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Amor despechado — capítulo 5
Al día siguiente, Draco llego a san mungo y se encontró a Hermione vistiéndose.
−¿Qué tal estas?
−Bien.
−Ya nos tenemos que ir. −Dijo el chico cogiéndole de la mano.
Narcissa miro a Draco. −Hijo cuídala mucho.
−Lo haré.
Después de despedirse de todos se aparecieron en el jardín.
−Draco. −La leona tenía miedo, ya no solo tenía que preocuparse por ella, si no que ahora tenia que pensar también en su bebe.
El slytherin al sentir, los temblores de la chica la abrazo. −Todo irá bien, nadie te hará daño.
−Tengo miedo.
−Lo sé, pero yo estoy aquí, para cuidarte y los demás también, vamos. −El chico la beso y entraron en el castillo, cuando entraron vieron que habían muchos allí.
−Herms. -Harry la abrazo y Ginny, Luna y los demás.
−Hermione lo siento. −Dijo Ron. −Perdóname.
−Tonto. −Pero lo abrazo.
Lavender se acerco. −Perdóname.
Herms también la abrazo. -Ya está olvidado.
−Gracias.
−Es hora de ir a clase.
−Sí.
El tiempo fue pasando, nadie intento nada más con Hermione ni Draco, parecía que la amenaza del príncipe de slytherin había sido efectiva, un día estaban haciendo los deberes cuando una lechuza entró y se fue a parar a la mesa que ocupaba Herms con sus amigos.
−Hola Blacky. −Dijo la chica que le acaricio la cabeza, y después de deshacer el nudo cogió el paquete.
−No sabía que tuvieras una lechuza. −Dijo Neville.
−Sí, mis padres me la regalaron, cuando fuimos al callejón a comprar las cosas para el año escolar.
−¿Qué te ha enviado?
−Bombones, me encantan los bombones muggles y desde que estoy embarazada no paro de pensar en ellos. −Dijo la chica que abrió la caja y cogió uno. y miro a todos. −Coger vosotros también, están buenísimos.
−Hay carta. −Dijo Draco.
−Sí.
Querida Hermione.
Te envió los bombones que me has pedido, te aviso que el viernes iremos al médico, se que confías en los medi-magos pero me gustaría que una amiga mía te revise, así te podrá hacer una ecografía y tener una foto de tu bebe, quedamos en casa a las 10 de la mañana.
Ps. Ya he avisado a la profesora McGonagall.
−Si tu madre quiere que vayamos, iremos no me importa.
−Si, además quiero comprar algunas cosas, que no encuentro en el mundo mágico.
−¿Cómo qué?
−Libros muggles, además me apetece hamburguesas, pizzas, papas fritas.
−Todo comida basura. -Dijo Harry.
−Lo sé, el viernes aprovechare para ir a algún Mcdonals o un burguer King. Y de paso un gran batido de chocolate.
−¿De qué habláis? −Pregunto Draco. −¿Qué es una pizza, hamburguesa?
−Lo mas bueno que puedes probar en tu vida. −Dijo Hermione.
−Herms hazme caso, no comas tanta comida basura.
La leona suspiro y miro a su mejor amigo.−Está bien, solo un poquito.
El león sonrió. −Mejor.
−También tengo que pasarme por el centro comercial, quiero comprar, cosas para un tapiz.
−¿Un qué?
−Un centro comercial, un lugar donde hay muchas tiendas juntas, iremos ya verás cómo te gusta. −Dijo Hermione dándole un beso. −Harry creo que los vamos a tener que secuestrar y llevar al Londres Muggle, para que sepan lo que es divertirse.
−Oye que yo se me divertir. −Protesto Draco.
−Huy si, jugar a quidditch, hay cosas más divertidas. Parques acuáticos, de atracciones, cine, acuarios, ir a patinar. −Por cada palabra que decía, todos la miraban más y más raro.
Harry solo se reía. −Déjalo Herms, para ellos es chino.
−Sí, tu respira, el viernes nos ocuparemos. −Dijo Hermione mirando a su marido.
−Está bien.
−¿Harry necesitas algo?
−No gracias, antes de venir me ocupe de todo.
Hermione le sonrió. −Está bien, el viernes me lo voy a pasar muy bien.
El viernes se vistieron y se fueron a casa de Herms en Londres.
−¿Mama, papa? -Pregunto Hermione entrando con Draco.
−Estamos aquí. −Dijo su padre que estaba desayunando.
−Buenos días.
Los Granger se levantaron y abrazaron a su hija y a su yerno.
−¿Habéis desayunado?
−Si, en la escuela. −Hermione miro a su madre.−¿Mama?
−Dime.
−¿Después de la revisión médica, podemos ir a un centro comercial?
−¿Para? −Pregunto mirándola.
−Le quiero enseñar cómo nos divertimos por aquí, sin necesidad de usar la magia.
−Claro, nosotros tenemos que trabajar, pero vosotros podéis divertiros.
−Bien.
Cuando los Granger terminaron de desayunar, se montaron en el coche y se fueron al hospital.
−¿Draco conoces los coches?
−No mucho.
−Pues hoy aprenderás.
El slytherin no dejaba de tocar todos los botones que encontraba y comprobar para que servian, era como un niño pequeño.
Hermione le sonreía. -Cuando terminemos la escuela, creo que tendrías que sacarte el carnet de conducir.
Draco la miro. −¿Tú crees?
−Sip, es divertido coger el coche e ir pasear.
−Hermione tiene razón, es bueno tener un coche, y pasar el tiempo observando los sitios por donde viajas. -Dijo su suegro sin dejar de mirar la carretera.
−Lo sacare, pero me tendrás que ayudar.
La leona le sonrio. −Claro, lo sacaremos juntos.
−Sí.
−Ya hemos llegado. −Dijo Jane.
−Vamos.
Los cuatro estaban esperando que la enfermera les llamara, y Draco no dejaba de mirar a los niños.
Hermione se fijo en Draco. −¿Qué miras tanto?
−En que pronto tendremos uno de estos correteando por la casa.
Al escuchar eso los Granger sonrieron. −Sí.
−Hermione Granger. -Dijo la enfermera.
−Yo.
−Chicos nosotros os esperamos aquí, si hay algún problema, nos avisáis. −Dijo Jane.
−Si mama.
Cuando entraron, la doctora les hizo unas preguntas. −Esto ya esta, ahora te haremos una ecografía, así veremos cómo está el bebe.
−Sí.
−Súbete a la camilla. −La chica se subió y pusieron en marcha el ecografo. −Mirar en la pantalla, allí saldrá el bebe, os iré diciendo que parte es cada una. Te aviso que esta frio.
−Sí.
−Ohhh. −Dijo Draco cuando vio que en la pantalla había unas imágenes.
−Ese es vuestro bebe. ¿Qué queréis que sea?
−Sera un niño. -Dijo el slytherin.
−¿Cómo? −Pregunto la doctora, mirando al chico.
−En mi familia solo han habido hombres, mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre y yo.
−Tiene razón. −Dijo Hermione. -Pero, tu madre son tres hermanas.
−Sí, pero es más difícil.
−Puede ser, pero cada caso es especial, mientras los padres estén sanos, pueden tener hijos, a no ser que os operéis o uséis protección.
−De momento no queremos usar protección, queremos tener una familia grande, los dos somos hijos únicos.
−Me parece bien, pero Hermione, tendrás que esperar mínimo un año, para quedarte de nuevo embarazada, aunque estés sana los embarazos tan seguidos son peligrosos, el cuerpo sufre mucho. −Dijo la doctora sin dejar de mirar la pantalla.
La leona asintió. −Lo tendremos en cuenta, ¿Cómo esta mi bebe?
−Perfecto, es un bebe sano. −La doctora se levanto y después de darle un pañuelo para que se limpiara, se quito los guantes, e imprimió la ecografía. −Tu madre me ha dicho que tenéis un médico privado, pero si necesitas algo, avísame. −Dijo la doctora pasándole una tarjeta, con su número de teléfono.
−Sí, la llamare.
−Aquí tenéis. −Dijo la doctora, entregándole la foto.
−Gracias.
−De nada.
Los chicos salieron y se reunieron con los señores Granger.
−¿Qué tal?
−Perfecto. −Y les enseño la ecografía.
−Nunca he entendido estas fotos, no sé si las miro bien o al revés. −Dijo el señor Granger.
−Papa es tu nieto. −Protesto divertida Hermione.
−Lo sé, pero a mi dame una boca y te diré hasta lo que ha comido el día anterior, pero de ecografías nada de nada.
−Vamos. ¿Queréis que os llevemos al centro comercial?
−No, queremos ir dando un paseo, hace buen tiempo.
−Pues, os dejamos aquí, cariño cuando lleguéis a la escuela, enviarnos un mensaje.
−Sí.
−Draco, cuídala. −Dijo su suegro.
−Sí.
−Tened. −Dijo Jane que saco dinero muggle, y se lo dio. −Divertiros.
−Lo haremos.
Los señores Granger se despidieron de los chicos y se fueron.
−Ahora nos vamos a divertir, al modo muggle.
−Como diga la señorita. -Dijo Draco.
Hermione cogió la mano de su marido, y se lo llevo al centro comercial.