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Solo... ¿Amigos? — capítulo 41
Disclaimer: Algunos de los personajes nombrados aquí son obra de J.K. Rowling el uso de dichos personajes no tienen el propósito de herir u ofender a nadie.
Ahí estaba ella, con los ojos rojos, las mejillas sonrosadas y empapadas, su cabello rojo caía sobre su cara. Mi corazón se hundió al verla en ese estado, tan débil, tan frágil,… rota. Levantó su mirada hacía mi, sus ojos azules no brillaban más, me estaba doliendo verla así.
Ella, quien me salvó de mi profunda soledad; ella que era un sol brillante para mi, Rose Weasley estaba destrozada delante mio. Avance con lentitud hacia ella, con precaución, como si fuera un pequeño ciervo en peligro y temiera que al primer movimiento en falso saliera corriendo. Me puse frente a ella de cuclillas para quedar a su altura, ella permaneció inmóvil mirando sus brazos que caían sin fuerzas sobre sus rodillas; coloque mis manos sobre ellos, Rose hizo una mueca como si algo le molestase. Baje la mirada y observe pequeñas manchas rojas sobresaliendo se su suéter.
— ¿Que has hecho? —susurré tragando seco. Ella no respondió, ni se inmuto.
— ¡Rose! —exigí una respuesta.
—No me toques —Me empujó hacia atrás alejándose de mi un poco, puso sus manos sobre su cabeza —. Por favor, déjame sola.
—No te voy a dejar sola…
—No quiero ser tu novia nunca más —Susurró y si no hubiera visto sus labios moverse no me lo hubiera creído.
(×××)
Todo empezó hace unas semanas, cuando de repente desapareció del castillo… Ni Kate, ni Claver, Adeleine nadie sabia donde estaba. Charlotte había dicho que Hugo tampoco estaba en castillo, y como locos comenzamos a buscarlos por todos lados. Y así pasó, cuando nos dimos cuenta de que no estaba ningún Potter-Weasley habitaba el castillo. Lo único a nuestro alcance era mandar cartas, cartas que no fueron respondidas, y a nosotros sólo nos quedaba mordernos las uñas hasta sangrar esperando desesperados una respuesta.
—Exigimos saber donde están —Decía Kate con autoridad, inflando el pecho y cruzándose de brazos.
Si, habíamos llegado tan lejos, que decidimos ir al despacho de la directora para saber que pasaba con nuestros amigos (mi novia, especialmente) pero, ella se negaba rotundamente a darnos una respuesta argumentando que, "No le correspondía dar tal información "
—Por favor —Supliqué haciendo una mueca, se sentía raro pidiendo cosas por favor — ¿Que ha pasado con Ro… la Señorita Weasley?
Pero después de unas horas de suplicas la paciencia de nuestra directora se acabo y nos mandó a todos a nuestras respectivas casas, y así seis adolescentes salieron de su despacho inconformes.
Y entonces después de unos semanas estuvieron de regreso, cuando la vi, no recuerdo haber sentido tanto alivio en mi vida. Y cuando nuestros ojos se encontraron supe que algo andaba mal. Sus ojos silenciosamente gritaban que la ayudara. Esa misma noche, ambos teníamos guardia, así que tomando esa excusa la saque de su dormitorio, llevaba una blusa de manga larga, lo cual me pareció extraño.
— ¿Pasa algo? —le pregunté sin rodeos. Ella me miro pérfidamente y solo negó con la cabeza encogiéndose de hombros, hice una mueca —Puedes contarme lo que…
—No pasa nada —me cortó —. Perdón por irme sin avisar, pero mamá quería que fuera sorpresa la fiesta para la abuela —Cada palabra que decía iba bajando su volumen hasta acaban en un débil murmuro. No le creía, pero decidí no insistir.
Para mi, cada día iba peor, ella solo se quedaba parada o sentada mirando a la nada y aveces me parecía haber visto sus ojos cristalizarse débilmente. Un día después de una pequeña pelea, ella salio por la mañana con una sonrisa en el rostro, una sonrisa falsa, Rose podía engañar a todos así, pero a mi no. ¿Qué pasaba con ella?
Al mismo tiempo, Hugo parecía no ser diferente a Rose, el seguía su vida normal, pero al igual que Rose, mentía, pues Charlotte me había informado que el menor se quedaba con la mirada pérdida por algunos segundos mientras hablaban. Semanas así, ella no decía nada. Llevaba siempre manga larga a pesar del calor que hacia, ¿Como lo soportaba? Ni idea.
Creo que en ese momento sabia al ver sus mangas lo que pasaba pero me negaba rotundamente a pensar que ella había hecho "eso"
Así llegamos al día de hoy, siendo rechazado por mi propia novia, y cada vez día mi angustia subía. No me correspondía mis besos, no tomaba mi mano, ni decía "Te amo" quizá ella ya no me amaba más.
—Roooose —le dije jalandola ligeramente del brazo, ella hizo un mueca de dolor —¿Te sientes mal?—le pregunté.Negó y me dio una sonrisita dejan se caer en su cama, abrió sus brazos a mi mientras levantaba las cejas. La seguí y me deje caer sobre ella provocando su risa.
—Te extrañe —murmuré sobre su labios.
—Alguien me contó que estabas muy bien acompañado por Susan de Slytherin —me alejó, yo fruncí el ceño y rodé los ojos.
—Esta platica terminara mal...
Me miro silenciosamente, sentía que me quería trasmitir algo, pero se sentía insegura, suspire y la abracé, quería que supiera que estoy aquí, Rose se acurrucó en mi pecho y poco después emitió un sollozo.
Me sentía arto, prepotente y frustrado; era su novio, su mejor amigo ¿No era suficiente para contarme? Al parecer no. Aun así, mientras sollozaba la sostuve, la abracé con fuerza mientras le decía que todo iba a estar bien.
—Quiero estar sola —me dijo después de una hora. Yo me quede petrificado.
— ¿Por qué me apartas? —quise encontrar su mirada pero ella me evitaba. — Rose… Te amo —No sólo lo dije por que lo sentía, sino por que quería saber si ella lo hacia, quería que dijera "yo también"
Pero no. Sólo asintió apretando los labios sin siquiera mirarme. Me paré y salí, no podía seguir así, no lo entendía, quería que todo fuera como antes, la quería devuelta, su sonrisa, sus ojos azul eléctrico mirándome, su ceño fruncido mientras estudiaba, quería a mi Rose de vuelta.
Yo albergaba la pequeña esperanza de que me alcanzara mientras salía pero no lo hizo. Sentía un nudo en la garganta, me sentía impaciente, ¿Tenia que volver? No, yo no había hecho nada malo.
Entre a mi habitación y me acosté en mi cama; apreté la mandíbula tratando de no llorar, cuando alguien entro. Distinguí una cabellera negra y larga e inmediatamente me sentí tranquilo. Charlotte me miró unos segundo y supe que no era el único con este tipo de problemas.
—Hugo —Dijo encogiéndose de hombros y dejandoce caer al igual que yo en la cama.
—Rose —Murmuré yo, ambos nos sonreímos débilmente, no queríamos hacerlo.
—Juro que si sigue tratándome así voy a… —Hizo una seña con sus manos, asentí estando de acuerdo.
—Él por lo menos es tu amigo, Rose es mi novia y me siento rechazado. —Dije sacando todo el aire que tenia.
—Estabas a punto de llorar cuando llegué—Afirmo.
No le respondí, y aunque lo negara, no me creería. Nos quedamos en silencio disfrutando el momento, hundidos en nuestros pensamientos. Me quede dormido minutos después de unos minutos, y seguro Charlotte igual.
Alguien me movía de un lado hacia otro diciendo mi nombre. Recibí un fuerte impacto cayendo en el suelo, levante la cara y vi a Kate, la fulmine con la mirada.
—¿Qué qui….
—No encuentro a Rose —me cortó.
Me levante del piso y vi que Charlotte no estaba. Así empezó, según Kate "Busquemos a Rose" una especie de operación.
Yo ya sabia donde estaba, pero iría solo. El punto era que, son las 9 de la noche y no debería de estar afuera del castillo. Salí sigilosamente con la capa invisible de Albus, me sentía malo.
«Tu eres malo» Lo se, lo se.
Debería de dejar de hablar solo.
La sensación de ver su cabellera roja y esponjosa a lo lejos me produjo miedo. Miedo a que cuando fuera, me odiara, miedo a que me deje de amar.
Ahí estaba ella, con los ojos rojos, las mejillas sonrosadas y empapadas, su cabello rojo caía sobre su cara. Mi corazón se hundió al verla en ese estado, tan débil, tan frágil,… rota. Levantó su mirada hacía mi, sus ojos azules no brillaban más, me estaba doliendo verla así. Ella, quien me salvó de mi profunda soledad; ella que era un sol brillante para mi, Rose Weasley estaba destrozada delante mio.
Avance con lentitud hacia ella, conprecaución, como si fuera un pequeño ciervo en peligro y temiera que al primer movimiento en falso saliera corriendo. Me puse frente a ella de cuclillas para quedar a su altura, ella permaneció inmóvil mirando sus brazos que caían sin fuerzas sobre sus rodillas; coloque mis manos sobre ellos, Rose hizo una mueca como si algo le molestase. Baje la mirada y observe pequeñas manchas rojas sobresaliendo se su suéter.
— ¿Que has hecho? —susurré tragando seco. Ella no respondió, ni se inmuto.
— ¡Rose! —exigí una respuesta.
—No me toques —Me empujó hacia atrás alejándose de mi un poco, puso sus manos sobre su cabeza —. Por favor, déjame sola.
—No te voy a dejar sola…
—No quiero ser tu novia nunca más —Susurró y si no hubiera visto sus labios moverse no me lo hubiera creído.
Tome su cara en mis manos y la hice mirarme. Ella apretó los labios, y yo solo la miraba molesto.
—Di que no me amas —abrio sus ojos y comenzó a llorar.
—Scorpius —Sollozó, la estruje en mis brazos y bese su coronilla. —Murió…. Murió…. Murió —repetía una y otra vez.
Rose Weasley.
El amor de mi vida, estaba rota y tenia los brazos llenos de cicatrices ¿Como podía dejarla sola? Tenía que ayudarla, así como ella me ayudo a mi.
(×××) N/A: Perdon por la tardanza, es que actualizo desde mi tablet ?ᆭ Gracias por no renunciar a la novela aunque no actualice seguido.
Si, alguien murió y no les dije quien, matenme :v
Si, Rose se cortó.
Personalmente, ella es humana y comente errores al igual que todos, así pienso yo de todos los personajes que escribo.
Atte: Paulina Fuentes. (Si, ese es mi apellido)
Por cierto, mi nuevo nombre en Wattpad es: SkyPaperxX