudiese empujarme. Tomo el changuito, que seguía allí, y me puso dentro de él. Y yo seguía dolida, con mis mejillas mojadas.

Ella se alejó un poco, y me dejo justo en la altura del rostro de Josh.

—Mírala Josh…—le escupió Tania—…No se que demonios le has dicho para ponerla así, pero ella no se lo merece. Yo he sido la culpable de todo, ¿va?, no ella. Solo recuerda; que la has dejado molida esta vez… y espero que sepas disculparte para esto.

Yo miraba a Josh de reojo, quien solo me miraba a mí, con sus manos entrelazadas entre ellas, y sus codos apoyados en su regazo.

Estiro una de sus manos, y toco mi mejilla, colándose por uno de los orificios de los metales del changuito. Cerré los ojos, y lo oí murmurarle algo a Tania.

Volví a abrir mis ojos, y lo vi levantarse, y colocarse detrás de mí. Tania pasó por mi lado, y beso mi cabeza, para luego irse por la misma dirección que Katherine.

Sentí como me alzaban por detrás, y me apegaban a su pecho. Josh pasó su brazo por debajo de mis rodillas, y el otro por mi espalda. Rodee su cuello con mis brazos, y mi cabeza fue apoyada en uno de sus músculos de los brazos.

Camino en la misma dirección que Katherine y Tania, y salimos de la estación de policías. En un movimiento ágil, me paso a su espalda.

—Ahora saldremos…—murmuró— y quiero que lo tomes, como segunda cita, con disculpa incluida.

Reí. Después de haber sido un idiota, todavía era tierno.

—Y, ¿Qué te gustaría hacer? — me preguntó Josh, mientras caminábamos, conmigo aun en su espalda. Dudé unos minutos. — ¿Quieres venir a casa? — le pregunté, y vi de reojo, que sonrió.

—Me encantaría, bonita—comentó, y me ruboricé al escuchar decirme "bonita" —Lamento lo sucedido, en verdad, hablo antes de pensar.

—Estas perdonado, pero a la próxima, te ligas unas de mis chancletas—el rio, y yo me uní en sus risas— ¿Y dónde está tu silla?

—Sobre eso, hoy no iba a usarla, tendría que, para recompensar el otro día pero, sinceramente, tengo las piernas dormidas ahora—confesa, y me rio entre carcajadas.

—Eres un tonto— apoyo mi mentón en su hombro— ¿Qué hacías afuera?

—Iba a ir por ti. Sabía que estabas en el mercado con Tania y Kath, pero no creí que las vería escapando de policías—negó con la cabeza al decirlo— Sinceramente, fue gracioso.

—Tendrías que haber visto lo que le dijo Tania cuando pateo la radio del guardia—sonreí al recordarlo.

— ¿Qué le dijo? — Josh me pasó hacia adelante, poniendo todo mi peso en su brazo derecho, y yo rodeándole la cintura con las piernas, y el cuello, con mis brazos.

—Le dijo "¡Prefiero mi trasero que el tuyo!" o algo así— Josh hiso una mueca.

—Tania es así, siempre prefiere salvarse ella— me apega más a él, haciendo que mi mejilla quede en su hombro— Recuerdo que una vez, teníamos que levantarnos temprano, y sonó el despertador. Como dormíamos en el mismo cuarto, ambos nos levantamos. Pero Tania, en vez de apagarlo, lo tiro por la ventana, cosa que estaba cerrada, y rompió el vidrio— Josh me mira a los ojos— Aun me acuerdo del rostro enojado de mi mama, culpándome a mí por ser el mayor, mientras que Tania "lloraba" porque yo decía que había sido ella.

—Tania es un desmadre…—murmuro, y ambos reímos.

—Eso ya se sabe. 

Luego de unos minutos, entramos a un restaurante de comidas rápidas. Josh me dejó en un sofá rojo, con mis piernas flexionadas, y antes de irse, besó mis labios.

—Tomate eso como un %20 de disculpa— se separó y se fue.

Sonreí como estúpida. Josh me había besado nuevamente. Abracé mis piernas, y esperé a Josh, que estaba en la fila. Pasaron varios minutos, y yo me había quedado enganchada, jugando con la tela del sillón. Era aquella tela, que si la pasas de un lado, se vuelve oscura, y si la pasas para el lado contrario, vuelve a su color normal.

— ¿Vamos? —pregunta Josh, y lo veo con una bolsa en su mano. Me alza como antes, y salimos del local.

Josh colocó la llave de mi casa en la cerradura, y empujó la puerta para que se abriese. Yo ya estaba en mi silla, y con la bolsa de comida en mi regazo. Fue detrás de mí, y me empujó para adentro.

—¡Emma! Mamá…—Sarah calló al verme a mí, con Josh detrás— ¿Hola?

—Sarah, el es Josh…—no sabía cómo diablos presentarlo—…un muy buen amigo.

—Hola, lindura— Josh se agachó hasta la altura de Sarah.

—Josh, ella es Sarah, mi hermanita de 5—expliqué y Sarah le sonrió a Josh, pero de una manera ruborizada. Diablos; le gustó Josh. Tomé a Josh de la mano, y entrelacé nuestros dedos. Sarah me miro— ¿Vamos a comer, Josh?

—Claro, bonita—se levanta y vuelve a levantarme. Me he dado cuenta, de que he hecho una escena de celos.

Le tengo celos a mi propia hermana de 5. Imposible.

—Así que, ¿eres un amigo de Emma?—preguntó "coqueta" Sarah, mientras que pestañaba varias veces. —Sí, pero soy un amigo…especial—dice Josh, y tira los restos de la comida al cesto de basura. Le sonríe a Sarah, y se sienta a mi lado.

— ¿Qué clase de amigo especial? Me gustaría tenerte así de amigo—dice, mientras que sus mejillas se ponen coloradas.

—Eres muy pequeña, lindura—intenta explicar Josh, guardándose la carcajada, al verme apretar los dientes—Además, yo estoy con tu hermana. Y "amigo especial" me refiero a que estamos saliendo.

— ¿Qué?—comenta Sarah, y hace un puchero— ¿Son novios?

—No aun, Sarah, estamos saliendo—mi rabia era notable hasta en mi voz. Pequeña mocosa; ¿Quién diablos se cree para gustarle MI Josh?... Esperen, ¿acaso dije "MI Josh"?

Definitivamente, le tengo celos a mi hermana.

—Ah, tengo una duda—dice Sarah después de unos minutos de silencio— ¿Se puede salir con dos chicas a la vez?

—Pequeña mocosa…—murmuré para mí, pero Josh logró escucharlo, y dejo salir una carcajada. Esa niña me las pagara feo cuando él se vaya.

—No, no se puede, Sarah— le dice Josh, al tranquilizarse, y se levanta— ¿Dónde es tu cuarto?

—La puerta celeste, a la izquierda— digo, y él me alza— ¿Por qué me sacas de mi silla?

—Porque me gusta tenerte en mis brazos—confiesa él, y camina hasta donde yo le dirigí.

Al llegar a mi cuarto, el me tiende en mi cama, y se sienta. Acaricia mi mejilla, y por alguna razón, sonríe.

— ¿Qué tan sonriente? —pregunto, y lo jalo a mi lado, para que se acueste. El me rodea con sus brazos.

— ¿Qué no puedo sonreír? —pregunta, aun con su sonrisa.

—Si puedes, solo que… Nada, yo me entiendo— Rio al final, y el apoya su mejilla en mi cabeza. Al moverse, su celular cae del bolsillo de su chaqueta. Lo tomo, y al desbloquearlo, una foto de él y una chica abrazados.

Los celos me inundan otra vez.

—Ella es mi prima, Huilen. Es de parte de mi padre— me comenta y sonrojo—Que celosa eres, bonita.

—Ni que lo digas. Imagínate si Justin me sedujera, ¿eh? —el me mira con el ceño fruncido, dándome a entender que esta "enojado".

—Tania te mataría, y yo mataría a Justin— comenta, y rio— Y sobre lo de mi prima, Tania la aborrece.

— ¿Por qué? —le pregunto, mientras que el me aferra más aun a su cuerpo. El se relame los labios.

—Me parece que todo comenzó, cuando jugaban a las muñecas, y se peleaban porque ambas se robaban la ropa de la otra— Rió— Luego, fue haciéndose más grande, cuando mirábamos la televisión; Tania siempre prefirió lo cómico y romántico, y Huilen prefería lo serio y acción.

—Inmaduras…—murmuro, y él me mira.

—Dice "inmadura" la que tiene celos de su propia hermana— me sonríe, y se pone sobre mí, poniendo sus brazos a mi costados.

—Sí, ¿y que? —cruzo mis brazos por su cuello.

—Tu hermana no puede hacer esto—murmura, antes de unir nuestros labios. Sonrío, y me dejo llevar por el tono del beso. No es ni apasionado, ni brusco. Es tierno, suave, dulce. Me toma por la cintura, y ríe cuando intento seguir su beso, pero como no soy buena en ello, el solo se limita a reír. Unos segundos después, por falta del aire, se separa, y une nuestras frentes— Y a ella, no puedo decirle cuanto la amo.