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Amor despechado — capítulo 2
Los dos iban caminando cuando escucharon unos ruidos, a esa hora cuando estaban por ponerse a cenar, nadie tendría que estar en las aulas.
−¿Qué ha sido eso? -Pregunto Hermione.
−No lo sé. −Draco saco su varita y le cogió de la mano a Granger.
−No hace falta que hagas eso. -Intentándose soltar.
−Silencio. −Dijo el chico.
Los dos llegaron donde se escuchaban los ruidos y abrieron las puertas.
−¡Ron! −Grito Hermione.
El chico se estaba besando con Lavender.
El gryffindor se separo de la chica. −Te lo puedo explicar.
−¿Qué me vas a explicar? Que se había quedado sin aire. ¡Te odio! −La chica que se había puesto a llorar se fue corriendo.
Draco le siguió, y le cogió del brazo. −Ven conmigo. −El chico los apareció en su mansión allí, Ron no la encontraría, cuando llegaron a la mansión se encontraron a sus padres.
−¿Qué ha pasado? -Les pregunto Narcisa.
−¿Mama la puedes ayudar a que se tome un té?, está bastante alterada.
−Si claro, ven conmigo. −Dijo la mujer que se acerco a la chica que estaba llorando y se fueron a la cocina.
−¿Draco? −Pregunto Lucius.
−El desgraciado de Weasley le ha puesto los cuernos delante de sus narices, no sabía donde traerla así que la he traído aquí.
−No pasa nada, aquí no la encontrara, voy a enviarle un mensaje a la escuela para decirle a McGonagall que estáis aquí, mañana es sábado así que no hablan problemas.
−Gracias.
Draco fue a buscar a Hermione a la cocina y vio que le estaba explicando todo a su madre mientras lloraba.
−No sé cómo te puede engañar, con lo buena que eres.
−Por eso me ha engañado por que soy tonta. −Dijo la leona.
Aunque Narcisa era una sangre limpia y aun no terminaban de gustarle los mestizos ni los hijos de muggles, como mujer que era se ponía de parte de la chica.
−Claro que no eres tonta. −Dijo el chico.
−Draco, acompaña a Hermione a un cuarto y se vaya a dormir, mañana ya estará tranquila.
−Si mama. −Y miro a la chica. −Ven.
El slytherin llevo a la leona hasta su cuarto. −Siéntate, te buscare algo para que puedas dormir.
−Gracias. −La chica se sentó en la cama, y miro toda la habitación. −¿Es tu cuarto?
−Sí.
−Me gusta.
−Gracias.
−Malfoy.
El slytherin dejo de buscar en el armario y miro a la chica. −Dime.
−¿Por qué me ayudas? Seguro que tú también has puesto los cuernos a muchas chicas. −Y se levanto. −Todos sois iguales, no sabéis respetar a vuestras parejas, le ponéis el cuerno como si los demás no tuvieran sentimientos.
Draco se le acerco y la paro.
−Yo nunca he jurado amor eterno a nadie, las chicas que están conmigo, saben que no tienen mi exclusividad, y ellas también hacen lo mismo.
La leona, lo miro. −Por eso hay tantas chicas llorando por los pasillos.
−Eso no es mi problema, cuando empiezo con ellas, mi primera y única norma es, que no se enamoren de mí ni tampoco pidan mi exclusividad.
Hermione lo miro y se puso a caminar por la habitación. −Y tú quieres que me case contigo así, diciéndome todo eso, que nunca te enamoraras y que tendrás a todas las mujeres que quieras, así que es normal que nadie se case contigo.
Draco se acerco y le cogió del brazo para que se sienta en la cama.
−¿Crees que me quiero casar? Tengo solo 17 años, tengo una larga vida por delante, pero prefiero eso, que pasarme toda la vida en Azkaban.
Hermione lo miro. −Por un momento piensa que acepto tu propuesta, de casarme contigo. ¿Qué gano yo? Y no digas dinero y todo eso porque no me interesa.
El slytherin sonriendo se levanto. −Acompáñame.
−¿Dónde?
−Te voy a enseñar, porque te tendrías que casar conmigo.
La leona lo miro y se levanto. −Espero que sea lo suficientemente bueno para que tenga que aguantarte durante muchos años.
−Y lo es, además no serían muchos años solo cinco. -Tras decir eso, Draco salió del cuarto y Hermione lo siguió, la última vez que había estado allí, Bellatrix la había torturado, así que no tenia buenos recuerdos del lugar.
Draco como si leyera sus pensamientos la miro. −Mi tía ya no está aquí, está muerta y nunca volverá a hacer daño.
−Igual no me gusta mucho este sitio.
−Lo entiendo, ahora sígueme. −Y volvieron a ponerse en camino.
Después de caminar un rato por largos pasillos y bajar unas escaleras llegaron a dos dobles puertas.
El slytherin la miro y abrió la puerta.
Hermione entro y se quedo parada, nunca había visto tantos libros juntos.
−¿Esto es…?
Draco se puso a su lado. −La mayor biblioteca de todo Londres mágico, ni siquiera la del ministerio, se puede comprar con esta, algunos tienen más de 500 años incluso más. −Y la miro. −Si te casas conmigo, podrás leerlos.
La leona le fulmino con la mirada. -Sabes cómo jugar sucio.
−No es mi culpa, que seas tan transparente en este asunto. −Y la miro. −¿Entonces te casaras conmigo?
Hermione se acerco a una de las tantas estanterías que había y saco un libro, para leerlo.
Draco que la había seguido se lo arrebato de las manos, la leona lo fulmino de nuevo.
−No, si quieres leer los libros que hay aquí, tendrás que aceptar, si no ya sabes dónde está la puerta.
Hermione lo miro. −Está bien me casare contigo, pero no creas que lo hago por ti. −Y le quito de nuevo el libro, se sentó en gran sofá y se puso a leerlo.
Draco suspiro, nunca acabaría de entender a esa chica, los Malfoy tenían una gran bóveda llena de millones en gringotts, pero a Granger no le interesaba, solo había aceptado cuando le había enseñado la gran biblioteca.
−Voy hablar con mis padres, para decirles que nos casamos.
−Como quieras, ahora estoy leyendo. −Dijo la leona sin apartar la vista del libro.
−¿Quieres invitar a alguien?
−Mis padres, Luna, Harry, Ginny y los Weasley no quiero que venga Ronald.
−Pues no vendrá. −Draco salió de la biblioteca y se fue a hablar con sus padres, mientras la leona disfrutaba del libro.
Al día siguiente, Hermione y Draco estaban durmiendo, cuando las puertas se abrieron, despertándolos.
El rubio iba a decir algo, pero vio que eran las chicas.
−¿Qué hacéis aquí? Quiero seguir durmiendo. −Dijo Hermione que escondió la cabeza en el pecho de Draco.
−Nada de dormir, te tenemos que preparar para tu boda, es dentro de dos horas, si no nos damos prisa los invitados llegaran y tu aun estarás en pijama. -Dijo Ginny.
−No tengo nada que ponerme.
−Claro que si, Pansy y tu madre han ido esta mañana bien temprano al callejón diagon y han comprado un bonito vestido.
−¿Pansy? −Pregunto Draco.
−Eres un hermano para mí, quiero ayudarte, los chicos estaban abajo con tu traje, aquí sobras. −Dijo la chica con una sonrisa.
El chico salió de la cama y las chicas lo miraron.
−Ya sé, porque te casas, esta guapísimo. −Dijo Ginny mirándolo.
−Gracias. −Dijo el chico que había dormido con un pantalón de pijama se levanto y se puso una bata, se la anudo, y se fue.
−¿Por qué has aceptado casarte con él? -Pregunto Pansy mirándola. −Me dejaste claro que no lo querías hacer.
La leona la miro. -Sencillo me ha dado un buen motivo.
−¿Y cuál es? −Pregunto la slytherin.
−Su gran biblioteca. −Mirándola le dijo. −Quiero leer todos los libros que hay, y no lo podré hacer si no me caso.
Al escuchar eso Ginny se rio. -No cambias, Malfoy no solo es guapísimo, tiene una gran fortuna, pero a ti solo te interesan los libros.
Hermione se rio. -Sabes cómo soy, que prefiero mil veces un buen libro, a cientos de galeones. −Y entonces se puso seria. −Además ayer me encontré a tu querido hermano metiéndole la lengua hasta la campanilla a Lavender.
−Cuando vea a mi hermano, va a tener muchos problemas. −Se quejo la pelirroja. −Es un insensible, asquerosa comadreja.
Tras ese estallido, Pansy suspiro, Draco tenía razón la leona era una chica muy rara.
−Vamos a prepararte, si no llegaras muy tarde, está bien hacer esperar al novio, pero no mucho tiempo.
−¿Quiénes han venido? −Pregunto la leona.
−Tus padres están abajo con tus suegros, están preparándolo todo, han venido muchos Harry, Neville, Blaise, Theo, mis padres, la tía de Draco, Mcgonagall, Hagrid, Charlie, Bill y Fleur, hasta Víctor Krum está aquí, se encontraba con el ministro cuando recibió el mensaje del sr Malfoy así que pidió permiso para venir, unas 20 personas.
−Eso está bien, no quiero una boda grande.
−Y no la tendrás, por consideración a los caídos, será una boda sencilla.
−Sí.
−Bueno ya hemos hablado más que suficiente, vamos a prepararte.
−Sí. −Y así sin perder más tiempo se pusieron a preparar a Hermione para su boda.
Unas horas después, Draco estaba delante del sacerdote, con sus padrinos al lado, había pedido a Blaise y Theo que estuvieran con él, en ese momento tan importante.
−Tranquilo, todo irá bien.
−Estoy nervioso.
−Es normal, no todos los días te casas.