Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 171782 · de

Historia 171782 — capítulo 6

| Capitulo Seis |

Sus labios irradiaban calor, ternura y cariño. Cosas que necesitaba en el momento. Nunca había besado a un chico, y había descartado la idea de hacerlo después del accidente. Pero lo menos creí; era que Josh quitaría mi primer beso.

Rodeo con uno de sus brazos, mi cintura, y con su mano, tomo mi mejilla. Yo no sabía cómo reaccionar; si seguirlo, o separarme.

Decidí por la primera.

Subí mis brazos lentamente, y rodee su nuca. Rio al separarse, cosa que me puso nerviosa, pensando que hice algo mal. Beso mi nariz, mi mejilla, mi frente, mi mentón, mis ojos, y nuevamente mis labios. Dejaba besos castos, con ternura y dulzura.

—No puedo creer que está pasando… —murmura, entre los besos castos que me daba.

—Yo tampoco… —murmuro también, y sonríe al separarse unos centímetros de los míos. Le devuelvo la sonrisa, y me besa la frente, para luego, abrazarme, apoyando su mentón en mi cabeza.

Me sentó en la banca del parque en el cual jugamos la última vez, y él a mi lado, tomando una de mis manos, y entrelazando sus dedos con los míos.

—Gracias… —comenzó Josh —… por darme la mejor cita de todas… —continuó, y acercó sus labios a los míos —… y gracias… —prosiguió —…por dejarme enamorarme de ti.

Lo miré impresionada, y fue cuando nuevamente, juntó sus labios a los míos, como lo había hecho en la "Rueda de la Fortuna". 

Rodee su cuello con mis brazos, y el mi cintura. Me alzó en su regazo, y reí cuando beso mi mejilla, dándome cosquillas.

—Te quiero… —me dijo sonriendo en mi mejilla.

—Y yo a ti… —le contesté riendo, ya que su respiración en mi mejilla, me daba cosquillas.

Nos quedamos un rato abrazados, y él me hacía reír con sus comentarios cursis. Por primera vez en mi vida; la disfrutaba. Disfrutaba el momento, disfrutaba estar riéndome, disfrutaba estar feliz.

—Ya se hace tarde, te llevo a tu casa — me dice, y se levanta, conmigo aun en su regazo, pero haciendo que rodee su cadera con mis piernas, poniendo mi peso en su brazo derecho. Enterré mi rostro en el hueco de su cuello y hombro.

Llegamos a su auto, y me dejó en el asiento del copiloto. Cerró la puerta, y caminó hasta el asiento del piloto. Arrancó, y el auto avanzó.

En el viaje, hablábamos como si fuéramos mejores amigos, confidentes, compañeros de la vida. Josh tenía esa característica de hacerte reír, de hacerte ruborizar, y de hacerte reír nuevamente.

Llegamos a mi casa, y bajó del auto, para ir por mí. Me alzó, y rio cuando casi me caigo, y me sostuve de su cuello. Caminó hasta la galería, y me dejo en mi silla, que nos esperaba ahí.

Se agachó hasta mi altura, y beso mi frente.

—Gracias Josh, por todo— le digo, y él me sonríe. Antes de que responda, lo tomo de por la mejilla, y dejo un beso en sus labios. Se separa, y sonrió.

—No hay de que…— se separó, y tomo mi mano— Saldremos otras veces más, y ahí decidirás lo que quieres que seamos…

— ¿Mas citas? — pregunté, jugando con su mano; balanceándola de un lado al otro.

—Más citas— afirmó— Nos vemos mañana, ¿okey?

Asentí, y el besó mi cabeza, para luego irse, y subir a su auto. Arranco, y lo vi desaparecer.

Entré a mi casa, y como siempre, con el paraguas, cerré la puerta. Me empujé hasta mi cuarto, y con mis brazos, logré ponerme en mi cama. Sonreí al recordar la cita. Y en ello…

Reí estúpidamente al acordarme del beso.

— ¡Emma Mare Greisen! — exclamaron Tania y Katherine a la vez, al contarles lo sucedido en la cita con Josh. Reí al ver como quedaron; Katherine leyendo la lista para el mercado, y Tania colocando una caja de cereales. 

— ¿Qué? — pregunté, y ellas gritaron felices. Todo el mundo las miraron, y ellas seguían festejando. Un guardia chisteó y Tania y Katherine callaron. Ambas "gritaban", sin que un sonido saliera de sus bocas. 

— ¡Te beso, Emma, te beso! ¿Y tú preguntas un "que"? — Tania estaba chillona, cosa que veo pocas veces. Katherine aplaudía, "orgullosa". 

—Esa es mi niña— reí al verla, "limpiarse" unas lágrimas. Yo me encontraba en el carrito, mientras que ellas, ponían las cosas en mis espaldas. Ya todo el mundo me miraba raro, pero dejaban de hacerlo al ver mis piernas. 

— ¡Hay que festejar! — exclamó Tania, y tomo unas latas de cerveza. Yo la mire asombrada. 

—Eso no nos dejaran llevarlo…—murmuro, y ella se encoge de hombros. Se acerca a mi oído, cuando Katherine se aleja en busca de galletitas. 

—Nos lo llevaremos prestado, solo que ellos no sabrán—dice, y yo la miro, fulminante. 

— ¿Hablas de robar? — creo que Tania rió por lo bajo. 

—"Robar" suena feo, yo tomo prestado y salgo corriendo de la felicidad al ser tan bondadoso— mis mejillas se inflaron para no carcajear, y Tania empujó el carrito, para luego, encontrarnos con Katherine. 

— ¿Qué ustedes no deberían estar en sillas? — pregunte al acordarme. Tania y Katherine hicieron una mueca.

—Los fines de semana dijeron que no era necesario, pero además, Josh no uso la silla en la cita— protestó Katherine, y Tania asintió, mientras que yo reía.

Pasaron varios minutos, y nosotras estábamos en la fila, mientras que parloteábamos de estupideces, como siempre. 

Llegamos a la caja, y Tania paso todo primero, antes de que el conjunto de latas. Y raramente, pasó. Lo puso en el carrito, y nos fuimos para el auto. Guardaron todo lo que compraron en el baúl del auto de Josh, que lo tenía Tania, y veo como Katherine se pone histérica.

— ¡Olvide las llaves del auto en el mercado! — exclamó y Tania golpeó su frente con su mano.

— ¡Diablos, Kath! — dijo Tania en un susurro, y acompañó a Kath, hasta adentro, conmigo aún en el carrito. Y al entrar…

Nunca tendríamos que haberlo hecho.

Lucile estaba junto al guardia, señalándonos a nosotras tres, y con su mueca de "ganadora". El policía se acercó a nosotras.

—Disculpen, señoritas, pero, aquí me informaron que ustedes compraron unos recipientes de cerveza— Tania tragó en seco— ¿Me pasan su identificación?

—Oh claro…—dijo Katherine, al volver de encontrar las llaves del auto. Tania le guiñó un ojo a Katherine, quien sonrió maliciosa—… Las tiene ella…— Katherine señaló a Lucile, y cuando el policía volteo, Tania y Katherine me empujaron hacia afuera, mientras que el guardia ya había volteado, hablando con su radio, y nosotras escapando.

— ¡Corre, corre, corre! — le dijo Tania a Katherine, y ambas empezaron a correr, con el carrito.

— ¡Guardias! ¡A ellas! — se escuchó el crujir de un motor, y Tania con Katherine corrieron más rápido, haciendo que logremos salir del estacionamiento del mercado.

Ahora solo quedaba, deshacernos de los policías que nos seguían, en mitad de la ruta.

Los guardias nos seguían, exclamando que paremos. Uno iba en moto, y nos iba alcanzando. Sabía que Katherine sería la que menos aguantaría en detención policial, y podría morir de un paro cardíaco por falta de limpieza. Y Tania también sabe aquello. — ¡Deténganse! — exclamó el policía, y Tania gruño cuando sacaba su radio. Alzó su pierna izquierda, y la dirigió a la radio, haciendo que el policía se asuste al ver la radio desaparecer de su mano, y caerse por distraído.

— ¡Lo siento! — Le dijo Tania— ¡Pero prefiero mi trasero, que el tuyo!

Ahogué una risa, ya que grité al ver como unos policías se colaban frente a nosotras. Katherine clavo su taco, y giramos en una cuadra.

¿Tanto desastre por unas cervezas?

Otras motos se colaron por detrás. Vi a Katherine jadear, y a Tania correr con más fuerza. Creo que ella tampoco quiere ir a detención policial.

—Diablos…—murmuró Tania, cuando los policías estuvieron más cerca. Voy a odiarme por lo que voy a hacer. Quité mis chancletas, y con la poca puntería que tengo, se las lancé a ambos rostros de los policías, haciendo que cayeran de sus motos.

Tania y Katherine me miraron impresionadas.

—Recuérdame nunca meterme contigo— me dice Katherine, y sonrío orgullosa.

En eso, mi celular comienza a sonar. Lo quito de mi bolsillo, y contesto rápidamente, sin verificar quien es.

— ¿Hola? — una voz gruesa se escucha del otro lado. Esa voz… Demonios.

Josh.

—Hola, Josh— contesto, intentando sonar calmada.

—Hola, bonita. Hay mucho ruido atrás, ¿Qué tanto ruido hacen? —pregunta.

<<Llevarnos unas cervezas, culpar a Lucile de tener nuestras identificaciones, ser seguidas por la policía, yo estar en un changuito, Tania pegando patadas a las radios, yo tirando chancletas a los guardias, y Katherine jadeando por empujarme junto a Tania, en mitad de la ruta>>

—Nada, campeón—digo, y escucho como Tania se ríe.

—Vale, quería… ¿Qué demonios haces en un changuito con Tania y Katherine empujando, mientras que la policía las sigue?... —escucho su respiración agitada. Diablos, ¿Cómo sabe? — Mira para la esquina.

Y allí estaba él, cruzado de brazos, y su celular al oído. Golpee la mano de Tania, que era con la cual empujaba el changuito, y señalé a Josh, quien la miraba fulminante. Ella sonrió inocente, y Katherine, extrañamente, clavo su taco otra vez, y doblamos al lado de contario de Josh.

—Luego nos tragamos los conflictos— explica, y me he dado cuenta, que Josh ha cortado. Nos espera una grave.

Dos graves en realidad. Viene una bajada alta.

— ¡Súbanse al changuito! — grito, y extrañamente, ellas pudieron entrar. Llegamos a la bajada, aun con los policías detrás. Cerré con fuerza los ojos al ya estar en la bajada.

Las tres gritamos, y escuchamos el grito de alguien, y otro "deténganse" de los guardias. Pero, ese no iba dirigido hacia nosotras.

Abrí los ojos, y vi a Josh en una moto de policía. Creo que no seremos las únicas en problemas. Al terminarla bajada, el se puso con la moto frente a nosotros, haciendo que se detenga.

— ¿De quién demonios fue la idea de correr de los policías? — preguntó con una voz enojada. Diablos. Me miro mal a mí, ¿Por qué? — ¿Fuiste tu, Emma?

— ¿Qué? No…—digo, y Josh me mira como siempre— Si Tania me señala, es por algo, ¿no?

— ¡Mare! — escucho a Tania gritar, y yo rio.

— ¡Sheyla! —le grita Josh, y nos callamos todos, ya que los policías llegaron a nuestro lado, y lo peor, era que venían con la cara roja. Mis chancletas fueron las culpables.

—Señoritas, a la comisaria, y usted, señor, nos acompaña igual— policía estúpido.

Estúpida exageración. ¡Solo fueron unas cervezas!

Y el resto.