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Amor despechado — capítulo 1

La guerra había terminado, pero se había llevado muchas vidas por delante, los Lupin, Fred Wesleay y mucha más gente.

Ahora el ministerio se ocupaba de llevar a los culpables a juicios y darles el castigo más adecuado.

La familia Malfoy era una de ellos, mortifagos que habían trabajado bajo las ordenes del señor tenebroso.

Ese día el primer ministro estaba reunido con los Malfoy.

−El wizarmon y yo hemos decidido cual será vuestro castigo.

−¿Cuál será? −Pregunto el sr Malfoy.

−Se que fuisteis, mortifagos, pero os fuisteis antes de que la batalla terminara,  Harry y los demás han hablado bien de vosotros, así que no iréis a Azkaban. −El ministro los miro. −Como habéis tratado con tanto desprecio a los mestizos, Draco te tendrás que casar con una de ellos, tienes 4 meses para encontrar una que se quiera casar.

−¿Qué pasara si no me caso con ella?

−Sencillo, te pasaras los siguientes 5 años en Azkaban y tu padre 10 años. Sus delitos son mayores que los tuyos. Y no solo eso, tendrás que estar casado como mínimo 5 años que es lo que duraría tu pena y tener un hijo. −El ministro los miro de nuevo. −Se que es una castigo diferente al de los demás mortifagos, pero como he dicho antes, Potter ha hablado bien de vosotros, así que teneis que agradecérselo a él.

−Lo haremos.

−¡Mama! −Protesto Draco, mirando a su madre.

Narcissa lo miro. −Si hijo, sabes que eso de la sangre nunca me ha importado, no quiero que termines en Azkaban, así que haremos cualquier cosa que con ello no os envíen a Azkaban.

−Otra cosa. −Dijo el ministro.

Los tres Malfoy lo miraron. −¿Qué?

−Tendrás que ser auror.

−¿Auror?

−Auror. Si te casas con la mestiza, a tu padre le quitaran 1 año de pena, si tienes un hijo será otro, por cada 10 mortifagos que nos entregues, será otro año y por ser auror otro año.

−Eso serían 4 años.

−Sí, faltarían 6, mejor 6 que 10. −Dijo el ministro. −Ahora estáis de vacaciones en la escuela, pero cuando vuelvas tendrás dos meses para buscar a una mestiza que se quiera casar contigo, no puedes decírselo a nadie.

−Está bien lo haré, prefiero casarme que terminar en Azkaban.

−Pues con eso hemos terminado.

El ministro los acompaño a la salida y allí se encontraron con Hermione Granger.

−Sr, Ministro. Malfoy. −Dijo la leona.

−Granger. −Dijo Draco.

−¿Hermione necesitas algo? Pasamos a mi despacho.

La leona le sonrió. −No hace falta me están esperando, solo he venido a decirle, que de momento rechazamos el trabajo que nos ha ofrecido, lo hemos estado hablando entre los tres e iremos a Hogwarts a cursar el último año, hemos recibido muchas lechuzas y los alumnos tienen miedo a volver a la escuela.

−Y si vosotros vais, los alumnos volverán.

−Sí.

−Me parece bien, entonces nos vemos el año que viene.

−Sí, sr Ministro, Malfoy. −Después de despedirse, se fue corriendo.

−Una jovencita muy interesante. −Dijo el ministro que volvió a su despacho dejando a la familia Malfoy sola.

OOO

Al volver a la escuela, Draco solo pensaba en quien quería casarse con él, solo le quedaban 2 meses si no terminaría en Azkaban.

Estaba paseando por los pasillos de la escuela, para ir a las mazmorras cuando se encontró a Granger sola, sentada leyendo un libro.

La miro, era bonita, sabía que la había tratado fatal, era hora de pedirle perdón y hablar con ella, sabía que si se casaba con Granger, el ministro se olvidaría de enviarlo a Azkaban.

−Granger. −Dijo acercándose.

−Malfoy.

−¿Podemos hablar?

La chica al escuchar eso, lo miro y parpadeo varias veces. −¿De qué quieres hablar conmigo?

−Primero me quiero disculpar sé que me he portado muy mal contigo.

−Eso no te lo discuto. −Y lo miro. −Acepto tus disculpas.

−Quiero que te cases conmigo.

Al escuchar eso, la chica al escuchar eso parpadeo.

−¿Perdón?

El chico respiro honro y la miro, esto era más difícil de lo que había pensado, pero por no ir a Azkaban, se arrodillaría si fuera necesario. −Que quiero que te cases conmigo.

Al ver que no era ninguna broma no supo si ponerse a reír o ponerse a llorar.

−¿Por qué?

−Si no me caso con una mestiza, acabare en Azkaban y mi padre ira detrás de mí.

−Hay muchas mestizas en esta escuela, seguro que hay muchas que se quieren casar contigo, además yo estoy con Ron.

−El comadreja.

Al escuchar como Malfoy, llamaba a Ron comadreja se enfado. −No le llames comadreja, búscate alguien más porque yo no me casare contigo, y ahora si me disculpas estoy leyendo un libro.

−Que no entiendes que si no me caso, terminare en Azkaban.

La chica se levanto y lo miro un momento. −No me importa lo que sea de tu vida, así que déjame en paz. −Después de decir eso se fue.

Draco se puso a gritar y llego a su sala común hecho un basilisco, nada más entrar se encontró con sus amigos.

−¿Draco?

−Déjame en paz. −El chico se fue a su cuarto y empezó a tirar todo mientras gritaba.

−Draco, tranquilízate. −Dijo Bliase sujetándolo.

−¿Qué ha pasado?

−Si no me caso con una mestiza terminare en Azkaban.

−Esto es muy difícil, todos nos odian. −Dijo Theo.

−Lo sé, la única que me puede ayudar es Granger, pero ella dice que no quiere que le importa muy poco lo que me pase.

−Es normal, la has tratado fatal.

−¿Qué hago? -Pregunto el chico que se había sentado en su cama.

−Buscarte a otra, en esta escuela hay algunas.

−¿Y crees que alguien se quera casar con un Malfoy?

−Aparte de que hayas estado de parte del señor tenebroso, el apellido Malfoy, significa riquezas y poder, estoy seguro de que más de una se querrá casar contigo.

Draco los miro. −Tengo menos de dos meses, para encontrar a alguien y luego tengo que estar 5 años con ella y tener un hijo, y no te olvides que tengo que ser auror.

−Joder con el ministro, ha pedido algo difícil.

−Mucho.

−Te ayudaremos con eso de buscarte una mestiza.

−Gracias, no se lo podéis decir a nadie, es otra de las normas.

−Sin problemas. −Pansy miro a su mejor amigo, al que consideraba su hermano, no quería que terminara en Azkabn y se pasara años allí.

−Ahora te dejamos, para que arregles todo esto.

−Sí.

Al día siguiente Pansy se acerco a la leona.

Hermione la miro. −Olvídalo, no lo voy a hacer, así que ya puedes irte por dónde has venido.

−Le tienes que ayudar. −Dijo la slytherin.

−¿Y porque le tendría que ayudar?

−Porque si no terminara en Azkabam.

La leona se rió. −¿Y crees que me importa? −Y la miro. −Pues no me importa nada, así que fuera.

La slytherin la miro mal y se fue, una semana después la leona estaba harta de los slytherin, en el único lugar en el que no se lo encontraban era en la sala común de los gryffindor, y eso era porque no tenían la contraseña, si la hubieran tenido seguro que entrarían.

Hermione salía de la biblioteca cuando se encontró a los slytherin en el jardín, así que se les acerco.

−Lo que estáis haciendo se llama acoso, dejarme en paz. −Y miro a Draco. −No voy a ayudarte, ni hoy mañana, por mi te puedes pudrir en Azkaban.

−¿Por qué no le quieres ayudar? −Pregunto Blaise mirando a la leona.

Hermione al escuchar eso se rio. −¿Estas de coña verdad? Será porque os habéis pasado los últimos 6 años llamándome, rata de biblioteca, sangre sucia y muchas otras cosas, así que como os digo me importa muy poco, lo que le pase, y no me puedes ofrecer nada, que sea los suficientemente bueno para aceptarlo. −Los miro una última vez y se fue.

Después de la pequeña charla que tuvo con los slytherin, dejaron de molestarla, así que la leona, estaba mucho más tranquila, sabía que se estaba comportando mal, pero ellos le habían hecho mucho daño, sin contar que Bella Lestrange la había torturado.

Un día Hermione se quedo hasta tarde en la biblioteca estudiando, cuando salió se encontró con Malfoy.

−¿Qué haces aquí?

El slytherin la miro. −Disfrutando mis últimos días libres, en tres días se cumple el tiempo que el ministro me dio para casarme con una mestiza.

La leona no iba a sentir pena por ese serpiente, así que ignorándolo se fue a la torre de gryffindor y Draco la seguía.

Los dos iban caminando cuando escucharon unos ruidos, a esa hora cuando estaban por ponerse a cenar, nadie tendría que estar en las aulas.

−¿Qué ha sido eso? -Pregunto Hermione.

−No lo sé. −Draco saco su varita y le cogió de la mano a Granger.

−No hace falta que hagas eso. -Intentándose soltar.

−Silencio. −Dijo el chico.

Los dos llegaron donde se escuchaban los ruidos y abrieron las puertas.

−¡Ron! −Grito Hermione.

El chico se estaba besando con Lavender. El gryffindor se separo de la chica. −Te lo puedo explicar.

−¿Qué me vas a explicar? Que se había quedado sin aire. ¡Te odio! −La chica que se había puesto a llorar se fue corriendo.

Draco le siguió, y le cogió del brazo. −Ven conmigo. −El chico los apareció en su mansión allí, Ron no la encontraría, cuando llegaron a la mansión se encontraron a sus padres.